Publicado: 21 de Noviembre de 2017 a las 10:00

La verdad que no veo mucho la tele y si les soy sincera no me había enterado ni siquiera que había una chica de Tenerife en el programa OT. Pero ayer, cuando me metí en mi cuenta de twitter, vi el nombre de Ana Guerra en repetidas ocasiones acompañado de una cantidad de insultos que lógicamente llamó mi atención. Fue cuando decidí investigar quien era Ana Guerra y por qué se le estaba juzgando de esa manera tan brutal. Y es que en el programa, se grabó un vídeo donde Ana comenta no gustarle su acento y que desearía hablar "castellano". Está claro que en lo de hablar castellano se equivocó por completo, pero ese no ha sido el “delito” por el que se ha juzgado a Ana. Parece ser que lo que ha ofendido es que la chica diera su opinión sobre su acento.

Personalmente creo que vivimos en una sociedad cargada de hipocresía. Por un lado está de moda “el ser uno mismo”, “la libertad de expresión” y sin embargo, no permitimos que gente como Ana lo practique. El haber nacido en el lugar que sea, no implica que te “tenga que“ gustar todo de ese lugar. He visto el vídeo y en ningún momento reniega de ser Canaria. Simplemente da su opinión sobre su acento. No le gusta ¿cuál es el problema? ¿Está obligada a gustarle?. ¿Hubiera sido mejor que la chica hubiera dicho que le encanta su acento cuando es incierto? Porque si me responden que sí, me quedo planchada. ¿Seguimos insistiendo entonces en ser, pensar y opinar en función a lo que otros esperan de nosotros en lugar de defender nuestras propias ideas? Alucinante.

Podemos estar orgullosos de ser de la tierra que somos y por eso no tiene que gustarnos todo.

La chica solo ha hecho un comentario y cada uno lo ha interpretado a su manera. Y ¡ojo!, entiendo y respeto que haya personas a los que no les haya gustado su comentario. Entiendo que opinen en las redes que no están de acuerdo con ella y que su comentario lo ven desafortunado. Está claro que desde que sales en TV te expones a que opinen sobre ti. Todos están en su derecho de gustarle más o menos y además, de expresarlo (auque personalmente lo veo desproporcionado, pero es solo mi opinión). LO QUE NO ENTIENDO,  LO QUE CRITICO y sinceramente de lo que me avergüenzo y en muchos casos me ha dado asco, es del ensañamiento que se ha hecho contra la chica en las redes sociales.

Una familia angustiada, pidiendo disculpas sólo porque “no permitimos” que los demás opinen lo que les dé la gana, porque estamos a la defensiva e interpretamos como ofensivo todo lo que no sea un halago sobre el lugar de dónde venimos y entonces, parece ser que está justificado el propinar auténticas barbaridades sobre ella. Me parece excesivo.

Y ya que estamos todos contra la violencia, que sepan que la violencia verbal también existe, y eso si es un motivo más que suficiente para unirnos TODOS y acabar con esto que ya se está haciendo habitual en las redes sociales. Con Ana se están cebando y eso sí que es inadmisible, no que no le guste su acento. La violencia verbal deja heridas. Heridas que en muchísimas personas tardan en cicatrizar. A lo mejor deberíamos hacer un poco de autocrítica y practicar un poco más el respeto y la tolerancia.

Tamara de la Rosa