• CURRICULUM

    CURRICULUM

    17 de Enero de 2018 a las 14:53

    • Licenciada en Psicología Clínica y de la Salud.
    • Máster en Psicología Clínica y de la Salud (adultos).
    • Especialista en Psicología Clínica Infantil.
    • Experto en Terapia de Pareja.
    • Experto en Psicología Deportiva y Motivación.
    • Experto en Coaching y Desarrollo Profesional Estratégico.
    • Experto en Gestión de Aptitud Mental Positiva.
    • Técnico de Intervención con Menores/Jóvenes en el ámbito de protección y de justicia juvenil.
    • Autora de "Reiníciate, todo empieza por uno mismo"
    • Colaboro semanalmente en prensa de Tenerife (periódicos La Opinión ) escribiendo temas para mejorar y conseguir un adecuado equilibrio emocional y en la revista bimensual Mas Mujer Canarias.
    • Colaboro con distintas emisoras de radio y tv tratando temas relacionados con psicología y crecimiento personal.
    • Suelo hacer talleres de autoestima, habilidades sociales, técnicas de relajación. Cada vez que tengo fecha para esto lo publico con tiempo en mi página de facebook Re-inventate
    • Activa en las redes sociales: Twitter e Instagram: @tamarareinventa; Facebook: @reinventatetamara

  • La ansiedad no es un problema. Es un síntoma.

    La ansiedad no es un problema. Es un síntoma.

    18 de Mayo de 2016 a las 10:48

    Hoy en día el término “ansiedad” se ha convertido en un término cotidiano en nuestro lenguaje. Lo que antes se
     sentía y se trataba de manera escondida y con vergüenza, actualmente está a la orden del día. Todos, en algún momento de nuestras vidas sentimos ansiedad. Hoy en día, detectamos esta sensación y cada vez son más los que piden ayuda profesional cuando observan que el malestar empieza a limitar sus vidas. Pero, ¿Cómo una simple sensación puede llegar a bloquearnos y paralizar toda una vida? ¿Cómo un sensación puede llegar a trastornar nuestro equilibrio emocional? La respuesta es tan simple, como que hacemos una interpretación negativa sobre esta palabra tan temida, “la ansiedad”.

    1- La ansiedad no es el problema, sino un síntoma de que algo no está bien en nuestra vida, a nivel emocional o personal. Sería como cuando tienes fiebre, la fiebre es un síntoma, no es una enfermedad y habría que averiguar que la ha producido para que no se agrave. De la misma manera hay que actuar con la ansiedad. Primero intentar calmarla, y luego averiguar  el motivo que la desencadenó.

    2- La ansiedad no es tu enemiga. Aunque cueste creerlo, es una respuesta adaptativa y necesaria gracias a la cual, en muchísimas ocasiones, nos habrá ayudado a salir de determinadas situaciones de riesgo. Cuando percibes un peligro, tu cerebro intenta protegerte enviándole a tu sistema nervioso determinadas señales para que tu cuerpo se ponga en alerta pudiendo así, huir o enfrentarte a la amenaza. Estas señales son los famosos síntomas de la ansiedad que ¡Ojo!, son DESAGRADABLES, PERO NO PELIGROSOS. Dolores de espalda debido a la tensión, dolor de pecho, mareos, sofocos, inquietud, problemas para conciliar el sueño, nudo en el estómago, náuseas, sudoración, el corazón se acelera, hiperventilación, temblores, sensación de irrealidad, temor a morir… entre otros. ¿Cuándo deja de ser adaptativa? Cuando el peligro no es real sino imaginado. Cuando se trata de una posibilidad (anticipando situaciones) o una interpretación errónea sobre algún acontecimiento.

    3- Nadie muere de ansiedad: Nos asustamos cuando sentimos que la ansiedad toca la puerta. Enfocamos nuestra atención a esas sensaciones y creamos pensamientos catastrofistas sobre las consecuencias que pueden tener sobre nosotros y, como resultado, los síntomas se amplifican. Recuerda siempre, que la mente es como una lupa. Todo lo que enfoque aumenta. El problema se agrava cuando esas sensaciones limitan nuestro día a día y evitamos situaciones por miedo a que aparezcan los síntomas. De esta manera pensamos que estamos controlando la ansiedad, pero si tratamos de controlarla, aumentamos el miedo y, nuestros síntomas se magnifican. El control, lleva al descontrol. Poco a poco, sentimos que no disfrutamos con nada, nos ahogamos en pensamientos catastróficos y sentimos que ya no somos los mismos.

    4- Deja fluir la ansiedad. No luches contra ella, tan solo intenta calmarla. De la misma manera que viene se va. La respiración abdominal puede servirte de mucha ayuda. Entrénala a diario. ¡Desenamórate de la ansiedad! Deja de prestar tanta atención a lo que sientes y atiende a lo que pasa a tu alrededor. No olvides que detrás de esa sensación se esconde el problema. Trabaja tú pensamiento.

    Tamara de la Rosa

  • DÍA INTERNACIONAL DEL CANCER DE MAMA

    DÍA INTERNACIONAL DEL CANCER DE MAMA

    18 de Octubre de 2018 a las 10:39

    Todos los días son valientes pero, en un día como hoy, estamos obligados a felicitar y a enviar palabras de aliento a todas esas personas (la gran mayoría mujeres) que cada día están luchando como auténticas guerreras para vencer el cáncer de mama. Da igual que se trate de una persona fuerte mentalmente, positiva hasta las trancas, o de una persona que tiene el convencimiento total de padecer esta enfermedad antes de acudir a la cita médica. El diagnóstico, como norma general, llega a todos como una sorpresa desoladora, (seas como seas)

    El desconcierto emocional que aparece en ese momento puede afectar a la salud física de las mujeres así como a su bienestar psicológico. Recibir un diagnóstico de cáncer de mama puede ser uno de los momentos más angustiantes que pueda experimentar cualquier mujer. La angustia suele permanecer incluso después de haber superado el impacto inicial del diagnóstico. La incertidumbre de lo que le espera hace que en la mayoría de los casos se ahoguen inicialmente en el dolor. "¿Por qué a mí?, ¿por qué ahora? ¿Cómo se lo digo a mis hijos?" Preguntas que se hacen todas las que pasan por esa situación. En ese momento, las preocupaciones de antes se convierten en nimiedades.

    Lo cierto es que el tratamiento del cáncer de mama es un proceso muy lento donde la paciente se siente agotada y preocupada respecto a los síntomas, al tratamiento y a la posibilidad de morir. Todos estos factores contribuyen al estrés crónico, la ansiedad y la depresión. Quien lo padece se tiene que enfrentar a muchas situaciones dolorosas. Es curioso cómo varias de mis pacientes, supervivientes de esta enfermedad, sin existir relación entre ellas, recuerdan como situaciones demoledoras tanto el día que le comunican el diagnóstico como el momento antes de entrar a quirófano donde, tal y como refieren ellas, entraban "completas" y se despedían de una parte de su cuerpo que además representa feminidad. Un momento que, aunque las consecuencias de un cáncer de mama pueden ser peores, no deja de ser una situación traumática para muchas mujeres. Sentirse abrumada es una respuesta muy normal en el cáncer de mama. Además, debido al agotamiento, estrés y a la sintomatología ansiosa y depresiva, la paciente puede empezar a realizar ciertos cambios en su conducta que no le favorecen. La desgana y el cansancio pueden hacer que la paciente deje de hacer ejercicio. La apatía y desmotivación por la vida puede hacer que deje de comer de manera saludable. Es muy común que tiendan a aislarse de su entorno más cercano. Son muchas las preocupaciones que tienen que abordar y no todas lo sobrellevan de la misma manera. Muchas mujeres se sienten ahogadas por tener dificultad a la hora de tomar determinadas decisiones. Cómo explicar la enfermedad a sus hijos, cómo afrontará el problema su pareja, cómo elegir el hospital y tratamiento médico adecuado, cómo controlar los altos niveles de estrés, ansiedad y depresión.

    En enfermedades como estas es necesario no solo el tratamiento médico, sino fundamental el tratamiento psicológico para ayudar a las mujeres a aprender a sobrellevar los cambios físicos, emocionales y su nueva forma de vida junto al cáncer. Enseñar estrategias de resolución de conflictos, además de sobrellevar los tratamientos médicos, donde la mujer aprende a lidiar con su dolor, miedo y otras emociones incómodas que aparecen con la enfermedad. El tratamiento psicológico no suele terminar junto al tratamiento médico. La recuperación emocional puede llevar más tiempo que la recuperación física. Las personas que han padecido cáncer de mama necesitan un tiempo para crear y aceptar una nueva percepción sobre sí mismas, introduciendo su experiencia y los cambios corporales.

    Gran patada que te ha dado la vida, pero demuéstrale que estás hecha de acero. Recuerda que los obstáculos vienen solos y tú decides la actitud que tomar frente a ellos. Es normal que tengas días tristes, ¿cómo no vas a tenerlos con la sorpresa que te ha dado la vida? No pienses que todo se desmorona. Se trata de un mal momento, de una tormenta, y verás que cuando salgas de esa tormenta no serás la misma persona. Serás mucho más fuerte. "Un nuevo amanecer, un paso adelante, un día a día" ¡Mucho ánimo campeonas! #DíaInternacionalDelCancerdeMama

    Tamara de la Rosa

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  • FELIZ DÍA MAMÁ

    FELIZ DÍA MAMÁ

    4 de Mayo de 2018 a las 16:36

    Hoy muchísimas mujeres recibiremos por parte de nuestras familias tarjetas, manualidades de los más pequeños, o flores como símbolo de aprecio. La mayoría nos reuniremos para almorzar en familia y así celebrar un día especial. El día de la madre

    Es cierto que como en todo hay excepciones, pero por lo general si hay un amor que podamos llamar verdadero, es el amor sincero de unos padres. Un amor incondicional que solo eres capaz de entender cuando lo eres. Pero hoy, vamos a hablar de las madres y sus “mágicos poderes”.

    La mayoría recordamos discusiones o desencuentros con ellas, sobre todo los que hemos vivido la etapa de la adolescencia con algo de rebeldía. Todos, seguramente, nos habremos preguntado alguna vez cómo hacía para enterarse de absolutamente todo. ¡No se le escapaba una! Pero es que además ocurría todo lo que decía que iba a pasar. ¡Era como tener una vidente en casa! Numerosas veces las que repetimos la mítica frase: “mira que me lo dijo mi madre”, y numerosas veces las que escuchamos: “si me hubieras hecho caso”

    Cuanta frustración y enfrentamientos por tanta norma y tanto límite que se nos hacía tan difícil entender. Queríamos ser mayores y no nos dejaban. Queríamos libertad, pero siempre cuando rozábamos lo mejor, ¡Zass!, tiraban de la cuerda y nos hacían volver a nuestro sitio. “¡Que ganas de ser mayor y hacer lo que nos diera la gana!”. Y las vueltas que da la vida que nos vamos haciendo mayores, nos vamos haciendo madres, y es entonces cuando agradecemos todas esas normas, esas frenadas en seco, discusiones y castigos. Gracias a estas madres, somos muchos los que hemos tenido la suerte de emborracharnos en valores y principios de los que nos enorgullecemos y que son los que nos mueven a día de hoy.

    Ahora muchas entendemos “El poder de mamá”. Ese sexto sentido que desarrollamos y que tan sólo con mirar a tu hijo puedes intuir, y la mayoría de las veces acertar, si hay algo que no va del todo bien. Y es que el amor de una “buena” madre no es cualquier amor. Es un amor incondicional, que te apoyará cuando todo el mundo deje de hacerlo. Un amor que resistirá la tormenta por muy fuerte que sea, donde te agarrará la mano para atravesar juntos ese mal momento. Mirará por ti antes que  por ella misma, y es que es un amor a prueba de bomba.

    Ser madre no significa sonreír siempre, sino también llorar a mares. Requiere muchas noches de insomnio, y no solo en el periodo de lactancia. Significa no volver a tener la mente en blanco e instaurar una preocupación mental para el resto de tu vida. Cuando son pequeños porque dependen de ti, y cuando son mayores porque ya no dependen. Es una hipoteca donde la paciencia, la constancia, la disciplina, practicar con ejemplo y la perseverancia, son cláusulas innegociables si queremos educar en valores, principios e igualdad.

    Felicidades a todas esas madres porque lo cierto es que ser madre no es sencillo. Educar a nuestros hijos de manera correcta, (que no significa perfecta), es con toda seguridad el trabajo con mayor responsabilidad que vayamos a tener en la vida. Educar en cariño, respeto y valores. Educar para que defiendan sus principios y sus ideas. Educar en empatía e igualdad. Educar para que siempre luchen por el éxito sin olvidar la posibilidad de fracaso. Pero sobre todo, educar no para ser perfectos, sino para ser felices.

    “GRACIAS Y FELICIDADES MAMÁ”

    Tamara de la Rosa

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  • LEYENDA HINDÚ

    LEYENDA HINDÚ

    16 de Febrero de 2018 a las 15:22

    Cuenta una antigua leyenda hindú que hubo un tiempo en el que todos los hombres que vivían sobre la Tierra eran dioses.  Pero los hombres abusaron tanto de su divinidad que Brahma, el dios supremo, decidió privarlos del aliento divino que había en su interior y esconderlo en donde jamás pudieran encontrarlo y emplearlo nuevamente para el mal.

    Entonces, Brahma convocó a todos los dioses menores para buscar un lugar adecuado donde poder esconder la divinidad del hombre y evitar que hiciesen un mal uso de nuevo.

    El gran problema fue encontrar el lugar apropiado y los dioses menores, propusieron:

    - “Esconderemos la divinidad del hombre en lo profundo de la tierra”, dijeron otros dioses.

    - “No”, dijo Brahma, “no será suficiente porque el hombre cavará profundamente en la tierra y lo encontrará”.

    - Entonces los dioses propusieron: ”En ese caso la sumergiremos y la sumergiremos en lo más profundo de los océanos”

    - “Tampoco”, dijo Brahma, “porque tarde o temprano el hombre aprenderá a sumergirse en el océano y también allí lo encontrará”.

    - Entonces los dioses menores dijeron: “Escondámosla en la montaña más alta”.

    - “No”, volvió a replicar Brahma, “porque un día el hombre subirá a todas las montañas de la tierra y capturará de nuevo su aliento divino”.

    - Los dioses menores, desconcertados: “Entonces no sabemos dónde esconder, la divinidad humana, ni tampoco sabemos de un lugar donde el hombre no pueda encontrarla algún día”,

    Y  dijo Brahma: “Escondedla dentro del hombre mismo; jamás pensará en buscarla allí”.

    Y así lo hicieron. Oculto en el interior de cada ser humano hay un algo divino. Y desde la noche de los tiempos, dice la leyenda, que el hombre ha recorrido la tierra, ha bajado a los océanos, ha subido a las montañas buscando esa cualidad que lo hace semejante a Dios y que todo el tiempo ha llevado siempre en su interior.


  • VALORAR ANTES DE ECHAR EN FALTA...

    VALORAR ANTES DE ECHAR EN FALTA...

    9 de Abril de 2018 a las 13:30

    Se suele decir que "nunca te das verdaderamente cuenta de todo lo que tienes hasta que algún día lo pierdes". Y tú, ¿eres realmente consciente de todo lo que tienes?

    Se nota que el tiempo no cuesta dinero que, con frecuencia, lo malgastamos pensando en cómo se puede disfrutar de la vida, cuando lo único que hemos de hacer es empezarla a vivir. Pasamos por alto muchísimos detalles porque los consideramos eternos y, sin embargo, si los perdiéramos nos cambiaría la vida por completo.

    Lo cierto es que todo, en cuestión de un segundo, puede cambiar. Un día estás tan normal y de la noche a la mañana todo cambia, porque nada tiene por qué ser para siempre. La parte injusta de la vida puede aparecer en cualquier momento. Puedes perder tu trabajo, tu casa, tu movilidad física, un ser querido, separarte de tu pareja, tu salud... y entonces te preguntarás: ¿por qué no lo habré hecho antes? No nos damos cuenta que la clave está en vivir intensamente. En saber disfrutar de la vida porque para disfrutar no hay secreto ni magia. . No importa lo que tenemos, sino lo que hacemos con lo que tenemos. Disfrutar no es algo que se encuentra, sino algo que se lleva. 

    Indudablemente es positivo querer superarte. Pero la felicidad, mas allá de lo que crees, no está en alcanzar retos. La felicidad está en saber disfrutar de todo lo que haces por conseguirlos. ¿Te has parado a pensar como cambiaría tu vida si ahora te dijeran que no vas a poder caminar más o que no podrás ver más a esa persona tan importante para ti? Debemos aprender a sentirnos afortunados de lo que tenemos en cada momento porque no sabemos hasta cuándo podremos disfrutar de ello.

    Seguramente en muchas ocasiones habrás pensado que las cosas no pueden irte peor. ¡Pues te equivocas! La realidad siempre puede ser más trágica. Mirar de vez en cuando a nuestro alrededor para darnos cuenta que nuestra situación podría empeorar más aún, es una buena opción. Y sí, parecen chorradas que todos sabemos, pero lo cierto es que son más las personas que se quejan de su vida que las que disfrutan de ella.

    1. Disfrutar es confianza en el presente y expectativa positiva para el futuro. Deja de mirar hacia atrás e imaginar cómo hubiera sido tu vida si hubieras elegido otro camino. Acepta en donde estás "hoy", disfruta de lo que tienes "hoy", busca lo que te hace sentir mejor y poténcialo.

    2. Si no te gusta algo, cámbialo y si no puedes cambiarlo, cambia tu actitud. Para disfrutar de la vida no se necesitan grandes cosas porque los pequeños detalles hacen que todo mejore, provocándote el ajuste emocional que todos deseamos. Modifica hábitos de tu día a día y verás grandes cambios.

    3. Ten sueños que alcanzar y haz por conseguirlos pero sin prisas, sin exigencias y sin desespero. Cada paso es un avance y por muy lento que sea, se trata de un progreso. Sigue aprendiendo SIEMPRE porque la vida no va a dejar nunca de darte lecciones. Además, para disfrutar de lo sencillo, se requiere de cierta altura.

    4. Cuando la vida se vuelva difícil, levanta la cabeza y esfuérzate. Cada día que pasa es un día menos. No lo malgastes buscando culpables ni preguntándote el por qué. Céntrate tan solo en buscar una solución o lo que tienes que hacer para sentirte mejor. Si eres de los que hacen de un problema un mundo, sal ahí fuera y cómete el mundo. Siempre puedes hacer algo para mejorar tu estado de ánimo.

    Recuerda que solo se vive una vez pero si lo haces bien, una vez puede ser suficiente.

    Tamara de la Rosa

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  • ¿ES GRAVE SER DIFERENTE?

    ¿ES GRAVE SER DIFERENTE?

    6 de Diciembre de 2017 a las 16:52

    ¿Es grave ser diferente? Cuando somos diferentes a lo “habitual” en forma de vestir, ser, pensar y en otros tantos aspectos, tendemos a ser juzgados como bichos raros o personas que queremos llamar la atención. Parece que si no cumplimos con unos determinados cánones o standards eres peor que los demásy por esto mismo, muchas veces actuamos como borregos reprimiendo nuestra parte loca, divertida, creativa y auténtica esforzándonos en ser y actuar como lo hace la mayoría.

    Vivimos en una sociedad bombardeados de valores impuestos a los que, con frecuencia, nos adaptamos para que nos acepten viviendo guiones escritos por otros. Parece que es grave ser diferente, y lo realmente grave es aparentar ser una persona que realmente no eres. El problema surge cuando empezamos a comportarnos según las expectativas de los demás, según lo que creemos que los demás esperan que seamos. Es entonces cuando nos sentimos diferentes e inmediatamente lo asociamos a algo negativo mermando así nuestra autoestima ya que, inconscientemente, le estamos enviando a nuestro cerebro el mensaje de: “tienes que actuar de diferente manera a lo que realmente eres porque de lo contrario no serás aceptado ni válido”. No somos conscientes del coste emocional que estamos pagando siempre que negamos ser nosotros mismos. El no mostrarnos tal y como somos, el disfrazarnos de una persona que nada tiene que ver con cada uno de nosotros, es el causante oculto de tantos problemas de ansiedad, conflictos y complejos.

    1. Nunca podrás ser tú mismo si ni tan siquiera te conoces. Reflexiona sobre si estás viviendo, siendo y actuando en función de lo que te gustaría ser o por lo contrario, tienes el piloto automático y te estás moviendo en función de “como se supone que tendrías que ser”. Esforzándote en ser como los demás, lo único que consigues es ser uno más. Recuerda que lo diferente es irremplazable.

    2. No te preocupes por las críticas ni por no lograr ser del agrado de todos. Lo serás para esas personas que realmente valen la pena. Personas tolerantes que, aunque no compartan muchos aspectos de tu forma de ser, te aceptan tal y como eres. Da igual si son dos o 3. Lo importante es la calidad y no la cantidad. A veces, es mejor desagradar a otros que desagradarnos a nosotros mismos.

    3. Si decides cambiar algo de ti, que sea porque tú prefierescambiarlo para lograr ser mejor persona, mejor trabajador, mejor padre, madre, estudiante, deportista. Pero recuerda que tu esencia es innegociable. No cambies por lo que puedan esperar otros de ti pues estarías infravalorándote. Ser diferente no significa nada. Simplemente que tienes tu propio estilo. ¿Cómo sería un mundo en donde todos fuéramos iguales? Sería realmente aburrido. Si tienes la suerte de ser diferente, no cambies nunca.

    4. Los grandes cambios y descubrimientos han sido llevado a cabo por personas que eran, de un modo u otro, muy diferentes a la mayoría.

    Seguir con el empeño de ponerte los mismos pantalones que los demás es absurdo. No todos tenemos el mismo tallaje. Si te llaman loco no olvides que a veces, es necesario un poco de locura para estar cuerdo.

    Tamara de la Rosa

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  • SANCIÓN PERSONAL. 3 SEMANAS SIN VER FÚTBOL.

    SANCIÓN PERSONAL. 3 SEMANAS SIN VER FÚTBOL.

    28 de Febrero de 2018 a las 09:58

    Comparto con ustedes, (una vez más), algo que me ocurrió ayer noche.

    Los que me siguen por las redes saben que mi hijo Javi es pasión por el deporte, pero sobre todo por el fútbol (Real Madrid y Club Deportivo Tenerife). Desde que puede, se enchufa al canal Gol a ver cualquier partido (juegue quien juegue), y los ratitos que les dejamos la Tablet, se las pasa viendo repeticiones de partidos que se sabe de memoria y que va trasmitiendo como el mejor de los locutores de radio.

    Pues ayer jugaba el Espanyol contra el Madrid. Llevaban todo el partido a 0-0. Mientras hacía la cena hice algún comentario como: “el Madrid vuelve a no estar al 100 x 100”. Comentario que no le gustó porque con un “tonito un tanto defensivo” me dijo: “de eso nada, tú siempre dices que no siempre gana el mejor”. A lo que le respondí: “Por supuesto, pero hoy creo que no están jugando bien teniendo en cuenta que el Madrid que va el 3º en la calificación de la liga, y el RCD Espanyol en el 13º puesto”. Acostado en el sillón con el ceño medio fruncido se quedó. Normalmente no le permito ese gesto pero como ha estado malito con fiebre, pensé que estaría más sensible de lo normal y lo dejé. Pero no quedó ahí. Cuando finaliza la segunda parte, añaden 3 minutos más al partido, y en el minuto 92 mete un golazo el Espanyol. A Javi se le salían los ojos de la cara. Mira que los tiene grandes, pero lo de ayer es que parecía que se le salían de sus cuencas, mientras muy serio repetía “no me lo creo, no me lo creo”. Yo fui corriendo a ver la repetición y comenté que había sido un golazo a lo que enfadado me dijo: “¡cómo puedes decir eso! ¡Ya no quiero cenar!” “No tengo ni hambre”

     Les doy mi palabra que esa reacción JAMÁS la había tenido antes Javi. Yo me levanté del sillón, apagué la tv y le dije que podía ir a sus entrenamientos y jugar al futbol lo que quisiera, pero que en casa durante 2 o 3 semanas (me lo pensaría) no se iba a ver ni un partido de fútbol en la tv ni se iría al estadio. Javi se puso a llorar y a llorar que parecía un grifo abierto. Le dejé su momento de frustración y le dije que cuando estuviera más tranquilo hablábamos, pero que esa decisión era inamovible.

    A los 5 minutos sin parar de llorar me dice que a él le gusta tanto el futbol que si su equipo pierde, se le pone una pelota en la barriga y que aparece “Fufa”. *Fufa es el nombre que, desde que Javi era chiquitito, le hemos puesto a la emoción de la “rabia o ira. (¡Ya lo sé!… mis comederos de coco con la gestión de emociones. Pero a él le gusta y le ha servido para entenderlas)

    Le expliqué que me encantaba que le gustara tanto el futbol y que se lo pasara tan bien jugando y viéndolo. Que me gusta que disfrute las situaciones con intensidad ya que si lo hace es porque me he empeñado en enseñárselo, pero que siempre, en cualquier situación, son importantísimas dos cosas:

    1. Saber diferenciar lo que es un problema de lo que no lo es y sobre todo, de quien es. Por mucho que nos guste un deporte y un equipo, si no gana, NO PASA NADA. Como le dije, “puede darte pena porque preferías que sumara puntos, pero también tenemos que darle la oportunidad a los demás de no siempre estar al 100 x 100 porque además, de tratarse de un problema, sería un problema de ellos y tú no lo puedes vivir como tuyo. Porque mañana irás al cole como todos los días, seguirás haciendo la tarea por las tardes, seguiremos viviendo en la misma casa y nada cambiará. Ves el futbol para divertirte y sentir el suspense y la incertidumbre de no saber quién va a ganar. Si siempre ganara el Madrid, los partidos serían súper aburridos. Todos tienen derecho a tener buenos y malos días.”
    2. A Fufa no hay que ignorarla ni hacer que no aparezca. Pero recuerda que tampoco nos podemos dejar llevar por ella. Si quiere aparecer, déjala entrar. Pero tú le dices en que sillón sentarse. Que no se acomode.

    Seguidamente le volví a poner el plato de la cena delante. Se lo comió muy tranquilamente y con otro estado de ánimo.

    Pues parece que la charlita le llegó a donde le tenía que llegar, porque esta mañana me dijo: “mami, yo creo que ayer Fufa me dominó porque estoy con fiebre, porque yo también creo que todos merecen ganar y que no podemos “presionar” (me sorprendió mucho la expresión) tanto a nadie para que siempre sea el mejor porque si no disfrutaríamos nosotros y ellos no.”

    Como todos comprenderán, hoy me vine al trabajo orgullosa e inflada como un pavo de la reflexión de mi pequeño hombrecito.

    ¡¡Feliz día!!

    Tamara de la Rosa

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  • EL PESIMISTA SE HACE, NO SE NACE

    EL PESIMISTA SE HACE, NO SE NACE

    2 de Mayo de 2018 a las 14:34

    Lo cierto es que ser una persona que ve el vaso medio vacío, que mira la vida desde una perspectiva negativa y que anticipa situaciones catastróficas por tener el convencimiento de que va a suceder siempre lo peor, es una elección.

    Son muchas las personas que prefieren ponerse en la peor situación con la idea errónea de así no encontrarse con decepciones por parte de otras personas o con la vida misma, pero está demostrado que quien toma esta elección de ser y pensar, se derrumba de la misma manera cuando aparece la situación que tanto teme. Por esto mismo, las personas con una visión pesimista de la vida suelen vivir inmersos en estados de ansiedad, desánimo y desesperanza.

    Todos los seres humanos en situaciones determinadas hemos sido secuestrados por el pesimismo, pero cuando esta actitud se prolonga en el tiempo junto a la incapacidad de disfrutar satisfactoriamente de nuestro día a día, entonces se convierte en un problema.

    El pesimismo puede ser una actitud heredada por la educación que hemos recibido o por la interpretación que le hemos dado a experiencias. Da igual el motivo por el que uno es pesimista. Siendo adultos, ser pesimista u optimista-realista es una elección.

    Si aprendimos a ser pesimistas, podemos desaprender y reaprender a ser lo contrario. El objetivo debe ser cambiar el hábito que hemos adquirido de pensar de manera negativa para poder vivir de manera menos traumática y comenzar a disfrutar de los pequeños detalles, que con frecuencia pasamos por alto, incluso aprender a disfrutar de la incertidumbre de la vida.

    Reflexionemos sobre:

    1. Ante situaciones difíciles, el pesimismo nos limita, nos impide ver con claridad y objetividad las soluciones, aumenta el estrés y la preocupación y fácilmente se lo transmitimos a la gente que nos rodea deteriorando así nuestras relaciones sociales. Son muy pocas las personas que disfrutan con quien solo desprende negatividad.

    2. No debemos olvidar del papel fundamental que tiene el tipo de pensamiento que elijamos sobre nuestro estado de ánimo. Si tenemos una visión gris sobre nuestro futuro ¿cómo pretendemos vivir nuestro día a día con entusiasmo?

    3. No confundas ser precavido con ser pesimista. Precavido es quien acepta que no siempre sale todo como deseamos y que la parte injusta de la vida existe, e intenta en la medida de sus posibilidades y sin obsesionarse, que las consecuencias de sus acciones sean lo menos destructivas posibles. Pesimista es quien vive en un constante estado de desánimo y desesperanza por el convencimiento que tiene de que todo va a salir mal y no puede hacer nada para remediarlo. Ante un suceso negativo, un optimista siente dolor cuando sucede el acontecimiento, sin embargo el pesimista sufre antes y después.

