Publicado: 14 de Octubre de 2017 a las 08:06

Muchos pensarán que soy algo fantasiosa o egocéntrica por dedicarme esta vez, la carta que escribo cada semana, a mí misma. ¿Te resultará extraño verdad? ¡Que estupidez perder mi tiempo y energía en escribir algo para mí! ¡Qué aburrida tiene que ser mí vida!

Pues si queridos seguidores y no seguidores a los que les llegue y lean esta carta. Así va la autoestima de muchos, con falta de pasar una itv y poder regularla. Parece que hay que tener tiempo para todo y para todos menos para uno mismo, y cuando te decides a hacerlo, no son pocos los que piensan que se trata de una pérdida de tiempo. Parece que siempre hay cosas más importantes en las que agotar el tiempo que en uno mismo.  

¿Has probado a escribirte una carta alguna vez? Es terapéutico. Es una forma de encontrarte contigo mismo/a. Una manera de conectar con lo más profundo de ti y sobretodo, con tu niño/a interior. ¿Qué te dirías? Una oportunidad para perdonarte, olvidar y dejar atrás tanto lastre con el que cargas ¿Crees que te llegarías a emocionar? Escribir hace que conectes con lo imaginable.Prueba a abrir la caja de pandora y ver que sale de ella. Ya tendrás tiempo de juzgar si se trata de una chorrada o no. Te animo a que lo pruebes. Ponte música relajante o lenta, y simplemente déjate llevar. “ESCRIBE TU CARTA”

UNA CARTA PARA MÍ…

“Hola Tama, hace tiempo que llevo pensando en escribirte y de hoy no pasa. A veces estoy tan liada que me olvido de ti. Perdóname. Sabes que desde que me doy cuenta pongo remedio y te dedico tiempo exclusivo.

Seguramente estarás mareada conmigo. No paro de hablarte, de preguntarte, de volverte loca con mis indecisiones, con mis proyectos, con mí no saber “no hacer nada”, mis dudas como madre, cómo hacerlo mejor, mis objetivos, si estaré invirtiendo bien mi tiempo o no, si vale la pena agotar tanto tiempo en esfuerzo o me estaré equivocando... La verdad que reconozco que puedo llegar a ser muy pesada, pero sin embargo tú siempre estás ahí.

Eres mi confidente, solo tú sabes ciertas cosas de mí. Nuestros pequeños secretos para siempre...

Eres mi consejera, mira que te pregunto veces lo que hacer y cuando ninguna de las dos sabe la respuesta, recurrimos siempre a esa persona especial que todo lo sabe. ¿Qué bueno es tenerle verdad? Siempre tiene una respuesta que darnos.

Eres mi paño de lágrimas. ¿Cuantas veces nos habremos abrazado y liberado de tensiones a través del llanto…? ¿Cuántas veces a través de las lágrimas habremos expresado lo que no se puede decir con palabras. Cuantas veces…

Eres mi carcajada personificada. La de veces que nos habremos reído solas recordando momentos, anécdotas o situaciones que nos pudieran pasar y hemos pensado que si alguien nos estuviera viendo por un agujerito, nos diría que estamos para atar. Sabemos pasarlo bien juntas pero claro, nuestro tiempo nos ha llevado. Una pena que no siempre hayamos tenido esta relación.

Hubo una época en la adolescencia que me ensañaba contigo. ¿Lo recuerdas? Me dirigía a ti de manera despectiva, cruel y muy exigente. No estaba conforme con nada de lo que hacías, y claro… eso me ayudaba a que nada me saliera como yo quería. Te reconozco que me llegué a creer todo eso que me decía mucha gente…”una bala perdida, una oveja negra…” Llegue a dudar de ti. Menos mal que llegó el día en el que descubrí que con cada palabra con la que intentaba sabotearte, me arrancaba una parte de mí dejándome heridas muy feas. Ese día entendí que somos almas gemelas y que todo lo que te pase a ti me afecta directamente a mi.

Gracias por estar ahí. Por recordarme que tengo una niña interior que, de vez en cuando, me hace perder el norte para luego recuperar la cordura llena de energía. Gracias por recordarme que esa niña revoltosa, un tanto inquieta, contestona, rebelde, defensora de las causas perdidas, un poco” bastante” enterada y que siempre tenía  que acabar con la última palabra, no era mala niña. Gracias por recordarme que detrás de esas habilidades, quizás mal expresadas en ese entoces, había una niña “normal” que el principal defecto que tenía es que no se quería.

Ay mi niña interior, que presente te tengo. Gracias a ti sigo siendo una culo inquieto. Sigo teniendo mi punto rebelde, pero me gusta. Sigo defendiendo lo que creo que no es justo ¿pero sabes qué? Ahora me da exactamente igual lo que pueda pensar quien no me conoce, incluso me da igual lo que pueda pensar quien me conoce si creo que lo que estoy haciendo, lo estoy haciendo bien. Por fin somos libres de la presión del entorno y simplemente, "somos".

Mi yo interior, mi compañera, mi alma gemela y la única que con toda garantía sé que me acompañará toda la vida.

Te voy a querer, te voy a proteger, nos seguiremos cayendo y rompiendo los dietes pero estate tranquila. Ya hemos aprendido que todo pasa y que juntas, hacemos un equipo que todo puede. Seguiremos caminando de la mano, apoyándonos desde el cariño. Seguiremos pidiendo perdón cada vez que nos equivoquemos y dando las gracias por todo lo bueno que está por llegar.

Increíble como me ha cambiado la vida desde que empecé a tratarte desde el cariño, a respetarte, a quererte...

Te quiero, me quiero.

Tamara de la Rosa

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