El deporte es un estilo de vida. La involucración temprana de los niños en el deporte favorece el buen desarrollo físico y mental de éstos, educándole en valores esenciales para la vida misma. Debemos aprovechar el deporte no solo para promover la salud, sino como elemento motivador potenciando actitudes, comportamientos y valores positivos.

Cuando hablamos, por ejemplo del fútbol, tendemos a pensar solo en 22 jugadores, un árbitro y lo que hay detrás (directiva, federaciones). Pero se nos escapan muchísimos detalles que van más allá. Y es que el deporte, es una escuela donde se aprenden los principales valores y capacidades que necesitamos para la vida. Es curioso como algunos jugadores que vivían en chabolas literalmente o barrios marginales, sin posibilidad de crecer, se han superado, y con trabajo duro, constancia, perseverancia y confianza en ellos mismos y seguramente un gran mentor que haya creído en sus posibilidades, se han convertido en grandes estrellas. Curioso como, al final del partido, gane quien gane, los jugadores se dan la mano, intercambian camisetas así como denuncian todo acto que vaya en contra del espíritu deportivo. ¿y que mejor manera de, nutrirnos de valores adecuados, a través de la diversión?

1- Deportividad y juego limpio: en todo deporte existe unas reglas de juego y normas de convivencia que los jugadores han de cumplir y la omisión de éstas, tiene sus consecuencias. Se responsabilizan de sus acciones.

2- Autoconocimiento: Conocerse a si mismo. Conocer sus virtudes y debilidades para así, potenciar sus destrezas y fortalecer sus virtudes.
3- Trabajo en equipo: fomentan la socialización, compañerismo, respeto, amistad, lucha por la igualdad, preocupación por lo demás. Saben que trabajando solos pueden ganar partidos pero trabajando en equipo, ganarán campeonatos. Celebrarán juntos los triunfos y se apoyaran y animarán en las derrotas.

4- Expresión de sentimientos: habilidad importantísima en la vida. No solo hay que expresar sentimientos tras conseguir una victoria. Un buen entrenador debe hacer que sus jugadores también descarguen esa frustración que sienten cuando los derrotan. Sentir furia después de tanto esfuerzo, es normal. Sólo que, rápidamente, tenemos que poner en marcha nuestra capacidad resolutiva y recordar que como en la vida misma, el dolor forma parte la vida pero, el reabrir la herida una y otra vez, es una elección. Analizar la jugada y todos los posibles errores, aprender de ellos y utilizarlos, como empuje motivacional para superarse en el siguiente partido, es la mejor opción.

5- Autodisciplina: espíritu del esfuerzo. Aprenden que nada es regalado. Que quien algo quiere, algo le cuesta y no hablamos de dinero sino, de esfuerzo. Cuando algo merece la pena debemos trabajar la constancia y la perseverancia. Insistir, resistir, persistir y nunca desistir.
6- Competitividad: cumpliendo normas, sin pisar ni pasar por encima de nadie, siempre con humildad, aprenden a no conformarse con ser buenos sino, luchar por ser los mejores. No conformarte con lo que tienes sino con lo que mereces.

7- Resolución de problemas y creatividad: Cuando el equipo pasa una mala temporada el problema es de todos y entre estos se trabaja la creatividad y resolución de problemas para así tener una mejor abanico de soluciones y alternativas. El error está en todos y todos han de involucrarse en la búsqueda de solución.

8- Reto personal: trabajan el marcarse objetivos, entrenar y esforzarse para conseguirlo y sobre todo, a no compararse con el resultado de otros, simplemente superarse a si mismo. Desarrolla su capacidad de superación.

9- Espíritu optimista: cuando sales al terreno de juego, tu actitud juega un papel muy importante. Si sales con temor, inseguro, y pendiente del que dirán seguramente no des dos zancadas sin que te roben el balón pero si pisas el campo, seguro de ti mismo, con la cabeza alta y decidido a comerte al rival, no tienes el éxito garantizado pero si aumenta muchísimo la posibilidad de ganar. Como en la vida misma.

Lo que muchos ven como una pelea absurda entre rivales, una actividad de fin de semana y casual, una actividad para liberar adrenalina y limpiar toxina, va mucho más allá. Quien realmente se involucra, logra sentir pasión y ama el deporte, adquiere inconscientemente valores y aptitudes que le servirán y facilitarán el desarrollo de su vida personal. Y como no, un papel fundamental es el de un buen entrenador.
Porque el deporte es como la vida misma.

Tamara de la Rosa