    ¡No te confundas!, el optimista-realista no es ingenuo, ni se deja llevar por ideas prometedoras, sino que valora todas las posibilidades antes de tomar una decisión y analiza los riesgos que le afectan, para reservar energías y afrontarlos. En vez de ver el vaso medio vacío, lo ve medio lleno. Adopta una actitud firme y de esperanza que ayuda a uno a sentirse fuerte y capaz. Una actitud que te hace sentir responsable de tus actos, comprometerte contigo mismo y activarte.

    Si le dices a tu mente que tu vida no merece la pena y que no hay nada que hacer, tu mente ahorrará toda su energía y no hará nada para que lo veas de otra manera. Sin embargo, si a tu mente le dices que estás pasando por un mal momento y le preguntas qué puedes hacer para sentirte mejor, tu mente te ayudará a buscar salidas.

    Es más cómodo entregarse al pesimismo que esforzarse para que todo vaya bien, perono siempre lo más cómodo es lo más adecuado.

    Tamara de la Rosa

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  • NARCISISMO POSITIVO

    NARCISISMO POSITIVO

    16 de Enero de 2018 a las 09:24

    Últimamente leo mucho sobre la palabra narcisista por las redes sociales. Parece que si cuelgas un selfie, fotos de lo que haces un fin de semana o, simplemente uno de estos post que están de moda donde pone: “I love me”, ya padeces este trastorno. La verdad, que torpeza la mía. Me pregunto ¿para qué habré estudiado una carrera de 5 años si con solo entrar en cualquier red social puedo analizar perfectamente el perfil de alguien incluso, hasta dar un diagnóstico.? ;)

    Es cierto que, absolutamente todos, tenemos determinados rasgos que coinciden con ciertos trastornos psicológicos, pero también es cierto que un trastorno no solo consta de un solo rasgo, sino de un conjunto de ellos.

    Cuando hablamos del narcisismo estamos hablando de un trastorno de la personalidad donde quien lo padece tiene un patrón de grandiosidad, necesidad de admiración y falta de empatía. Se sienten especiales, únicos y suelen ser pretenciosos y explotadores (se relacionan única y exclusivamente por conveniencia). Por lo tanto, etiquetar a alguien como una persona narcisista por una sola conducta, en este caso los selfies, me parece bastante cuestionable.

    Además, es importante tener en cuenta que ciertos niveles de determinadas psicopatías, (en cantidades moderadas), no tienen porque ser negativo. Ciertos niveles de narcisismo, suficientes como para disfrutar de una autoestima regulada, de relaciones donde la empatía es lo que les une y no la utilización del otro, única y exclusivamente para beneficio propio, y donde uno se quiera y respete así mismo (no significa creerse por encima de otros), no es negativo. Por lo tanto, tener ciertos rasgos de algún trastorno no implica que lo padezcas, de la misma manera que, a pesar que la tristeza es una sintomatología de la depresión, no todo el que está triste está deprimido.

    Es verdad que el exceso de selfies, es una conducta típica de una persona narcisista por esa necesidad de aprobación y admiración, pero también se puede hacer un selfie una persona por cuestiones laborales utilizándolos como promoción, o simplemente por pura diversión y porque le gusta, ya que esto de auto-fotografiarse y compartirlo en las redes, ahora mismo es una tendencia que a unos les gustará más y a otros les gustará menos. ¿Qué mejora la autoestima cuando cuelgas una foto a la que le dan muchos “me gusta”? Pues claro que es reforzante. A todos nos gusta que otros nos digan que nos ven atractivos, guapos y con buena imagen, pero eso no quiere decir que todos los que cuelguen un selfie lo hagan porque tiene la autoestima mermada y buscando este refuerzo. Compartir momentos felices o importantes con otros no es negativo, y teniendo en cuenta que si eres activo en las redes, tienes contacto casi diario con muchos de tus seguidores, menos negativo y extraño es.

    No cabe duda que desde el punto de vista profesional, lo que una persona cuelga en las redes o el tiempo que dedica a estas es un factor a tener en cuenta,  pero no es determinante como para sacar una conclusión inmediata y mucho menos un diagnóstico, ya que en las redes cualquiera puede vender una imagen de si mismo que no corresponde con la realidad. Si a consulta viene un padre comentándome que su hijo de 17 años no hace otra cosa que estar encerrado en su habitación conectado a todas horas con las redes sociales, lógicamente habría que indagar porque ese menor no lleva una vida social acorde a su edad y descartar o confirmar que no hay problemas a la hora de sociabilizarse con otros refugiándose en el mundo virtual como medio, por tener cierto temor al contacto directo con otro. Nos puede servir de ayuda para orientar nuestra labor, pero no para concluir.

    Por lo tanto, TENER CIERTOS NIVELES DE NARCISISMO, NO ES NEGATIVO. El problema es que quien aplica este término a alguien, lo hace englobándolo en un conjunto de rasgos de un tipo de trastorno de personalidad que no es positivo. ¿Lo recomendable? APRENDER A PERMITIR SER.

    Tamara de la Rosa

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  • SI TE FRUSTRAS, SIGNIFICA QUE TE HAS ESFORZADO.

    SI TE FRUSTRAS, SIGNIFICA QUE TE HAS ESFORZADO.

    6 de Agosto de 2018 a las 07:37

    Todos tenemos un nivel de tolerancia a la frustración. Mientras algunas personas, frente a no conseguir lo que desean, sienten que ya han fracasado y que ningún esfuerzo merece la pena reaccionando con ansiedad, tristeza o enojo, existen otras muchas con capacidad de sobreponerse y que de forma inmediata, estudian la manera de volver a intentarlo para conseguir su fin.

    La frustración es el sentimiento que surge cuando nos esforzamos en conseguir un propósito y no lo logramos. El problema no está en la frustración, (mezcla de enfado, impotencia y dolor). El problema está en la actitud que tomamos ante esas emociones justo en ese momento.

    Normalmente, cuando cometemos un error nos identificamos con él, y esto mismo es lo que hace disminuir la seguridad en nosotros mismos, cuando lo cierto es que lo que nos define no son nuestros problemas ni fracasos, sino las soluciones que tomamos ante éstos. La baja tolerancia a la frustración aparece porque hacemos una interpretación equivocada y catastrófica sobre lo que nos pasa, y sobre todo, porque no sabemos tolerar el dolor. Tolerar la frustración significa poder enfrentar los problemas que tenemos a lo largo de la vida, a pesar de las incomodidades que nos causan. La frustración forma parte de la vida. Simplemente hay que aprender a gestionarla.

    1. El primer paso para aprender a tolerar la frustración sin que llegue a bloquearnos, es aceptar que a lo largo de la vida habrán momentos buenos y otros no tan buenos, donde tendremos que hacer un sobreesfuerzo para seguir avanzando. Desde el momento que aceptemos esta realidad, cuando las circunstancias o resultados de nuestras acciones no sean las deseadas, dejaremos de lado el pensamiento catastrófico, interpretando la situación como un simple mal momento donde debemos permitirnos sentir estas emociones sin dejarnos llevar ni aferrarnos a ellas. No se trata de hacer lo que sentimos en ese momento, sino de saber lo que hacemos con lo que sentimos. Y es ahí donde está la clave de la gestión de emociones. Dejarnos llevar por la frustración en el momento “problema” puede resultar más frustrante, ya que las conductas destructivas que normalmente suelen aparecer si no manejamos el autocontrol, harán que desde la calma nos emborrachemos de vergüenza, culpa y arrepentimiento.

    2.Expresa tus emociones. El dolor hay que expresarlo y sacarlo de dentro si no, nos acompañará toda la vida. Es normal sentir tristeza cuando no consigues una ilusión, pero sin ahogarte en la desesperanza y hacer de esto un mono-tema.

    3. Recuerda que todo pasa. Incluso el dolor más intenso es pasajero, a no ser que con tu actitud y pensamientos limitantes, lo conviertas en un sentimiento de por vida.

    4. No tomes decisiones inmediatas. Tómate tu tiempo. Las mejores decisiones no se toman ni cuando estás en un estado de euforia ni cuando estás enojado. Espera al equilibrio y ahorrarás en arrepentimientos.

    5. Re-ilusiónate. Quizás no puedes cambiar lo que pasó, pero si puedes añadir a tu vida cosas nuevas que te agraden y así compensar la balanza de emociones. Siempre podemos hacer algo para sentirnos bien, en lugar de enojarnos en exceso y congelarnos en el lamento.

    6. Deja de prestar tanta atención a lo que sientes y enfócate en buscar alternativas. Gastarás la misma energía pero con la segunda opción, lo harás de manera productiva.

    7. Elimina la auto-exigencia. Detrás de la frustración, se esconden pensamientos inflexibles tipo “esto tiene que ser así”, “no acierto una”, “esto solo me pasa a mí”. Recuerda siempre el impacto que tiene nuestro diálogo interno sobre nuestras emociones. Si magnificas tus pensamientos, estarás magnificando todo lo que sientes.

    8. La frustración es desagradable pero no te destruye. No siempre vas a alcanzar lo que te propongas y debes aprender a manejarla.

    9. Si tienes un problema que no puedes resolver dale otra orientación. No olvides que siempre existirán problemas pero, también las soluciones. Aceptar lo que no depende de ti y continuar hacia adelante a pesar del dolor, también es una solución.

    Tamara de la Rosa

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  • ¿CONOCES TUS PODERES?

    ¿CONOCES TUS PODERES?

    16 de Agosto de 2018 a las 16:43

    ¿CONOCES TUS SUPER PODERES?

    Pues sí, dicen que los poderes no existen pero yo te aseguro que tenemos más de los que puedes imaginarte. Solo tienes que conocerlos, leerte las instrucciones para no hacer un mal uso de ellos y ponerte a entrenar hasta que lo domines.

    Hoy te voy a hablar de dos de esos poderes: El poder de pensar lo que uno quiera, y el poder tomar nuestras propias decisiones.

    1. Todos tenemos el poder de pensar lo que queramos. Divagar por fantasías con las que muchos  mueren sin compartirlas. Pensar sin miedos ni barreras como las de ser juzgados, no ser aceptados, etiquetados y demás. Dejar funcionar nuestra parte creativa e imaginativa y simplemente soñar. Y es que haciendo una buena gestión de nuestro pensamiento podemos convertirla en una máquina de placer y satisfacción continua que llevamos encima y que no tenemos que esperar a llegar a casa para ponerla en uso. Nuestra mente puede ser nuestra mejor confidente, y muchas veces, la única. Nuestro baúl de pensamientos secretos. Pensamientos de todo tipo y con la tranquilidad de que nunca nadie podrá conocerlos a no ser que decidamos darle luz. Pensamientos que jamás nos podrán obligar a no tenerlos. Somos los dueños de todas esas imágenes mentales que visitan nuestra cabecita.

    El problema surge cuando tenemos miedo a lo que pensamos. Cuando hacemos un mal uso del pensamiento y convertimos lo que puede generarnos satisfacción en nuestro peor enemigo. Es cuando intentamos “evitar” pensar, y es aquí cuando todo empeora. Conseguimos que ese pensamiento al que tememos se multiplique y aumente su importancia. Al contrario de lo que muchos creen, evitar “no pensar” no es la solución. Si ahora mismo nos proponemos a “no pensar” en botellas rojas, comprobaremos que esa imagen no parará de repetirse en nuestra cabeza. Debemos aceptar los pensamientos como eso mismo. Simples pensamientos que por tenerlos no significan que sean reales. Cuando logramos aceptar mantener esos pensamientos fastidiosos como si fuera una radio encendida a la que no le prestamos atención, estos pensamientos se disiparán.

    2. No hay mayor sensación de libertad que la de tomar uno sus propias decisiones a pesar de equivocarse en ocasiones. Son muchas las veces que mantenemos una situación que nos insatisface por miedo al fracaso, cuando si te paras a pensar un segundo, lo que realmente es un fracaso a nivel personal es mantener una situación que a día de hoy no te satisface, te hace daño, te quita el sueño, el hambre, las ganas de vivir, sin intentar remediar la situación o buscar otra alternativa de cambio. Los cambios nos asustan, y preferimos acomodarnos a ciertas situaciones por ideas limitantes como “y si no me va bien”, “lo que pensarán de mi”, “no van a estar de acuerdo con mi decisión” etcétera. Con frecuencia nos convertimos en presos de nuestros propios miedos donde cada barrote son nuestras inseguridades y creencias limitantes. Hazte la idea que para tomar decisiones hay que renunciar a algunas cosas. Por este motivo, es muy importante saber priorizar.

    Pero a pesar de esto, tienes el poder de cambiarlo. De sacar tú fuerza, doblar esas rejas y sacar el derecho a decidir qué hacer con tu vida. No se trata de hacer las cosas a lo loco. No se trata de no escuchar consejos. Se trata de hacer lo que realmente te gustaría al margen de lo que opinen los demás, o de lo que esperan de ti. En ocasiones, agradar a los demás conlleva a desagradarte a ti mismo, y facilitarle la vida a los demás es algo maravilloso pero siempre que hacerlo no suponga destruir la tuya.

    Ten en cuenta que cualquier decisión  supone una elección. Y una elección supone una apuesta con la que puedes ganar o perder en algún aspecto. Pero a veces es más peligroso quedarse quieto.

    Tamara de la Rosa

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  • ULTIMO AÑO CON LA ILUSIÓN DE LOS REYES MAGOS.

    ULTIMO AÑO CON LA ILUSIÓN DE LOS REYES MAGOS.

    15 de Octubre de 2018 a las 17:43

    Como ya saben muchos de los que me siguen desde hace años, Javi se va haciendo grande. Muchos de ustedes lo conocen virtualmente de fotos que a veces cuelgo desde que era prácticamente un bebé. Me hace mucha gracia cuando nos cruzamos con muchos de ustedes por la calle y lo saludan o le dicen hala Madrid, y es que… en cierta manera, a través de las redes hemos creado una comunidad virtual en la que muchos nos vamos conociendo.

    Bueno, como les iba diciendo, Javi va teniendo una edad (9 cumple justamente el 30 de Diciembre), en la que poco a poco irá dejando el “mundo de Peter Pan” como yo lo llamo, e irá bajando de la nube de “nunca jamás” y enterándose de secretillos como que el ratoncito Pérez es su papá o mamá que esperaban a que se durmiera para escribirle una mini carta con letra de pluma, convertirla en un papiro y dejarla junto a su billetito bajo su almohada ja ja ja ja…. Personalmente creo que los papis lo pasamos mejor que ellos montando toda la parafernalia.

    Este año ya mi hombrecito cumple 9 añitos. Varios de sus amigos conocen el secreto de los Reyes Magos, por lo que dudo mucho que llegue a las navidades en las que cumpla 10 sin  conocer el “gran secreto”. ¡¡Qué pena me da!! ¡Lo vive con tanta ilusión! Qué les voy a contar… sin son padres, tíos o tienen algún niño pequeño en su entorno me entenderán.

    ¡¡¡Madre mía a la de preguntas que me voy a exponer ese día!!! “Pero… ¿y la campana de Papá Noel”?; era tu abuelo; “¿Y las notas de los reyes magos?” Yo y mi caligrafía; “Y las luces y la voz de Gaspar diciéndole a Baltasar que no se comiera todas las galletas?”, una aplicación del móvil etc, etc, etc… ¡Buff..! Al principio se quedará con la boca abierta pero seguro que luego no pararemos de reírnos porque mira que hemos hecho cosas…

    Lo que me consuela, es que en mi caso, a pesar de recordar el día que me enteré del “gran secreto” como un golpe a mi mundo de fantasías, sigo viviendo el día de reyes como una niña chica. Quizás no tanto la noche de reyes como la navidad en sí, y ese va a ser mi nuevo propósito. Que aprenda a disfrutar de la navidad como época en familia, reuniones, ilusiones, año nuevo y en donde recibir regalos también como resultado de su comportamiento, compromiso y responsabilidad acorde a su edad ¡POR QUÉ NO!

    ¿Cómo pasan las etapas verdad?

    Parece que son ellos los únicos que tienen que aprender, en este caso, “a ir progresando” (madurar), y sin embargo, a los padres también nos toca una dosis de aprendizaje.  Aprender a pasar etapas y seguir manteniendo y transmitiéndoles ilusión por las cosas de diferente manera.

    Tamara de la Rosa

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  • QUERIDO ADOLESCENTE...

    QUERIDO ADOLESCENTE...

    19 de Septiembre de 2017 a las 07:29

    Cuando escribo un post como este es cuando me doy cuenta de como pasa el tiempo y que hablo como una "auténtica pureta". Hace "nada", o dejémoslo en "hace un tiempo", era yo la adolescente rebelde, defensora de las causas perdidas que no paraba de luchar por una libertad que no tuve hasta que, (literalmente), a mis padres les dio la gana dármela ja ja ja ja.... Cómo pasa el tiempo y como va cambiando la mentalidad y la perspectiva desde donde se ven las cosas. Madurez se llama a esto.

    QUERIDO ADOLESCENTE:

    Me hace muchísima ilusión escribirte esta carta. Seguramente ya habrás indagado por las redes con mi nombre y sabrás que soy psicóloga. Pondría la mano en el fuego que lo primero que te vino a la mente fue algo parecido a:“a ver qué dice la come-cocos ésta”. Típico, no eres el único que lo piensa. Pero mi intención no es comerte el coco ni a ti ni a nadie. Tan solo te invito a reflexionar por si te puedes sentir reflejado y mis palabras pueden servirte de ayuda en algo. 

    Está claro que, como en el 90% de las cosas, tú decides si pasar del post, o ser algo curioso y dedicar 2 minutos de tu día en leer algo diferente. Todos dicen que la curiosidad mató al gato, pero olvidan que el gato tiene siete vidas y cada vez que se levanta, lo hace con mayor conocimiento.

    Época de cambios donde, muchas veces, no sabrás ni quien eres ni a dónde vas. Cuando te corrigen o rectifican, inmediatamente defiendes. Todo lo que suene diferente a lo que quieres escuchar lo interpretas como un ataque, sobre todo cuando esas palabras vienen por parte de las personas más cercanas de tu entorno. Te dicen lo que no debes hacer y, sin entender por qué, las ganas de hacerlo se multiplican. Lo que dicen tus “colegas” va a misa, y lo que te dice la experiencia de quien te quiere, son cosas de puretas. Sientes una necesidad imperiosa de demostrar que por fin eres mayor y que tienes derecho a dirigir tu vida a tu antojo.

    Quieres ser totalmente autónomo, decidir cómo vestirte, poner tú la hora de llegada, decidir con que amistades ir, a quien invitar a tu casa, cuando hacer los deberes, cuando ordenar la habitación, como comportarte, como organizar tus cosas, etcétera. Lo cierto es que te entiendo perfectamente. “Todos”, aunque te cueste creerlo, hemos pasado por esa etapa y nos hemos sentido igual que tú. 

    Es cierto que no eres un niño, pero tienes que entender que tampoco eres un adulto. Piensa que no solo para ti es época de cambios. Ahora arranca una nueva etapa completa de desafíos, pero para ti y para tu entorno. A ti te corresponde “aprender a ser mayor” y a tus padres aceptar que su niño deja de ser un niño. Si quieres que te traten como “un mayor”, te recomiendo que ahorres tu energía y la inviertas en lo que ahora toca: demostrar que realmente eres “mayor”, pero no por la cantidad de años que tengas, ni por tener pelo en todas partes del cuerpo. Ser mayor va acompañado de madurez mental. 

    Si quieres más libertad tendrás que demostrar que eres más responsable de lo que hasta ahora has sido. Tendrás que cumplir con unas normas y respetar unos límites.  Al fin y al cabo, ya no serás un niño, pero todavía tienes la suerte de vivir con tus padres o tutores, dormir bajo techo y disfrutar de una habitación para ti. Tienes la suerte de llegar a tu casa y disfrutar de comida caliente, de tener tu ropa limpia y dormir sobre sábanas que se lavan una vez a la semana. Dependiendo de tu edad, algunas de estas tareas las harás tú. Totalmente normal. Ser mayor significa asumir ciertas responsabilidades y las de convivencia no son menos importantes que otras. Pero aun así, sigo diciéndote que tienes mucha suerte. Todo esto sin pagar un euro. Al revés, seguramente además tendrás una paga para comprarte tus caprichos y salir con tus amigos. Tan solo asumiendo determinadas normas y responsabilidades como estudiar y una buena convivencia tienes todo esto. ¡Disfruta mientras puedas! Es un favor por parte de tus padres. No están obligados a ello. 

    ¿A donde vas con tanta prisa? Ser adulto y autónomo tiene sus pros, pero créeme cuando te digo que también tiene sus contras. Las responsabilidades son mas y mayores, y las consecuencias también. Es una etapa diferente con nuevas experiencias que vivir, pero no todo es tan maravilloso como imaginas.

    Quizás leer esta carta ahora mismo no te suponga nada, o quizás sí, pero te aseguro que algún día serás tú el que digas: “que suerte tenía”, incluso, ojalá que no, pero también puede que digas: “por qué no habré disfrutado más de esas personas”. No olvides nunca, que nada ni nadie tiene porque ser para siempre. Aparecerán las decepciones. Amistades que cambian, el desamor. 

    Mi mejor consejo es que no tomes nada personal. Nadie tiene la posibilidad de hacerte daño a menos que tú lo permitas, nunca lo olvides. Lo que te hace daño no es lo que te dicen, sino la interpretación que haces de eso que te dicen, y eso se llama fortaleza mental. Tendrás que aprender una de las lecciones más importantes de tu vida, y es aprender a elegir bien las personas con las que compartes tus momentos. No se trata de pertenecer al grupo más popular. Se trata de pertenecer a un grupo que te haga sentir bien.

    Es cierto que la adolescencia es de todo menos fácil, y que no es lo mismo vivirla como adolescente que como padre pero créeme, todo puede ser mucho más sencillo. “Tienes suerte”

    Tamara de la Rosa

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  • ¿PREOCUPACIÓN EXCESIVA?

    ¿PREOCUPACIÓN EXCESIVA?

    27 de Junio de 2018 a las 16:00

    Nos enseñan que para ser responsables debemos preocuparnos cuando las cosas no van bien. Y es que es cierto que cierta dosis de preocupación puede servir de ayuda para reaccionar ante determinados problemas, pero se convierte en una reacción patológica cuando nos preocupamos por sucesos de baja probabilidad o entramos en “modo centrifugadora mental”, dando vueltas a los problemas sin resolverlos nunca. Tormentas mentales a las que muchos se exponen a diario sin saber cómo salir de ellas.

    Quizás deberíamos aprender a preocuparnos menos y “ocuparnos” más. No somos conscientes del coste que pagamos cuando tomamos como hábito la preocupación constante y excesiva, no solo a nivel psicológico (desgaste emocional importante), sino a nivel físico (dolores de cabeza, insomnio, estrés, irascibilidad, etcétera), incluso debilitando nuestro sistema inmunitario.

    En función de la escala de valores que tiene cada persona, unos tendrán unas preocupaciones y otros, otras diferentes. Todos las tenemos. Lo que nos diferencia es que mientras unos se sumergen en ese estado de preocupación, otros se concentran en buscar una solución y actúan. Y es que la preocupación sin acción, es de todo menos útil.

    1. Preocupaciones por acontecimientos del pasado: Por mucho que le des vueltas, jamás vas a lograr cambiar lo que ya ocurrió, sin embargo todo el tiempo que le dediques a rumiar lo sucedido y además, utilizando un pensamiento saboteador, estarás reviviendo el dolor una y otra vez. Recuerda que el dolor forma parte de la vida, pero el sufrimiento (revivirlo constantemente) es opcional. No se trata de intentar olvidar y ni siquiera de no recordarlo. Se trata de aceptar lo que pasó y que a pesar de ello, debes seguir hacia adelante. Tú decides si seguir escribiendo tu historia o quedarte releyendo ese capítulo.

    2. Preocupaciones por el futuro: Una cosa es ser precavido y otra intentar tener el futuro totalmente atado. Una de las consecuencias de gestionar mal nuestras emociones es convertir la incertidumbre de la vida en un problema. Son muchas las personas que viven en una constante anticipación negativa del futuro. Un intento de control que desgasta y que entierra su presente. Ya lo dijo Wayne W. Dyer en su momento “La catástrofe que tanto te preocupa, a menudo resulta ser menos horrible en la realidad, de lo que fue en tu imaginación.” No te sorprendas si sientes ansiedad. La preocupación, con su componente de anticipación, es el estado característico de esta emoción.

    3. Preocupación por lo que no depende de uno: si no depende de ti o no tiene solución ¿para qué preocuparse? Sencillo decirlo y algo más complicado hacerlo. Por este motivo es recomendable el entrenamiento mental para cambiar pensamientos negativos por otros más saludables y que así lograr que lo que pensemos, sea de utilidad.

    4. Preocupación por lo que tiene solución: Si tiene solución, ¿por qué preocuparse? Lo único que cae del cielo es lluvia por lo tanto, cuanto antes busques una tormenta de ideas para solucionar el problema, antes lograrás eliminarlo. Cuando tu mente observa que estás en ello, disminuye la preocupación.

    Te invito que hagas un listado de todas esas preocupaciones que interfieren en tu día a día. Una vez lo tengas hecho, tacha las que no dependen de ti y lo que no puedes cambiar. Recuerda que la energía con la que te levantas cada mañana no es ilimitada. Toda la que gastes en rumiar esas alternativas es energía que no tendrás para buscar soluciones a las restantes. Con el resto de la lista, pregúntate lo siguiente: ¿Es tan catastrófico? Muchas veces hacemos montañas donde solo hay granos de arenas por no definir bien lo que nos preocupa, y eso mismo es lo que entorpece la fluidez de soluciones.

    Tamara de la Rosa.

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  • SÍNDROME DE LA RANA HERVIDA

    SÍNDROME DE LA RANA HERVIDA

    3 de Julio de 2018 a las 14:48

    ¿Has soportado situaciones hasta límites que ni siquiera tú imaginabas que podías ser capaz, como por ejemplo altos niveles de estrés o una relación muy desgastante? Si lo has vivido, bienvenido al club. No eres el único y simplemente has sido preso del síndrome de la rana hervida.

    Hablar de este síndrome, es hablar de maltrato sutil. Fue Oliver Clerc, escritor francés, quien planteó la fábula de “la rana hervida”, donde explicaba que si sumergimos una rana en una cazuela a 50 ºC, ella misma dará un gran salto con el objetivo de ponerse a salvo. Sin embargo, si la sumergimos en un recipiente de agua y comenzamos a calentar esta poco a poco, la rana irá ajustado su temperatura corporal de manera gradual. Cuando el agua está llegando a su punto de ebullición, la rana ya no puede ajustar más su temperatura y, por lo tanto, intenta saltar. Sin embargo, tristemente, la rana ya no es capaz de hacerlo, pues ha malgastado su fuerza en ajustar su temperatura y ya no goza del ímpetu que le hace falta para escapar. Consecuentemente la rana muere hervida sin hacer nada por salvarse.

    En este sentido es habitual ser víctimas del síndrome de la rana hervida en el trabajo, en la familia, con amistades, en relaciones sentimentales. Cuando un cambio se produce de un modo lento, escapa de la conciencia sinprovocar ninguna reacción u oposición. Nos vamos deteriorando emocionalmente de manera lenta y progresiva pasando inadvertido el desgaste brutal al que nos estamos sometiendo. Esta es la razón que no nos opongamos y que incluso, alguna vez nos resulte satisfactorio que nuestro jefe nos exija de manera desproporcionada ya que lo justificamos por la confianza que tiene sobre nosotros. O que nuestra pareja nos necesite en todo momento, o ser demandado en exceso por nuestro círculo social, pero a la larga las exigencias van mermando nuestra capacidad de reacción de respuesta, agotamos nuestras fuerzas en “cumplir” con los demás por lo que no nos queda energía para poner en marcha nuestra habilidad de identificar que realmente no se trata de una relación saludable. “Es normal que me haga esperar una hora”, “es normal trabajar todos los fines de semana” “es normal que me grite si me equivoco…”. Y mientras, nos vamos quemando por dentro. Debemos aprender a identificar cuando nos estamos quemando para decir basta a todo lo que no nos conviene. Pautas:

    1. Escucha tu cuerpo: identificar cuando algo te está quemando, a veces resulta difícil si escuchamos solo a la mente ya que, por miedo a la incertidumbre,  tiene facilidad en buscar excusas y resistirse al cambio. Tu cuerpo también habla: dolores de cabeza continuados, malestar en general o agendas imposibles que no te dejan descansar y, por tanto, pensar. Cuando algo de lo anterior sucede, debemos parar, ahorrar fuerzas y agotarla en lo que realmente te conviene.

    2. Identifica los beneficios de “quemarte”: Cuando mantenemos una situación que nos hace daño, es porque estamos recibiendo beneficios ocultos. A veces consciente y otras inconscientemente estamos llenando vacíos de lo que nos hace sentir mal. A veces, los beneficios son difíciles de identificar, pero si lo consigues, es un gran paso para librarte de ellos.

    3. Pon límites. Márcate “topes”, es decir, límites que no estás dispuesto a tolerar sobrepasarlos. “Como me haga otra vez esto, pongo fin a la relación...”; “como me vuelva a avisar en el último momento, le digo que me es imposible”. Y una vez que lo definas, cúmplelo. De lo contrario el agua seguirá ardiendo y si no reaccionas te acabarás quemando.

