Publicado: 2 de Julio de 2018 a las 07:55

¿Te frustras porque te sientes incapaz de lograr tus propósitos? ¿Sientes que por mucho que te esfuerces nunca vas a lograr sentirte satisfecho? Si la respuestas a estas dos preguntas es “si”, seguramente la ansiedad te habrá hecho alguna que otra visita y tu estado de ánimo tenderá a ser bajo. Incluso me arriesgo a decir que tus relaciones sociales han podido verse dañadas.

Constantemente somos bombardeados con la idea de que podemos tenerlo todo y no debemos sacrificar nada. ¡Olvídate!, pensar de esa manera es un error. Querer llegar a todo es la receta perfecta para lograr una constante sensación de insatisfacción. Precisamente ahí está el problema. Con frecuencia, intentamos alcanzar objetivos que son incompatibles. Resulta muy complicado conseguir un ascenso laboral y pasar más tiempo con la familia. Es muy difícil aumentar el tiempo de ocio y a la vez, hacer horas extras para aumentar el sueldo a final de mes y poder viajar. Cuesta mucho poder concentrarte mientras estudias y atiendes al mismo tiempo tus redes sociales. Hay que elegir. Hazte la idea que para tomar decisiones hay que renunciar a algunas cosas. Por este motivo, es muy importante saber priorizar.

1. Cuando nos enfrentamos a una toma de decisiones que sentimos complicada, lo que verdaderamente nos está costando no es elegir una de las opciones, sino olvidarnos del resto de ellas. Debemos aprender a renunciar para poder seguir avanzando. Esto no quiere decir que renuncies a algo para toda la vida, sino que primero vas a conseguir algo para luego, si te sigue apeteciendo, esforzarte por conseguir lo otro. Cualquier elección supone una apuesta que puede llevar a ganar o a perder en algún aspecto. Pero a veces es más peligroso quedarse quieto.

2. Si aprendemos a identificar las renuncias que hay tras nuestras decisiones y conseguimos aceptarlas, estaremos más cerca de aumentar la satisfacción en nuestra vida. Para que nuestras decisiones nos hagan felices o nos ayuden a sentirnos mejor, tenemos que aceptar las renuncias como parte del proceso.

3. Por más que lo intentes o desees, el día no tiene más horas. Debes elegir donde inviertes tu tiempo y esfuerzo. Y eso implica un sacrificio. Pero estas decisiones tienen que ser tomadas con conciencia y determinación. Es importante que asumas que para conseguir algo que merece la pena, siempre vas a tener que renunciar a otras cosas. Si decides contraer matrimonio, por mucho que la pareja respete los espacios del otro, estás renunciando a ciertos aspectos de la soltería. Si decides trabajar y estudiar a la vez, estarás renunciando a tener más ocio y tiempo libre, si decides ponerte a dieta estarás renunciando a ciertos alimentos que para ti son un placer, pero debemos desplazar la atención desde esas renuncias al objetivo final y a las emociones de satisfacción que aparecerán cuando lo hayamos conseguido.

4. Borra de tu mente los “qué hubiera pasado si…”. Quizás si hubieras tomado otra decisión te hubiera ido mejor pero también cabe la posibilidad de que todo hubiera sido muchísimo peor. Rechaza la nostalgia de lo que nunca fue porque de lo contrario nunca valorarás ni disfrutarás de lo que has logrado.

5. Cuando nos encontramos en una situación que nos insatisface y no hacemos nada por abandonarla, es porque en ella hay ventajas inconscientes. Deja de centrar tu energía en la queja y empieza a mirar más allá. Si quieres avanzar, tendrás que renunciar a algo.

Tamara de la Rosa

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