Publicado: 16 de Mayo de 2018 a las 12:04

Ayer, cuando dejaba a Javi en el colegio, me vi a una antigua compañera de trabajo, Betty. Hacía años que no la veía en persona. Nos seguimos la pista por las redes sociales por lo que, más o menos, sabíamos algo la una de la otra. Me hizo gracia cuando me preguntó por Javi ya que no lo conoce en persona. Me comentaba algunos vídeos de él como cuando se le cayó su primer diente. En medio de la calle estábamos muertas de la risa porque parecía que si lo conocía. Y es que la verdad, las redes sociales, a veces, hacen que el la distancia sea más corta y que cuando hablamos de tiempo, nos dé la impresión que no sea tanto.

Nada más vernos nos dimos un abrazo enorme. De esos que se dan con ganas y de los que duran unos segundos. Se notaba que a ambas nos alegró encontrarnos. Qué curioso… lo sencillo que nos sería estar más en contacto con personas que nos hacen sentir bien y sin embargo, muchas veces no lo hacemos. También es normal, aunque para lo que uno quiere siempre puede buscar hueco, cada una tiene su vida, sus responsabilidades, obligaciones, preocupaciones… en fin, lo importante y con lo que me quedo del encuentro de ayer, es que nos vimos y nos alegramos mucho de haberlo hecho.

En apenas 15  minutitos nos pusimos al día. Comenzamos la conversación hablando de Ángel, un compañero maravilloso que tuvimos y que hace tan solo un mes se marchó por el maldito cáncer. Hablamos de como en un minuto nos puede cambiar la vida y de cómo nos había cambiado la nuestra desde que no nos veíamos. La verdad que fue una mini-conversación, pero una mini-conversación bastante profunda. Hablamos de lo rápido que pasa el tiempo y que lo que parecía que había ocurrido ayer, había ocurrido ya hacía 12 años. Y es que la vida pasa tan rápido que a veces no nos da tiempo ni para darnos cuenta.

La verdad que su último año y medio había sido muy duro. Muchos cambios y mucha aceptación forzosa. Se mostraba entera. Decía que todo lo malo llega junto, pero que todo lo bueno también. Fue en ese momento que parecía que lo teníamos ensayado, cuando nos miramos y a la vez dijimos: “LO MEJOR ESTÁ POR LLEGAR”, ya verás. Entramos en “modo ataque de risa”, pero por mi parte la verdad es que no se trata de una frase hecha. La esperanza es una herramienta más para mantener la ilusión y regular nuestras emociones. Tener fe, y no me refiero a nada religioso (que también podría ser), sino a creer que eres capaz de lograr o conseguir determinadas cosas o situaciones sin tener nada en lo que fundamentar el poder conseguirlo, es maravilloso. Aumenta la seguridad en ti y sobretodo la predisposición a que te sucedan cosas positivas en la vida.

Cuando tienes predisposición, cuando estás convencido que LO MEJOR ESTÁ POR LLEGAR, estás más atento a oportunidades que pasan por delante de ti y podrás agarrarte a ellas. Trenes que te llevarán al destino que deseas y otros en donde te bajarás en la segunda parada, pero que te pondrán en movimiento y te aseguro, que te ensañarán muchísimo.

Me encantó verte amiga. Un besazo enorme!!

Tamara de la Rosa

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