    4. Determinación.Cuando uno se acostumbra a vivir respirando aire tóxico, olvida lo agradable que es el aire puro y fresco. Esfuérzate en plantearte otro modo de vivir. Por ejemplo: “¿Qué pasaría si trabajara en otro sitio?” A medida que comencemos a barajar otras alternativas, tendremos más fuerza para parar la situación que nos desgasta.

    Tamara de la Rosa

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  • QUERIDÍSIMA ANSIEDAD...

    QUERIDÍSIMA ANSIEDAD...

    21 de Septiembre de 2017 a las 13:50

    Querida ansiedad:

    He decidido escribirte esta carta porque tengo algo importante y urgente que contarte. He pensado mucho en ello y ya estoy decidida. A pesar de llevar tantos años de relación, ha llegado el momento de despedirme. Creí estar enamorada de ti por todo ese revoltijo de emociones que me hacías sentir cada vez que anticipaba mi futuro y aparecías de repente. Me llenabas de sensaciones que me aceleraban y me cegaba de amor. Se me hacía un nudo en el estómago, me sudaban las manos, el corazón me empezaba a palpitar tan rápido de la emoción que hasta pensaba que podía darme un infarto, me faltaba el aire, temblaba y muchas veces hasta me bloqueaba. Me ponía tan nerviosa tu presencia que ¡tenía dificultad hasta para hablar! Recuerdo que me intentaba sentar ¡y no podía!. Daba vueltas de un lado a otro y es que, tuve que sentir mucho por ti porque en muchas ocasiones hasta me quitabas el sueño, me quitabas el apetito incluso, me daba la sensación de perder el sentido. Estaba convencida que se trataba de amor. Pero ahora me doy cuenta que estaba equivocada. Con todas esas sensaciones me estaba desgastando y comencé a ver todos esos inconvenientes que hasta ese momento, no era consciente.

    Para poder verte tenía que estar continuamente anticipando situaciones amenazantes, dolorosas, negativas que, encima no se cumplieron en el 95% de las situaciones. Tenía que imaginar auténticas películas de terror que solo estaban en mi cabeza y que desconocía si sucederían o no, y mientras tanto, se escapaba mi presente y yo sin disfrutar del día a día dejando pasar miles de oportunidades  porque solo te prestaba atención a ti y a todas esas sensaciones que me hacías sentir. Aun así… tengo que reconocerte que he aprendido mucho gracias a ti, como que:

    1. Por más que lo intente nunca tendré la certeza al 100 x 100 de lo que ocurrirá. Tengo que quitarme la manía de tenerlo todo bajo control. Debo de dejar de intentar conocer todas las respuestas, “porque la vida puede cambiar las preguntas en cualquier momento”. El futuro es una incertidumbre con la que debo aprender a vivir. Gracias a ella existen las sorpresas, lo inesperado, esos pequeños motivos que hacen que mi vida no caiga en una rutina. Si supiera todo lo que va a pasar, la verdad  que… ¡me resultaría aburrido!
    2. Ahora me voy a centrar en disfrutar de mi día a día, de los pequeños detalles que, a lo largo de estos años, han pasado desapercibidos por estar pendiente de ti y anticipando situaciones negativas tan solo para que aparecieras. A partir de hoy, hay un antes y después en mi vida, porque, voy a enfocar mi atención en disfrutar del mi PRESENTE para crear un gran FUTURO y desde allí recordar un inolvidable PASADO.

    Posdata: Espero que no te lo tomes mal después de tanto tiempo. Sé que no tienes maldad y no entiendo porque suelen hablar de ti con miedo y evitándote. En realidad solo eres un conjunto de sensaciones con las que intentas salvarme y hacerme reaccionar cuando veo que se acerca un peligro. La que lo ha hecho mal he sido yo, que percibía peligros donde no los había. Pero ya no quiero anticipar más. Cuando llegue el río buscaré el puente. Cuando llegue el problema buscaré la solución, pero antes no. Sé que puedo convivir contigo, porque he aprendido a entenderte, pero ahora mimo prefiero no hacerlo.

    Atentamente:

    Tamara de la Rosa

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  • FUISTE LO PEOR QUE ME HA PASADO EN LA VIDA, PERO GRACIAS

    FUISTE LO PEOR QUE ME HA PASADO EN LA VIDA, PERO GRACIAS

    16 de Mayo de 2018 a las 14:28

    Pues sí, no voy a dar nombres ni hablar de cuantos años hace para que nadie pueda llegar a sentirse ofendido, pero como a muchas personas, uno de los capítulos de mi historia es una relación tóxica. Ya lo he comentado en algún otro post, así que a los que habitualmente me siguen, ya les sonará de algo.

    Me he animado a escribir este post no con la intención de despellejar a esta persona ni mucho menos. Mi tiempo es bastante valioso como para malgastarlo haciendo protagonista a quien no lo merece. Este post lo escribo porque en consulta cada vez son más los casos (mujeres y hombres) que veo atrapados en relaciones que ni ellos mismos quieren mantener, pero que tampoco saben cómo salir de ellas. “Quiero poner fin, pero a la vez no quiero”. Esta es la frase que podría resumir como se sienten.

    La OBSESIÓN se ha apoderado de estas personas y el miedo a arrepentirse y la visión túnel (focalizar hacia lo positivo justificando lo negativo), se han convertido en cadenas que no les permiten tomar decisiones.

    Muchos de los que me siguen habrán podido observar que en muchos de mis post suelo utilizar la frase: “TODO PASA POR ALGO”. Una de mis frases favoritas. No quiere decir que deje mi vida en manos del destino. Soy de las que pienso que con cada paso que doy y que no doy, estoy creando parte de mi futuro. Otra parte viene dada por el azar que no controlo. Con esta frase me refiero a que lo “malo” llega solo, pero tú puedes darle un sentido o significado.

    En mi caso, al principio creí estar locamente enamorada de alguien que al poco tiempo pasó de ser un precioso y amable cordero a convertirse en un lobo con las características de este animal. Porque sí, a veces un animal puede serte más fiel, leal y cariñoso que determinadas personas. En fin, dejemos este tema a parte y sigamos…

    Hasta conocer a esa persona, mi vida era muy tranquila, más tirando a permanecer en una zona confort y sin mucha ambición la verdad. Después de muchas idas y venidas, cuando la relación acaba definitivamente, yo paso por una muy mala racha. Estaba totalmente obsesionada y con una dependencia emocional brutal. Sabía que no podía estar con él, pero a la vez sentía que no podía separarme. Unas emociones contrariadas con las que me daba la impresión de “volverme loca”.

    Acudí a un profesional. Un psicólogo que ya me conocía porque me había tratado en mi adolescencia. Nunca me olvidaré sus palabras: “¿Tama estás obsesionada? Pues obsesiónate con algo que no te destruya.” Y así lo hice. Sustituí una obsesión por otra. Me obsesioné con lo que me apasionaba. La psicología. Para no pensar en él y así evitar las ganas que tenía de llamarlo, de escucharlo, de saber de él, me encerré y me volqué con lo mío. Mi entorno, que es maravilloso, no paraba de darme ideas de cosas diferentes que podía hacer y fue entonces cuando ocupando mi tiempo con algo que me ayudaba a desconectar por momentos, que además me ilusionaba porque iba viendo cambios y con el paso del tiempo (otra variable importante en estos casos), mi herida abierta empezó a cicatrizar, y cuando me vine a dar cuenta, me había reinventado, había hecho un reseteo y me había reiniciado.

    Todo pasa por algo. Para mi esta frase no tendría ningún sentido si me hubiera quedado anclada en el dolor, o más aún en esa desastrosa relación. Yo fui la que le dio un sentido y significado a esa frase, porque gracias a que esa persona pasó por mi vida, ahora tengo todo lo que solo existía en un sueño y que nunca imaginé que se haría realidad. Gracias a que me ví obligada a volcarme tanto en algo para distraer mi mente, aprendí ser constante y como además, los resultados de lo que hacía fueron buenos, me ayudaron a confiar más en mí y a motivarme. Gracias a ese capítulo de mi vida, a día de hoy vivo de lo que me apasiona, trabajo para mí y he aprendido grandes lecciones de la vida. He aprendido a romper mitos destructivos sobre el amor como que “tiene” que ser para siempre. He aprendido a que no todo se le puede llamar “amor o a borrar de mi cabeza la estupidez de buscar a mi media naranja. He aprendido lo que quiero y sobre todo lo que no quiero a mi lado, he aprendido que si no sabes lo que vales en muchas ocasiones te aferrarás a cualquier persona, que el amor no se fuerza y por encima de todo, que soy una persona completa que puedo “preferir” compartir mi vida junto a otra persona, pero  que no lo “necesito” para ser feliz.

    Reconozco que cuando trabajo esto en consulta me apasiona. De hecho, a muchos de mis pacientes les suelo contar mi historia porque sé que en ese momento se sienten incapaces de salir de esa situación. Pero ¡SI QUE SE PUEDE!

    A veces, estamos tan metidos en el bosque, que las ramas de los árboles no nos permiten ver más allá. Tenemos que reunir todas nuestras fuerzas para subir a lo alto de uno de esos árboles, y desde la copa, podremos ver el maravilloso mundo que hay ahí fuera. Viéndolo desde ahí, podremos decidir hacia dónde dirigirnos.

    Muchas personas de mi entorno no entienden como no puedo sentir rencor hacia esta persona. Está claro que no lo quiero ver ni en pintura, pero no siento rencor porque he gestionado lo que me ha sucedido y en realidad, aunque fue una etapa muy dolorosa que no le deseo a nadie, gracias a lo que hice para salir de ahí me he convertido en una persona que, a día de hoy, me gusta como soy y lo que he logrado.

    Pd: Dejo claro que no se trata del padre de mi hijo ja ja ja… Persona más maravillosa y buena no he conocido en la vida. Sé que son muchos los que me leen y no quiero dar pie ni siquiera a la duda.

    DE LO PEOR, A LO MEJOR.

    ¡¡Buena tarde!!

    Tamara de la Rosa

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  • CÓMO GESTINAR MI HIJO CON MI NUEVA PAREJA

    CÓMO GESTINAR MI HIJO CON MI NUEVA PAREJA

    24 de Octubre de 2018 a las 07:38

    Después de una separación son muchos los padres y madres a los que les apetece rehacer su vida junto a otra persona, pero cuando hay hijos por medio es recomendable no hacerlo de cualquier manera.Es cierto que los niños se adaptan a las situaciones nuevas con mayor facilidad que muchos adultos, pero aun así no debemos olvidar ciertos aspectos.

    Cuando una pareja se separa, viven una pérdida y pasan por un cambio, pero a quien realmente le cambia la vida es a los hijos. Su núcleo familiar y el entorno tal y como lo habían conocido hasta ese momento cambia, y esto si no se lleva a cabo con cautela y sobre todo con “cabeza”, puede generar traumas infantiles. Los niños de 2 años o menos seguramente no se darán cuenta de que su vida es diferente, siempre y cuando ambos padres sigan formando parte de su vida. Sin embargo, un niño que sea algo mayor puede sentir ansiedad, inseguridad y frustración ante este cambio.

    1. Quizás te sea relativamente fácil relacionarte con una nueva pareja y por esta razón piensas que apenas establecida la relación es momento de hacer partícipes a tus hijos, pero ten en cuenta que tal vez para ellos la perspectiva sea diferente. No debemos olvidar que para los hijos se trata de una relación que viene por imposición, por lo que la paciencia y no tratar de forzar la situación serán las mejores cartas con las que jugar durante este proceso de adaptación. Que aparezca otra persona significa el final absoluto de la relación de sus padres, y casi todos los niños siempre mantienen el deseo de que en algún momento vuelvan a estar juntos. Ocúpate en que sea una relación sólida y estable antes de involucrar a tus hijos.

    2. Dale normalidad a lo que sientes. Si tu nueva relación es sólida y tienes el convencimiento de que se trata de la persona con quien quieres compartir tu vida, entonces es normal que sientas preocupación por la reacción que tendrán tus hijos cuando les comuniques la noticia y más cuando le presentes a tu nueva pareja.

    3. Habla del tema con tu hijo antes de presentarle tu pareja. No organices un encuentro casual. Entiende y sobre todo ten paciencia si comienza a hacerte un interrogatorio sobre esa persona. Está en todo su derecho de “saber” de alguien que va a entrar en su vida.

    4. Explícale que el trato, atención y amor que tienes hacia él o ella no va a cambiar solo porque has decidido salir con alguien más. Insistirles que aunque la nueva pareja sea importante, ellos son lo fundamental, lo más grande en tu vida

    5. Deja bien claro cuál es el rol de cada uno. Esa  persona no va a ser el sustituto del otro progenitor. Simplemente es una persona especial para ti a quien hay que tratarle con cariño y respeto como a cualquier otra persona. Es importante que no vean a tu nueva pareja como a alguien con quien competir.

    6. No pases de un extremo a otro. Sigue manteniendo tus momentos exclusivos con ellos. El cambio debe ser progresivo y tus espacios con ellos no deben desaparecer.

    7. No delegues el mando sobre tus hijos en tu pareja. En primer lugar, porque es un peso demasiado grande que no le corresponde a esta persona y además, porque podría convertirse en el blanco de los menores y dar pie a comentarios tipo: “tú no eres mi padre/madre”

    Cualquier relación necesita tiempo, pero más aún aquellas que se establecen con los niños. Es cierto que no es una tarea sencilla pero vale la pena esforzarse si lo que queremos es una buena integración familiar con una base de respeto, la comunicación y el cariño, dando su espacio, su tiempo y su lugar a nuestra nueva pareja, a nuestros hijos y por supuesto a nosotros mismos.

    Tamara de la Rosa

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  • HOY CUMPLO 40 ¿DEBERÍA ESTAR TRISTE?

    HOY CUMPLO 40 ¿DEBERÍA ESTAR TRISTE?

    27 de Mayo de 2016 a las 08:11

    ¡¡Hoy no sólo estreno cartel en consulta, sino que entro en la 4° década!! ¡¡40 añazos¡¡ Ni uno más, ni uno menos

    Me acuerdo perfectamente cuando me parecían "puretas" los que entonces tenían mi edad. Y ahora, soy una cuarentona que siente la misma inquietud que a los 20 y las mismas ganas de seguir progresando que a los 30. Con más experiencia y más responsabilidad pero por dentro, como si no hubiera pasado el tiempo.

    Podría dedicar mi día a darme el pésame por cerrar la etapa de los 30 o, por el contrario, a felicitarme a mi misma por todo lo que he conseguido y vivido en 40 años. Lagrimas, risas, desamores, amores, decepciones, alegrías, celebraciones, despedidas, bienvenidas, un hijo (mi tesoro). Tantas, tantísimas cosas que agradecerle a la vida, que ni lo malo lo borraría, porque muchas de esas malas experiencias y momentos me han hecho luchar por lo que hoy tengo, me han hecho más fuerte y me han dado la oportunidad de conocer las grandes barreras que soy capaz de superar.

    Ayer Javi, mi hijo, me decía :¿Mamá, 40 años son muchos no? A lo que le respondí. Cumplir 40 no es malo. Lo malo sería que mañana fuera mi cumplaños y no pudiéramos celebrarlo. Javi me miró con carita de "no te entiendo" y le expliqué, "Javi, si mañana vamos a poder despertarnos lanzándonos almohadas y tirándome 40 veces de la oreja es porque mami sigue aquí, sana y con fuerzas y  ganas de cumplir 40 años más. Javi me abrazó y me dijo: "mañana te vas a convertir en la mami con 40 años mas chachi de todas" ja ja ja ja ja

    Empiezo una nueva etapa, con más experiencia y con las mismas ganas. Me siento afortunada por lo que tengo. De pedir algo, pediría que todo siguiera igual, pero no se por qué... creo que LO MEJOR ESTÁ POR LLEGAR.  ¡A por 40 más! ¡¡Buenos días a todos!!

    Tamara de la Rosa

  • FABULA ORIENTAL DE LA RANA SORDA

    FABULA ORIENTAL DE LA RANA SORDA

    21 de Febrero de 2018 a las 13:23

    “Un grupo de ranas viajaba por el bosque y, de repente, dos de ellas cayeron en un hoyo profundo.
    Todas las demás ranas se reunieron alrededor del hoyo. Cuando vieron lo hondo que era el hoyo, dijeron a las dos ranas que estaban en el fondo, que para efectos prácticos, se debían dar por muertas.

    Las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron tratando de saltar fuera del hoyo con todas sus fuerzas. Las otras ranas seguían insistiendo que sus esfuerzos serían inútiles. Finalmente, una de las ranas PUSO LA ATENCIÓN a lo que las demás decían y se rindió. Se desplomó y murió. La otra rana continuó saltando tan fuerte como le era posible.

    La multitud de ranas les gritaban que dejara de sufrir y simplemente se dispusiera a morir. Pero la rana saltaba cada vez con más fuerza hasta que finalmente saltó fuera del hoyo. Cuando salió, las otras ranas le preguntaron:

    – ¿No escuchaste lo que te decíamos?

    La rana les explicó que era sorda. Ella pensó que las demás la estaban animando a esforzarse más para salir de allí.”

    Esta historia contiene DOS LECCIONES:

    Primero: La palabra tiene poder de vida y muerte. Una palabra de aliento compartida con alguien que se siente desanimado puede ayudar a levantarlo y finalizar el día.

    Segundo:Una palabra destructiva dicha a alguien que se encuentra desanimado puede ser que acabe por destruirlo. Cualquiera puede decir palabras que roben a los demás el espíritu que les lleva a seguir en la lucha en medio de tiempos difíciles.

    Tengamos cuidado con lo que decimos.Pero sobre todo con lo que escuchamos, no siempre hay que prestar atención, utilicemos sólo lo que es bueno.

    Una palabra puede ser el mejor de los regalos o por el contrario, un arma letal.

    Tu decides que es lo que quieres que salga por tu boca.




  • RENUNCIAR FORMA PARTE DE LA VIDA

    RENUNCIAR FORMA PARTE DE LA VIDA

    27 de Febrero de 2018 a las 08:07

    ¿Sientes que por mucho que te esfuerces nunca vas a lograr sentirte satisfecho, o normalmente sueles sentirte incapaz de lograr lo que te propones? Ya sea mejorar laboralmente, tener más paciencia con tus hijos, dedicarle mas tiempo a tu relación, emprender algo nuevo, mejorar tu marca en deporte, etcétera. Si la respuesta a estas dos preguntas es "sí", seguramente la ansiedad te habrá hecho alguna que otra visita y tu estado de ánimo tenderá a ser bajo. Incluso me arriesgo a decir que tus relaciones sociales han podido verse dañadas.

    Constantemente somos bombardeados con la idea de que podemos tenerlo todo y no debemos sacrificar nada. ¡Olvídate!, pensar de esa manera es un error. Querer llegar a todo es la receta perfecta para lograr una constante sensación de insatisfacción. Precisamente ahí está el problema. Con frecuencia, intentamos alcanzar objetivos que son incompatibles. Resulta muy complicado conseguir un ascenso laboral y a la vez, querer pasar más tiempo con la familia. Es muy difícil aumentar el tiempo de ocio y a la vez, hacer horas extras para aumentar el sueldo y poder viajar en vacaciones. Cuesta mucho poder concentrarte mientras estudias, si al mismo tiempo pretendes atender tus redes sociales. Siempre hay que elegir. Hazte la idea de que para tomar decisiones hay que renunciar a algunas cosas. Por este motivo, es muy importante saber priorizar.

    1.Cuando nos enfrentamos a una toma de decisiones que nos resulta complicada, lo que verdaderamente nos está costando no es elegir una de las opciones, sino olvidarnos del resto de ellas. Debemos aprender a renunciar para poder seguir avanzando. Esto no quiere decir que renuncies a algo para toda la vida, sino que primero vas a conseguir algo para luego, si te sigue apeteciendo, esforzarte por conseguir lo otro. Cualquier elección supone una apuesta que puede llevar a ganar o a perder en algún aspecto. Pero a veces es más peligroso quedarse quieto.

    2. Si aprendemos a identificar las renuncias que hay tras nuestras decisiones y conseguimos aceptarlas, estaremos más cerca de aumentar la satisfacción en nuestra vida. Para que nuestras decisiones nos hagan felices o nos ayuden a sentirnos mejor, tenemos que aceptar las renuncias como parte del proceso.

    3. Por más que lo intentes o desees, el día no tiene más horas. Debes elegir dónde inviertes tu tiempo y esfuerzo. Y eso implica un sacrificio. Pero estas decisiones tienen que ser tomadas con conciencia y determinación. Es importante que asumas que para conseguir algo que merece la pena, siempre vas a tener que renunciar a otras cosas. Si decides contraer matrimonio, por mucho que la pareja respete los espacios del otro, estás renunciando a ciertos aspectos de la soltería. Si decides trabajar y estudiar a la vez, estarás renunciando a tener más ocio y tiempo libre, si decides ponerte a dieta estarás renunciando a ciertos alimentos que para ti son un placer, pero debemos desplazar la atención desde esas renuncias al objetivo final y a las emociones de satisfacción que aparecerán cuando lo hayamos conseguido.

    4. Borra de tu mente los "qué hubiera pasado si?". Quizás si hubieras tomado otra decisión te hubiera ido mejor, pero también cabe la posibilidad de que todo hubiera sido muchísimo peor. Rechaza la nostalgia de lo que nunca fue porque de lo contrario nunca valorarás ni disfrutarás de lo que has logrado.

    5. Cuando nos encontramos en una situación que nos insatisface y no hacemos nada por abandonarla, es porque en ella hay bebeficios ocultos. A veces resulta difícil encontrarlos pero si lo consigues, te es mas sencillo dejar atrás lo que te insatisface porque por fín lo entiendes. Deja de centrar tu energía en la queja y empieza a mirar más allá. Si quieres avanzar, tendrás que renunciar a algo.

    Tamara de la Rosa

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  • NO ENTRES EN BUCLE Y RELATIVIZA

    NO ENTRES EN BUCLE Y RELATIVIZA

    17 de Enero de 2018 a las 14:25

    Mantenemos limpia la casa por higiene, nos duchamos a diario por higiene, gastamos luz en lavadoras por higiene, normas básicas como asearse las manos después de ir al baño, antes de comer, y lavarse los dientes tras las comidas por higiene. ¿Y que hacemos por la higiene mental?

    No hay nada más cierto, que aprender a relativizar es invertir en salud mental. Es una realidad que el dolor forma parte de la vida y que, hagamos lo que hagamos, en más de una ocasión vamos a tener a esta emoción como acompañante de viaje. Y es que es cierto que para que haya una buena convivencia, debemos aceptar a nuestro compañero y dejar de luchar contra él. Desde que asumamos que esto es así, nos guste o no, y que no podemos hacer nada por evitarlo, nuestra convivencia con el dolor no será tan intensa, y nos resultará más sencillo normalizar como nos sentimos.

    Pero no solo se trata de aceptar que el dolor forma parte de la vida para sobrellevar de mejor manera los momentos difíciles, sino que debemos de pisar el freno y dejar de crear montañas donde solo existen granos de arena. Es importante tener presente que lo que nos dicen o lo que nos sucede no es lo que nos daña, sino la interpretación que hacemos de eso que nos sucede. Un pensamiento desproporcionado da lugar a emociones también desproporcionadas. El peligro de adquirir este hábito de pensamiento, es llegar a convertirte en una persona que ve problemas incluso donde solo hay soluciones. Se trata de personas que conviven con el dolor, ya no solo por la parte de la vida que no depende de ellos, sino además por lo que está bajo su control. Hay situaciones que no podemos evitar como son el fallecimiento de un familiar, decepciones, las enfermedades (puedes disminuir la probabilidad de aparición pero nunca tienes la garantía de que no te vaya ocurrir), etcétera. Pero hay otras situaciones donde el único problema que existe está en la interpretación que estamos haciendo de ellas.

    1. Recuerda que la emoción siempre aparece después de un pensamiento. La clave está en no dejarte llevar por la emoción de manera automática, sino comprobar si la intensidad de esa emoción corresponde con lo que realmente está sucediendo. Es cierto que hay determinadas situaciones, objetivamente muy duras de sobrellevar, por las que nos sentimos sumamente abatidos, sin embargo, hay otras situaciones que son más triviales pero que magnificamos con pensamientos catastrofistas. Cuestiona tu pensamiento. ¿Realmente esto es un problema? ¿Qué es lo peor que me puede pasar? ¿Tiene solución? Si tiene solución ¿para qué preocuparme en lugar de ocuparme?, si no la tiene ¿por qué me preocupo y no acepto? ¿Es tan grave lo que acaba de pasar como para interferir en mi estabilidad emocional y torcer mi día?

    2. Asume que no puedes controlar el 100 x 100 de las cosas que te suceden pero siempre vas a poder controlar la interpretación que le das y la actitud que tomas para afrontarlo.

    3. Si lo que te ocurre solo va a generarte un pequeño malestar momentáneo, no lo empeores con un diálogo interno saboteador. Es importante ser una persona responsable, pero también es muy importante reírse de uno mismo y de lo que nos sucede. Si nada mas salir de casa se nos mancha la camisa, cogemos un atasco y encima cuando llegamos al trabajo, nos damos cuenta que nos hemos olvidado de coger algo que necesitábamos, tenemos dos opciones. La primera utilizar un pensamiento destructivo con el que conseguiremos que aparezca la ansiedad y la ira que seguramente condicionará el resto del día. Y la segunda opción es respirar hondo, reírte de ti mismo y preguntarte ¿qué más me va a pasar hoy? Con ninguna de las dos opciones vas a poder dar marcha atrás a lo que ya ha pasado, pero la actitud que tomes te va a ayudar a conseguir encontrar soluciones con mayor rapidez y además no permitir que cualquier cosa interfiera en tu estado de ánimo.

    4.

    No pierdas tu tiempo ni salud emocional por nimiedades.

    No te atormentes por pequeños problemas de tu vida diaria. Coger un atasco, llegar tarde, que se te averíe el coche, etcétera, son situaciones que lógicamente molestan y enfadan pero, ¿conseguimos algo boicoteándonos y maltratándonos verbalmente? Pues sí. Simplemente sentirnos peor.   Relativiza.

    No vale la pena perder salud por situaciones que al fin y al cabo, no se le pueden llamar problemas.

    Tamara de la Rosa

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  • DOSIS DE CONSEJOS PARA TRISTEZA EN NAVIDAD

    DOSIS DE CONSEJOS PARA TRISTEZA EN NAVIDAD

    27 de Diciembre de 2017 a las 12:56

    Se habla mucho de la “depresión navideña” y aunque no existe ningún diagnóstico con este nombre, si es cierto que son muchas las personas que en esta época del año, siente un deterioro en el estado de ánimo.

    Esto puede deberse a diferentes motivos:

    1. La navidad es una época de celebraciones, tradiciones, reuniones familiares y magia para los más pequeños. Época donde parece que aumenta la sensibilización, la generosidad… Todo esto nos hace estar con las emociones más a flor de piel, tener más presentes las ausencias y que el sentimiento predominante sea el de tristeza.

    CONSEJO 1:Dale normalidad a la situación. No debemos hacer como si nada hubiera pasado. Echamos de menos a alguien, y no pasa nada por ello. Recuerda que celebrar la Navidad no significa olvidar a quien no está. Significa aceptar que no está y recordarle, pero seguir viviendo y disfrutando de quien, hoy por hoy, sigue estando.

    2. Con las navidades, cerramos también un año y la gran mayoría de personas tienden a hacer un balance respecto al año anterior. Si en ese balance tomas consciencia que tú situación no ha mejorado y que incluso, ha empeorado respencto al año anterior, es normal que tu estado de ánimo se desestabilice.

    CONSEJO 2: Te recomiendo que empieces a hacer los balances más a menudo a lo largo del año. Solo de esa manera podrás ir cambiando lo que no te satisface antes de que sea tarde, o antes de que el dolor se convierta en sufrimiento.Deja de pensar lo mal que te ha ido este año y gasta toda tu energía en imaginar como quieres que sea el que entra.

    3. Por la presión social y mediática de que en Navidades TODOS tenemos que SER FELICES. ¡Que estupidez más grande!No “tenemos” porque estar felices simplemente por ser navidad.

    CONSEJO 3:Acaba con ese pensamiento autoexigente porque de lo contrario aparecerá la frustración.Nuestro estado de ánimo dependerá de nuestra situación y nuestras experiencias. Esperar que en navidad todo cambie y sea diferente está bien, pero no siempre es posible. Si estás pasando por un mal momento, por entrar en el mes de Diciembre, no van a desaparecer tus problemas. Desaparecerán cuando hagas algo por eliminarlos y cuando pase el tiempo correspondiente.

    4. CONSEJO 4: Observa la situación desde fuera. Se trata de un mes más, de una simple fecha en el calendario, de unas fiestas que a unos les gustará pero que no quiere decir que tú tengas que sentir lo mismo. De la misma manera que en Semana Santa no todo el mundo va a esquiar aun habiendo nieve o, igual que en Carnavales (fecha que muchos viven con emoción y otros huyen de estas). Intenta aceptar tu realidad y aprovechar las fiestas para desconectar un poco del día a día. Cuando se acaben estas fechas todo seguirá igual.

    En la mayoría de los casos se trata de un bajón importante pero temporal, sin embargo, tampoco debemos subestimar este estado depresivo y lo mejor es combatirlo con actitud positiva pero sobre todo, realista. ¡¡¡Buena tarde!!!

