Publicado: 1 de Junio de 2016 a las 08:19

El miedo, a pesar de ser una respuesta adaptativa del organismo gracias a la que, en muchísimas ocasiones, habremos conseguido que nuestra vida no corra peligro, es cierto que cuando deja de cumplir esta función adaptativa se convierte en una emoción limitante convirtiéndonos en presos de nuestros miedos. El miedo pierde su función adaptativa cuando el peligro no es real, sino imaginado.

Miedo al rechazo, miedo al que dirán, miedo al fracaso, miedo a sentir determinadas emociones como la ansiedad ante determinadas situaciones, miedo a hacer una crítica, a decir que no, etcétera, son miedos que terminan interfiriendo en nuestro día a día haciendo que muchas veces nos comportemos en contra de nuestros principios, valores, ideas y sobretodo, de nuestros deseos. Dejamos de ser el protagonista de nuestra historia cediéndole ese papel a"Don Miedo Irracional" quien, con mucho gusto, comienza a decidir el rumbo de nuestra vida.

Lo cierto es que huir de tus miedos es una carrera en la que nunca triunfarás ya que cuanto más huyas de ellos, mas cansado estarás cuando te alcancen. Es importante superar esos miedos para poder vivir pacíficamente y libre de preocupaciones innecesarias.

¿Cómo podemos hacerlo?

1- El primer paso es tomar la decisión de ser tú el que tome las riendas de tu vida y no vivir condicionado por una emoción limitante que no te permite ser y actuar como a ti te gustaría hacerlo. Es una realidad que en un principio cuesta y genera cierto malestar afrontarlos, pero el ser humano está fisiológicamente preparado para soportar esas sensaciones. Recuerda que la ansiedad es una emoción muy molesta, pero no peligrosa.

2- La visualización es una herramienta eficaz para empezar a afrontar los miedos. Se trata de enfrentarte a estos de manera imaginada. El cerebro si un defecto tiene, es que no distingue si la información que le das es real o imaginada, por lo tanto, todo lo que imagines lo va a vivir como si estuviera ocurriendo realmente (por este motivo cuando anticipas una situación negativa te entristeces, o cuando imaginas que logras alcanzar un sueño, te emocionas positivamente.)

Cuando visualizamos una acción de manera repetida y constante (entrenamos la mente), creamos patrones de conducta en nuestro cerebro. De esta manera, cuando nos enfrentamos a la situación temida en la realidad, a nuestro cerebro le resulta familiar esa escena, por lo que nos resulta más sencillo actuar (sabremos lo que tendreemos que decirnos y hacer), y las emociones incómodas que puedan surgir serán menos intensas.

Dedica durante varios días la visualización en donde te imaginas a ti mismo ante la situación temida y como actuarías. Cuanto más detalles tenga en tu imaginación, tu cerebro lo vivirá más real. Se trata de entrenar primero con la imaginación para luego enfrentarte de manera real.

3. Practica la respiración abdominal. Cuando practicamos este tipo de respiración conseguimos llenar el 100 x 100 de la capacidad pulmonar de oxígeno y los niveles de ansiedad disminuyen. Si entrenas este tipo de respiración de manera habitual, conseguirás que en el momento de afrontar tu miedo te ayude a mantener la calma.

4- Auto-instrucciones: Esta es otra herramienta que se utiliza mucho en psicología. El diálogo interno que utilices va a ser la clave para que puedas conseguirlo o no. La conversación que tenemos con nosotros mismos se traduce en lo que pensamos, y el tipo de pensamiento que elijamos generará unas emociones que condicionará el comportamiento que llevaremos a cabo. Anota y memoriza frases que te generen unas emociones de inspiración (motivación) y no de huida. Haz una lista de auto-instrucciones para antes, durante y después de enfrentarte. Algunos ejemplos podrían ser: 

           - ANTES: “estate tranquilo, todo es cuestión de practicar ¡lo voy a conseguir!, Solo con intentarlo me voy a encontrar mejor”;

           - DURANTE: “respira con calma", "puedo hacerlo", "lo estoy haciendo", "si siento un poco de tensión, haré una pausa y me relajaré", "puedo manejar la situación”. 

           - DESPUÉS: "¡Lo conseguí!", "¡manejé la situación!" En caso de no conseguirlo: “no pasa nada, la próxima vez me saldrá mejor, lo más importante es haber comenzado”.


Recuerda que, en una cabeza llena de miedos no dejamos espacio para lo que realmente importa: nuestros sueños

Tamara de la Rosa

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