Comparto con ustedes, (una vez más), algo que me ocurrió ayer noche.

Los que me siguen por las redes saben que mi hijo Javi es pasión por el deporte, pero sobre todo por el fútbol (Real Madrid y Club Deportivo Tenerife). Desde que puede, se enchufa al canal Gol a ver cualquier partido (juegue quien juegue), y los ratitos que les dejamos la Tablet, se las pasa viendo repeticiones de partidos que se sabe de memoria y que va trasmitiendo como el mejor de los locutores de radio.

Pues ayer jugaba el Espanyol contra el Madrid. Llevaban todo el partido a 0-0. Mientras hacía la cena hice algún comentario como: “el Madrid vuelve a no estar al 100 x 100”. Comentario que no le gustó porque con un “tonito un tanto defensivo” me dijo: “de eso nada, tú siempre dices que no siempre gana el mejor”. A lo que le respondí: “Por supuesto, pero hoy creo que no están jugando bien teniendo en cuenta que el Madrid que va el 3º en la calificación de la liga, y el RCD Espanyol en el 13º puesto”. Acostado en el sillón con el ceño medio fruncido se quedó. Normalmente no le permito ese gesto pero como ha estado malito con fiebre, pensé que estaría más sensible de lo normal y lo dejé. Pero no quedó ahí. Cuando finaliza la segunda parte, añaden 3 minutos más al partido, y en el minuto 92 mete un golazo el Espanyol. A Javi se le salían los ojos de la cara. Mira que los tiene grandes, pero lo de ayer es que parecía que se le salían de sus cuencas, mientras muy serio repetía “no me lo creo, no me lo creo”. Yo fui corriendo a ver la repetición y comenté que había sido un golazo a lo que enfadado me dijo: “¡cómo puedes decir eso! ¡Ya no quiero cenar!” “No tengo ni hambre”

 Les doy mi palabra que esa reacción JAMÁS la había tenido antes Javi. Yo me levanté del sillón, apagué la tv y le dije que podía ir a sus entrenamientos y jugar al futbol lo que quisiera, pero que en casa durante 2 o 3 semanas (me lo pensaría) no se iba a ver ni un partido de fútbol en la tv ni se iría al estadio. Javi se puso a llorar y a llorar que parecía un grifo abierto. Le dejé su momento de frustración y le dije que cuando estuviera más tranquilo hablábamos, pero que esa decisión era inamovible.

A los 5 minutos sin parar de llorar me dice que a él le gusta tanto el futbol que si su equipo pierde, se le pone una pelota en la barriga y que aparece “Fufa”. *Fufa es el nombre que, desde que Javi era chiquitito, le hemos puesto a la emoción de la “rabia o ira. (¡Ya lo sé!… mis comederos de coco con la gestión de emociones. Pero a él le gusta y le ha servido para entenderlas)

Le expliqué que me encantaba que le gustara tanto el futbol y que se lo pasara tan bien jugando y viéndolo. Que me gusta que disfrute las situaciones con intensidad ya que si lo hace es porque me he empeñado en enseñárselo, pero que siempre, en cualquier situación, son importantísimas dos cosas:

  1. Saber diferenciar lo que es un problema de lo que no lo es y sobre todo, de quien es. Por mucho que nos guste un deporte y un equipo, si no gana, NO PASA NADA. Como le dije, “puede darte pena porque preferías que sumara puntos, pero también tenemos que darle la oportunidad a los demás de no siempre estar al 100 x 100 porque además, de tratarse de un problema, sería un problema de ellos y tú no lo puedes vivir como tuyo. Porque mañana irás al cole como todos los días, seguirás haciendo la tarea por las tardes, seguiremos viviendo en la misma casa y nada cambiará. Ves el futbol para divertirte y sentir el suspense y la incertidumbre de no saber quién va a ganar. Si siempre ganara el Madrid, los partidos serían súper aburridos. Todos tienen derecho a tener buenos y malos días.”
  2. A Fufa no hay que ignorarla ni hacer que no aparezca. Pero recuerda que tampoco nos podemos dejar llevar por ella. Si quiere aparecer, déjala entrar. Pero tú le dices en que sillón sentarse. Que no se acomode.

Seguidamente le volví a poner el plato de la cena delante. Se lo comió muy tranquilamente y con otro estado de ánimo.

Pues parece que la charlita le llegó a donde le tenía que llegar, porque esta mañana me dijo: “mami, yo creo que ayer Fufa me dominó porque estoy con fiebre, porque yo también creo que todos merecen ganar y que no podemos “presionar” (me sorprendió mucho la expresión) tanto a nadie para que siempre sea el mejor porque si no disfrutaríamos nosotros y ellos no.”

Como todos comprenderán, hoy me vine al trabajo orgullosa e inflada como un pavo de la reflexión de mi pequeño hombrecito.

¡¡Feliz día!!

Tamara de la Rosa

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Publicado: 28 de Febrero de 2018 a las 09:58