    Tamara de la Rosa.

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  • QUERIDA DECEPCIÓN  DE PERSONA...

    QUERIDA DECEPCIÓN DE PERSONA...

    18 de Octubre de 2017 a las 10:02

    Me resulta raro imaginar que exista quien no se haya sentido decepcionado alguna vez. Un amor, una amistad, un familiar tal vez… Que duro resulta cuando te das cuenta que cierta persona a la que entregas tu confianza, tu lealtad, tu tiempo, tu dedicación, en fin… una persona que crees que es de una manera y de repente te llevas una cachetada de realidad y te das cuenta que nada era como imaginabas. Te sientes una persona engañada, triste, vacía, vacilada, ridícula. Sientes rabia, enfado, ira. Pasan los días y te cuesta creerlo. Que dolorosa puede resultar una decepción.

    Yo, como la mayoría de ustedes (imagino), he vivido diferentes tipos de decepciones. De amistades, sentimentales y gracias a dios, de familia de momento ninguna. Tengo la suerte de tener UNA GRAN FAMILIA (una carta que tengo pendiente ya que la familia tiene un papel importantísimo en quienes somos)

    Pues hoy mi carta es para todos y todas las personas por las que, de alguna manera u otra, lo he pasado mal. Es verdad, que a veces lo pasamos mal por decisiones de otras personas, pero no siempre tienen culpa, por ejemplo el desamor. Si alguien se desenamora, esa persona no tiene culpa. Si se acabó el amor, se acabó y aunque duela, no hay culpables. Si alguien comete un error sin mala intención e intenta reparar el daño, duele pero todos en algún momento nos equivocamos. Me refiero a esas personas que engañan, que abusan de tu confianza, que te venden ser de una manera que no son, o a esas personas que, aunque fuera por la inmadurez de la edad, te hacen daño con actitudes bastante crueles que nunca rectifican y de las que por supuesto, nunca se disculpan. A esas personas va dirigida mi carta de hoy...

    QUERIDA DECEPCIÓN DE PERSONA... hoy mi carta va dirigida ti porque, aunque te parezca mentira, me has hecho más fuerte y ayudado a crecer.

    Fíjate como es la vida que vuelvo a hacerte protagonista de mi historia por unos minutos mientras te escribo. Estoy escribiendo en singular cuando en realidad tendría que hacerlo en plural. 40 años dan para decepciones varias ja ja ja. ¿Leerás esta carta? ¿Te sentirás identificado/a? Eyyyy… mantén la calma. En ningún momento te voy a nombrar. Ya por fin puedo dirigirme a ti desde muy lejos del rencor. Más bien hablo desde la indiferencia y desde la satisfacción de poder mirar atrás, recordar los momentos que viví contigo sin que mi estómago se haga un nudo, ni mis músculos se tensen por la rabia. Ya no eres una espinita clavada en el alma. Ya solo eres “alguien” que me enseñó una lección.

    Con el tiempo me he dado cuenta que no fuiste tú quien me decepcionó. Fueron las expectativas que yo me creé sobre ti. Por lo visto esperaba mucho y no estuviste a la altura. Pero bueno, no sé si es la edad o que estoy ñoña, pero también me enseñaste muchas cosas.

    Me enseñaste a ser precavida y no dejarme llevar tan solo por palabras… Ahora sé que lo que nos define no es lo que decimos, sino lo que hacemos y como lo hacemos. Definitivamente, el movimiento se demuestra andando.

    Me enseñaste que no hay que aferrarse a nada ni a nadie, porque sería como arrastrar con un lastre. Fuiste tan perjudicial para mí, que me impediste avanzar durante mucho tiempo. Ahora, eso mismo, "el tiempo",  cuido mucho donde y con quien lo agoto. Día que va, día que no vuelve y ¿mi tiempo?, Mi tiempo es oro.

    Me enseñaste a recordar lo positivo. Durante mucho tiempo, cada vez que te veía me quedaba rumiando un pensamiento bastante destructivo. No para ti, que ni te enterabas. Sino para mí que me enfermaba por dentro. Sé que el pasado no lo podré cambiar jamás, pero aprendí a cambiar su significado. Ahora he logrado verte sin rabia. Tampoco te veo con cariño, no te voy a engañar. Simplemente te veo y sigo. En algunos casos me paro a saludar, en otros simplemente sigo.

    Me enseñaste a vivir un duelo, a vivir un adiós y a convivir con emociones incómodas. Ahora sé que nadie muere por nadie, y que las despedidas, a pesar del dolor que supone, con actitud y tiempo se superan.

    Me enseñaste que las personas vienen y van, y que de vez en cuando debemos hacer una limpieza para tirar lo podrido y tener espacio para lo fresco. Ahora sé lo importante que es saber tomar decisiones. Ahora sé que caminar con peso se puede, pero que si me libero de carga, conseguiré avanzar más rápido, más ligera y más cómoda.

    Me enseñaste a no mendigar ni amistad ni amor. Ahora sé que lo importante que es respetarse a uno mismo.

    Me enseñaste que no puedes darle a alguien algo que no quiere recibir. Te permitiste el lujo de dejármelo demasiado claro; tanto como lo importante que es saber lo que es malo en tu vida y te está consumiendo.

    Me enseñaste TODO LO QUE MEREZCO. Esta es la lección que más te agradezco. Ahora sé que a pesar de mis millones de defectos, merezco que me traten con respeto, merezco recibir en la misma medida de lo que doy, merezco que me acepten, que no traten de cambiarme, merezco no sentirme juzgada, merezco pensar, hacer, reir, bailar, cantar, moverme, hablar, saltar, caminar, como me dé realmente la gana, merezco poder decir lo que me hace daño (con asertividad), merezco rodearme de buena gente, merezco que me quieran bien… MEREZCO VIVIR SIN RENCOR

    Ya lo dijo en su momento Catherine Ponder “Cuando mantienes tu resentimiento hacia otra persona, estás amarrado a esa persona o a esa situación, por un vínculo emocional que es más fuerte que el acero. Perdonar es la única forma de disolver ese vínculo y lograr la libertad”

    Firmado:

    Tamara de la Rosa

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  • EL EJERCICIO ES TERAPÉUTICO

    EL EJERCICIO ES TERAPÉUTICO

    21 de Septiembre de 2017 a las 11:23

    Que el ejercicio practicado de manera equilibrada, es beneficioso tanto para la salud física como emocional es incuestionable, a pesar de la pereza que en muchísimas ocasiones nos dificulta practicarlo.

    Desde mi punto de vista, la práctica de ejercicio debe formar parte de la psicoterapia. Reduce niveles de ansiedad, mejora la depresión clínica, disminuye el estrés, incrementa la autoestima, aumenta la autoconfianza, mejora el estado de ánimo, el funcionamiento intelectual y la emotividad. Todo esto acompañado del aprendizaje de herramientas necesarias para hacer un buen uso del pensamiento y así manejar las emociones incómodas, que con frecuencia nos limitan por el malestar que nos genera, hace que el ejercicio y la psicoterapia sea la combinación perfecta y eficaz para conseguir un equilibrio emocional.

    Cuando practicamos ejercicio estimulamos la liberación de endorfinas que son unas hormonas que se producen en el cerebro y que afectan las regiones cerebrales responsables de las emociones, elevando así el ánimo y generando sensación de relajación y bienestar general. Actúan como analgésicos naturales que además, a medida que incrementan en cantidad, hace que se reduzca la presión arterial y la hormona del estrés (el cortisol), con lo que disminuye los niveles de estrés y ansiedad. Cuando pasamos por estados depresivos, nuestro organismo se caracteriza por un bajo nivel de endorfinas por lo que la práctica de ejercicio de manera moderada y constante, también es una herramienta eficaz de ayuda para combatir este trastorno.

    No cabe duda que crear hábitos saludables es necesario para combatir los problemas de salud mental, y la práctica de actividad física es uno de ellos. Abre agenda, busca hueco y empieza a dedicar tiempo a lo que sabes que te va a hacer bien. 

    Pero lo cierto es que si los motivos para hacer ejercicio son muchos, muchas son también las excusas que solemos poner para no hacerlo. Detecta y trabaja los autoengaños que solemos utilizar a la hora de practicar ejercicio:

    1- “No puedo permitirme un gimnasio”: Hacer ejercicio no sólo es practicar un determinado deporte o algo donde sea necesario ir al gimnasio. Tomar como hábito el caminar a paso ligero 45 minutos al día o correr, es el ejercicio más simple y suficiente como para liberar las hormonas del bienestar y así, solo tendrás que invertir un calzado y vestuario deportivo.

    2- La edad: El ejercicio tiene beneficios a cualquier edad. Quizás, algunas personas no puedan llevar a cabo la misma actividad física que hace 20, años pero existen ejercicios o programas de ejercicios para todas las edades.

    3- Falta de tiempo:Me falta espacio en mi agenda” Este es el autoengaño más frecuente. Nunca vamos a encontrar tiempo para lo que no vemos como una prioridad. Para todo lo que priorizamos encontramos el momento y para lo que no, una excusa para no hacerlo.

    4- “Hacer ejercicio me engorda porque me aumenta el apetito”: Si haces ejercicio y comes con inteligencia no engordarás porque la cantidad de calorías que quemas son mayores que las que ingieres. Una de las formas más sanas de adelgazar es haciendo ejercicio, porque además de quemar grasa, generas músculo y los músculos son los mayores quemadores de grasa del cuerpo. No porque la báscula marque mayor peso significa que hayas engordado. Simplemente que el músculo pesa más que la grasa.

    5- “Estoy sin fuerzas”: A mayor sedentarismo menor energía tendremos. Al principio quizás toca obligarnos a empezar poco a poco de manera progresiva. Desde que lo convertimos en un hábito, será nuestro cuerpo quien pida llevar a cabo una práctica moderada de deporte/ejercicio para que así, nuestro organismo genere endorfinas.

    EL EJERCICIO FÍSICO TIENE UN IMPACTO POSITIVO EN LA SALUD MENTAL.

    Tamara de la Rosa

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  • ¿CÓMO AFRONTAR TUS MIEDOS?

    ¿CÓMO AFRONTAR TUS MIEDOS?

    1 de Junio de 2016 a las 08:19

    El miedo, a pesar de ser una respuesta adaptativa del organismo gracias a la que, en muchísimas ocasiones, habremos conseguido que nuestra vida no corra peligro, es cierto que cuando deja de cumplir esta función adaptativa se convierte en una emoción limitante convirtiéndonos en presos de nuestros miedos. El miedo pierde su función adaptativa cuando el peligro no es real, sino imaginado.

    Miedo al rechazo, miedo al que dirán, miedo al fracaso, miedo a sentir determinadas emociones como la ansiedad ante determinadas situaciones, miedo a hacer una crítica, a decir que no, etcétera, son miedos que terminan interfiriendo en nuestro día a día haciendo que muchas veces nos comportemos en contra de nuestros principios, valores, ideas y sobretodo, de nuestros deseos. Dejamos de ser el protagonista de nuestra historia cediéndole ese papel a"Don Miedo Irracional" quien, con mucho gusto, comienza a decidir el rumbo de nuestra vida.

    Lo cierto es que huir de tus miedos es una carrera en la que nunca triunfarás ya que cuanto más huyas de ellos, mas cansado estarás cuando te alcancen. Es importante superar esos miedos para poder vivir pacíficamente y libre de preocupaciones innecesarias.

    ¿Cómo podemos hacerlo?

    1- El primer paso es tomar la decisión de ser tú el que tome las riendas de tu vida y no vivir condicionado por una emoción limitante que no te permite ser y actuar como a ti te gustaría hacerlo. Es una realidad que en un principio cuesta y genera cierto malestar afrontarlos, pero el ser humano está fisiológicamente preparado para soportar esas sensaciones. Recuerda que la ansiedad es una emoción muy molesta, pero no peligrosa.

    2- La visualización es una herramienta eficaz para empezar a afrontar los miedos. Se trata de enfrentarte a estos de manera imaginada. El cerebro si un defecto tiene, es que no distingue si la información que le das es real o imaginada, por lo tanto, todo lo que imagines lo va a vivir como si estuviera ocurriendo realmente (por este motivo cuando anticipas una situación negativa te entristeces, o cuando imaginas que logras alcanzar un sueño, te emocionas positivamente.)

    Cuando visualizamos una acción de manera repetida y constante (entrenamos la mente), creamos patrones de conducta en nuestro cerebro. De esta manera, cuando nos enfrentamos a la situación temida en la realidad, a nuestro cerebro le resulta familiar esa escena, por lo que nos resulta más sencillo actuar (sabremos lo que tendreemos que decirnos y hacer), y las emociones incómodas que puedan surgir serán menos intensas.

    Dedica durante varios días la visualización en donde te imaginas a ti mismo ante la situación temida y como actuarías. Cuanto más detalles tenga en tu imaginación, tu cerebro lo vivirá más real. Se trata de entrenar primero con la imaginación para luego enfrentarte de manera real.

    3. Practica la respiración abdominal. Cuando practicamos este tipo de respiración conseguimos llenar el 100 x 100 de la capacidad pulmonar de oxígeno y los niveles de ansiedad disminuyen. Si entrenas este tipo de respiración de manera habitual, conseguirás que en el momento de afrontar tu miedo te ayude a mantener la calma.

    4- Auto-instrucciones: Esta es otra herramienta que se utiliza mucho en psicología. El diálogo interno que utilices va a ser la clave para que puedas conseguirlo o no. La conversación que tenemos con nosotros mismos se traduce en lo que pensamos, y el tipo de pensamiento que elijamos generará unas emociones que condicionará el comportamiento que llevaremos a cabo. Anota y memoriza frases que te generen unas emociones de inspiración (motivación) y no de huida. Haz una lista de auto-instrucciones para antes, durante y después de enfrentarte. Algunos ejemplos podrían ser: 

               - ANTES: “estate tranquilo, todo es cuestión de practicar ¡lo voy a conseguir!, Solo con intentarlo me voy a encontrar mejor”;

               - DURANTE: “respira con calma", "puedo hacerlo", "lo estoy haciendo", "si siento un poco de tensión, haré una pausa y me relajaré", "puedo manejar la situación”. 

               - DESPUÉS: "¡Lo conseguí!", "¡manejé la situación!" En caso de no conseguirlo: “no pasa nada, la próxima vez me saldrá mejor, lo más importante es haber comenzado”.


    Recuerda que, en una cabeza llena de miedos no dejamos espacio para lo que realmente importa: nuestros sueños

    Tamara de la Rosa

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  • ESCRIBE LO QUE SIENTES

    ESCRIBE LO QUE SIENTES

    3 de Junio de 2016 a las 08:07

    Una técnica muy sencilla para aliviar tus emociones incómodas ya sean de ira, de frustración, tristeza, miedo etcétera, es escribirlas. ¿Por qué? Cuando estamos felices, tenemos la facilidad de identificar, sin problema alguno, como nos encontramos y las emociones que surgen, sin embargo, cuando aparecen las emociones incómodas, me pasa mucho en consulta que, cuando les pregunto que sienten me dicen: “no se”, “me siento mal” “tristeza”… y no van mas allá. Es necesario saber lo que sentimos y lo bueno de ponerle nombre a nuestras emociones incómodas es que alivian su intensidad.

    La ciencia ha demostrado que cuando lo hacemos (poner nombre a nuestras emociones), ya sea a través de la verbalización o por escrito, la información pasa por una parte del cerebro donde se encuentra la base de nuestras emociones positivas por lo tanto, actúa como filtro y no es que se transformen las emociones desagradables en emociones agradables y placenteras, pero si que disminuyen el malestar.

    ¿No te ha pasado alguna vez que te has desahogado diciendo algo que tenías guardado hace tiempo o contándole algún suceso desagradable a algún amigo te has sentido mejor? Pues es por esto mismo que te acabo de explicar.

    ¿Que es lo que suele pasar? Pues por un lado que a la hora de verbalizar, son muchas las personas que se dejan llevar por su estado de ira, frustración o cualquier otra emoción, y la expresa de forma errónea pudiendo ofender al oyente. En este caso sería bueno escribir las emociones que sientes en determinadas situaciones antes de expresarlas verbalmente. Por otro lado, existen personas a las que no les gusta hablar de su estado emocional, por lo que también les vendrá bien identificarlas y anotarlas para así proyectar sus emociones incómodas hacia el exterior.

    Recuerda que toda emoción reprimida, no expresada o ignorada se queda en nuestro interior, pero la emoción va a salir de igual  manera y encontrará otros caminos. Es entonces cuando aparecen patologías como crisis de ansiedad repentinas, tensión muscular, problemas a la hora de conciliar el sueño y demás.

    ES NECESARIO APRENDER A IDENTIFICAR NUESTRAS EMOCIONES Y EXPRESARLAS

    Todo lo que no proyectamos hacia fuera se proyecta hacia dentro.

    Tamara de la Rosa

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  • PARECE QUE FUE AYER Y YA ERES "UN PEQUEÑO HOMBRECITO".

    PARECE QUE FUE AYER Y YA ERES "UN PEQUEÑO HOMBRECITO".

    26 de Septiembre de 2017 a las 15:01

    Parece que fue ayer, tumbada en el sofá viendo la tv con papá, cuando noté un movimiento tuyo más brusco de lo normal, y de repente empecé a notar como mi pantalón de pijama se humedecía. Habías roto la bolsa. Por fin ya venías. Me puse tan nerviosa y emocionada que me dio por ordenar las cuatro cosas que estaban tiradas en casa mientras me reía sin parar. Quería que estuviera todo perfecto para tu llegada. Papá estaba nervioso como nunca lo había visto, me pedía por favor que me vistiera y fuéramos al hospital. Y yo me reía y me reía… Un 30 de Diciembre cuando te esperábamos para el 11 de Enero. Mi mejor regalo de navidad y las campanadas de fin de año mejor acompañada de mi vida.

    Por fin cogimos el coche dirección Hospitén. Nunca me olvidaré la sensación que tuve al cerrar la puerta de casa y pensar que, la próxima vez que la abriera ya no seríamos dos, sino tres. Mi pequeña familia. Llevabas tiempo tratando salir a este mundo de locos, y aunque yo tampoco guardé mucho reposo para convencerte de seguir siendo mi inquilino durante unas semanas más, ya desde entonces se veía que estabas lleno de vida, de inquietud y que lo de permanecer quieto y tranquilo, realmente no iba contigo. ¡A quien habrás salido! Nunca olvidaré ese día porque marcó mi vida, la de papá y la del resto de la familia. Un niño inquieto, simpático, gracioso, con una sonrisa permanente que desprendía y desprende felicidad. Mi bebé, mi niñito y ahora, mi pequeño hombrecito.

    ¿En qué momento creciste que no me he dado ni cuenta? Cada día me saltan fotos de “recuerdos” del Facebook y me sorprende como eras tan chiquitito en recuerdos que vivo tan cercanos. ¿Habré disfrutado lo suficiente de ti?, ¿Podríamos haber pasado más tiempo juntos?.  Preguntas que, por mi trabajo, veo que nos hacemos todos los padres.

    Ayer eras mi bebé, mi garrapata y ahora mismo estoy buscando la documentación que necesito para apuntarte en catequesis y que puedas hacer la comunión. ¡Madre mía! Qué rápido todo...

    Ojalá algún día de mayor puedas leer esta carta y sentirte identificado con todo lo que estoy escribiendo. Querrá decir que en ese entonces, seré abuela ja ja ja ja … Y ya que me voy a encargar de que la leas, aprovecho para darte las GRACIAS. Gracias porque sin ti nada hubiera sido lo mismo. Gracias por enseñarnos cada día a ser padres. Gracias por darme lecciones y hacerme ver que muchas veces cometo los mismos errores que a ti te corrijo. Gracias por ser mi motivo, mi ilusión, mi gasolina, mi motor. Y PERDÓN. Perdón por todos los fallos que he podido cometer como madre que habrán sido muchos, pero créeme, cada uno de los errores que he podido cometer ha sido convencida que hacía lo mejor para ti.

    Tampoco vayas a pensar que todo ha sido de color de rosa. Ya que leerás esto, que te quede clarito que muchas veces me has sacado de mis casillas. Que sepas que han habido momentos en los que tus continuos “pero… ¿por qué?” me han repateado y además, que sepas también que desde que naciste no he podido dejar mi mente en blanco, porque aunque estuvieras en las mejores manos en las que pudieras estar, nunca te he borrado, ni un ratito, de mi cabeza. ¡Pesado! ;)

    Bueno chiquitín, no me extiendo más. Espero que me sigas sorprendiendo cada día con tus avances en autonomía y madurez, a pesar de seguir teniéndote que recordar, día tras día, que te pongas los calzoncillos y calcetines al derecho, que te laves las manos antes de comer, que bajes la tapita del wáter si no te importa ja ja ja...

    Y es que, la vida pasa tan rápido que no los vemos ni crecer.

    Un besazo Javi, mi pequeño “hombrecito”

    Fdo: Mamá

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  • QUIERO RECUPERAR MI ALEGRÍA

    QUIERO RECUPERAR MI ALEGRÍA

    8 de Noviembre de 2017 a las 14:05

    Muchísimos de mis pacientes, cuando acuden por primera vez y les pregunto por el motivo de consulta, me contestan: "quiero recuperar la persona que dejé de ser hace un tiempo". Entonces es cuando les pregunto por cómo era hace “X” tiempo, o qué características echa tanto de menos. La mayoría me repite lo mismo: "quiero volver a recuperar la alegría, la sonrisa. Antes siempre estaba sonriendo, con ganas de hacer cosas, tenía más iniciativa, me levantaba con buen humor. Por supuesto tenía mis malos días, como todos, pero no me hundía de la manera ni con la misma intensidad como lo hago ahora".

    Lo primero que hacemos es comprobar que es lo que puede estar interfiriendo en su vida y ejerciendo como una barrera entre lo que quiere ser (y fue), y lo que ahora mismo es. A pesar de siempre identificar pequeñas piedras con las que se golpea, consciente o inconscientemente, a diario, algo que me apasiona y que desde que lo tocamos lo más mínimo el paciente empieza a modificar su estado de ánimo, son las ilusiones, las metas, los propósitos, o como quieras llamarlo. Si quieres vivir con entusiasmo, siempre vas a necesitar tener alguna ilusión. Tienes que buscar "el motivo" por el que cada mañana al despertar, desde que pongas los pies en el suelo, te cargues de buenas sensaciones.

    Mucho cuidado, porque cuando hablo de ilusiones, no me refiero solo a cambios como abrir un negocio, mudarte, etcétera. Cuando hablo de ilusiones abarco desde emprender algo nuevo hasta empezar a llevar hábitos de alimentación saludables, empezar a hacer ejercicio, organizar tu tiempo para disfrutar más de tus hijos, empezar a organizar tus fines de semana para que te sepan a más y mejor, encontrar pareja, ampliar círculo, empezar a hacer pequeños cambios para mejorar en el trabajo, cerrar círculos de conversaciones pendientes que has dejado pasar, apuntarte en clases de algo que quieras aprender, dedicarte un día a la semana de mimos y caprichos (Esto último te lo recomiendo al máximo. Me lo aplico desde hace 2 años y no sabes cómo te carga las pilas y la ilusión que te genera ver como se acerca el día). No hay ilusiones grandes o pequeñas. Solo diferentes. Cada uno tiene la suya.

    También es importante que entiendas que las ilusiones se renuevan. Lo que te hacía ilusión hace 5 años no tiene porqué seguirte haciendo ilusión a día de hoy, más que nada porque tú no eres la misma persona que hace 5 años. Por lo tanto, de vez en cuando, no solo revises la agenda de tu hijo a ver si tiene tarea que hacer u otras miles de cosas que seguramente revisas de manera automática. Empieza a mirar un poquito hacia dentro. Revisa tus ilusiones y analiza que emociones te generan. Si han disminuido, busca la manera de hacer pequeños cambios para que vuelva a ilusionarte como antes o busca ilusiones nuevas. Si tu cambias, ¿por qué no lo van a hacer tus ilusiones?

    Si sientes que una parte de ti lleva tiempo dormida, busca la manera de despertarla. TE LO MERECES. Hazlo por la persona más importante de tu vida.

    Tamara de la Rosa.

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  • EMPECÉ A SER FELIZ CUANDO DEJÉ DE INTENTAR SER PERFECTA:

    EMPECÉ A SER FELIZ CUANDO DEJÉ DE INTENTAR SER PERFECTA:

    6 de Noviembre de 2017 a las 08:36

    La verdad que mi vida es de manual. Hay de todo un poco ja ja ja... Como para escribir otro libro.

    En mi trabajo veo a muchas personas con altos niveles de frustración e insatisfacción por la maldita tendencia al perfeccionismo y como eso, para variar, también lo he vivido en mis propias carnes, les cuento mi experiencia.

    Hubo una época que intenté ser perfecta en todos los ámbitos de mi vida. Cómo ya he comentado en algunos de mis artículos, de niña y adolescente fui bastante complicada. A los 7 años acudí al psicólogo por primera vez para modificar mi conducta. Era una niña muy rebelde, con un carácter bastante fuerte y un tanto agresiva. Algo bastante curioso ya que mi entorno familiar era de lo más estructurado y respetuoso que podía existir. Como consecuencia a todo esto, mis padres sufrieron y lucharon durante años. Continúas llamadas del colegio dando quejas de mi comportamiento. Continuamente expulsada de clase. Una infancia donde me acostumbré a estar castigada hasta el punto de desconocer lo que me perdía. Me daba todo exactamente igual. Era la típica niña que a los padres de muchas amigas no les gustaba y le aconsejaban que se alejaran de mí. (Aprovecho para enviarle un saludo muy fuerte a todos si por casualidad me leen ;) ) … y continúo, era una niña que no tenía ilusión ni interés por nada. Solo había algo que me hacía evadirme de todo, y eran mis clases de gimnasia rítmica donde acudía 3 veces por semana y además era reconocida. Ese momento me acuerdo que me llenaba de energía. De resto, me daba todo igual.

    Recuerdo siempre a mi madre obligándome a estudiar, haciéndome esquemas y pidiéndome por favor que cambiara. Empecé a juntarme con personas que me ayudaron a desviarme aún más del camino, aunque está claro que era yo la que decidía y entonces, empezaron mis suspensos. Llegué a repetir dos veces el mismo curso. Recuerdo que mis padres no paraban de decirme que yo no era así. Que sacara lo mejor de mí. Que era una niña especial y que tenía mucho potencial desaprovechado. Esta claro que mis padres lo hicieron lo mejor que pudieron.

    De repente un día, a los 17 años, llegué a ver a mis padres tan afectados que, en mi cabecita hubo un cambio que a su vez, hizo que cambiara también mi actitud ante la vida. Me costó muchísimo quitarme etiquetas de encima y ganarme la confianza de muchos, menos las de mis padres que siempre confiaron en mi, a pesar que la mitad de sus canas fueron consecuencia del los disgustos que les dí.

    Los principios y valores que habían intentado inculcarme desde pequeña y que parecía que yo no absorbía, empezaron a hacer efecto. Fue entonces cuando nació en mí un SENTIMIENTO DE CULPABIIDAD HACIA ELLOS DEVASTADOR ¿Cómo podía haberles hecho sufrir tanto? En ese momento quise reparar todo el daño que les había ocasionado. Comencé a estudiar de manera obsesiva.Quería ser la estudiante perfecta, la hija perfecta y fue cuando, “casualmente”, nació “Petri”, el nombre que le puse al Trastorno Alimentario que mandé a paseo hace ya bastante tiempo. Parece que también buscaba el cuerpo perfecto.

    Yo solo buscaba que se sintieran orgullosos de mí como nunca lo habían estado. Quería que presumieran de mi de una vez por todas en lugar de quedarse con la cara colorada fueran a donde fueran. Solo quería compensarles tanto daño y esfuerzo. Pero una vez más me equivoqué. Debemos esforzarnos en ser RESPONSABLES Y HACER SIEMPRE LAS COSAS LO MEJOR QUE PODAMOS, pero JAMAS intentar ser una persona perfecta.

    De todos los defectos que existen, el perfeccionismo es uno de los mejores considerados por la sociedad, cuando lo cierto es que es una característica  que se asocia con falta de seguridad y confianza. Al pretender hacer todo perfecto, en lugar de lo mejor que podamos, nos marcamos unas expectativas casi inalcanzables que nos provocan ansiedad y sufrimiento. Además, vivimos en una sociedad muy competitiva que nos demanda cada vez hacerlo todo en el menor tiempo posible,  con más eficacia y con mejores resultados. Todo esto nos lleva a muchos a buscar la perfección en todos los ámbitos de nuestra vida (en el trabajo, en la amistad,  una madre o padre perfecto, etcétera), cuando tan solo intentarlo conlleva muchos mas inconvenientes que ventajas. Nos convertimos en personas con pensamiento muy rígido, muy críticas con nosotros mismos, personas disciplinarias y muy constantes (de manera obsesiva) en la consecución de nuestros objetivos. Nunca logramos estar conformes con el resultado de nuestras acciones y asociamos cualquier error que cometamos con falta de valía. Un error confirmaría lo que realmente creemos de nosotros mismos, que no somos capaces. Lo peligroso de no eliminar esa tendencia a buscar la perfección es llegar a desarrollar un trastorno obsesivo- compulsivo.

    No pretendo ser ejemplo para nadie, pero por mi trabajo sé que son muchas las personas que se sentirán identificadas con el daño que causa el maldito perfeccionismo. Y si mi experiencia le sirve a alguien, me quedo más que satisfecha.

