Publicado: 16 de Abril de 2018 a las 08:00

Hoy en día el término “ansiedad” se ha convertido en un término cotidiano en nuestro lenguaje. Lo que antes se sentía y se trataba de manera escondida y con vergüenza, actualmente está a la orden del día.

Por culpa de una mala gestión de esta emoción, son muchas las personas que se sienten presos de sus propias vidas. Vidas limitadas intentando por todos los medios que esta emción no aparezca. Una vida guiada por el miedo que el quien le dice por donde ir y por donde no.

¿Cómo una simple sensación puede llegar a bloquearnos y paralizar toda una vida?¿Cómo un sensación puede llegar a trastornar nuestro equilibrio emocional? La respuesta es tan simple, como que hacemos una interpretación negativa sobre esta palabra tan temida, “la ansiedad”.

1-La ansiedad no es el problema, sino un síntoma de que algo no está bien en nuestra vida, a nivel emocional o personal. Sería como cuando tienes fiebre. La fiebre es un síntoma, no es una enfermedad y habría que averiguar que la ha producido para que no se agrave. De la misma manera hay que actuar con la ansiedad. Primero intentar calmarla, y luego averiguar  el motivo que la desencadenó para mediar con él y solucionarlo.

2- La ansiedad no es tu enemiga. Aunque cueste creerlo, es una respuesta adaptativa y necesaria gracias a la cual, en muchísimas ocasiones, nos habrá ayudado a salir de determinadas situaciones de riesgo. Cuando percibes un peligro, tu cerebro intenta protegerte enviándole a tu sistema nervioso determinadas señales para que tu cuerpo se ponga en alerta pudiendo así, escapar de la amenaza o enfrentarte a ella. Estas señales son los famosos síntomas de la ansiedad que ¡Ojo!, son desagradables pero, no peligrosos. Dolores de espalda debido a la tensión, presión en el pecho, mareos, sofocos, inquietud, problemas para conciliar el sueño, nudo en el estómago, náuseas, sudoración, el corazón se acelera, hiperventilación, temblores, sensación de irrealidad, temor a morir… entre otros. ¿Cuándo la ansiedad deja de ser adaptativa?Cuando el peligro no es real sino imaginado. Cuando se trata de una posibilidad (anticipando situaciones) o una interpretación errónea sobre algún acontecimiento.

3- Nadie muere por ansiedad: es importante que sepas que la ansiedad no te provoca un infarto, ni te hace perder la razón y mucho menos te mata. Estos son los miedos más comunes sobre esta emoción, pero son falsos. Pueden ser muy incómodos pero no peligrosos. Si cuando aparece la ansiedad, enfocamos nuestra atención a esas sensaciones y creamos pensamientos catastrofistas sobre las consecuencias que pueden tener sobre nosotros, vuelve a ocurrir lo que comentábamos antes. Nuestro cerebro percibe una amenaza, intenta protegerte y como resultado, los síntomas van en aumento para que salgas huyendo. Recuerda que la mente es como una lupa y que todo lo que enfoca lo magnifica.

4-No evites: El problema se agrava cuando esa emoción limita nuestro día a día y comenzamos a evitar situaciones por miedo a que aparezcan los síntomas. De esta manera pensamos que estamos controlando la ansiedad, pero si tratamos de controlarla, aumentamos el miedo y, nuestros síntomas se magnifican. El control, lleva al descontrol. Poco a poco, sentimos que no disfrutamos con nada, nos ahogamos en pensamientos catastróficos y sentimos que ya no somos los mismos.

4-Deja fluir la ansiedad. No luches contra ella, tan solo intenta calmarla. De la misma manera que viene se va. La respiración abdominal puede servirte de mucha ayuda. Entrénala a diario. ¡Desenamórate de la ansiedad! Deja de prestar tanta atención a lo que sientes y atiende a lo que pasa a tu alrededor. No olvides que detrás de esa sensación se esconde el problema.

5- Mente – Cuerpo: No debemos luchar contra la ansiedad ni intentar controlarla.Simplemente aprender a gestionarla. Por un lado calmamos el cuerpo a través de la respiración abdominal o cualquier tipo de relajación que a uno le vaya bien, pero sobretodo, ES INDISPENSABLE APRENDER A CALMAR LA MENTE ENSEÑÁNDOLE A HACER UN BUEN USO DEL PENSAMIENTO. Cuestión de aprender y entrenar.

La ansiedad es la mente yendo más deprisa que la vida.

Tamara de la Rosa

Twitter: tamarareinventa