Publicado: 28 de Agosto de 2018 a las 13:27

Como se nota que el tiempo no cuesta dinero, que con frecuencia decidimos malgastarlo en revivir una y otra vez algo que ya pasó, (hace una semana, hace un mes o quizás años). La realidad es que en muchas ocasiones nos cuesta pasar página y continuar. Auto-exigencia, culpa, apego, falta de tolerancia, son varios de los motivos que nos hacen esclavos del pasado a pesar del dolor que nos provoca. Para ir superando etapas, es importante diferenciar el dolor del sufrimiento. Cuando nos damos un golpe y nos hacemos unas herida sentimos dolor. Hagas lo que hagas te va a doler. Es lo que conlleva tener una herida abierta que solo cicatriza con una buena cura y dejándola de tocar. Si decides todos los días meter el dedo voluntariamente en esa herida, no solo no va a cicatrizar sino que se va a infectar. Pues lo mismo ocurre en el campo de las emociones. Cuando pasamos por un mal momento es normal sentir dolor, pero dependiendo de la actitud que tomes en ese momento vas a lograr que la intensidad de las emociones que sientes sea mayor o menor. A revivir el dolor una y otra vez se le llama sufrimiento.  

Por otro lado, también malgastamos el tiempo anticipando situaciones negativas que, la mayoría de las veces, no llegan a suceder. Lo cierto, es que el 90% de nuestras preocupaciones nunca llegan a ser reales, tan solo imaginadas. Nos creamos auténticas películas mentales dignas de un Oscar por no saber manejar o tolerar la incertidumbre de la vida. Intentamos tener todo tan controlado que pretendemos tener atado hasta el futuro.

Ignoramos que este empeño tanto de permanecer en el pasado como de anticipar el futuro supone un coste emocional importante. Nos generamos emociones como la tristeza y desesperanza acabando, en muchas ocasiones, con cuadros depresivos y de ansiedad.

1. Acepta y continúa: Deja de enfocar tu atención en lo que no puedes cambiar y céntrate en lo que si. Por más que pienses como tendrías que haberlo hecho, no vas a conseguir cambiarlo. El pasado está para reflexionar lo justo, aprender y no repetir. Cuando una puerta se cierra se abren otras tantas llenas de nuevas experiencias, personas y cosas. Pero estas nuevas oportunidades no las podrás ver, si sigues mirando hacia atrás. Cierra capítulo y si es necesario cambia incluso de libro. Si el pasado tiene que volver a formar parte de tu presente ya lo hará, pero mientras no permanezcas en él.

2. Bye bye culpa: no te arrepientas de nada. Todo lo que hiciste es porque en ese momento creíste que actuar así era lo correcto. Si en ese momento hubieras sabido lo que ahora sabes, seguramente lo hubieras hecho de otra manera. Si salió bien, no lo olvidarás jamás. Y si salió mal, fue una mala experiencia que te ayudará a crecer. Aprende la lección y no seas tan cruel y autoexigente contigo mismo. Si eres capaz de perdonar los errores de los demás ¿Por qué no vas a perdonarte los tuyos? Castigarte emocionalmente no va a cambiar la situación, pero si puede empeorarla.

3. Deja de anticipar. Por mas que lo intentes nunca tendrás la certeza al 100 x100 de lo que está por pasar. El futuro es una incertidumbre con la que debemos aprender a vivir. Gracias a ella existen las sorpresas y lo inesperado. No intentes conocer todas las respuestas, porque la vida puede cambiar las preguntas en cualquier momento. Y entonces todos tus esfuerzos no habrán servido para otra cosa sino que para sufrir. Dejar de preocuparte y empezar a ocuparte, es la mejor opción.

4. Disfruta y vive el hoy: Céntrate en disfrutar de tu día a día, de los pequeños detalles que pasan desapercibidos por estar pendiente a lo que pasó o a lo que está por pasar. Ya que te gusta tenerlo todo tan controlado, disfruta al máximo de tu “presente” para crear un gran “futuro” y así poder recordar un magnífico “pasado”.

Recuerda que, culparte por el pasado y preocuparte por lo que pueda pasar, son las dos formas de enterrar tu presente.