Publicado: 7 de Enero de 2019 a las 13:43

Hay momentos que sabes que tarde o temprano van a llegar, donde vas a tener que sentarte con tu hijo a explicarle determinados temas, pero no creí que este momento fuera a llegar cuando estaba todavía asimilando que dentro de muy poco, mi hijo iba a conocer el secreto de la navidad.

Les cuento mi experiencia por si les puede servir de ayuda. Es cierto que he dado pautas en consulta sobre cómo llevar a cabo esta situación, pero reconozco que como madre, me estrené hace unos días.

Yo estaba en la ducha cuando Javi se acercó al baño y me preguntó si decir la palabra “follar” estaba mal. La verdad que agradecí que la mampara de la ducha fuera opaca porque mi cara tuvo que ser un poema. Yo, con mucha normalidad, le dije que no se trataba de una palabrota pero era una forma basta y vulgar de hablar sobre sexo. Inmediatamente le pregunté que donde lo había oído, y me contestó que en el cole donde le habían dicho que follar significaba meter el pito en el chichi de una niña. En ese momento cerré el grifo, me enrollé en la toalla y salí de la ducha. En consulta veo muchos padres que intentan esquivar estos temas por incomodidad. ¡ERROR! Es cierto que puede resultar algo extraño, pero créeme que es importantísimo cerciorarse de que la información que tienen los niños sobre ciertos temas sea la correcta.

Como les iba contando, yo no esperaba tener que sentarme a hablar sobre esto con mi hijo de 9 años recién cumplidos, pero me tocó. 20 minutos antes le había dejado una nota de Melchor en nuestra caja de navidad y de repente me veo hablando con mi niñito sobre sexo.  ¿Yo no me lo creía!

Le comenté que “follar” es otra manera de referirse al sexo y que estaba mejor dicha la expresión “hacer el amor”, algo que hacen las personas mayores cuando se aman. Fue entonces cuando con cara de asco me preguntó: “¿Tú lo has hecho?”. ¡Imagínense mi cara! Sentada sobre la cama y todavía envuelta en la toalla. Aquello me parecía surrealista. Le conteste que sí, y que por eso estaba él en el mundo. Yo, en mi interior me estaba diciendo “coño, ya me tocó contarle de dónde sale la semillita”, cuando de repente me suelta un: “eso es lo que me contó un compi de clase”. ¡Madre mía!, desde que en el cole de mío hijo prohibieron los balones de fútbol me viene con cada temita…

Pues nada… que me tocó contarle todo, incluido que cuando se hace hay que utilizar protección e insistiéndole que eso no es un juego, que lo hacen los mayores, siempre que haya amor y que ambos quieran. Pues dio la casualidad que escuchando las noticias ese día, nombraron la palabra agresión sexual. Desde que nombraron la palabra me dije para mí: “verás que me pregunta”, y efectivamente… él que parecía abducido por su Nintendo, la paró y me preguntó: “¿A qué se refieren con eso mami?”, y es entonces cuando me toca seguir hablando sobre el tema, pero introduciendo valores como el respeto, la empatía, lo que está bien y mal. 

Reconozco que hubiera preferido hablar de este tema más adelante, pero es cierto que son temas que como padres no podemos controlar porque se rodean cada día de niños mayores, o con hermanos de más edad que les tienen más al día sobre diferentes temas. Como padres, debemos estar atentos y por muy incómodo que pueda resultar, hablarles con normalidad aunque se lo disfracemos un poco, pero por lo menos que tengan información correcta y no desajustada con lo que a otros les hayan podido contar.

Tamara de la Rosa

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