Publicado: 3 de Junio de 2018 a las 12:08

Son muchas las personas a las que les cuesta mostrar sus emociones. Nos escondemos tras enormes gafas a la hora de llorar incluso, en situaciones más que justificadas porque, nos sentimos débiles y vulnerables.

Ya sea por pena, emoción o empatía, llorar es una de las acciones que generalmente se evita mostrar en público. Desde muy corta edad, nos enseñan que quienes triunfan y consiguen el éxito en la vida, son personas fuertes que no se derrumban ante nada. Se puede decir que nos enseñan que llorar y estar tristes, no es de valientes y por lo que parece, estamos obligados a serlo. Por esta razón, aprendemos a no exteriorizar ese tipo de emociones y, lo cierto es que toda emoción reprimida, negada o ignorada queda encerrada en el cuerpo. Con esto no me refiero a que lo adecuado ante una situación difícil sea aferrarnos al llanto y mantenerlo en el tiempo sin buscar una salida de la situación en la que nos encontramos, (ya sea para buscar una solución o dejar de mostrar resistencia a la hora de aceptar una determinada circunstancia). A lo que me refiero es a que si tu pareja te abandona, pierdes el trabajo, vives una decepción o pérdida, es normal que te encuentres triste, frustrado y por supuesto, que llores. Llorar da salida a una gran tensión interior, a liberar la ansiedad y aliviar la tristeza, lo que nos conduce a un estado de serenidad.  Llorar no es el problema. El problema sería cuando te congelas en ese estado mucho tiempo sin aceptar ni buscar alternativas. Si normalizamos nuestras emociones, las entendemos y nos permitimos sentirlas, nos será más sencillo afrontar situaciones ya que, por lo menos, no estaremos con el peso de luchar contra nosotros mismos.

1- Llorar tiene un efecto como el de un calmante natural. Reduce la intensidad de las emociones fuertes, disminuye el nivel de angustia, la persona se relaja, se reduce la carga emocional y aumenta la lucidez para así, poder pensar y tomar decisiones de forma racional.

2- No quiere decir que, llorar sea preventivo de depresión o de trastornos de ansiedad pero, sí que puede paliar los síntomas de la tristeza en un determinado momento. Reprimir el llanto, no favorece a la salud. El llanto es, a veces, el modo de expresar las cosas que no pueden decirse con palabras.

3- Si el llanto es repentino, por cualquier motivo y a cada momento, si es importante pedir ayuda profesional. Hay situaciones que no sólo necesitan tiempo para poder superarlas.

4- Es importante enseñar a los niños que llorar es una buena forma de expresar sentimientos, como una válvula de escape y no enseñarles juicios de valor sobre esta acción. Si desde pequeños, les enseñamos que llorar es señal de personas débiles, seguramente en la edad adulta, tendrá problemas a la hora de expresar emociones, reprimiéndose y cargándose emocionalmente.

5- Existen momentos en los que llorar es la única forma de sentirse mejor pero ¡ojo!, tampoco lo conviertas en un vicio. Recuerda que los extremos nunca son buenos. Usémoslo como válvula de escape, para descargar la mochila y seguir caminando con menos peso. Al fin y al cabo, aprendemos a llorar para aprender a reír de igual manera que, aprendemos a perder para aprender a ganar.

Llorar no es de débiles, tan solo es de humano.

Tamara de la Rosa

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