Publicado: 29 de Noviembre de 2017 a las 14:37

NAVIDAD, COMIDA, TEMOR ¿TE SUENA DE ALGO? Llega la navidad, época de tentaciones, de almuerzos y cenas en “familia y en abundancia.” Tanto por mi profesión como psicóloga, como por mi experiencia personal durante la adolescencia con la anorexia, sé que estas fechas para las personas que sufren TCA, son unas fechas muy complicadas a nivel emocional.

Recuerdo la época en la que me bombardeaban sentimientos contrariados durante esta época del año. Por un lado llegaba la navidad. Época que siempre me ha apasionado por la maravillosa magia que la define. Esla época del año donde, a día de hoy, mi niña interior se hace sentir y escuchar más fuerte. Pero claro, para una persona que está pasando por un Trastorno Alimentario como era mi caso, se me hacía cuesta arriba. Incluso, cuando ya lo había superado, volver a disfrutar de la navidad al 100 x 100, me costó mis añitos.

No nos confundamos con este trastorno. Manejarlo, dormirlo o eliminarlo, no se consigue de un día para otro. Es un proceso terapéutico donde el progreso es lento, que no significa que sea imposible. Pero aunque lo consigas, el miedo a perder el control e incluso, a tener una recaída, se mantiene durante un tiempo. Puedes lograr que tu vida no gire única y exclusivamente alrededor de la comida, pero épocas como navidad donde celebramos cenas de amigos, cena de noche vieja, almuerzo del 25, fin de año, día de reyes con su habitual roscón, para una persona que está pasando, o que ha dejado atrás el trastorno hace poco, le puede resultar muy duro. Y si añadimos a todo esto que durante esa época los bombones, turrones y demás están expuestos por toda la casa, ponerse en nuestros zapatos es difícil.

A todo esto, vamos a añadirle que si tu familia sabe por el problema que estás pasando, ya anticipas que vas a tener más de 4 ojos clavados en ti durante toda la comida, que vas a ser la comidilla de todos y que seguramente, cuando digas que no quieres postre, más de uno te diga: “ay chica, déjate de tanta tontería ya, ¿no te das cuenta que estás muy delgada?, hazlo por tus padres que lo están pasando muy mal con todo esto, con lo guapa que estás con 4 o 5 kilos de más”. En ese momento es cuando te toca sonreír mientras por dentro es como si tuvieras un bicho a punto de estallar. Te muerdes la lengua por no decirle: “¿Crees que me gusta sentirme así? ¿Crees que me siento orgullosa de ver como mis padres se deterioran por mi culpa? ¿De verdad crees que comiendo el postre de hoy se va a solucionar mi problema? O mejor dicho, ¿Crees que comiendo y engordando el trastorno desaparece? Pues si piensas de esa manera, permíteme decirte que a veces, cuando no tienes ni la menor idea de lo que hablas, es mejor mantenerte en silencio y no dar consejos que, créeme cuando te digo, que no mejoran la situación” Pero claro, todo esto nos lo decimos de boca hacia dentro porque si no estarías creando un mal rollo navideño. La realidad, es que esos consejos POCO ACERTADOS que nos dan, no debemos tomarlos como un ataque. Está claro que no son los mensajes más apropiados, pero la INTENCIÓN de estos mensajes es ver si de alguna manera nos tocan esa fibra que nos haga cambiar. La intención es ayudar. Si queremos que empaticen con nosotras, también tenemos que intentar empatizar con nuestro entorno.

Debemos entender que estos trastornos, si no lo has vivido de cerca, en tus carnes o no te has ocupado en conocer o estudiar por qué aparece, por qué se mantiene, como funciona, como nos hace sentir y por qué es tan complicado dejarlo atrás (incluso queriendo), es muy normal que desde fuera, se lleguen a conclusiones erróneas y se tenga una percepción que no se ajusta con la realidad respecto a lo sencillo o complicado que puede ser superarlo.

