Publicado: 24 de Octubre de 2018 a las 07:38

Después de una separación son muchos los padres y madres a los que les apetece rehacer su vida junto a otra persona, pero cuando hay hijos por medio es recomendable no hacerlo de cualquier manera.Es cierto que los niños se adaptan a las situaciones nuevas con mayor facilidad que muchos adultos, pero aun así no debemos olvidar ciertos aspectos.

Cuando una pareja se separa, viven una pérdida y pasan por un cambio, pero a quien realmente le cambia la vida es a los hijos. Su núcleo familiar y el entorno tal y como lo habían conocido hasta ese momento cambia, y esto si no se lleva a cabo con cautela y sobre todo con “cabeza”, puede generar traumas infantiles. Los niños de 2 años o menos seguramente no se darán cuenta de que su vida es diferente, siempre y cuando ambos padres sigan formando parte de su vida. Sin embargo, un niño que sea algo mayor puede sentir ansiedad, inseguridad y frustración ante este cambio.

1. Quizás te sea relativamente fácil relacionarte con una nueva pareja y por esta razón piensas que apenas establecida la relación es momento de hacer partícipes a tus hijos, pero ten en cuenta que tal vez para ellos la perspectiva sea diferente. No debemos olvidar que para los hijos se trata de una relación que viene por imposición, por lo que la paciencia y no tratar de forzar la situación serán las mejores cartas con las que jugar durante este proceso de adaptación. Que aparezca otra persona significa el final absoluto de la relación de sus padres, y casi todos los niños siempre mantienen el deseo de que en algún momento vuelvan a estar juntos. Ocúpate en que sea una relación sólida y estable antes de involucrar a tus hijos.

2. Dale normalidad a lo que sientes. Si tu nueva relación es sólida y tienes el convencimiento de que se trata de la persona con quien quieres compartir tu vida, entonces es normal que sientas preocupación por la reacción que tendrán tus hijos cuando les comuniques la noticia y más cuando le presentes a tu nueva pareja.

3. Habla del tema con tu hijo antes de presentarle tu pareja. No organices un encuentro casual. Entiende y sobre todo ten paciencia si comienza a hacerte un interrogatorio sobre esa persona. Está en todo su derecho de “saber” de alguien que va a entrar en su vida.

4. Explícale que el trato, atención y amor que tienes hacia él o ella no va a cambiar solo porque has decidido salir con alguien más. Insistirles que aunque la nueva pareja sea importante, ellos son lo fundamental, lo más grande en tu vida

5. Deja bien claro cuál es el rol de cada uno. Esa  persona no va a ser el sustituto del otro progenitor. Simplemente es una persona especial para ti a quien hay que tratarle con cariño y respeto como a cualquier otra persona. Es importante que no vean a tu nueva pareja como a alguien con quien competir.

6. No pases de un extremo a otro. Sigue manteniendo tus momentos exclusivos con ellos. El cambio debe ser progresivo y tus espacios con ellos no deben desaparecer.

7. No delegues el mando sobre tus hijos en tu pareja. En primer lugar, porque es un peso demasiado grande que no le corresponde a esta persona y además, porque podría convertirse en el blanco de los menores y dar pie a comentarios tipo: “tú no eres mi padre/madre”

Cualquier relación necesita tiempo, pero más aún aquellas que se establecen con los niños. Es cierto que no es una tarea sencilla pero vale la pena esforzarse si lo que queremos es una buena integración familiar con una base de respeto, la comunicación y el cariño, dando su espacio, su tiempo y su lugar a nuestra nueva pareja, a nuestros hijos y por supuesto a nosotros mismos.

Tamara de la Rosa

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