    1. Empecé a ser feliz cuando me di cuenta que estaba en una lucha constante para demostrar y demostrarme a mi misma que podía ser de otra manera. Me quité un peso de encima cuando tiré la toalla en esa batalla contra mi misma. Sabía lo que era, mis padres también lo sabían. No tenía nada que demostrar.
    2. Empecé a superarme como persona y profesionalmente cuando enterré la autoexigencia y empecé a practicar el “me permito…”

    -          Me permito cometer errores.

    -          Me permito no estar siempre al 100 por 100.

    -          Me permito empezar de nuevo.

    -          Me permito cambiar de opinión.

    -          Me permito cambiar de objetivo.

    -          Me permito tomarme descansos.

    -          Me permito que las cosas no salgan siempre como y cuando quiero.

    -          Me permito no ser esclava de mi misma ni de unas expectativas.

    -          Me permito ser flexible.

    -          ME PERMITO SER FELIZ.

          3.Tirar la toalla respecto al perfeccionismo me ayudó mucho a crecer profesionalmente. Ya no arrastraba el peso de la perfección y me apetecía arriesgar, aún sabiendo que cabía la posibilidad de no salirme las cosas tal y como yo hubiera preferido.

    DA SIEMPRE LO MEJOR DE TI PERO RECUERDA, QUE TE PUEDIERA HABER SALIDO MEJOR, NO QUIERE DECIR QUE TE HAYA SALIDO MAL Y TAMPOCO QUE OTRA VEZ, NO TE PUEDA SALIR MEJOR.

    Disfruta del esfuerzo y empeño en todo lo que haces. El resultado, la mayoría de las veces, no solo depende de ti.

    Tamara de la Rosa

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  • POR "ENTERADA", VIVÍ UNA RELACIÓN TÓXICA

    POR "ENTERADA", VIVÍ UNA RELACIÓN TÓXICA

    28 de Julio de 2017 a las 08:26

    Pues sí,  tuve una relación tóxica por no llamarla tortuosa. Una relación donde pequé de desconocimiento pero sobretodo, de “enterada”. Si señores, de enterada total.;)

    Toda mi vida he sido una persona con muchísimo carácter, defensora de las causas perdidas y la frase que me definió y con la que se me etiquetó durante toda mi infancia y adolescencia fue “esta niña no se calla ni debajo del agua”. Siempre tenía algo que alegar, tenía que acabar con la última palabra aunque no tuviera la razón, defensora de mis derechos (ahora me doy cuenta que muchos me los inventaba yo misma),  y faltaría más si a alguien se le ocurriría faltarme el respeto o simplemente levantarme el tonito de voz. Salía entonces una fierilla de dentro de mí que volvía loca a cualquiera. Vamos, que igual que presumo de haber tenido siempre una buena base de principios y valores y ser una persona noble que rechazaba y no permitía ningún tipo de abuso delante de ella, también reconozco que cuando me salía el mal carácter, no pasaba desapercibida y era realmente insoportable. Pues sí, esa era yo y encima, me da por estudiar psicología. Y va por aquí lo de que pecar de “super - enterada”.

    Con mi carácter y siendo psicóloga nunca imaginé que la fierilla de mi pudiera llegar a caer en una relación de posesión, de exclusividad, de faltas de respeto, donde perdí absolutamente toda mi esencia. Una relación donde me aislé de todo y donde solo veía por unos ojos que no eran precisamente los míos. De repente me vi envuelta en un mundo gris, sin color alguno, donde hiciera lo que hiciera y de la manera que fuera, me convertía siempre en la culpable de algo. Una pesadilla y asqueroso mundo del que creí que no podría salir porque llegué a normalizar tantísimo todo lo que me pasaba, que realmente creí que era mi “mal carácter” el responsable de todo lo que ocurría. Es increíble como tu mente puede olvidar que fuera del pozo donde estás metida en ese momento, existe un mundo lleno de color, de vida, de oportunidades y sobretodo, de gente que te quiere.

    Cuando dejé atrás esa pesadilla y comencé a ver la realidad que había vivido poniendo distancia emocional, no me podía creer que hubiera sido capaz de mantener durante año y medio de mí vida una relación de este calibre. Me costó muchísimo entenderlo incluso llegándome a sentir culpable por permitir que alguien me hubiera tratado así. No paraba de preguntarme ¿Por qué me pasó? ¿Cómo pude permitir esto? ¡¡Preciosa forma de sabotearme que me hacía sentir aún peor!!

    Lo cierto, es que me pasó por ir de confiada. Con mi carácter y siendo psicóloga, creí que estaba vacunada contra “relaciones tóxicas” y que eso a mí no me podía pasar. No supe detectar a tiempo las señales de toxicidad confundiéndolas con pruebas de amor. Si, pequé de ENTERADA. De muy enterada.

    NADIE, NI LA PERSONA CON MEJOR AUTOESTIMA DEL MUNDO ESTA VACUNADA CONTRA LAS RELACIONES TOXICAS SI DESCONOCE LAS SEÑALES DE TOXICIDAD, porque perfectamente las puede confundir con demostraciones de amor.

    Esto me pasó hace muchísimos años y créanme que fue una de las grandes lecciones de mi vida y el motivo por el que hoy, aunque trabajo todo tipo de problemas psicológicos, la dependencia emocional, es uno de mis temas preferidos.

    En mi caso, a pesar de haber sacado la fuerza suficiente como para despedirme de esa persona, me seguía uniendo a él una fuerte dependencia emocional que no me permitía avanzar al ritmo que yo deseaba. Como estrategia buscaba reilusionarme con algo. ¡OJO!, ilusionarme con ALGO, NO CON ALGUIEN. Mi objetivo era reencontrarme conmigo misma de nuevo. La manera que encontré fue volcándome en el trabajo. Como siempre me ha apasionado, dedicarle más tiempo y tener la cabeza ocupada en proyectos nuevos, conseguía que mi estado de ánimo mejorara y que cada vez fuera más consciente de todo lo que me estaba perdiendo con aquella relación. Fue tanto lo que me volqué, que además de conocer a gente maravillosa por el camino, empecé a conseguir logros que nunca había imaginado y que me han ayudado a conseguir grandes cosas que tengo a día de hoy por las que me siento afortunada. Lógicamente no me alegro de haber tenido esa experiencia tormentosa, pero ya que me pasó y no la podré cambiar jamás, me quedo con lo mejor, y lo cierto es que si no me hubiera pasado, les aseguro que yo no hubiera invertido tanto tiempo en los objetivos que me marqué ni tanto esfuerzo en alcanzarlos. Sin duda alguna poner fin a esa relación fue otro punto y aparte en mi vida. Otro punto de inflexión.

    Una vez hablando de relaciones tóxicas con Rosa Vidal en su programa de Radio “Siempre nos quedará Paris” conté mi historia y me dijo: “eres una cajita de sorpresas” y la verdad es que es cierto. Me han pasado cosas que si las analizo bien, podrían ser traumáticas y perfectamente podría estar arrastrándolas a día de hoy, pero a pesar de tener millones de defectos, quizás también por mi trabajo, he dedicado mucha parte de mi tiempo a aprender a pasar página. A aceptar y aprender de lo que me sucede sin sentir CULPA ni RENCOR que creo que es importantísimo para la salud emocional.  En mi caso, vivir sin culpa porque lo único que me pasó es que me equivoqué a la hora de confundir amor con lo que no lo era. Si en ese momento hubiera sabido todo lo que ahora mismo sé, no me hubiera pasado. Me quedo con que “ahora si lo sé”. Y vivir sin rencor porque lo cierto es que el rencor mata solo al que lo siente, y con el tiempo me he dado cuenta que por higiene mental, hay que darle importancia únicamente a quien la tiene y merece, mientras que a otras personas simplemente hay que darles indiferencia. Quizás ese carácter, que llegó a ser  durante cierta época de mi vida mí lastre,  fue el que me hizo tocar fondo, reaccionar  y pensar: “basta ya, memorízate la lección que para esto no tienes pareja”.

    Esta experiencia me ha ayudadoa oler desde lejos las señales tóxicas, a pegar un brinco cada vez que las huelo, alejarlas de mí y a rodearme de personas de calidad. Aunque después de esa experiencia, a pesar de ser muy joven, me prometí no querer más parejas (promesa que solemos hacernos todas y todos los que pasamos por este tipo de relación ja ja ja ja), he conocido a personas maravillosas.

    El mensaje que quiero trasmitir contando mi historia, es que muchas veces estamos en lugares donde sabemos que no queremos estar pero no nos atrevemos a dar el paso por miedo a empezar de cero, a arrepentirnos… Desde mi experiencia, tanto personal como laboral, te aseguro que empezar de cero por luchar por lo que uno merece, no es un fracaso sino una oportunidad para estar mejor. Si tu relación es tormentosa, no es amor. Las crisis y discusiones son totalmente normales en una pareja. Las malas formas son las que no son normales. Si en una relación sufres más que disfrutas (ya sea por un mal traro o por más momentos de conflictos que de placer), esa relación te está restando entonces… ¿para qué mantenerla si ya has hecho lo imposible por mejorarla y no lo consigues? Saca la cabeza del hoyo y mira a tu alrededor. Ahí fuera te espera una vida llena de sorpresas. Deja de sobrevivir y empieza a vivir. ¡LO MERECES!

    Ya me lo decían desde pequeña, "eres una enteradita" ji ji ... ;)

    Tamara de la Rosa

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  • VOY AL PSICOLOGO PORQUE NO ESTOY LOCO

    VOY AL PSICOLOGO PORQUE NO ESTOY LOCO

    4 de Junio de 2016 a las 17:23

    Hoy en día sigue existiendo un prejuicio respecto a visitar al psicólogo. Muchos habrán visto la reacción de algún conocido cuando le aconsejan pedir ayuda psicológica y responde: “¿A un psicólogo? ¿Yo? ¡Si yo no estoy loco!”. Lo cierto es que sigue dando reparo el contar que acudimos a terapia.

    Si te das cuenta, no hay que tener un cáncer de útero para ir al ginecólogo, ni problemas de próstata para ir a un urólogo, ni un dolor de muelas para ir al dentista ¿verdad? Nadie saca la conclusión de que estás gravemente enfermo cuando acudes a estas consultas, al contrario, todos entendemos que es necesaria una revisión y que nos ayuden a prevenir posibles enfermedades. ¿Por qué con el psicólogo es diferente si es igual de necesario? Tienes contracturas musculares y acudes a un fisioterapeuta. Tienes problemas legales y visitas a un abogado, ¿Por qué no acudir a un psicólogo si te encuentras ansioso, intranquilo, angustiado, desesperanzado, con dificultad a la hora de comunicar tus ideas, tu comportamiento te causa problemas…? Y es que nos mostramos muy precavidos con la salud física mientras que los problemas que podamos tener sobre nuestro estado de ánimo, pensamientos y actitudes los dejamos en un segundo plano, esperando y creyendo que el tiempo lo cura todo. Y no siempre funciona así.

    Pensamos que somos capaces de superar cualquier bache de la vida y que lo único que necesitamos es serenarnos y darle tiempo al tiempo, pero no siempre contamos con la misma fortaleza mental ni funcionan las mismas estrategias para todos los problemas. Como seres humanos a lo largo de la vida atravesamos etapas muy diversas que nos obligan de alguna manera a ir desarrollando una serie de actitudes y habilidades que nos permitirán ir adaptándonos a los acontecimientos que aparezcan y, dependiendo de nuestro estado de ánimo, tendremos mayor o menor fuerza a la hora de poner en marcha las herramientas personales e idóneas para enfrentar cada etapa con éxito.

    Debemos ser conscientes de que la salud mental es primordial en nuestro día a día. Conocer cómo sobrellevamos nuestros problemas, cómo nos relacionamos con los demás y la importancia de estar bien con nosotros mismos para una buena toma de decisiones. Los psicólogos no tenemos una varita mágica que elimine todos tus problemas. ¡Ojalá! Pero sí podemos asesorarte, otientarte y enseñarte estrategias y herramientas necesarias que te permitan recuperar el nivel de confianza suficiente para superar por ti mismo cualquier tipo de adversidad que te impida avanzar. El psicólogo enseña al paciente técnicas y habilidades para afrontar sus problemas, disminuir su malestar y le ayuda a que consiga los objetivos propuestos en consulta. 

    Algo que suelen preguntar mucho es  ¿Cuánto dura el tratamiento? Como dije anteriormente, los psicólogos no tenemos magia. Cada paciente es un mundo y cada uno lleva un ritmo diferente. Aquí interfieren muchos factores. Las habilidades que ya posea el paciente, la constancia del paciente a la hora de seguir las pautas y sobretodo el motivo de consulta. No todo el que acude al psicólogo necesita empezar de cero. Hay pacientes que pueden estar un año, otros unos meses y también hay otros que van a sesiones orientativas (personas que están en un momento determinado donde tiene que tomar una decisión y acude al psicólogo , no para qu este decida por el, sino para que le ayude a tomar una decisión viendo un punto de vista objetivo y a traves de resolución de problemas)

    Acaba ya con el mito social de que acudir al psicólogo es cosa de locos. ¡Al revés! Si estás viviendo una ruptura, un ascenso, un despido, una llegada de un hijo o cualquier situación que te haga sentir que te supera o te bloquea tu vida, inundándola de sensaciones desagradables, ¡SERÍA DE LOCOS NO PEDIR AYUDA PROFESIONAL!. No tienes que tener un gran problema para ir al psicólogo. Tan solo se trata de mejorar tu calidad de vida emocional. Muchos acuden a consulta simplemente para descubrirse a sí mismo, ganar confianza y atreverse a luchar por un sueño o, incluso, para mejorar sus resultados en el deporte. Y es que, no debemos olvidar que la salud física es importantísima pero no más que la salud mental. Me atrevo a decir que la salud mental influye en la física en muchas ocasiones. No te avergüences de pedir ayuda si crees que la necesitas. Sólo tú decides que tan público lo haces. Recuerda que lo importante no es el qué dirán, sino saber que estamos haciendo un bien para nosotros mismos.

    Tamara de la Rosa

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  • Mitos del amor y relaciones tóxicas.

    Mitos del amor y relaciones tóxicas.

    7 de Junio de 2016 a las 13:14

    Con frecuencia podemos observar como en multitud de películas y letras de canciones se muestra una idea equivocada sobre el amor. Un ideal donde parece ser que por amor debemos darlo todo, y unos modelos de referencia donde se asocia posesión, celos y dolor con amor. Creer en estos mitos erróneos sobre el amor supone un importante factor de riesgo para establecer relaciones de desequilibrio de poder en las parejas y fruto de esto es el elevado número de casos con relaciones tóxicas sobre todo en la juventud, donde se toleran y normalizan determinadas conductas inadecuadas creyendo que forman parte del amor. Estas conductas se presentan tanto en el sexo femenino como en el masculino pero, aunque no se puede generalizar, se ha observado que, respecto a las conductas de control, los chicos normalmente protegen de manera más adecuada su propia vida de las intromisiones ajenas que las chicas, que tienden a justificar este comportamiento de control confundiéndolo con un síntoma de amor. 

    Desde la lectura de cuentos infantiles nos venden la perdurabilidad y pasión eterna del amor en vez de enseñarnos simplemente que el amor puede ser para toda la vida, o no. Algunos de estos mitos son:

    1- “El objetivo de una pareja enamorada es hacer la felicidad del otro sin pensar en la suya propia”. Esto es una idea absurda. ¿De qué nos sirve hacer feliz a nuestra pareja si nosotros no lo somos? Entonces me pregunto: ¿Para qué tengo pareja?

    2- “Necesito tener pareja para ser feliz”: ¡Falso! No necesitamos tener pareja para ser feliz. Lo preferimos. Relaciones basadas en necesidad para cubrir los vacíos en vez de insistir en la importancia de aprender a ser feliz uno mismo para luego serlo más aún con una pareja. Eliminemos el amor por “necesidad” y apostemos por uno por “elección”. Si “quiero”, elijo. Si “necesito”, dependo y si dependo de otra persona para ser feliz, viviré la relación con miedo al abandono lo que generará ansiedad y estrés llevando a cabo, con mucha probabilidad, comportamientos de control y de “espía” que no son saludables.

    3- “El amor es lo más importante y requiere entrega total”: ¡Falso! Adaptarse a alguien no es renunciar a tu vida y a lo que te hace sentir bien. Quizás el amor es de lo más importante pero no sólo existe el amor de pareja sino familiar, amistad y por todo aquello que te produce satisfacción.

    4-  “El amor es posesión y exclusividad”: se tiende a confundir que donde hay celos hay amor y esto de nuevo, es falso. Donde hay celos patológicos hay obsesión, no amor. Amar en libertad. No hay posesión ni dominio porque hay igualdad.

    5- “Se puede perdonar y justificar todo por amor”. ¡Falso! La violencia no tiene justificación ninguna.

    6- “Cualquier sacrificio es positivo si se hace por amor”.  Esto es lo mismo que “Si nos queremos, a pan y cebolla” y lo cierto es que a pan y cebolla a partir del tercer día nos matamos. Por amor hay que esforzarse (mantener la pasión, no perder los pequeños detalles etcétera) pero no sacrificar la felicidad de uno.

    7- “Amar es dar sin esperar nada a cambio”. ¡Falso! En una relación si das sin esperar nada, acaba apareciendo la frustración y el sufrimiento. Si das fidelidad, esperas que tu pareja también te sea fiel. Si lo tratas con respeto, esperas recibir el mismo trato. Si le das cariño, esperas lo mismo. No nos engañemos.

    8- “Los hijos arreglan la situación”. ¡Falso! Tienes que tener una relación bien afianzada para que la llegada de un hijo, que supone un gran cambio en la vida de la pareja, no consiga desestabilizarla.

    Tamara de la Rosa

  • ¿QUÉ IMPLICA REINVENTARSE?

    ¿QUÉ IMPLICA REINVENTARSE?

    7 de Febrero de 2018 a las 16:02

    Este post va dirigido a todos los que sienten que en su vida falta algo. Una chispa, una ilusión, salir de la rutina. Y es que sin darse cuenta, son muchas las personas que al tener las necesidades básicas cubiertas, se acomodan y conforman con un estilo y ritmo de vida sin dejar de soñar con tener algo diferente. Sienten la necesidad de un cambio, sin embargo no saben por dónde empezar y cómo hacerlo sin poner en riesgo todas las responsabilidades que llevan a cuesta. Por experiencia propia les invito a REINVENTARSE.  

    Desde hace tiempo soy de las que creen que quedarse en el mismo lugar implica, en realidad, dar un paso atrás. La vida es movimiento, crecer, aprender, descubrir… reinventarse.

    Hace algún tiempo aprendí que no existe el destino, que no existe la suerte…que nada sirve esperar que las cosas ocurran. Que si quieres algo que nunca has tenido, entonces debes hacer algo que nunca has hecho. Me di cuenta que puedo elegir en quien me quiero convertir. Reciclar, cambiar lo que no me gusta y reinventar el guión de mi vida. Porque eso es la vida. Un viaje donde tú eres el comandante y decides el rumbo hacia donde quieres dirigirte. El destino, es simplemente la consecuencia de las decisiones que tomemos porque, hasta cuando se nos presentan adversidades, somos nosotros los que decidimos como interpretarlas. Les hacemos frente y continuamos hacia adelante, o nos rendimos ante ellas. Tenemos el poder de decidir.

    Es cierto que hay una parte de la vida que no depende de nosotros. Los obstáculos aparecen solos, pero nosotros decidimos lo que hacer con ellos.

    Dedicamos tiempo en soñar con otra vida donde somos diferentes. Y es que soñar es maravilloso, pero siempre que no añadas acción a tus sueños quedarán en una simple fantasía.  ¿Y tú que mereces? TU MERECES HACERLOS REALIDAD.

    Se que estarás pensando que es muy fácil decirlo, o en este caso, escribirlo, y tienes razón, No es fácil, pero tampoco es imposible. Tampoco es fácil tener hijos y los tenemos, o conseguir trabajo y lo  buscamos. Por lo tanto, está claro que lleva consigo un esfuerzo pero, ¿No crees que merece la pena intentarlo para ajustar tus emociones y ser feliz? A veces solo necesitamos reinventarnos en algunas áreas de nuestras vidas. Detéctalas y anímate al cambio.

    En ningún momento hablamos de tirarse de cabeza a la piscina a ver que pasa. Se trata de arriesgar, generando antes diferentes estrategias y formas de hacerlo. Pero tampoco nos pasemos dándole vueltas. A veces pensar tanto es el problema. Pensar lo justo ¡ACTUAR! Pon el foco en lo que deseas y te darás cuenta que al buscar maneras para lograrlo, identificarás con mayor nitidez los inconvenientes que pueden ir apareciendo, buscando así, la manera para gestionarlos. De lo contrario, si únicamente pones el foco en las posibles consecuencias negativas que pueden aparecer, aumenta la probabilidad de ni siquiera intentarlo.

    Dale prioridad a lo que deseas. Lo único que cae del cielo es lluvia así que la única manera de conseguir algo que queramos es ponernos en MODO ON. Recuerda que la diferencia entre quienes somos y quienes queremos ser, esta en lo QUE  HACEMOS, y la distancia entre nosotros y nuestros sueños se llama ACTITUD

     Anímate al cambio, pon el foco en lo que deseas, observa, aprende, experimenta, prueba, crece… busca tu satisfacción personal.

    Tamara de la Rosa

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  • Claves para sobrellevar el desempleo

    Claves para sobrellevar el desempleo

    15 de Junio de 2016 a las 11:27

    La crisis económica ha sido una gran "cachetada" emocional. Poco se habla del impacto psicológico que existe como consecuencia de esta situación. El número de consultas psicológicas por ansiedad y depresión ha aumentado en los últimos años. Sin duda, comenzó siendo un acontecimiento estresante y aunque el estrés sea una respuesta adaptativa que pone en marcha a nuestro organismo ante situaciones que requieren un poco más de esfuerzo, lo cierto es que, cuando se dilata en el tiempo, se convierte en un verdadero problema ya que puede derivar en trastornos adaptativos con reacciones de ansiedad y depresión.  

    El desempleo es uno de los principales factores estresantes. El desespero y estrés por no encontrar trabajo acaba por desestabilizar emocionalmente a quien vive esta situación. La percepción que tienen sobre sí mismo se deteriora como consecuencia de esta situación sintiéndose vulnerables e inseguros, derivando así en un estado de desilusión, apatía y desgana que poco le ayuda a solucionar el problema.

    CLAVES PARA SOBRELLEVAR EL DESEMPLEO

    1- Mantén la actividad. Es normal que de vez en cuando decaigas, pero pisar el freno ni es la solución ni te ayuda emocionalmente. Recuerda que estás desempleado, no “parado”. Del mismo modo, no abandones tus relaciones sociales y momentos de ocio. Es fundamental para proteger tu salud emocional dedicar parte de tu tiempo en desarrollar actividades que te hagan sentir bien. No te castigues.   

    2- Amordaza a tu juez interior: Es fundamental en estos momentos controlar las emociones. Manteniendo la calma es la mejor manera de encontrar soluciones. Vigila lo que te dices, porque ese diálogo interno que tienes contigo mismo a cada momento, se transforma en tu pensamiento y tu pensamiento crea tu realidad. Dependiendo del tipo de pensamiento que elijas, generarás unas emociones u otras. Nuestros estados emocionales condicionan nuestras acciones y como consecuencia los resultados. Una persona deprimida llevará a cabo acciones muy diferentes que otra con un buen equilibrio emocional, por lo que los resultados también serán diferentes. Aprender a manejar nuestros estados emocionales es una habilidad necesaria para alcanzar a largo plazo el éxito así que, deja de ser tan cruel contigo mismo y empieza a darte mensajes de aliento y no destructivos. Recrearte en lo mal que te puedan ir las cosas no ayuda, pero si empeora.

    3- Organiza tu agenda: Planificar con antelación la búsqueda de empleo, te ayudará a gestionar mejor tu tiempo y a sobrellevar de mejor manera el estado de desánimo en el que posiblemente te encuentras. Anota en la agenda donde vas a poner tu currículum al día siguiente, que empresas de trabajo temporal vas a visitar, que tiempo le vas a dedicar a las redes sociales. Te será más sencillo levantarte cada mañana sabiendo lo que tienes que hacer, que ponerte a pensar en ese momento qué hacer. Marcarte hábitos en esta situación es recomendable y necesario.

    4- No escondas ni te avergüences de tu situación. Cuantas más personas sepan que buscas empleo, más posibilidades habrá que alguien se acuerde de ti cuando vea una oferta.

    5- Reflexiona sobre ampliar el campo de búsqueda. A todos nos encantaría encontrar el trabajo que deseamos pero si no aparece y tu situación económica te exige un salario, quizás debas buscar otro tipo de empleo teniendo claro que es temporal y tu visión siga estando en encontrar lo que deseas.

    Tamara de la Rosa

  • LAS SEIS "P" DEL AMOR

    LAS SEIS "P" DEL AMOR

    11 de Agosto de 2016 a las 09:35

    Las 6 "P" necesarias para un amor saludable. Cierto es que hoy en día tener pareja no es difícil, lo realmente complicado es mantenerla.Pincha en la foto y podrás leer el artículo.

  • ¿ES POSITIVO SER SIEMPRE SINCERO?

    ¿ES POSITIVO SER SIEMPRE SINCERO?

    18 de Agosto de 2016 a las 07:33

    ¿Realmente es necesario ser siempre transparente y claro? Hoy habló sobre ello en La Opinión.

  • ¿QUERER SIEMPRE ES PODER?

    ¿QUERER SIEMPRE ES PODER?

    25 de Agosto de 2016 a las 07:51

    ¿Querer siempre es poder? Es cierto que no siempre basta tan solo con querer, pero también es verdad que muchas veces no nos damos la oportunidad de conocer hasta donde somos capaces de llegar. Buenos días a todos!!!!!

  • ¿HAS TOCADO FONDO?

    ¿HAS TOCADO FONDO?

    1 de Septiembre de 2016 a las 07:26

    Tocando fondo nos damos cuenta que estábamos caminando en la dirección incorrecta.

    Dale un click en la foto y podrás leer el artículo con mayor nitidez.


  • LA SEDUCCIÓN TAMBIEN ES UN ARTE ¿APRENDEMOS?

    LA SEDUCCIÓN TAMBIEN ES UN ARTE ¿APRENDEMOS?

    6 de Septiembre de 2016 a las 10:27

    ¿Sabes ligar? ¿Te acercas a quien te atrae? Es cierto que ligar,  no es algo que nos enseñen, ni es tema de libro. No parece esencial para la vida cotidiana, pero si es verdad que saber entablar relaciones con otros, es una habilidad importantísima para las relaciones interpersonales. Aunque no es un motivo de consulta, son varios los casos que he visto de personas que, cansados de la soledad, desean tener pareja o simplemente amantes y, se sienten incapaces de hacerlo, suponiendo esto, una bofetada a su autoestima. Querer conocer gente nueva y sentirte limitada por tus propias habilidades frustra y además, mucho.

    Aunque no existe ningún método infalible para seducir, si que hay PEQUEÑOS CONSEJOS para ligar que funcionan.

    1- Perder miedo al rechazo. Este es lo primero que tenemos que trabajar. Si queremos conocer gente, tenemos que exponernos al rechazo. ¿Qué es lo peor que te puede pasar si te rechazan? ¿Pasar vergüenza? No es motivo ni tiene peso suficiente con lo que podrías ganar. Nadie muere por ser rechazado y a veces el riesgo, merece la pena. Si le gustáramos a todo el mundo ¿que gracia tendría? Cada persona busca unas características físicas y de personalidad en otra para compartir sus momentos. Todos somos diferentes así que, si a alguien no le atraigo, no quiere decir que no sea válido, simplemente que no soy lo que busca y esta posibilidad no debe ser una barrera que nos impida acercarnos a quien nos atrae. Si no arriesgas es cierto que te ahorras el rechazo pero también el éxito.

    2- No esperes, actúa: en la época en la que estamos, esperar que el hombre sea quien se acerque es absurdo. Tenemos que lanzarnos al ruedo, hombres y mujeres. La idea de que sea el hombre el que debe de acercarse a cortejar, y la mujer la que espera a que el caballero se decida, me parece una idea machista e injusta. A ellos también les cuesta.

    3- Factor Probabilidad: si te rechazan no dejes de intentarlo. Esto es cuestión de probabilidad. Cuanto más lo intentes, mas probabilidades tendrás de conseguirlo.

    4- Empieza por tu círculo: empieza por lo más cotidiano. Si te interesa esa persona que trabaja en el banco que frecuentas o en el supermercado que visitas diariamente, no debes perder la oportunidad y haz por aproximarte. Utiliza tus artes para buscar cualquier excusa para dirigirte a él o ella.

    5- No optes por ser “garrapata” de tus amistades. El efecto “en manada” puede espantar. Ten predisposición a conocer a otros.

    6- Juega con la mirada y tantea el terreno: Mira siempre a los ojos. Cuando las miradas se cruzan puedes intuir si hay feeling o no. Lanza un primera mirada furtiva, mas tarde mantén algo más la mirada y por fin, una tercera mirada en la que sonríes. Haz que tu cuerpo hable. A veces no nos damos cuenta pero nuestros gestos y nuestra actitud dicen mucho. Si ves que el flirteo es mutuo, no hay excusa para no acercarte.