Aquí van mis píldoras para esta navidad:

  1. Acepta lo que no depende de ti. Desactiva el “modo centrifugadora”. Por muchas vueltas que le des, alguien seguramente te hará un comentario y estará pendiente de lo que comes. No pasa nada. Seguramente tú también lo harías si se tratara de un familiar cercano el que sufriera un trastorno de este tipo. Muchas veces la preocupación de los demás la interpretamos como un ataque, y solamente es preocupación. No debemos olvidar que no sólo enfermamos nosotras, sino también quien más nos quiere. Tenemos que aceptar que tenemos un trastorno y que quien nos quiere, lo entiendan o no, se preocupan por nosotras. Absorbe la intención de sus mensajes. No entres en guerra cuando nadie te ha propuesto ni siquiera una batalla. La pelea solo está en nuestra cabeza. Disfruta de la navidad.
  2. Si un día comes alguna caloría de más de la que consumes habitualmente, no vas a perder el control. Eso es una creencia limitante. Identifícala y sustitúyela por otra racional. Incluso quienes hacemos una dieta diaria saludable y practicamos ejercicio para mantenernos en forma, nos permitimos de vez en cuando saltarnos nuestros hábitos. No podemos ser tan duras y crueles con nosotras mismas. Trátate con cariño igual que seguramente haces con los demás.  
  3. La navidad solo son unos días. ¿Cómo objetivo?, disfrutar y comer saludable a pesar de las emociones incómodas que puedan aparecer. No comer de más, ni de menos.

Es cierto que en esta fecha suele aumentar el número de recaídas.

Algunos trucos para evitar el atracón es:

  1. Cuando sepan que vas a almorzar o cenar, mentalízate de lo que vas a comer tanto de primero, de segundo y de postre. Por ejemplo: de primero un plato de consomé, de segundo dos piezas de carne con ensalada y de postre un trocito de tarta. Ya sabes qué es justo eso lo que te vas a comer y la cantidad es saludable por lo tanto, de ahí no debes pasarte porque tu cuerpo no necesita más. Se trata de alimentarse bien, y tanto el no comer como comer en exceso, no lo es.
  2. Come despacio y sin prisas. Disfruta de tu cena navideña. Comiendo despacio logras calmar la ansiedad por seguir comiendo.
  3. Si aparece la tentación por el atracón, es importante que vayas reforzándote que hasta ese momento has llevado el control y que lo estás haciendo muy  bien. Lo que para muchos es absurdo, para nosotras es un esfuerzo y somos unas CAMPEONAS cada vez que lo logramos. Recuerda la sensación de culpabilidad que va a aparecer después de hacerlo. Piensa la irracionalidad que tiene esa conducta. Incluso te recomiendo que lo anotes y lo leas si llegara el caso ¿De qué te sirve llegar al atracón si luego aparece el bombardeo de pensamientos negativos, destructivos, sentimiento de culpabilidad y deseo o intención de provocarnos el vómito? Logra que todo sea más sencillo.

La navidad no solo significa comidas. Es época de estar en familia, amigos, regalos, decorar la casa… Tienes miles de actividades que hacer y de las que disfrutar. Perdí muchos años de mi vida centrada en la comida y créanme cuando les digo, que ahí fuera existe un mundo imperfecto e increíble que no observamos porque solo nos miramos a nosotras mismas y nuestra imagen. No solo somos dos piernas y dos manos. Somos mucho más. Tenemos unos valores y principios de los que presumir y si no los tenemos, justo eso es lo que debemos trabajar porque con el tiempo te das cuenta, que lo que realmente importa no es lo exterior sino lo interior. Buscar la perfección nos enferma, porque nunca la vamos a encontrar. No existe. Sin embargo, en el camino a encontrarla nos vamos deteriorando.

¡Ojo! no opino que no haya que darle importancia al físico! Es importante gustarnos a nosotras mismas. Yo me cuido, vigilo mi peso, hago deporte y como de manera saludable. Pero lo hago tomando distancia de los pensamientos obsesivos, porque me he encargado de llenar vacíos y diferentes ámbitos de mi vida de ilusiones, objetivos y tantas cosas bonitas e interesantes, que mi peso es secundario. Ahora mismo peso 11 kilos más que cuando estaba enferma. Sigo delgada, pero ya no delgada enfermiza. Mi salud no corre peligro. .

Tamara de la Rosa.