¿Eres de los que sueñas o deseas que las cosas cambien pero no haces nada para que así sea? ¿Eres de los que te escondes tras excusas hasta convencerte de no tener fuerza de voluntadpara luchar por algo que te haría sentir mejor?

Lo cierto es que no tienes que ser psicólogo para saber que uno de los ingredientes para alcanzar propósitos es la constancia. Una mejora en el rendimiento, seguir una dieta, ascenso laboral… Cualquier tipo de propósito.

Pongamos los pies en la tierra. En el 95% de los casos, el éxito espontáneo no existe. El éxito de cualquier persona que consigue lo que se propone, es el pico del iceberg. Debajo de este pico hay una base mucho más grande y sólida lleno de persistencia, trabajo duro, fracasos, aprendizaje, sacrificio, decepciones, dedicación, críticas, riesgo, rechazo, noches largas etcétera. El ingrediente para fabricar esta base sólida es la CONSTANCIA y sobre esta característica voy a escribir hoy.

1.      Para ser constante tenemos que crear hábitos saludables pero antes, es imprescindible identificar  porque hasta ahora no hemos sido capaces de mantener en el tiempo el esfuerzo que supone alcanzar un propósito. ¿Por qué? Porque que no seas capaz de mantener una dieta o salir a correr cada día no es una causa. La falta de constancia es una consecuencia. Es el resultado de las decisiones que tomas en tu cabeza (lo que nos decimos a nosotros mismos o como enfocamos nuestro objetivo) Por lo tanto, para adquirir nuevos hábitos primero tenemos que conocer las barreras que hasta el momento nos ha impedido crear la base sólida de nuestro iceberg. Seguramente en lo que has sido constante es en enviarle a tu cerebro mensajes como “no puedo”, “no sirvo para esto” o “no lo voy a lograr” Esto son tan solo excusas para no afrontar la resistencia al cambio. Así que no te engañes. Si no quieres no lo hagas, pero no te digas que eres incapaz de intentarlo. Tu mente se cree todo lo que le dices y crea una percepción de ti respecto a lo que te repites (autoestima). No quieres y punto.

2.     Visualiza: la visualización es una herramienta psicológica muy eficaz que aumenta la probabilidad de éxito tanto para alcanzar retos como para afrontar miedos. Y es que la visualización es la primera semilla para iniciar un cambio. Para que esta técnica sea eficaz, debemos de visualizar lo que depende de nuestro rendimiento, de nuestro comportamiento y no de los demás. Se ha demostrado científicamente que cuando visualizamos, el cerebro activa los mismos circuitos cerebrales que activa cuando lo realizamos a modo real, y se van grabando determinados patrones de conducta que luego ejecutaremos de manera natural. Por lo tanto al visualizar, nos generamos unas emociones que nos incitan a buscar la manera de lograrlo. Es un entrenamiento mental de aquello que queremos alcanzar donde nuestro cerebro se prepara, anticipa y aumenta la probabilidad de éxito ya que a la hora de afrontar esa situación a nivel real,  a nuestro cerebro le va a resultar familiar dicha situación y sabrá cómo actuar sin tanta presión y con las emociones adecuadas.

3.      Ten claro que la constancia no puede depender únicamente de nuestra motivación o fuerza de voluntad. Ambas cualidades dependen de emociones. La motivación fluctúa en todas las personas. No siempre vamos a lograr estar motivados ni con buen estado de ánimo, pero esto no puede ser un impedimento para llevar a cabo nuestro objetivo. Por este motivo es necesario crear hábitos. Formar hábitos y ser constante es una decisión. No podemos dejarlo únicamente en manos de recursos limitados o que fluctúan como la motivación y la fuerzo de voluntad.

4.      Lo más difícil no es empezar, sino mantener la práctica en el tiempo. Estudiar un día es fácil. Sin embargo, estudiar día tras día, mes tras mes hasta que salga una oposición no lo es tanto. Entrenar una nueva técnica puede entretenerte los primeros días, pero hacer siempre lo mismo puede no entretenerte tanto.

5.      No te centres solo en el resultado, sino en el proceso. Está muy bien que te motives con el alcance de tu objetivo y como te vas a sentir el día que lo logres, pero si nos quedamos solo con el “que quiero conseguir” y no dedicamos tiempo al “cómo conseguirlo”, es muy probable que abandones a mitad de camino por no haber planificado o considerado los pasos intermedios. Metas a corto plazo, con cierta dificultad pero alcanzables y bien definidas. Facilítale a tu cerebro hacia dónde debe dirigirse. Anota y ten a la vista que vas hacer, cuando y como. La felicidad, el éxito o como quieras llamarlo no es un destino, sino disfrutar de lo que haces por el camino.

6.      Calendario de la constancia: para ayudar a mantener la constancia puedes colgar a la visita un calendario donde marques con un ok en verde cada día que logres llevar a cabo tu nuevo hábito, y con una roja cuando no. Esto te ayudará muchas veces a ignorar al diablito mental cuando intenta convencerte con sus mensajes vagos, cómodos y contraproducentes (“las dietas se empiezan un lunes”, “un cigarrillo de vez en cuando no hace daño”, “que necesidad de ir a entrenar ahora”…)

No olvides que ser constante te hace ser cada vez más constante y esto ayuda a tu mente a tener la sensación de orden a tu vida.

Tamara de la Rosa

Twitter: @tamarareinventa

Instagram: tamarareinventa

Facebook: @reinventatetamara






Publicado: 6 de Junio de 2018 a las 10:44