    7- Acércate con paso firme. Entabla conversación, sonríe, prueba con el contacto físico (sin exagerar), agárrale el brazo, acércate cuando le hables…

    8- Presta atención a lo que habla y pregúntale sobre ello interesándote. Busca un punto en común entre ambos. Haz preguntas abiertas en donde la respuesta no sean si, no, blanco o negro.

    9- No vayas de valiente: Si te supone mucha angustia el acercarte busca otro remedio, pero olvídate de cruzarte de brazos o borrar la idea. Si tienes su teléfono, proponle un plan por whatsapp o sms. Podemos convertir en fácil lo que en un primer momento podría ser difícil. Hay veces que complicamos las cosas por intentar se valientes. ¡Pues no!, si algo nos cuesta, lo dividimos en pasos mas sencillos y listo. Buscamos alternativas, pero no desistimos.

    Recuerda…deja que las cosas fluyan, sin presiones, disfruta del momento y luego verás que pasa.

    Tamara de la Rosa
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  • PRESENTACIÓN DE REINÍCIATE!!

    PRESENTACIÓN DE REINÍCIATE!!

    17 de Noviembre de 2016 a las 12:18

    Empieza la cuenta atrás. En 6 días junto a Sonia Cervantes y Manuel  Artiles, presento mi primer libro "Reiníciate, todo empieza por uno mismo". Un libro donde he puesto muchísima ilusión y con el que he disfrutado durante todo el proceso. Con muchas ganas de ver como lo reciben y que les parece. Nada como tener ilusiones y retos para alcanzar. Yo ya he conseguido uno mas!

  • PRESENTACIÓN DE REINÍCIATE!!

    PRESENTACIÓN DE REINÍCIATE!!

    17 de Noviembre de 2016 a las 12:19

    Empieza la cuenta atrás. En 6 días junto a Sonia Cervantes y Manuel  Artiles, presento mi primer libro "Reiníciate, todo empieza por uno mismo". Un libro donde he puesto muchísima ilusión y con el que he disfrutado durante todo el proceso. Con muchas ganas de ver como lo reciben y que les parece. Nada como tener ilusiones y retos para alcanzar. Yo ya he conseguido uno mas!

  • AMOR PROPIO

    AMOR PROPIO

    25 de Noviembre de 2016 a las 09:07

    Como seres humanos necesitamos relacionarnos con los demás (relaciones familiares, de amistad, enamoramientos, incluso relaciones de compañerismo). Es fundamental para nuestro crecimiento y desarrollo personal. Pero para que estas relaciones afectivas sean sólidas, se necesita de un factor importantísimo como es el amor, pero sobretodo, el amor propio. Lo cierto es que todo empieza por uno mismo. Cada uno de nosotros tenemos una relación con nosotros mismos y esa relación es la base para que funcionen todas las demás. Si no somos capaces de amarnos, de tratarnos con respeto y no conformarnos con menos de lo que merecemos, seremos incapaces de amar de manera saludable a otros. Pero ¿Qué implica el amor propio?

    1- Conocernos. Generalmente hacemos un esfuerzo terrible en conocer a quien nos rodea y no lo hacemos con nosotros mismos. Si no te conoces, es porque no te interesas y probablemente no te aceptes. Tenemos que descubrir cuáles son nuestras fortalezas para potenciaras y nuestras debilidades para trabajarlas y mejorarlas. Debemos aceptar lo que no podemos cambiar y centrarnos en lo que sí.

    2- Respeto: Debemos ser conscientes de que merecemos lo mejor y así, no nos conformaremos con menos, ahorrándonos dolor y sufrimiento. Lo que proyectamos hacia el exterior es un reflejo de cómo nos vemos desde dentro. No podemos pretender, y mucho menos exigir, que nos den lo que ni nosotros mismos somos capaces de darnos. Debemos respetarnos.

    3- Valentía, tanto para luchar por lo que quiero, como para renunciar a todo lo que me causa dolor, por mucho esfuerzo que me cueste.

    4- Honestidad y lealtad a nuestros principios. Reflexiona sobre lo siguiente: ¿Estás siendo fiel a tu forma de pensar o muchas veces te disfrazas para agradar a los demás? ¿Vives en función de tus expectativas o de las expectativas que otros tienen de ti? ¿Cuándo te piden un favor, dices si queriendo decir no, o eres capaz de ayudar en la medida de tus posibilidades sin maltratarte a ti mismo? ¿Eres quien quieres ser? No somos lo que pensamos sino lo que hacemos. Muchas veces, por miedo al rechazo o abandono, llegamos a perder nuestra identidad comportándonos de distinta manera a cómo queremos siendo así, infieles a nuestros valores. Recuerda que unas veces serás paloma y otra estatua. Ser del agrado de todos es, a parte de imposible, un desgaste emocional importante.

    5- Buen trato. ¿Cómo me trato a mi mismo? Si nos dirigiésemos a los demás de la misma manera que, con frecuencia, lo hacemos con nosotros mismos, estaríamos denunciados por maltrato psicológico. Solemos confundir el verbo “ser” con el verbo “hacer” Que hagamos una estupidez no nos convierte en estúpidos. El cerebro se cree todo lo que le dices de manera repetida, por lo que si estás continuamente te repites que eres un estúpido, al final creerás que lo eres y como consecuencia, actuarás como tal. Deja de infravalorarte.

    6- Perdónate: Si conoces a alguien que nunca ha cometido un error, debes saber que conoces a un extraterrestre. No existe vacuna para no cometer errores. Aprender de éstos nos ayudan a crecer como persona y a nivel profesional. Deja de ser tan cruel contigo mismo y perdónate. Si cuando cometiste ese error hubieras sabido lo que sabes ahora, seguramente lo hubieras hecho de diferente manera. Quédate con que has aumentado tu conocimiento.


  • ¿DE QUE TRATA REINÍCIATE?

    ¿DE QUE TRATA REINÍCIATE?

    25 de Noviembre de 2016 a las 15:57

    Cuando me compro un libro, me gusta tener bastante información sobre éste y esa es la intención de este post. Quiero contarte de qué trata, a quien va dirigido y como hacer para ver resultados respecto a lo que lees. 
    Primero que nada quiero que sepas que la idea de escribir este libro me la dieron muchos de los que me siguen por las redes, por lo que Reiníciate es un proyecto donde son muchos los partícipes. Además es un proyecto donde he puesto muchísima ilusión, me he divertido y disfrutado creándolo y me tiene locamente  enamorada.

    Reiníciate es un libro práctico que NO sólo va dirigido a quienes tienen problemas o están pasando por un mal momento, sino también a todas las personas que quieren mejorar, aprender a gestionar sus emociones, crecer como persona y sobre todo, para quienes quieren dejar de vivir y aprender a VIVIR BIEN, con ilusión y entusiasmo. 

    En el título he añadido la frase “Todo empieza por uno mismo” porque es la clave para poder Reiniciarse. No podemos cambiar nada que no conozcamos bien y muchas veces está ahí el problema. Ni siquiera nos conocemos. El estar bien con nosotros mismos no nos garantiza que todo nos vaya a ir bien en la vida, pero si que nos vaya a ir mejor y reaccionemos de mejor manera antes las situaciones difíciles. Ante un problema, una persona con una buena percepción de si misma, una buena autoestima y seguridad en sí misma, reaccionará de una manera más productiva que una persona con baja autoestima, que no confía en sus posibilidades, por lo que el resultado también será diferente. Por eso es muy importante trabajar nuestro interior y fortalecer no solo el cuerpo, sino también la mente.

    Reiníciate es un “Manual” con una serie de herramientas y estrategias para aprender a gestionar nuestras emociones y así tanto, superar momentos difíciles de manera más eficaz, como poder desarrollar nuestro crecimiento personal. No es un libro para aprender a vivir sin dolor, sino para aprender a convivir con este de tal manera que podamos seguir avanzando a pesar de sentir, muchas veces, emociones incómodas que tienden a bloquearnos.

    Reiníciate intenta transmitirte que es necesario aprender a tolerar el dolor porque, nos guste o no, forma parte de la vida. Las heridas duelen y nos las hacemos sin intención, pero somos nosotros los que decidimos si dejarlas de tocar para que puedan cicatrizar o seguir metiendo el dedo y sufrir. Reiníciate te da pautas para que con un buen uso del pensamiento y cambio de hábitos puedas tolerar el dolor sin llegar al sufrimiento. Además, también tiene una parte de crecimiento personal donde te habla de la zona confort y donde te explica como manejar y gestionar esas emociones incómodas que aparecen cuando comenzamos un cambio convirtiéndose muchas veces en un obstáculo.

    Lo que he hecho en Reiníciate es agrupar los temas con los que más trabajo y de los que más consultas me hacen a través de las redes, los he dividido en capítulos, los he desarrollado y en cada capítulo doy estrategias y pautas a seguir, e incluso en varios capítulos también hay ejercicios. Abarca temas desde la ansiedad, depresión, dependencia emocional, como lidiar con personas tóxicas, autoestima, habilidades tan necesarias como aprender a decir que no, aceptar una crítica deportivamente, hacer una crítica. Hay una parte de crecimiento personal, otra de consejos para padres….

    Es un libro didáctico, dinámico y contundente. No es un libro que puedas leértelo en dos días si lo que buscas es un cambio porque tiene mucha información, estrategias y herramientas. Es un libro para leer con calma, hacer anotaciones e ir poniéndolo en practica. No tiene magia, por lo que no solo basta con leerlo sino que hay que ponerlo en práctica y así, a base de entrenamiento en nuestro día a día poder ir mejorando e ir consiguiendo el cambio a nivel cognitivo y conductual.

    Quise llamarlo “Reiníciate” porque lo que quiero transmitir es que cualquier momento es perfecto para empezar de cero. Normalmente empezar de cero lo asociamos a fracaso, cuando puede tratarse de una oportunidad que nos da la vida para estar donde queremos estar o donde merecemos. Muchas veces estamos en lugares donde sabemos que no queremos estar y sin embargo, por miedo a ese empezar de cero, a equivocarnos o arrepentirnos, nos conformamos con migajas y nos convertimos en espectadores de nuestra vida viéndola pasar, en lugar de esforzarnos en ser los protagonistas de nuestra propia historia.

    Espero haberte dado la información que yo busco cuando me compro un libro.

    ¡¡GRACIAS!! 
    Tamara de la Rosa 
    https://www.facebook.com/reinventatetamara/

    Instagram y Twitter: tamarareinventa



  • MI CARTA A LOS REYES MAGOS

    MI CARTA A LOS REYES MAGOS

    16 de Diciembre de 2016 a las 12:55

    Queridos reyes magos:

    Este año me gustaría que adornaran mi árbol  con 8 grandes regalos. Me encantaría levantarme el 6 de Enero y encontrarme en mi salón una pala, un libro en blanco, rodilleras, casco, un espejo, unas gafas, dos cerraduras y una toalla. Lo sé, es una carta extraña y un tanto diferente a las que cada año suelo escribir pero, todo tiene un porque. No se debe a que no crea en la magia de la navidad, sino  a que he descubierto que la magia que realmente necesito está dentro de mí. Todos los años pido que mi vida cambie y, a lo largo de estos meses, he podido aprender que la llave mágica que abría todas las puertas que tanto ansiaba alcanzar, siempre ha estado en mi poder.

    Una pala para enterrar todo lo negativo de mi pasado. Me he dado cuenta que el pasado está para aprender pero, nunca para permanecer en el. Después de haberme estudiado bien cada lección que me ha dado la vida, quiero dejarlo atrás.

    Un libro en blanco para empezar de cero. Quiero escribir una nueva historia y Reiniciarme con aventuras y personajes nuevos. Me despido de mi zona confort para experimentar el riesgo de vivir en la incertidumbre y así, poder crecer y superarme. Lo único que sé, a ciencia cierta de la historia, es quien va a ser la protagonista. Y esa, voy a ser yo, porque se trata de mi historia. Escucharé todo tipo de consejos pero SOLO YO, tomaré las decisiones. Querré conocer las expectativas que los demás puedan tener de mi pero, SOLO YO decidiré y elegiré mi pensamiento, mis palabras y mi actitud.

    Unas rodilleras y casco para superar cada caída con mayor facilidad. Y sí, ya no me asusta pensar en caerme porque ahora sé que, lo que realmente importa no es la caída, sino la rapidez con la que te levantes. Me he dado cuenta que, casi todo lo que en algún momento me ha hecho crecer, ha ido acompañado de pequeños, y en ocacasiones, grandes leñazos.

    Un espejo para, cuando esté atravesando una zona de continuos baches y note que el miedo me empieza a inmovilizar, pueda mirar mi reflejo y recordar en quien me quería convertir, y todo lo que quería alcanzar.

    Unas gafas que me permita ver la vida desde diferentes perspectivas. Que me permita emborracharme de soluciones cada vez que la negatividad intente apoderarse de mí. Unas gafas que me ayuden a tener visión de la vida que quiero conseguir. unas gafas que me permita ver una situación desde diferente prisma.

    Quiero dos cerraduras. Una que me permita abrir mi mente cada vez que necesite una respuesta y otra para mi boca cada vez que el silencio sea la mejor respuesta.

    Y una toalla para secarme el sudor de todo mi esfuerzo porque sé que voy a tener que emplearlo ya que, nada que merece la pena viene regalado y yo, ya no me conformo con vivir. Ahora quiero empezar a VIVIR BIEN.

    ¿Y tú? ¿Ya tienes tu carta?

    Tamara de la Rosa





  • ¿EGOÍSMO O AMOR PROPIO?

    ¿EGOÍSMO O AMOR PROPIO?

    20 de Enero de 2017 a las 09:46

    Relacionarnos con los demás es fundamental para nuestro crecimiento y desarrollo personal, y para que estas relaciones afectivas sean sólidas, se necesita de un factor importantísimo como es el amor, pero sobretodo, el "AMOR PROPIO"

    Cada uno de nosotros tenemos una relación con nosotros mismos y esa relación es la base para que funcionen todas las demás. Si no somos capaces de amarnos, de valorarnos y de tratarnos con respeto, aparte de mostrar incapacidad de amar a otros de manera saludable,  aumentará la probabilidad de conformarnos con menos de lo que merecemos en muchísimas ocasiones. “Ama al prójimo, muestra predisposición para ayudar, comparte con otros, se fiel y leal a los demás…” pero, ¿y hacia nosotros mismos? Nos educan para facilitar la vida a los demás y sin embargo pocas personas son las que nos enseñan a amar a quien lo merece, a ayudar únicamente en la medida de nuestras posibilidades y a ser leal y fiel pero NO por encima de todo. ¿Egoísta? No, no te confundas. Simplemente se trata de amor propio y actuar con sentido, porque amar no significa “soportar”; Porque intentar sacar a flote a alguien cuando hacerlo supone ahogarnos, es un sin sentido y sí, ser siempre leal y fiel pero sobretodo, ser leal a nuestros principios, valores, ideas y forma de pensar, porque es mejor desagradar de vez en cuando a los demás que desagradarnos a nosotros mismos.

    Pero ¿Qué implica el amor propio?

    1- Conocernos. Generalmente hacemos un esfuerzo terrible en conocer a quien nos rodea y no lo hacemos con nosotros mismos. Lo cierto es que nunca podremos cambiar y mejorar lo que no conocemos en profundidad. Tenemos que descubrir cuáles son nuestras fortalezas para potenciaras y nuestras debilidades para trabajarlas y mejorarlas. Para aceptar lo que no podemos cambiar y centrarnos únicamente en lo que si.

    2- Respeto: Debemos ser conscientes de que merecemos lo mejor y así, no nos conformaremos con menos, ahorrándonos dolor y sufrimiento. Lo que proyectamos hacia el exterior es un reflejo de cómo nos vemos desde dentro. No podemos pretender, y mucho menos exigir, que nos den lo que ni nosotros mismos somos capaces de darnos. Debemos respetarnos.

    3- Valentía, tanto para luchar por lo que deseamos, como para renunciar a todo lo que nos causa dolor.

    4- Honestidad y lealtad a nuestros principios. Reflexiona sobre lo siguiente: ¿Estás siendo fiel a tu forma de pensar o muchas veces te disfrazas para agradar a los demás? ¿Vives en función de tus expectativas o de las expectativas que otros tienen de ti? ¿Cuándo te piden un favor, dices si queriendo decir no, o eres capaz de ayudar en la medida de tus posibilidades sin maltratarte a ti mismo? Muchas veces, por miedo al rechazo o abandono, llegamos a perder nuestra identidad comportándonos de distinta manera a cómo queremos.

    5- Buen trato. ¿Has identificado el lenguaje que utilizas para dirigirte a ti mismo? Seguro que utilizas expresiones y adjetivos que serías incapaz de utilizar con los demás. Solemos confundir el verbo “ser” con el verbo “hacer”, y que te quede claro que hacer una estupidez no nos convierte en estúpidos. El cerebro se cree todo lo que le dices de manera repetida, por lo que si estás continuamente repitiéndote que eres un estúpido, al final creerás que realmente lo eres y como consecuencia, actuarás como tal. Deja de infravalorarte.

    6- Perdónate: Si conoces a alguien que nunca ha cometido un error, debes saber que conoces a un extraterrestre. No existe vacuna para no cometer errores. Aprender de éstos nos ayudan a crecer como persona y a nivel profesional. Deja de ser tan cruel contigo mismo y perdónate. Si cuando cometiste ese error hubieras sabido lo que sabes ahora, seguramente lo hubieras hecho de diferente manera.

    Tamara de la Rosa

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  • Y SI NO QUIERO PAREJA ¿QUÉ PASA?

    Y SI NO QUIERO PAREJA ¿QUÉ PASA?

    16 de Febrero de 2017 a las 14:13

    Si estás o ya has pasado por los treinta y largos y no tienes ni hijos ni pareja, te sonará muchísimo la mítica frase de: “Cuidado que se te pasa el arroz”. Parece que si no tienes pareja e hijos no puedes llegar a ser una persona completa. Da igual si eres feliz, o no lo eres. De cara a gran parte de la sociedad, si eres mujer, llegas a los 40 y no te has casado ni has tenido hijos, muchas personas se apiadarán de ti pensando que has tenido mala suerte en la vida. Y en caso que seas hombre, te juzgarán en muchísimas ocasiones como una persona inmadura, o un Peter Pan de la vida con miedo al abandono y que huye de cualquier tipo de compromiso. Incluso, si estás separado, quizás no te hayas adaptado aún a tu nueva situación, y muchas personas te preguntarán sobre cuando rehaces tu vida y es que, no llegamos a entender que vivir en pareja o tener hijos es una opción y elección.

    Es cierto que encontrar un compañero de vida, una persona con quien compartir tus buenos y malos momentos es satisfactorio, pero si lo interpretamos como algo"necesario" para alcanzar una vida plena, completa y como único medio para ser feliz, en muchísimas ocasiones nos aferraremos a un clavo ardiendo equivocándonos en la decisión y siendo peor el remedio que la enfermedad. Tener pareja es algo opcional. Algo que en todo caso “preferimos” pero “no necesitamos” para ser feliz. La necesidad conlleva dependencia y la dependencia nos destruye generando lazos de apego acompañado de un temor atroz al abandono, que en muchas ocasiones nos hace justificar determinadas conductas inadecuadas. La felicidad no está al lado de nadie, sino dentro de uno mismo.

    Tener pareja es algo personal. Depende de las prioridades de cada uno y del momento de la vida en el que se encuentre cada persona.

    Muchas veces nos vemos tan presionados por la sociedad, o por entorno en el que vivimos, que nos llegamos a creer ese mensaje absurdo de que lo único que nos falta para ser feliz es encontrar a alguien con quien compartir nuestra vida, crear una familia, comprar una casa e hipotecarnos hasta el cogote y 20.000 supuestas necesidades mas, llegando incluso, a cuestionarnos sobre si habremos hecho algo mal por no haberlo conseguido.

    1- No juzgues: si una persona no tiene pareja e hijos, no tiene porqué deberse a tener un mal carácter o ser una persona difícil de llevar. Quizás está en un momento de su vida en el que tiene otras prioridades y ha conseguido encontrar una estabilidad emocional satisfactoria siendo feliz consigo mismo. Debemos respetar los diferentes modos de vida ya que nadie ha declarado que un modo de vivir sea mejor que otro. Lo realmente importante es ser feliz ya sea solo o acompañado.

    2- No vivas en función de las expectativas de los demás. Cada persona elige lo que le hace feliz. Lo habitual no tiene por qué ser único y lo válido. ¡Tú eliges lo que quieres para tu vida en cada momento, no lo demás!

    3- Cuando eres feliz contigo mismo, estás preparado para serlo aún más junto a otra persona.

    Tamara de la Rosa
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  • LOS CAMBIOS REQUIEREN UN PROCESO, NO UN DÍA.

    LOS CAMBIOS REQUIEREN UN PROCESO, NO UN DÍA.

    22 de Febrero de 2017 a las 12:52

    Por preferir, la mayoría de las veces preferimos que los cambios sean rápidos. Si queremos cambiar de casa desearíamos encontrar de un día para otro la casa de nuestros sueños y vender la actual en un abrir y cerrar de ojos. Si queremos un cuerpo atlético, nos encantaría despertar con el cuerpo deseado sin hacer dietas ni pisar el gimnasio pero lo cierto, es que los cambios rápidos no son siempre posibles, ni siquiera beneficiosos cuando queremos que se mantengan en el tiempo. Un claro ejemplo son las dietas de adelgazamiento. Puedes perder bastante peso en poco tiempo, pero normalmente los kilos se recuperan con la misma rapidez con la que los pierdes. ¿Pero y cuando queremos cambiar nuestra forma de pensar o de ser?

    Cuando queremos convertirnos en personas seguras, con una percepción positiva sobre nosotros mismos, cuando queremos mejorar nuestras habilidades sociales, aprender a auto-motivarnos, a ilusionarnos, a tener una actitud positiva, a desarrollar la resiliencia, a dejar de ser dependientes emocionalmente ¿Es posible el cambio rápido? Lo cierto es que de un día para otro es imposible. El que el aprendizaje sea más o menos rápido depende muchísimo de las ganas y predisposición que tengamos hacia el cambio y lo constante que seamos.

    Un psicólogo no tiene una varita mágica que pueda cumplir tus deseos. Lo que si tiene son herramientas y estrategias que puedes utilizar para que con esfuerzo y constancia se produzca el cambio. Y para utilizar esas herramientas, muchas veces tendrás que practicar para hacer un buen uso de ellas. Una "pala" puede servir para hacer más hondo el pozo donde puedes encontrarte en determinado momento de tu vida, o como cierto apoyo para escalar, subir y salir de él.

    Tenemos que ser conscientes que enseñar al cerebro a pensar de manera diferente a como está acostumbrado a hacer durante toda una vida es posible, pero conlleva un tiempo y sobre todo constancia y esfuerzo. Puede tratarse de semanas o meses. Lógicamente depende de las circunstancias de cada uno pero sobre todo, repito, depende de la predisposición, actitud y compromiso del paciente.

    Todas nuestras experiencias son grabadas en nuestra mente. Nuestros hábitos, valores, experiencias y creencias a lo largo de nuestra vida. Al principio toda esa información la vamos guardando en nuestra mente consciente (la que controlamos), pero a medida que va pasando el tiempo, todos estos patrones o registros se van almacenando en nuestro inconsciente. Para que se entienda bien, el inconsciente es como nuestro "piloto automático". La mente inconsciente no piensa, solo actúa en función de la información que se haya grabado. Por eso cuando decidimos algo conscientemente, como por ejemplo alcanzar determinado objetivo, si nuestro inconsciente contiene información que nos hace sentir incapaces de alcanzarlo, no lo conseguiremos.

    En nuestra mente inconsciente se encuentran patrones mentales desconocidos por nosotros, y que, en la mayoría de los casos actúan como barreras que nos impiden desarrollar todo el potencial que, como seres humanos, tenemos. Creencias limitantes como los "no puedo", "no soy capaz", "no me quieren", "no merezco", "mejor no arriesgo". Por lo tanto para sustituir patrones de conductas, malos hábitos, creencias limitantes, el primer paso es identificarlas para luego poder ir sustituyéndolas por otras más saludables. Por esto se necesita cierto tiempo para la integración y sobre todo, para comprobar en nuestro día a día que la nueva creencia o patrón de conducta es más valido que el que teníamos almacenado.

    Para reprogramar la mente inconsciente, tenemos que enfocar nuestra atención en los pensamientos conscientes que sabotean nuestra mente a diario, para sustituirlos por otros pensamientos alternativos saludables y trabajar con constancia para que queden grabados.
    Presta atención en lo que piensas y quédate solo con aquello que te haga sentir bien y con fuerza para seguir adelante.

    Tamara de la Rosa

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  • "OBLIGATORIO" EL AMOR PROPIO

    "OBLIGATORIO" EL AMOR PROPIO

    28 de Marzo de 2017 a las 08:17

    Como seres humanos necesitamos relacionarnos con los demás (relaciones familiares, de amistad, enamoramientos, incluso relaciones de compañerismo). Es fundamental para nuestro crecimiento y desarrollo personal. Pero para que estas relaciones afectivas sean sólidas, se necesita de un factor importantísimo como es el amor, pero sobretodo, el AMOR PROPIO. Lo cierto es que todo empieza por uno mismo. Cada uno de nosotros tenemos una relación con nosotros mismos y esa relación es la base para que funcionen todas las demás. Si no somos capaces de amarnos, de tratarnos con respeto y no conformarnos con menos de lo que merecemos, seremos incapaces de amar de manera saludable a otros. Pero ¿Qué implica el amor propio?

    1- Conocernos. Generalmente hacemos un esfuerzo terrible en conocer a quien nos rodea y no lo hacemos con nosotros mismos.Si no te conoces, es porque no te interesas y probablemente no te aceptes. Tenemos que descubrir cuáles son nuestras fortalezas para potenciaras y nuestras debilidades para trabajarlas y mejorarlas. Debemos aceptar lo que no podemos cambiar y centrarnos en lo que sí.

    2- Respeto: Debemos ser conscientes de que merecemos lo mejor y así, no nos conformaremos con menos, ahorrándonos dolor y sufrimiento. Lo que proyectamos hacia el exterior es un reflejo de cómo nos vemos desde dentro. No podemos pretender, y mucho menos exigir, que nos den lo que ni nosotros mismos somos capaces de darnos. Debemos respetarnos.

    3- Valentía, tanto para luchar por lo que quiero, como para renunciar a todo lo que me causa dolor, por mucho esfuerzo que me cueste.

    4- Honestidad y lealtad a nuestros principios. Reflexiona sobre lo siguiente: ¿Estás siendo fiel a tu forma de pensar o muchas veces te disfrazas para agradar a los demás? ¿Vives en función de tus expectativas o de las expectativas que otros tienen de ti? ¿Cuándo te piden un favor, dices si queriendo decir no, o eres capaz de ayudar en la medida de tus posibilidades sin maltratarte a ti mismo? ¿Eres quien quieres ser?. Muchas veces, por miedo al rechazo o abandono, llegamos a perder nuestra identidad comportándonos de distinta manera a cómo queremos siendo así, infieles a nuestros valores. Recuerda que unas veces serás paloma y otra estatua. Ser del agrado de todos es, a parte de imposible, un desgaste emocional importante.

    5- Buen trato. ¿Cómo me trato a mi mismo? Si nos dirigiésemos a los demás de la misma manera que, con frecuencia, lo hacemos con nosotros mismos, estaríamos denunciados por maltrato psicológico. Solemos confundir el verbo “ser” con el verbo “hacer” Que hagamos una estupidez no nos convierte en estúpidos. El cerebro se cree todo lo que le dices de manera repetida, por lo que si estás continuamente te repites que eres un estúpido, al final creerás que lo eres y como consecuencia, actuarás como tal. Deja de infravalorarte.

    6- Perdónate

    : Si conoces a alguien que nunca ha cometido un error, debes saber que conoces a un extraterrestre.

    No existe vacuna para no cometer errores.

    Aprender de éstos nos ayudan a crecer como persona y a nivel profesional. Deja de ser tan cruel contigo mismo y perdónate. Si cuando cometiste ese error hubieras sabido lo que sabes ahora, seguramente lo hubieras hecho de diferente manera. Quédate con que has aumentado tu conocimiento.



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  • EXCESOS QUE DUELEN

    EXCESOS QUE DUELEN

    24 de Abril de 2017 a las 10:15

    Ni siquiera, lo saludable en exceso es positivo. Lo cierto es que en el equilibrio está la excelencia. Parece sencillo cuando hablamos sobre ello pero a la hora de la verdad, muy pocos son los que lo practican. Algunos excesos donde llegamos a convertir lo saludable, en algo tóxico y destructivo.

    1. Exceso de pasado: Mirar hacia atrás puede ser positivo y enriquecedor siempre que lo hagamos para observar nuestro recorrido y reforzarnos por todo el esfuerzo que nos ha supuesto superar tantos momentos difíciles, o cuando lo hacemos con la intención de observar la “gran distancia” que hay desde que sucedieron determinadas batallas, hasta donde ahora mismo estamos. Mirar el pasado desde este prisma nos fortalece. Sin embargo, con frecuencia perdemos energía, tiempo y salud reviviendo situaciones desagradables que no podemos cambiar. Observamos el pasado no desde la distancia, sino reviviendo situaciones que fueron negativas sufriendo aún por ellas. Lo cierto es que,  el dolor forma parte de la vida, pero el sufrimiento, revivirlo una y otra vez, es una elección.

