Publicado: 22 de Octubre de 2018 a las 11:30

Hoy en día son habituales las parejas que aportan hijos de anteriores relaciones, dos situaciones llenas de dudas y miedos tanto para quien tiene hijos como para quien decide compartir su vida con más de una persona.

Hoy me centraré en el mar de dudas y temores que sobrepasan a muchas personas cuando deciden comenzar su relación con un “kitcompleto”: PAREJA + HIJO. ¿Cómo gestionar una nueva pareja cuando ya tiene hijos?

Seguramente, más de una vez te habrán asaltado multitud de preguntas como: “¿Me estaré complicando la vida? ¿Cómo cambiará mi vida? ¿Y si el niño no me acepta? ¿Cómo tengo que actuar con él?”  Y es que es muy normal que se encienda el piloto de alerta cuando conoces a alguien de quien de repente te enamoras, pero que no aterriza en tu vida de manera individual, sino que le acompañan sorpresas cargadas de responsabilidades de las que no te vas a poder desprender. Cuando no se trata de una relación seria, no existe problema alguno. Cuando te enamoras y te planteas algo más, es cuando te asaltan las dudas. Dudas normales. Te metes en un mundo que quizás desconoces y que no es el escenario que imaginabas para tu historia.

1.Lo primero que debes hacer es bajar de la nube donde subirnos cuando comenzamos una relación y tomar conciencia de lo que realmente significa una pareja con hijos. Se trata de aceptar que compartirías tu vida con alguien para quien no vas a ser su única prioridad afectiva. Vas a compartir un tiempo donde no siempre esa persona va a poder atenderte únicamente a ti. Si se trata de niños pequeños, quizás mientras se afianza la relación, no puedas ver a esa persona los días que le corresponda estar con ellos, y cuando los conozcas y entren a formar parte de tu vida (convivencia), seguramente tendrás que hacer, muchas veces, planes según las edades de los más pequeños. Si son de edades cortas, tendrás que apuntarte al mundo de las rutinas: a una hora se come, a una hora es la duchan, a una hora están en la cama... Mi intención no es pintarlo como algo negativo, pero si es verdad que es un esfuerzo extra que debes valorar, y si sientes que se trata de una presión o situación que no vas a saber manejar, sé sincero contigo mismo y salte de ahí sin herir a nadie. Al principio de todas las relaciones, lo que más apetece es pasar tiempo con tu pareja y, cuando hay un niño por medio, no siempre es posible. Pero si eres capaz de no verlo como una lucha, sino como una cuestión de unir fuerzas y crear una base sólida para la relación, podrás disfrutar muchísimo de tu nueva familia.

2.Las claves para que estas relaciones funcionen son la paciencia y la empatíapor parte de ambos miembros de la pareja, así como dejar claro, desde un principio, el rol de cada uno respecto a los niños. De esta manera, ninguno se comportará como cree que espera el otro y se podrán evitar posibles conflictos. Cada miembro debe saber cuál es su papel en la historia.

3. No presiones a tu pareja con frases como: es que cuando están tus hijos es como si no existiera. No pretendas competir contra el amor de un padre o madre hacia su hijo. Lo único que conseguirás es que aumente la tensión en la pareja. Plantéale otra forma de hacer las cosas desde la asertividad, no desde la presión. Tú sabías dónde te metías. Además, siempre tendrás la libertad de irte de donde no quieras estar. Háblale para solucionar y no para reprochar. Hay tiempo para todo. Tan solo es cuestión de entender la situación del otro y organizarte.

4. Aprovecha al máximo los días o periodos que tu pareja no tiene a los niños para romper con hábitos y dedicar tiempo a la pareja. Como hace cualquier relación con hijos comunes cuando se van de viaje y delegan los niños a los abuelos.

Es cierto que quizás no es tan sencillo. Pero si realmente quieres, tampoco tiene porque ser complicado.

Tamara de la Rosa

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