Publicado: 21 de Diciembre de 2018 a las 08:39

Empieza la cuenta atrás para entrar en un nuevo año…

El 2018 para muchos habrá resultado ser un buen año, para otros no tan bueno y también están los que lo recordarán como el peor año de su vida. Sin embargo, voy a dar unas pautas que, desde mi punto de vista, nos pueden ayudar a todos. Al que le ha ido bien para mejorar o mantenerse, y al que no le ha ido tan bien, para superarse.

Está claro que hay una parte de la vida que no podemos controlar y que no depende de nosotros. Me refiero a los acontecimientos que de repente llegan y que no podemos cambiar. Ante estas situaciones debemos aprender a poner en marcha en primer lugar la aceptación, y en segundo lugar la superación. Qué fácil parece pero lo complicado que puede resultar ¿verdad?

 Si un familiar muere, es normal que te vengas abajo, que sientas un vacío y que en un principio pienses que no vas a poder soportarlo. Es algo que no puedes cambiar, y emociones como la tristeza, frustración, rabia e impotencia te invaden. Pero poco a poco irás aceptando la situación y aprendiendo a vivir y ser feliz a pesar de ese vacío. Si tu jefe te despide y no hay marcha atrás, es normal que como en la situación anterior te invadan emociones incómodas que pueden limitarte temporalmente. Lo importante es que solo sea temporalmente. Mi consejo en estos casos es:

1.  Permítete sentir todas esas emociones normales en un principio. Hay que soltarlas y dejarlas ir para que el peso no nos entorpezca.

2. Trabajo mental: Después de ser nobles con nosotros mismos y permitirnos  derrumbarnos, debemos esforzarnos por ir gestionando el pensamiento o la interpretación que le estamos dando a lo que está sucediendo. Se trata de utilizar pensamientos útiles. Me refiero a pensamientos de aceptación y enfocándonos siempre a lo que depende de nosotros: “aunque esto no me guste y me haga sentir mal, es lo que hay, así que ¿qué es lo que puedo hacer para solucionar mi situación o mejorar mi estado de ánimo?”

3. Trabajo conductual. A la vez, tenemos que ir buscando cambios que debemos hacer para mejorar. Si seguimos haciendo lo mismo, todo va a seguir igual. Aquí toca poner en marcha la toma de decisiones buscando soluciones para superar el mal momento. Hay cosas que no podemos cambiar, pero siempre podemos cambiar la actitud que tomamos ante ello, y de la misma manera, siempre podemos hacer algo para sentirnos mejor. No todo trata de cambiar la forma de pensar, sino determinadas situaciones o formas de actuar que están ayudando a mantener el problema.

Lo cierto es que con cada decisión que tomemos y que no tomemos, con cada paso que damos y que no damos, vamos creando nuestro futuro y nuestro destino.

Cuando empezamos un año, la gran mayoría lo hace lleno de ilusiones de cambio y no solo borrachos de brindar, sino borrachos de emoción. Realmente quieren cambiar y mejorar su situación, pero muchos no se dan cuenta que para que eso suceda no solo basta con desearlo sino con planearlo. Y no planearlo de cualquier manera, sino con pequeñas metas bien definidas y con plazos marcados en el tiempo. Este conjunto de mini-metas es el que te va a mantener la motivación durante el cambio, te ayudará en muchas ocasiones a no tirar la toalla gestionando el agotamiento y sobre todo, te ayudara a, subiendo escalón por escalón, alcanzar el nivel donde quieres estar. No intentes tenerlo “todo” y “ya”. Intenta tener todo a su tiempo sin dejar de moverte en dirección  a conseguirlo.

Tamara de la Rosa

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