Publicado: 15 de Febrero de 2019 a las 08:42

Está claro que si un objetivo tenemos todos en común, es alcanzar la felicidad o aprender a serlo. Aquí tiene mucho que ver la interpretación que cada uno tenga sobre qué significa “ser feliz”. Seguramente alguna vez habrás soñado con alcanzar un sueño, (un ascenso, conocer a una persona, comenzar una relación, comprarte algo, lograr un estilo de vida…), algo que estás convencido que si alguna vez lo consiguieras, no necesitarías nada más para ser feliz. Sin embargo, cuando lo consigues, ese chute de emociones dura tan solo un tiempo y en menos de lo que canta un gallo, crees necesitar más para estar realmente satisfecho con la vida que llevas. Te compras un coche, una casa, comienzas una relación, te aumentan el sueldo, y entonces aparecen esas emociones intensas que te llenan de satisfacción, pero poco a poco te vas acostumbrando a eso nuevo que ha llegado y es cuando la rutina mata a la emoción. No quiere decir que te deje de importar o dejes de querer, pero si lo haces de diferente manera. Y ES QUE CON EL TIEMPO, LO POSITIVO QUE NOS SUCEDE DEJA DE SER TAN GRATIFICANTE COMO LO ERA EN UN PRINCIPIO, y es entonces cuando aparece la creencia de necesitar más para ser feliz. ¿La culpa de todo esto? La tiene nuestra CAPACIDAD DE “ADAPTACIÓN HEDONISTA”. Visto así, a muchos nos gustaría hacer desaparecer esta capacidad para poder disfrutar de las cosas siempre de la misma manera. Pero lo cierto es que gracias a esta capacidad, también somos capaces de sobreponernos ante situaciones adversas que van apareciendo como la muerte de un ser querido, una ruptura sentimental, o un acontecimiento demoledor. Ante situaciones dolorosas, esta capacidad ayuda a nuestro organismo a ir buscando recursos para adaptarnos a la nueva situación y seguir con nuestras vidas recuperándonos del impacto emocional. Por lo tanto, en este sentido, no es tan negativa. Debemos alegrarnos de tenerla y desarrollarla lo más que podamos. Pero ¿podemos sacar provecho a esta capacidad respecto al disfrute de los acontecimientos positivos? Aunque se trata de un proceso que se activa de manera automática, si podemos hacer que no avance tan rápidamente. Al fin y al cabo, nos vamos acostumbrando a “la novedad” porque cambiamos la interpretación que le damos. Nos acostumbramos porque le restamos valor. 1. Haz una lista de todo lo que tienes que te hace afortunado. Todo aquello que tienes y que muchos otros desearían. Por ejemplo: salud, apoyo familiar, salud familiar, una casa, un coche, un trabajo, una pareja, poder permitirte algún capricho, incluso ¡hasta tener movilidad! (A veces parece que tenemos que agotar la bombona de gas para darnos cuenta lo afortunados que somos por poder disfrutar de una ducha de agua caliente). Cuando termines la lista, subraya todo lo que, con toda garantía, vas a disfrutar toda la vida. Le recordarás a tu mente que nada de lo que has anotado tiene porqué ser para siempre. ¿Cómo sería tu vida sin lo que tienes? Pensar en la pérdida de algo que queremos, nos ayuda a aumentar el valor de esa posesión o persona, y nos puede ayudar a ser más felices. Debemos poner el foco en disfrutar de lo que tenemos 2. Practica la gratitud. Al acostumbrarte a lo bueno que te sucede, estás desvalorizándolo y convenciéndote que solamente te suceden cosas malas. Enfocarte a lo negativo es lo sencillo. El desafío está en lograr sentirte agradecido con lo que tienes. Ser consciente que tienes que mejorar o cambiar determinados aspectos, no implica ignorar lo que si funciona de tu vida. Tenerlo presente te ayuda a tener una autoestima regulada, a tener más energía para frentes abiertos, mejora el optimismo y te ayuda a superar momentos difíciles. Si no potenciamos la gratitud por lo que tenemos, la adaptación hedonista se instalará en nuestras vidas convirtiéndolas en tristes y monótonas. 3. Introduce cambios a la hora de hacer las cosas. No siempre lo hagas de la misma manera y comprobarás que aunque el nivel de ilusión cambia, no desaparece. “Nada es suficiente para quien lo suficiente es poco” (Epicuro). No esperes a que se convierta en un recuerdo para darle valor. Tamara de la Rosa Twitter: @tamarareinventa Instagram: tamarareinventa Facebook: @reinventatetamara