    2. Exceso de futuro: Tener una visión de futuro y reflexionar sobre donde te gustaría estar y que tendrías que hacer para conseguirlo, es la manera perfecta de ayudar a nuestro cerebro a identificar hacia dónde dirigir su atención aumentando la probabilidad de ponerte a trabajar en ello. La visualización positiva es una técnica muy eficaz para alcanzar propósitos, porque mentalmente preparas a tu organismo para alcanzarlo. Sin embargo, con frecuencia intentamos tener todo controlado anticipando consecuencias negativas de lo que puede suceder y creando auténticas películas que solo están en nuestra cabeza. Además, la gran mayoría de las veces no suele ocurrir nada de lo que imaginamos. La incertidumbre del futuro nos desconcierta generando altos niveles de ansiedad. Esto supone un desgaste emocional brutal, porque estás tan pendiente de lo que puede pasar, que te pierdes muchísimas cosas y situaciones maravillosas que están pasando.

    3. Exceso de empatía: Ponernos en el lugar del otro y entender cómo se siente a pesar de no estar de acuerdo con su forma de pensar y actuar, es una maravilla que hace que despertemos en nosotros las ganas de ayudar a quien lo necesita. Pero como todo, hay que saberlo gestionar. La preocupación excesiva por los problemas de los demás nos sobrecarga, nos produce altos niveles de ansiedad y en algunos casos, hasta depresión, llegándonos a aislar y encerrándonos en nosotros mismos, por evitar el sufrimiento al empatizar. Por lo tanto, debemos aprender a gestionar nuestras emociones y tomar distancia: “Lo que estás sintiendo no es tuyo sino de quien te lo cuenta”. Podremos ayudar más y mejor, viendo el problema desde fuera y no sintiéndolo como propio.

    4. Exceso de generosidad: Es muy bonito decir “doy sin esperar  nada a cambio” pero no nos engañemos. Si doy y nunca recibo, a largo plazo acaba apareciendo la frustración y el sufrimiento. Si doy fidelidad es porque quiero que mi pareja también me sea fiel. Si hablo con respeto es que me gusta que me traten de la misma manera. No podemos exigir que nos den lo que a la otra persona no le nace, pero quedarnos en lugares donde no recibimos lo que merecemos, es una elección.

    5. Exceso de culpa: sentir culpa es positivo porque significa que eres consciente de no haber actuado de la manera correcta. Pero es necesario saber que la culpa no soluciona el problema y que un exceso de ésta, sería un autocastigo gratuito. ¡Fuera culpa! Cuando comentemos un error primero tenemos que identificarlo para luego así, aprender de él y poder reparar el daño en las medidas de nuestras posibilidades y una vez hecho esto, debemos seguir hacia adelante. Absolutamente todos nos equivocamos. Seguramente si en el momento que ocurrió ese suceso hubieras sabido lo que ahora sabes, lo hubieras hecho de diferente manera.

    6. Exceso de perfeccionismo: No vayas de superhéroe. Recuerda que Superman tenía una parte humana que cometía errores. Pretender que siempre todo te salga perfecto es positivo, pero no aceptar que las cosas no siempre salen como uno desea, es un poco irracional ¿no?

    Tamara de la Rosa

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  • CÓMO LIDIAR CON PERSONA CON DEPRESION

    CÓMO LIDIAR CON PERSONA CON DEPRESION

    25 de Abril de 2017 a las 07:38

    Las personas que sufren depresión viven su día a día con tristeza, apatía, cansancio, falta de ilusión, desesperanza. Es como estar al borde de un precipicio y tener la sensación de resbalar y no pode hacer nada por no caer. Es por esto por lo que quien sufre este trastorno del estado de ánimo, puede llegar a perder la ilusión por todo, incluso por lo que hasta ese momento ha sido lo más importante de su vida (familia, trabajo…) Todo se tiñe de gris y aparece la incapacidad para disfrutar de la vida. 

    Indudablemente es un momento difícil y duro para quien lo padece pero ¿Y quién convive con ellos? Teniendo en cuenta que las emociones y los estados de ánimo se contagian, es importantísimo el papel que tiene la familia, o quienes conviven con una persona con depresión, ya que no solo se esfuerzan por ayudar a la persona con el problema, sino también para no dejarse arrastrar por este trastorno ¿no crees?

    Normalmente cuando alguien cercano a nosotros entra en contacto con la depresión, en un principio nos mostramos con paciencia, tolerancia y muchísimas muestras de apoyo y afecto pero, a medida que pasa el tiempo y la situación no mejora, aparece el cansancio y desgaste emocional por parte de quien convive mucho tiempo con ellos. Tanta negatividad, si no sabes lidiar con ella o gestionarla, acaba por aplastarte.

    1. Lo primero que debes saber es que de la depresión no siempre se supera con voluntad y con el tiempo. Por eso es necesario acudir a profesionales que le guíe, oriente y aporte una serie de herramientas para abandonar este trastorno. Es necesario que sea el propio afectado quien considere que tiene un problema y que necesita ayuda.

    2. Debes ayudar en la medida de tus posibilidades. Es necesario ofrecer apoyo, escucharle y entenderle. Lo cierto es que no hace falta sufrir una depresión para entender cómo puede llegar a sentirse quien lo sufre, y por este motivo conviene que quien convive con alguien que sufre este trastorno, se informe bien de qué trata, sintomatología típica y cómo lidiar con ellos.  Para mantenerte sano en un entorno gris debes tener en cuenta las necesidades de quien está deprimido, pero también la del resto de los miembros de la familia y sobretodo, las tuyas propias.
        
    3. No le presiones: Muchas veces no entendemos como esa persona no saca fuerzas, incluso de donde no las tiene, para reponerse. Desde la impotencia y con la intención de poder ayudarles, buscamos entender el motivo de su malestar, tristeza y desgana por vivir; “Explícame de una vez, que es lo que pasa o por qué te encuentras así” Presionar a personas en estado depresivo puede empeorar la situación simplemente porque en muchísimos casos, ni ellos mismos conocen la respuesta. Y lo mismo ocurre con forzarlos a “hacer”. Para ellos es frustrante querer pero no poder.

    4. Paciencia: Evitar los enfados con la persona depresiva. Esa persona no está así por gusto. Si no te quieres hundir en su tristeza, tendrás que desarrollar la paciencia y así relativizar esos comportamientos que muchas veces nos irritan.

    5. Refuerzo: El refuerzo de pequeños pasos es necesario. Una sonrisa, un comentario positivo…Por muy pequeño que sea el detalle, se trata de un avance. De la misma manera, no refuerces su actitud depresiva. No se trata de mostrar indiferencia, pero tampoco parar el mundo y poner toda nuestra a atención a sus quejas. Sin embargo, desde que deje de hacerlo, debemos aplicar el refuerzo como comentamos con anterioridad.

    Tamara de la Rosa
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  • ¿SUFRES POR EXCESO DE EMPATÍA?

    ¿SUFRES POR EXCESO DE EMPATÍA?

    19 de Enero de 2018 a las 10:27

    ¡MUCHO CUIDADO!, todo lo bueno en exceso es contraproducente. No hagas de tu virtud, tu mayor defecto.

    Empatizar con los demás, ponernos en los zapatos de otro, y entender cómo puede sentirse a pesar de no estar de acuerdo con su forma de ser, pensar y actuar, es una maravilla que hace que despertemos en nosotros, las ganas de ayudar al que lo necesita y podamos crecer como personas. Pero como todo, hay que saberlo gestionar. La preocupación excesiva por los problemas de los demás nos sobrecarga, nos produce altos niveles de ansiedad y en algunos casos, hasta depresión, llegándonos a aislar y encerrándonos en nosotros mismos, por evitar el contacto social y a su vez, el sufrimiento por empatizar. Por lo tanto, la empatía mal gestionada, puede limitarnos y convertirse en una bofetada hacia nosotros mismos.

    Un ejemplo bastante y claro y llamativo, es el de personas maltratadas por sus parejas. Quieren comprender el porqué de su actitud agresiva llegando incluso a comprenderles. De ahí, que cuando quieren alejarse y romper la relación, la parte agresora pide disculpas y éstas personas se ven envueltas en un sentimiento de pena que les hace volver al infierno. Esto es exceso de empatía.

    Otro ejemplo son las personas que lloran y sufren viendo el Telediario o leyendo el periódico. Personas que llegan aislarse de este tipo de información porque no pueden soportar tanta desgracia. Esto, es exceso de empatía.

    Otro ejemplo: las personas que pierden el apetito, sufren problemas de sueño, empeoran su estado de ánimo mostrándose con más irascibilidad, tristeza o excesiva preocupación que interfiere en su día a día, no por un problema propio, sino por un problema de alguien de su entorno que vive como suyo. Esto es exceso de empatía.

    Y es que son muchas las personas que muestran una excesiva sensibilidad frente a todo, tanto en los acontecimientos buenos como en los no tan buenos. Son muchos los que cuando alguien les cuenta un problema, lo viven como si fuera suyo llegando a limitar su vida social para así ahorrar el implicarse tanto desde el plano emocional. En ocasiones, el exceso de empatía hace que podamos tomar unas decisiones de manera irracional, pues nos sentimos embargados  por las emociones de los demás

    Algunos consejos:

    1. Aprende a gestionar tus emociones y tomar distancia: no se trata de ignorar, simplemente diferenciar lo que te pasa a ti y lo que le pasa a los demás. Lo que estás sintiendo no es tuyo, sino de quien te lo cuenta. Serás mucho más efectivo ayudando al otro viendo el problema desde fuera y no sintiéndolo como propio. “Deja de ocupar un lugar que no es tuyo”. No se trata de darle la espalda a la persona, se trata de no sobrecargarnos de empatía, de no padecer sus problemas en exceso, de comprenderlos y ayudar en la medida real de nuestras posibilidades, pero sin llegar a permitir nunca que nos arrastren con ellos. De nada te sirve sacar a flote a otro si hacerlo supone que te ahogues tú.

    2. Nunca utilices la empatía para justificar un mal comportamiento. La violencia verbal o física no se justifica con nada.

    3. Utiliza el “soy afortunado” para lograr no disfrazarte del problema de los demás. Repítete constantemente. “Que suerte tengo que eso no me pasó a mí”.

    4. No acudas al alcohol o drogas para olvidar. Esa no es la solución, es un problema.

    Recuerda, lo importante es ayudarle a solucionar su problema sin convertirlo en tuyo.

    Tamara de la Rosa

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  • ¿POR QUE APARECE LA DESESPERANZA?

    ¿POR QUE APARECE LA DESESPERANZA?

    4 de Mayo de 2017 a las 08:51

    Son muchas las personas que son secuestradas por la desesperanza. Esa sensación de tristeza que aparece cuando interpretamos que un problema, o situación que nos desagrada no tiene solución, arrastrándonos así a un estado de resignación a lo que nos ha tocado vivir, inmensas ganas de tirar la toalla, e incluso en algunos casos, ganas de dejar de vivir.

    Ocasionalmente, todos nos hemos sentido melancólicos o tristes pero estos sentimientos, por lo general, son pasajeros y desaparecen en unos días. Cuando se alarga en el tiempo e interfiere en nuestro día a día causando dolor es cuando empieza a ser un problema. Lo cierto es que, la desesperanza es un factor de vulnerabilidad para cierto tipo de depresión y para el pensamiento de suicidio y no creas que eres inmune porque, si no lo sabemos gestionar, a absolutamente todos nos puede pasar.

    Cuando aparece la desesperanza, existe un tipo de pensamiento “fatalista” y es de gran importancia aprender a detectarlo. Se trataría de ese pensamiento  de “no poder hacer nada para mejorar la situación” ni ahora ni nunca y, que las consecuencias "son inevitables, permanentes y que afectarán a todos los ámbitos de su vida”. Con este tipo de pensamiento, caes en una resignación forzada y abandono de cualquier tipo de sueño. Además, son personas que se echan la culpa de todo lo que les sucede y que piensan que siempre les ocurrirá lo mismo.

    1- La clave de la desesperanza está en la interpretación que haces sobre lo que te pasa por eso, aprender técnicas como la resolución de conflictos y aprender a hacer un buen uso del pensamiento (acabar con el pensamiento catastrofista y entrenar la habilidad de sustituir pensamientos negativos por otros positivos), es esencial para superar este estado de ánimo.

    2- No te dejes convencer por la desesperanza. Hasta en las situaciones más difíciles, podemos llevar a cabo un cambio. Siempre podemos hacer algo para encontrarnos mejor.

    3- Anota en un papel todo aquello que te gustaría cambiar. Desmenúzalo. A su lado, pon posibles soluciones. Que no encuentres la solución no quiere decir que no exista. Se humilde y busca apoyo. No sufras en silencio. Habla con personas cercanas a ti. Seguramente alguno ha pasado por tu situación y ahí, podrás encontrar la solución que buscas. Recuerda que vivir anclado en la desesperanza es "vivir por vivir" y de lo que se trata, es de vivir bien.

    4- Piensa que, la mayoría de las personas nos hemos sentido desesperanzados alguna vez. De lo que se trata es de manejar y gestionar esa emoción, para no permitirle congelar nuestra vida. En toda habitación siempre hay una salida. No te resignes a permanecer encerrado en ella. Recuerda otras situaciones de tu vida donde estabas convencido de no encontrar una salida y sin embargo, lograste superarla.

    5- Acepta lo que no puedas cambiar y enfoca tu atención en lo que sí. La actitud que tomes ante la vida, depende exclusivamente de ti. Y no te confundas, aceptar no significa resignarse y vivir anclado en el dolor. Se trata de aceptar y continuar avanzando.

    6- Importante, aunque no exista apetencia alguna, es buscar actividades que nos hagan sentir bien. Se trata de obligarnos a despertar esas emociones que nos producen satisfacción. Actividades nuevas o que antes de ser atrapados por este estado, nos gustaba realizar.

    7- Analiza cada error que cometas pero, no para boicotearte con mensajes cargados de reproches, desprecio, culpa y desesperanza. Analízalos y aprende de éstos para no volver a tener la misma caída. Gracias a la experiencia, vamos conociendo sobre que caminos pasear y sobre los que no. Y con cada paso que damos y que no damos, creamos nuestro destino.

    Recuerda: “No necesitas saberlo todo, tan solo necesitas saber aquello que te hace falta cuando lo necesites” (Albert Einstein)

    Tamara de la Rosa

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  • ¿HAS TOCADO FONDO?

    ¿HAS TOCADO FONDO?

    11 de Mayo de 2017 a las 12:37

    Somos muchos los que, en algún momento de nuestra vida, hemos “tocado fondo”. Esa sensación de no poder más con determinada situación donde nos invaden emociones de desánimo, desesperanza, estados de apatía, tristeza, angustia, sensación de vacío, ganas de tirar la toalla, desgana por seguir luchando e incluso, en muchas ocasiones, enfado hacia nosotros mismos. Invadidos por un pensamiento catastrofista y extremista tipo: “mi vida es un desastre y no puedo hacer nada por mejorarla”, empezamos a aislarnos del mundo, de la vida, de todo. Nos sentimos como “auténticos desgraciados” enamorados de la “mala suerte”. Pero, ¿y qué podemos hacer en esta situación? Lo cierto es que cuando sentimos que estamos en el “fondo de un pozo”, tenemos dos opciones:

           A. Sentarnos y acomodarnos en ese suelo incómodo, a oscuras, viendo la vida pasar y sintiendo lástima por nosotros mismos y por la vida que nos ha tocado vivir.

           B. Buscar la forma para empezar a ascender ya que más abajo del fondo no podemos caer. ¿Qué no sabes cómo?

    1. Cambia el pensamiento: Estando en lo más bajo, te das cuenta que la dirección y las decisiones que estabas tomando en tu vida simplemente no eran las correctas. A veces tenemos que rompernos los dientes para darnos cuenta que necesitamos dar un cambio en nuestra vida y salir de nuestra zona confort para empezar atraer lo que merecemos. Recuerda que dependiendo del pensamiento que utilices aparecerán unas u otras emociones y que a su vez, tu estado de ánimo condiciona tu comportamiento. No se comporta de la misma manera una persona optimista que una persona deprimida por lo que también tendrán resultados diferentes. Si eliges un pensamiento negativo exagerado, aparecerán emociones también exageradas. Abandona el pensamiento derrotista y catastrofista. Tu vida no es mala. Lo que es malo es el momento por el que estás pasando.

    2. Se humilde y pide ayuda. Muchas personas han pasado por tu misma situación. Interésate por la forma en la que lo superaron y si no, existen muchísimos profesionales que te pueden ayudar. No te avergüences de mostrar tu vulnerabilidad. Ser vulnerable en algún momento de tu vida no significa que seas débil. Significa que eres humano. Quizás, simplemente estás buscando soluciones en el lugar equivocado. No olvides que si quieres otro resultado, tendrás que empezar a hacer algo diferente. Si sientes miedo al cambio, normaliza esa sensación. Solo estás saliendo de tu zona segura (zona confort) y esas sensaciones forman parte de tu propio crecimiento personal.

    3. Gestiona tu rabia y frustración para coger fuerzas y dominio de la situación. Sustituye la queja por palabras de aliento. No tires la toalla. Aunque a veces nos cueste creerlo, siempre hay algo que podemos hacer para sentirnos mejor.

    4. Caer en el abismo, muchas veces te despierta. Si gestionas bien este momento reflexionando sobre ti y ayudando a tu mente a saber hacia dónde dirigirse, a través de palabras de aliento, solicitando ayuda y con un pensamiento que inspire al cambio, llegarás a sentirte agradecido. No hay nada como verte sin nada para valorar todo lo que tienes e ignoras diariamente.

    Recuerda, hay cosas que pasan porque tienen que pasar y otras que tienes que hacer que pasen. La clave está en el movimiento. Cuando nos quedamos estancados en una situación que nos desagrada, la mente nos bombardea con pensamientos destructivos que lo único que generan son estados de tristeza, apatía y desesperanza.

    Tamara de la Rosa

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  • PIERDE EL ORGULLO, PERO NUNCA LA DIGNIDAD

    PIERDE EL ORGULLO, PERO NUNCA LA DIGNIDAD

    17 de Mayo de 2017 a las 12:58

    Seguramente, alguna vez en tu vida te habrás observado mendigando cariño, atención, amistad, amor, respeto… recibiendo a su vez, un trato inadecuado de indiferencia o arrogancia por parte de otras personas. Y es que existen quienes para engañar a su autoestima necesitan menospreciar a otros para sentirse superior a los demás. No saben sentirse grandes sin pisotear a quienes rodean. Lo cierto es que si en tu entorno existen personas como éstas y no tienes una fuerte autoestima, seguramente acabarás convirtiéndote en una persona anulada y bloqueada mentalmente llegándote a creer lo que te dicen y normalizando esta conducta destructiva de “mendigar” lo que no te quieren dar, perdiendo así la dignidad.

    ¿Cuántas preciosas historias de amor se perdieron por orgullo? ¿Cuántas relaciones destructivas, tóxicas y dañinas se mantienen por falta de dignidad? Importante conocer la diferencia entre orgullo y dignidad.

    1. Cuando hablamos de orgullo nos referimos a unexceso de ego. Queremos quedar por encima de otros sin dar nuestro brazo a torcer mostrando, en muchísimas ocasiones, conductas típicas de intolerancia. El orgullo es un lastre inútil en nuestras relaciones. Por orgullo dejamos escapar grandes oportunidades en todos los campos (sentimental, personal, laboral). No se trata de ceder y dar la razón a otra persona si crees que no la tiene, pero si esa persona o esa situación es importante para ti, con una comunicación asertiva se pueden llegar a acuerdos con el objetivo de fortalecer la relación y solucionar el conflicto desde el respeto.

    2. Cuando hablamos de una persona digna, nos referimos a una persona con la habilidad de comportarse de manera justa con los demás y consigo mismo. Muestra respeto y amabilidad hacia otros, pero es plenamente consciente donde está el límite que absolutamente nadie puede sobrepasar. Un límite donde no se permite chantajes, desprecios ni nada que dañe la integridad tanto física como psicológica de una persona. No podemos exigir que nadie nos de lo que no le nace del corazón y mucho menos mendigarlo. A lo que si deberíamos estar obligados es a dedicar un tiempo para reflexionar si lo que estamos recibiendo, sea en el ámbito que sea, es lo que merecemos y deseamos. Esto no quiere decir que una persona con dignidad vaya a tener éxito garantizado en todas sus relaciones interpersonales, pero si es cierto que las relaciones fundamentadas en la dignidad son más auténticas, libres, sólidas y respetuosas.

    En resumen, cuando hablamos de dignidad nos referimos al merecimiento del respeto por encima de todo. Y cuando hablamos de orgullo, tiene que ver más con el ego y con la incapacidad de pedir perdón o reconocer nuestros fallos.

    Abandonar una relación o situación, sea del tipo que sea, por dignidad es un acto de responsabilidad y respeto hacia ti mismo, ya que tu dignidad debe ser innegociable. Sin embargo, tener pérdidas por orgullo, puede ser un lastre con el que cargues toda una vida.

    Tamara de la Rosa

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  • SI TE HACE FELIZ, AUMENTA LA DOSIS

    SI TE HACE FELIZ, AUMENTA LA DOSIS

    24 de Mayo de 2017 a las 12:32

    Si sabes lo que te hace feliz....¿por qué no le dedicas más tiempo?

    Es cierto que parte de nuestro día a día se llena de obligaciones y responsabilidades que tenemos que asumir pero, ¿realmente no tienes ni una hora para hacer lo que te satisface? Está de moda hablar sobre las ventajas que tiene salir de la zona confort para nuestro crecimiento personal. Ventajas que no pongo en duda alguna y que además recomiendo, pero vivir dentro de tu zona de seguridad no tiene que ser un impedimento para ser feliz. 

    Puedes ser feliz teniendo una vida donde la rutina sea la característica que la define, siempre y cuando dentro de esta rutina, dediques parte de tu tiempo en hacer lo que te hace sentir bien. Puede ser cualquier actividad. Desde tocar la guitarra, ir al gimnasio, tarde con amigos, pintar, jugar con tus hijos. Cada persona es un mundo y  se trata de hacer lo que a cada uno le satisface. Pero también existe la “rutina negativa” como hábito de vida. Rutina en la que suprimes lo que te hace sentir bien, y es cuando entramos en un bucle o círculo vicioso muy peligroso a nivel emocional. Te explico: Cuando vives por vivir suprimiendo lo que te da placer, empiezas a sentir un vacío en tu vida donde las tareas más insignificantes requieren un excesivo esfuerzo. Esto da lugar a sintomatología depresiva. Comienzas a sentir insatisfacción, la motivación disminuye, sientes desgana y apatía, lo que a su vez te arrastra a reducir las actividades sociales (dejas de salir con tus amigos, ya no contestas a llamadas, te da pereza ir al gimnasio, salir a caminar) y así desaparece la “sensación de logro” que todos necesitamos. Recuerda que el ser humano necesita sentirse útil. Al dedicar tu tiempo sólo a las tareas esenciales, pierdes por completo la motivación (nuestra gasolina), por lo que vuelves al comienzo del círculo suprimiendo cada vez más la búsqueda de placer. ¡Rompe esta cadena!

    1. Reserva en tu agenda un tiempo para lo que te hace sentir bien. Se trata de priorizar. Si ignoras o dejas en un segundo plano esa parte de tu vida, ¿cómo pretendes vivir con entusiasmo? No basta con estar contento con la vida, debemos estar enamorados.

    2. Recuerda que para todo lo que priorizamos buscamos tiempo. Para lo que no priorizamos, buscamos excusas. Dedicar tiempo para nosotros mismos trae consigo incuantificables  beneficios en la vida. No seas tú plan B.

    3. Cuando hablo de lo que nos hace sentir bien, no me refiero solo a grandes actividades. Un baño relajante, la lectura, ver determinada serie que te entretiene, caminar. Son muchísimas cosas las que podemos hacer para sentirnos bien sin complicarnos la vida.

    4. El 40% de nuestra felicidad depende de las acciones o actividades que desarrollamos y disfrutamos a diario. Para trabajar este 40% debes dejar de esperar que el día te sorprenda y convertirte en protagonista de tu vida “haciendo” lo que depende de ti para encontrarte bien. Ya que la parte injusta de la vida existe, y con esto me refiero a los palos que nos regala cuando menos lo esperamos, vamos a compensar la balanza emocional haciendo lo que nos hace sentir bien. Se trata de “hacer”.

    Vive la vida que quieras, dentro o fuera de tu zona confort, pero no dejes de dedicarle parte de tu tiempo a lo que te hace sentir bien. Si te hace feliz, aumenta la dosis. Cuestión de actitud y de elección.

    Tamara de la Rosa

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  • LA CLAVE DE LA PACIENCIA

    LA CLAVE DE LA PACIENCIA

    2 de Junio de 2017 a las 09:27

    ¿A dónde vamos con tanta prisa? Vivimos aceleradamente y a un ritmo vertiginoso donde nos cuesta aceptar que conseguir determinados objetivos requieren algo de tiempo. Buscamos el refuerzo inmediato con el menor esfuerzo posible, olvidando que muchas veces el refuerzo aparece a largo plazo poniendo pasión, trabajo duro y entusiasmo para lograrlo. Pisamos con fuerza el acelerador y entramos en una carrera contra el tiempo asumiendo riesgos como la ansiedad, el mal humor, la intolerancia, la ira, el nerviosismo y la pérdida de la serenidad.

    La paciencia es una cualidad que no sólo está vinculada al logro de objetivos, sino que también es necesaria para nuestras relaciones y para que el estrés no interfiera en nuestra salud ni en nuestro día a día. Todos a menudo nos ponemos nerviosos y perdemos la paciencia, aun sabiendo que la solución más adecuada sería mantener la calma. Perdemos la paciencia con familiares, amigos y hasta con desconocidos. Muchas veces creemos que la vida nos dice no, cuando sólo nos dice espera, y justo esto es la raíz del problema. No sabemos esperar, porque creemos que deberíamos tenerlo todo y deberíamos tenerlo ya, y cuando vemos que no es así, aparecen dos emociones muy negativas que atentan contra nuestro bienestar: la ira y la frustración. Emociones que podemos prevenir o manejar con la “santísima paciencia”.

    1- La clave de la paciencia es hacer algo mientras esperas. Si pones el foco únicamente en el resultado, la espera se te va a hacer eterna y aparece la sensación de desespero. Si el tiempo de espera te provoca dolor, piensa que ya lo estás intentando y pon el foco de atención en otras actividades que si funcionan en tu vida, a la vez que trabajas por conseguir o cambiar la parte que no funciona. Tenemos que aceptar que existe una parte que no depende de nosotros y poner el foco en ello no nos ayudará. Debemos aprender a mantener la mente ocupada en otras cosas. Si vamos en la dirección correcta, todo lo que debemos hacer es continuar. Recuerda que la impaciencia, la desesperación, la apatía y la falta de voluntad siempre serán nuestros más difíciles obstáculos. ¡Evítalos!

    2- No te alteres por nimiedades. La calma es la mejor manera para manejar situaciones críticas y de estrés. Afrontaremos el tiempo de espera y las dificultades de una manera más positiva y constructiva. Que alguien se cuele en la cola del supermercado, que te encuentres en un atasco de tráfico o que olvides la llave de casa, son sucesos desagradables pero no catastróficos y por mucho que te saquen de tus casillas y sueltes por la boca sapos y culebras, no solucionarás nada. Lo único que conseguirás es generarte malestar, estrés y ansiedad de manera gratuita. Ahorra tu energía para cuando realmente la necesites.

    3- Añade humor a la situación. De lo que se trata es de quitarle hierro al asunto y poder ver la situación desde otra perspectiva, para así después poder hacer con calma lo que esté en tu mano. Aplica la higiene mental y pon la atención en lo que te haga sentir bien. Es mejor opción que dejarse llevar por la emociones de la impaciencia.

    NOTA: si solo vas a disfrutar el momento en el que alcanzas tu objetivo ¿Cuanto duran esas emociones de satisfacción?

    Recuerda que la paciencia infinita produce resultados inmediatos.

    Tamara de la Rosa

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  • ¿LE PERDONAMOS LA VIDA A ANA GUERRA?

    ¿LE PERDONAMOS LA VIDA A ANA GUERRA?

    21 de Noviembre de 2017 a las 10:00

    La verdad que no veo mucho la tele y si les soy sincera no me había enterado ni siquiera que había una chica de Tenerife en el programa OT. Pero ayer, cuando me metí en mi cuenta de twitter, vi el nombre de Ana Guerra en repetidas ocasiones acompañado de una cantidad de insultos que lógicamente llamó mi atención. Fue cuando decidí investigar quien era Ana Guerra y por qué se le estaba juzgando de esa manera tan brutal. Y es que en el programa, se grabó un vídeo donde Ana comenta no gustarle su acento y que desearía hablar "castellano". Está claro que en lo de hablar castellano se equivocó por completo, pero ese no ha sido el “delito” por el que se ha juzgado a Ana. Parece ser que lo que ha ofendido es que la chica diera su opinión sobre su acento.

    Personalmente creo que vivimos en una sociedad cargada de hipocresía. Por un lado está de moda “el ser uno mismo”, “la libertad de expresión” y sin embargo, no permitimos que gente como Ana lo practique. El haber nacido en el lugar que sea, no implica que te “tenga que“ gustar todo de ese lugar. He visto el vídeo y en ningún momento reniega de ser Canaria. Simplemente da su opinión sobre su acento. No le gusta ¿cuál es el problema? ¿Está obligada a gustarle?. ¿Hubiera sido mejor que la chica hubiera dicho que le encanta su acento cuando es incierto? Porque si me responden que sí, me quedo planchada. ¿Seguimos insistiendo entonces en ser, pensar y opinar en función a lo que otros esperan de nosotros en lugar de defender nuestras propias ideas? Alucinante.

