Publicado: 8 de Noviembre de 2017 a las 14:05

Muchísimos de mis pacientes, cuando acuden por primera vez y les pregunto por el motivo de consulta, me contestan: "quiero recuperar la persona que dejé de ser hace un tiempo". Entonces es cuando les pregunto por cómo era hace “X” tiempo, o qué características echa tanto de menos. La mayoría me repite lo mismo: "quiero volver a recuperar la alegría, la sonrisa. Antes siempre estaba sonriendo, con ganas de hacer cosas, tenía más iniciativa, me levantaba con buen humor. Por supuesto tenía mis malos días, como todos, pero no me hundía de la manera ni con la misma intensidad como lo hago ahora".

Lo primero que hacemos es comprobar que es lo que puede estar interfiriendo en su vida y ejerciendo como una barrera entre lo que quiere ser (y fue), y lo que ahora mismo es. A pesar de siempre identificar pequeñas piedras con las que se golpea, consciente o inconscientemente, a diario, algo que me apasiona y que desde que lo tocamos lo más mínimo el paciente empieza a modificar su estado de ánimo, son las ilusiones, las metas, los propósitos, o como quieras llamarlo. Si quieres vivir con entusiasmo, siempre vas a necesitar tener alguna ilusión. Tienes que buscar "el motivo" por el que cada mañana al despertar, desde que pongas los pies en el suelo, te cargues de buenas sensaciones.

Mucho cuidado, porque cuando hablo de ilusiones, no me refiero solo a cambios como abrir un negocio, mudarte, etcétera. Cuando hablo de ilusiones abarco desde emprender algo nuevo hasta empezar a llevar hábitos de alimentación saludables, empezar a hacer ejercicio, organizar tu tiempo para disfrutar más de tus hijos, empezar a organizar tus fines de semana para que te sepan a más y mejor, encontrar pareja, ampliar círculo, empezar a hacer pequeños cambios para mejorar en el trabajo, cerrar círculos de conversaciones pendientes que has dejado pasar, apuntarte en clases de algo que quieras aprender, dedicarte un día a la semana de mimos y caprichos (Esto último te lo recomiendo al máximo. Me lo aplico desde hace 2 años y no sabes cómo te carga las pilas y la ilusión que te genera ver como se acerca el día). No hay ilusiones grandes o pequeñas. Solo diferentes. Cada uno tiene la suya.

También es importante que entiendas que las ilusiones se renuevan. Lo que te hacía ilusión hace 5 años no tiene porqué seguirte haciendo ilusión a día de hoy, más que nada porque tú no eres la misma persona que hace 5 años. Por lo tanto, de vez en cuando, no solo revises la agenda de tu hijo a ver si tiene tarea que hacer u otras miles de cosas que seguramente revisas de manera automática. Empieza a mirar un poquito hacia dentro. Revisa tus ilusiones y analiza que emociones te generan. Si han disminuido, busca la manera de hacer pequeños cambios para que vuelva a ilusionarte como antes o busca ilusiones nuevas. Si tu cambias, ¿por qué no lo van a hacer tus ilusiones?

Si sientes que una parte de ti lleva tiempo dormida, busca la manera de despertarla. TE LO MERECES. Hazlo por la persona más importante de tu vida.

Tamara de la Rosa.

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