    Podemos estar orgullosos de ser de la tierra que somos y por eso no tiene que gustarnos todo.

    La chica solo ha hecho un comentario y cada uno lo ha interpretado a su manera. Y ¡ojo!, entiendo y respeto que haya personas a los que no les haya gustado su comentario. Entiendo que opinen en las redes que no están de acuerdo con ella y que su comentario lo ven desafortunado. Está claro que desde que sales en TV te expones a que opinen sobre ti. Todos están en su derecho de gustarle más o menos y además, de expresarlo (auque personalmente lo veo desproporcionado, pero es solo mi opinión). LO QUE NO ENTIENDO,  LO QUE CRITICO y sinceramente de lo que me avergüenzo y en muchos casos me ha dado asco, es del ensañamiento que se ha hecho contra la chica en las redes sociales.

    Una familia angustiada, pidiendo disculpas sólo porque “no permitimos” que los demás opinen lo que les dé la gana, porque estamos a la defensiva e interpretamos como ofensivo todo lo que no sea un halago sobre el lugar de dónde venimos y entonces, parece ser que está justificado el propinar auténticas barbaridades sobre ella. Me parece excesivo.

    Y ya que estamos todos contra la violencia, que sepan que la violencia verbal también existe, y eso si es un motivo más que suficiente para unirnos TODOS y acabar con esto que ya se está haciendo habitual en las redes sociales. Con Ana se están cebando y eso sí que es inadmisible, no que no le guste su acento. La violencia verbal deja heridas. Heridas que en muchísimas personas tardan en cicatrizar. A lo mejor deberíamos hacer un poco de autocrítica y practicar un poco más el respeto y la tolerancia.

    Tamara de la Rosa



  • OXITOCINA, LA HORMONA DE LA FELICIDAD

    OXITOCINA, LA HORMONA DE LA FELICIDAD

    2 de Junio de 2017 a las 09:36

    Uno de los mejores recursos de nuestra mente para mantener la salud mental es la liberación de la Oxitocina. Una hormona que genera placer y felicidad y que no es necesario comprar porque la producimos de manera natural. Gracias a esta hormona aumenta el sentimiento de confianza, mejora la sociabilidad, inhibe la segregación de cortisol (hormona del estrés) por lo que reducirá niveles de ansiedad, preocupación y tensiones. Posee un potente efecto ansiolítico suficiente para compensar los efectos del estrés y servirá de ayuda ante sintomatología depresiva. Además la oxitocina reduce los niveles de colesterol y es el mejor protector del corazón ya que hace que trabaje de forma correcta y no en exceso. No debemos ignorar la importancia de generar esta hormona, ya que los momentos más felices de la vida suelen estar cargados de oxitocina.

    ¿Y cómo podemos segregar esta hormona, se manera sencilla, para facilitar el bienestar emocional?

    1- Practica ejercicio: Ya no hablamos ni siquiera de ir al gimnasio. Caminar mínimo media hora al día a paso ligero haciendo que se acelere el ritmo cardiaco (no a modo paseo), al igual que montar en bici, bailar, etcétera, hace que el cerebro segregue oxitocina, apareciendo así la sensación de bienestar. Incluso cuando tenemos altos niveles de ira, se aconseja hacer esto mismo para que el efecto de la oxitocina contrarreste con las emociones de la ira. El enfado no va a desaparecer, pero si disminuirá la intensidad y conseguiremos estar en calma.

    2- El poder de los abrazos: Siempre se ha dicho que el mejor ansiolítico es un buen abrazo. Pues  no hay nada de falso en esto. Se ha demostrado que el contacto físico, como son los abrazos (siempre que sean voluntarios y deseados) hace que se dispare los niveles de oxitocina y además, se produzcan cambios a nivel cerebral facilitando que se formen lazos de unión entre las personas. Así que ya sabes, no ahorres en abrazos.

    3- Jugar con una mascota o acariciarla. La sensación placentera que produce acariciar una mascota, (siempre que te gusten), hace que se incremente el nivel de oxitocina.

    4- Reír desinhibidamente. Incluso estando solo puedes soltar una carcajada. Todos tenemos momentos guardados en nuestro baúl de los recuerdos que tan solo venirnos a la cabeza nos sacan una sonrisa. Haz trabajar a tus neuronas y visualiza esa anécdota que nunca olvidarás de tanto que te reíste.

    6- El sexo: Durante el orgasmo se ha comprobado que aumenta considerablemente el nivel de oxitocina en sangre.

    7- Vitamina C: esta vitamina que se encuentra en frutas y verduras te ayudará a potenciar la síntesis de la hormona del bienestar.

    8- Si te gusta la música no dudes en cantar en voz alta (siempre que puedas hacerlo). Cantar mejora el estado de ánimo porque libera oxitocina mitigando así sentimientos de depresión y soledad. Lógicamente, si estás pasando por un mal momento, escoge un estilo de música que te motive y te inspire. Nada de canciones dramáticas que las vivas como tuyas y te hundan en el dolor.

    Lo cierto es que la “oxitocina” produce efectos en nuestro cerebro muy importantes de cara a conseguir cierta estabilidad emocional y combatir numerosos estados de ansiedad, fobias, estrés etcétera. Pequeñas acciones que de manera natural, nos ayudan a mejorar nuestro estado de ánimo.

    Tamara de la Rosa

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  • ¿HAS SUFRIDO, ALGUNA VEZ, MALTRATO PSICOLÓGICO?

    ¿HAS SUFRIDO, ALGUNA VEZ, MALTRATO PSICOLÓGICO?

    7 de Junio de 2017 a las 13:02

    Cuando hablamos de maltrato psicológico, solemos pensar que solo una persona con baja autoestima puede llegar a ser víctima de malos tratos, pero lo cierto es que todos somos susceptibles a arder en este infierno, y sobre todo si no sabemos detectar o normalizamos el momento en donde aparece el maltrato.

    Llamamos maltrato psicológico a una conducta destructiva, de agresión verbal y degradación, que se realiza de manera reiterada por parte de uno de los miembros de la pareja sobre el otro, de mayor vulnerabilidad. A diferencia del maltrato físico, el maltrato psicológico no deja huella visible, pero sí unas importantes cicatrices que tardan muchísimo en cicatrizar.

    Los insultos, las humillaciones, el desprecio, la intimidación, amenazas, el abuso de poder y relación de dominio destructivo, no aparecen de un día para otro. Aparecen de manera gradual a través de un proceso de seducción. Quien maltrata seduce a su pareja a la vez que, de manera indirecta, consigue manipularla. A esta manipulación se le puede llamar acoso psicológico, donde, con expresiones no verbales,  pena y mucha sutileza, consigue que su pareja, de manera voluntaria, comience a cambiar su forma de ser y actuar de manera muy diferente a como lo haría normalmente. La víctima no es consciente de esta manipulación y, al principio, cambia para contentar a su pareja. Finalmente lo hace por miedo.

    1-. Lo primero que suele ocurrir es el aislamiento. Quien maltrata va aislando poco a poco y sutilmente a la víctima de su entorno. La víctima pierde su apoyo social y se va convirtiendo en dependiente de su verdugo.

    2-. Quien maltrata, al principio, confunde a la víctima utilizando estrategias comunicativas. Utiliza mensajes ambiguos donde la interpretación de lo que se dice queda en manos de la víctima y quien maltrata pueda negarlo. Utiliza la broma para atacar. Da un mensaje con el lenguaje verbal y otro (totalmente contrario) con el no verbal. En la fase de seducción, no utiliza mensajes claros y directos. En este proceso gradual comienza a mermarse la autoestima de la víctima.

    3-. Cuando aparece el mal temperamento, quien maltrata siempre lo justifica por la culpa del otro. Nunca por culpa propia. Justifica su mal humor como resultado de la actitud del otro, por lo que la víctima, que ya es dependiente y tiene dañada su autoestima, genera un sentimiento importante de culpa. Por este motivo, va cambiando cada vez más su forma de ser y actuar para evitar “destruir” la relación. Siente que es responsable de todo lo que le pasa llegándose a sentir, en muchas ocasiones, como una persona afortunada por haber encontrado a alguien que le “soporte”.

    4-. Quien maltrata justifica sus celos excesivos como una prueba de amor. Argumenta que por miedo a perder a su pareja pierde el control. ¡Vamos!, que por lo visto enloquece de amor y luego, ahogándose en un mar de lágrimas, pide disculpas y promete no volver a actuar de esta manera. La victima siente pena por ver a su pareja destrozada por “su culpa”, por lo que reduce aún más sus movimientos y así, de esta manera, consigue no dañar a su pareja y evitar que aparezcan (supuestamente) sus celos.

    5-. El nivel de dependencia y de anulación por parte de la víctima cada vez es mayor y quien maltrata va ganando poder y autoridad. El lobo con piel de cordero poco a poco se va quitando el disfraz y mostrándose tal y como es, con faltas de respeto, utilización del sarcasmo, burla, ironía, humillaciones en público, desprecios, privación de expresión, chantajes emocionales, amenazas de abandono e incluso de suicidio ante una posible huida por parte de la víctima.

    Es importante saber que el maltrato psicológico deja unas secuelas emocionales que tardan muchísimo en desaparecer y que en muchos casos no desaparecen del todo y, cómo no, en este tipo de relación hay una probabilidad muy alta de que, en un momento de frustración, aparezca el maltrato físico que, ¡ojo!, tampoco suele aparecer como una terrible paliza. Va de manera gradual, pero un simple empujón ya es violencia física.

    Tamara de la Rosa

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  • QUERIDO ADOLESCENTE...

    QUERIDO ADOLESCENTE...

    14 de Junio de 2017 a las 14:38

    Querido adolescente...

    Al ver que soy psicóloga lo primero que te habrá venido a la mente es algo parecido a: “a ver qué dice la comecocos ésta”. Típico, no eres el único que lo piensa. Mi intención no es comerte el coco ni convencerte de nada, tan solo te invito a reflexionar por si te puedes sentir reflejado y mis palabras pueden ayudarte en algo. Como en el 90% de las cosas, sólo tú decides si dejar de leer este artículo o ser algo curioso y dedicar 2 minutos de tu día en leer algo diferente. Todos dicen que la curiosidad mató al gato, pero olvidan que el gato tiene siete vidas y cada vez que se levanta, lo hace con mayor conocimiento.

    Época de cambios donde, muchas veces, no sabrás ni quien eres ni a dónde vas. Cuando te corrigen, te defiendes. Todo lo que suene diferente a lo que quieres escuchar lo interpretas como un ataque, sobre todo cuando esas palabras vienen por parte de las personas más cercanas de tu entorno. Te dicen lo que no debes hacer y, sin entender por qué, las ganas de hacerlo se multiplican. Lo que dicen tus “colegas” va a misa, y lo que te dice la experiencia de quien te quiere, son cosas de puretas. Sientes una necesidad imperiosa de demostrar que por fin eres mayor y tienes derecho a dirigir tu vida a tu antojo. Quieres ser autónomo, decidir cómo vestirte, poner tú la hora de llegada, decidir con que amistades ir, a quien invitar a tu casa, cuando hacer los deberes, cuando ordenar la habitación, como comportarte, como organizar tus cosas, etcétera. Lo cierto es que te entiendo perfectamente. “Todos”, aunque te cueste creerlo, hemos pasado por esa etapa y nos hemos sentido igual que tú. Es cierto que no eres un niño, pero tienes que entender que tampoco eres un adulto. Piensa que no solo para ti es época de cambios. Ahora arranca una nueva etapa completa de desafíos, pero para ti y para tu entorno. A ti te corresponde “aprender a ser mayor” y a tus padres aceptar que su niño deja de ser un niño. Si quieres que te traten como “un mayor”, te recomiendo que ahorres tu energía y la inviertas en lo que ahora toca: demostrar que realmente eres “mayor”, pero no por la cantidad de años que tengas, ni por tener pelo en todas partes del cuerpo. Ser mayor va acompañado de madurez mental. Si quieres más libertad tendrás que demostrar que eres más responsable de lo que hasta ahora has sido. Tendrás que cumplir con unas normas y respetar unos límites. Al fin y al cabo, ya no serás un niño, pero todavía tienes la suerte de vivir con tus padres o tutores, dormir bajo techo y disfrutar de una habitación para ti. Tienes la suerte de llegar a tu casa y disfrutar de comida caliente, de tener tu ropa limpia y dormir sobre sábanas que se lavan una vez a la semana. Dependiendo de tu edad, algunas de estas tareas las harás tú. Totalmente normal. Ser mayor significa asumir ciertas responsabilidades y las de convivencia no son menos importantes que otras. Pero aun así, sigo diciéndote que tienes mucha suerte. Todo esto sin pagar un duro. Al revés, seguramente además tendrás una paga para comprarte tus caprichos y salir con tus amigos. Tan solo asumiendo determinadas normas y responsabilidades como estudiar y una buena convivencia tienes todo esto. Es un favor por parte de tus padres. No están obligados a ello.

    Quizás leer esta carta ahora mismo no te suponga nada, o quizás sí, pero te aseguro que algún día serás tú el que digas: “que suerte tenía”, incluso, ojalá que no, pero también puede que digas: “por qué no habré disfrutado más de esas personas”. No olvides nunca, que nada ni nadie tiene porque ser para siempre. Aparecerán las decepciones. Amistades que cambian, el desamor. Mi mejor consejo es que no tomes nada personal. Nadie tiene la posibilidad de hacerte daño a menos que tú lo permitas, nunca lo olvides. Lo que te hace daño no es lo que te dicen, sino la interpretación que haces de eso que te dicen, y eso se llama fortaleza mental. Tendrás que aprender una de las lecciones más importantes de tu vida, y es lo relevante que es elegir bien las personas con las que compartes tus momentos. No se trata de pertenecer al grupo más popular. Se trata de pertenecer a un grupo que te haga sentir bien.

    Es cierto que la adolescencia es de todo menos fácil y que no es lo mismo vivirla como adolescente que como padre, pero créeme cuando te digo que todo puede ser mucho más sencillo. “Tienes suerte”

    Tamara de la Rosa

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  • DEPRESIÓN Y SEROTONINA

    DEPRESIÓN Y SEROTONINA

    1 de Julio de 2017 a las 17:47

    ¡Anímate!". Es lo que más se suele decir a una persona que está pasando por un episodio depresivo. Y ojalá fuera tan sencillo, pero no lo es. La depresión es un problema químico en el cerebro, no es cuestión de un mal rollo. Aunque para muchos esos consejos son palabras de aliento y la intención sea animar, puede dar lugar al efecto contrario y llegar a ser contraproducente, ya que la persona deprimida es la primera interesada en no sentirse como se siente. El que las personas de su entorno "pinten" salir de ese infierno como algo sencillo, y la persona deprimida se sienta incapaz de lograrlo, puede resultarle frustrante.

    Lo cierto es que somos pura química. Los niveles bajos de serotonina se asocian a síntomas depresivos, ansiosos y agresivos y por ello el tratamiento es aumentar esos niveles, ya sea con medicación o con terapia. No hay que subestimar la importancia de la serotonina en relación a nuestro estado de ánimo. Un déficit de serotonina puede dar lugar a la alteración del sueño, del apetito, disfunción cognitiva e incluso pensamientos suicidas. La serotonina participa en el control de la actividad motora, cognitiva y perceptiva.

    Hay medicamentos que mantienen los niveles adecuados de serotonina en el cerebro y se utilizan con éxito para tratar la depresión. La buena noticia es que podemos aumentar los niveles de serotonina de manera natural, sin necesidad de recurrir a medicamentos. Estas son algunas de las maneras más eficaces:

    1. Haz un buen uso del pensamiento y dedícate palabras de aliento: los masajes relajantes proporcionan una sensación de placer ayudando a equilibrar los niveles de serotonina, sobre todo, después de situaciones de estrés o agotamiento físico o mental.

    2. Practica deporte: el deporte hace aumentar de forma natural los niveles de serotonina y dopamina, pero sobre todo cuando lo pasamos bien. Busca el deporte que te hace sentir mejor y márcate rutina. Hacer ejercicio físico con regularidad eleva los niveles de serotonina en el cuerpo, por eso cuando terminamos de hacer ejercicio nos sentimos mucho mejor.

    3. Tener un ciclo de sueño regular: la privación de sueño afecta al cerebro y a nuestra salud mental. Dormir bien y descansar son factores clave para sentirnos felices. El cuerpo humano necesita descansar entre siete y ocho horas diarias para recuperarse de factores externos que producen estrés y cansancio.

    4. Tomar sol: tomar sol aumenta la vitamina D y equilibra el nivel de melatonina que actúa en la producción de serotonina y controla los ciclos del sueño. La falta de luz natural tiene una relación directa con la depresión y puede aumentar los síntomas de tristeza, mal humor, autoestima baja y falta de energía.

    5. Aumenta la dosis de actividades que te hagan sentir bien. Esto influye en el aumento de serotonina y mejora nuestro estado de ánimo.

    6. No olvides el omega 3 en tu alimentación: tu cerebro necesita grasas "buenas" para funcionar. El pescado azul, los huevos, aguacates, frutos secos y aceite de oliva ayudarán a engrasar tus neuronas con omega 3.

    7. Respirar bien ayuda a regular las funciones de nuestro cuerpo y favorece la relajación. Entrena la respiración abdominal.

    8. Practicar ejercicios de relajación, yoga o meditación facilita el equilibrio entre tu mente-cuerpo y un mayor control sobre tus pensamientos.

    A veces pequeños cambios de hábitos aportan los mejores resultados.

    Tamara de la Rosa

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  • ME HE CAÍDO TANTAS VECES, QUE YA NO LO HAGO POR CUALQUIER COSA

    ME HE CAÍDO TANTAS VECES, QUE YA NO LO HAGO POR CUALQUIER COSA

    3 de Julio de 2017 a las 10:49

    Lo cierto es que cada uno de nosotros tenemos una historia. Una historia donde hay momentos maravillosamente inolvidables, momentos que marcaron un punto de inflexión en nuestras vidas, momentos de tristeza acompañados de un periodo de duelo, aprendizaje a base de palos de la vida, decepciones (sentimentales, de amistad, familiares), personas que estuvieron que ya no están, y otras que llevan toda la vida. ¿A qué no me equivoco? Y es que así es la vida.  Absolutamente todos tenemos una historia para escribir un libro y poder enseñar y ayudar a otros con nuestras experiencias.

    Yo personalmente me he caído tantísimas veces que ya no lo hago por cualquier cosa ni por cualquier persona. ¡Llevo toda la vida cayéndome! Han sido tantas caídas que incluso soy psicóloga por ello. Si, si… lo que lees. Sin darme cuenta, todos los errores que cometí desde la niñez hasta la adolescencia, los supe gestionar y direccionar hacia lo que ahora es una de mis grandes pasiones, la psicología.

    Reconozco que desde edades muy tempranas fui una niña bastante complicada de llevar. Tanto fue así, que mis padres decidieron no tener más hijos por la posibilidad que saliera otro como yo. La verdad que suena muy fuerte (ja ja ja …), pero es la realidad. Pasé por 3 colegios en los cuales no paraba de meterme en líos. Llamadas continuas a mis padres, expulsiones de clases, decía que iba pero me iba al parque, asignaturas suspendidas y encima eligiendo amistades que no eran para mí. No porque fueran malas, sino porque no coincidíamos en los valores y principios que mis padres trataban de inculcarme.

    Me etiquetaron como la típica niña que nadie quería en sus clases. Muchos padres no querían que fuera con sus hijas y lo entiendo, era diferente, muy rebelde, no me callaba ni una y no era un modelo a seguir. Todo esto a su vez deterioraba mas mi autoestima. Nadie daba un duro por mí. Solo MI FAMILIA, que no paró ni un instante de repetirme, día tras día, lo que valía como persona y lo grande que era. Recuerdo a mi padre como en casi todas sus charlas, en el salón de la casa donde vivíamos, me decía que todo ese supuesto “mal carácter”, genio, tozudez e impulsividad que me caracterizaba, en realidad eran mis mejores virtudes, pero aprendiendo a gestionarla, porque detrás de todo esa fachada, había una niña llena de inquietudes, justa, que no le gustaban los abusos y sobre todo, muy empática. Me hacía mirarme al espejo y repetirme que valía mucho. Hoy en día, cada vez que hago la "técnica del espejo" con algunos de mis paciente (ya que es una técnica psicológica), me vienen a la cabeza esos recuerdos que me encantan.

    A mis pobres padres les salieron las canas antes de tiempo por culpa de los disgustos que les daba. Pero jamás tiraron la toalla. Tanto fue así, que desde los 7 años acudí a diferentes psicólogos. Cuando no era para aprender técnicas de estudio, era para gestionar mi impulsividad, para mejorar la relación con mis padres, para motivarme, y claro… tanto tiempo yendo a psicólogos que lógicamente me enamoré de la profesión cuando fui consciente sobre todo, del poder de la mente para jugar con las emociones. Que gran importancia tiene la salud mental en absolutamente todo, te pase lo que te pase. Hasta para pasar los malos momentos la fortaleza mental es imprescindible. No para no sufrir y no pasarlo mal, sino para sobrellevarlo de manera más saludable. Para el deporte, para confiar en nosotros mismos, para nuestro día a día, para la vida en sí. ¿Cuántas veces nos hemos venido abajo por nimiedades? ¿Cuántas veces hemos hecho un mundo de un grano de arena? Infinitas…

    Pues gracias a tanto psicólogo y sobre todo, a la constancia de unos padres maravillosos que nunca tiraron la toalla y que sin darse cuenta, me emborracharon de unos principios y valores de los que me siento plenamente orgullosa, logré salir de esa espiral negativa, romper el muro que yo sola me había creado y empezar a confiar en mí. Me marqué como objetivo sacar mi mejor versión e invertir toda mi energía en lo que me hiciera feliz. Pero a los a los pocos años, cuando estaba en COU, fui víctima de un Trastorno de Alimentación, La Anorexia. Otro palo para mi, ya que fue acompañado de mucha ansiedad y un cuadro depresivo, y un grandísimo palo para mis padres que, después de tantos años, ya habían empezado a respirar. Vuelta al psicólogo. Me costó bastante superarlo pero una vez más, con la ayuda de un profesional y mi familia lo logré. ¿Ahora entienden porque decidí estudiar psicología? Ja ja ja… La verdad que es un consejo que suelo darle a los más jóvenes, "busca tu pasión y busca la manera de dedicarte a ello". Trabajar en lo que gusta, es más que gratificante. No porque los Lunes los vayas a ver como Viernes, ¡¡eso es absurdo!!, yo amo lo que hago y los Viernes estoy saltando sobre una pierna por la llegada del fin de semana, sino porque ya que vamos a dedicarle tantos años y horas de nuestra vida a esa parte laboral, nos será mucho más sencillo si nos gusta lo que hacemos.

    En fin, me he caído mil veces más. Fracasos sentimentales, decepciones de amistad, jugadas que me han hecho en lo laboral, pero han sido batallas que poco a poco he ido venciendo y con bastante menos sudor que años atrás. Ya por fín tengo las herramientas para levantarme después de cada caida, para gestionar emociones como la ansiedad y la tristeza. Herramientas para mejorar mi autoestima cuando vea que corre peligro, herramientas para gestionar el miedo e impedir que me paralice a la hora de luchar por mis sueños. El mágico mundo de la mente...

    Sé que me caeré millones de veces más, pero no por otra cosa, sino porque es cuestión de vivir. Me niego a sobrevivir porque merezco VIVIR BIEN,  y esto conlleva asumir determinados riesgos que te pueden salir bien y otros que te pueden salir mal, pero merecerá la pena. Lo que he aprendido con cada caída es que cada vez me dan menos miedo. He asumido que a lo largo de la vida me voy a caer millones de veces y me romperé los dientes, pero unas veces más rápido, y otras más lento, SIEMPRE ME LEVANTARÉ y… ¿sabes lo que es necesario para poder hacerlo?, siempre tener en mente uno o varios MOTIVOS.

    Así que si eres de los que piensan que has tenido mala suerte en la vida, piensa que detrás de cada persona hay una historia. Todos hemos sufrido y todos hemos sido felices, pero ni siempre hemos estado sufriendo, ni siempre hemos sido felices. Mira hacia atrás solo para recordar de dónde has venido pero sin angustia, porque lo que realmente importa es lo que viene a partir de ahora. Hoy mismo estás creando tu futuro así que pico y pala y a ir creando una buena base.

    TAMARA DE LA ROSA

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  • FLUIR Y DEJAR IR...

    FLUIR Y DEJAR IR...

    3 de Agosto de 2017 a las 15:23

    Aprender a dejar ir y a decir adiós a todas esas personas, situaciones o cosas que nos causan dolor, es una asignatura pendiente para muchas personas.

    Es cierto que no podemos exigir a otros que nos den lo que no les nace del corazón, pero somos los únicos responsables de analizar si lo que estamos recibiendo es lo que realmente merecemos. Con esto no me refiero a que haya que cortar por lo sano con cualquier tipo de relación, trabajo y demás. Un pilar básico para las relaciones interpersonales es la comunicación, y es la primera herramienta que debemos utilizar cuando algo de nuestra vida no funciona. Debemos dar la oportunidad a los demás de conocer que alguna de sus actitudes o comportamientos nos están dañando. Una vez la otra persona tenga conocimiento, es su decisión si cambiar o no, y es totalmente respetable. En el caso de no cambiar, es tú decisión si mantener una relación que te destruye, ya sea con tu pareja, amistades o cualquier situación que te desestabiliza. La vida es una continua valoración y decisión, valoración y decisión. Debemos responsabilizarnos de lo que nos sucede.

    Son muchas las personas que acuden a consulta destruidos, con la autoestima totalmente mermada, con ansiedad, incluso con depresión por no saber tomar la decisión de decir adiós. Personas que se resignan a soportar situaciones o relaciones que les insatisfacen por MIEDO al arrepentimiento o al dolor que lógicamente, supone decir adiós a una parte de tu vida.

    1. Comunicación como primera herramienta: si no comentas lo que te hace daño, la otra persona no tiene porqué  saberlo. Por mucho que te conozca, esa persona no está en tu cabeza así que, deja de suponer que lo sabe y si te molesta algo, simplemente dilo. Si tienes dudas, pregunta y si necesitas algo, pídelo, pero no supongas. Dale la oportunidad a la otra persona de entender lo que te ocurre.

    2. Esa persona está en todo su derecho de cambiar o no, la actitud que le has comunicado que te daña, o de llegar a un acuerdo. Ahora te toca a ti reflexionar si te compensa emocionalmente mantener este tipo de relación, y sobre todo si lo mereces.

    3. Decir adiós supone un malestar porque normalmente nos despedimos de una parte de nuestra historia, pero es mejor sufrir un tiempo que toda una vida. Cuestión de cómo lo interpretes. Debemos de aceptar que existirán momentos en nuestra vida donde tendremos que convivir con el dolor para luego poder darnos la oportunidad de DISFRUTAR DE NUEVO.

    4. Piensa en todo lo que vas a ganar: Terminar una relación no es el fin del mundo, quizás es la oportunidad de enfocar tu vida hacia dónde quieres estar y rodearte de personas con las que empieces a sumar en vez de restar. Vas a ganar libertad, más tiempo para hacer lo que realmente te satisface y sobre todo, vas a ganar tranquilidad mental. Como dice el refrán: “mejor solo que mal acompañado”. El mundo está lleno de personas magníficas por conocer.

    5. A veces no damos el paso por miedo a arrepentirnos y sufrir, cuando si te paras a pensar, ya estás sufriendo manteniendo ese tipo de relación, o situación que te insatisface. Algo irracional ¿no?

    6. Trabaja tu autoestima y ten presente lo que vales como persona. Si no sabes lo que vales, seguramente con frecuencia te conformarás con menos de lo que mereces.

    Tamara de la Rosa

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  • ESTRÉS Y RELAJACIÓN

    ESTRÉS Y RELAJACIÓN

    1 de Septiembre de 2017 a las 07:49

    Aprender habilidades de relajación es algo de lo que todos sacaríamos un gran beneficio. Aprender a relajarse debería ser una prescripción médica. El ritmo de vida que llevamos nos conduce con frecuencia a vivir de una manera acelerada, con ansiedad, estrés, prisas y pensamientos negativos. Desde que despertamos, de manera automática, nos sobrecargamos con todas las obligaciones y responsabilidades que nos impone la vida, más las que nos autoimponemos nosotros mismos. Cuando este estado se mantiene en el tiempo, se convierte en un problema.

    Con frecuencia activamos el piloto automático hasta que nuestro cuerpo nos dice ¡basta por exceso de velocidad! Pero cuando el cuerpo da este aviso, ya hemos superado sus límites. Normalmente llevamos tiempo sobre-esforzándonos y al cuerpo le cuesta recuperar de nuevo sus niveles óptimos de salud, ya que le hemos estado exigiendo por encima de sus posibilidades durante bastante tiempo.

    Lo cierto es que dedicar un tiempo a la relajación hasta convertirla en un hábito de vida, es esencial para el bienestar emocional y nuestro rendimiento. Saber relajarnos fisica y mentalmente, es lo que deberíamos lograr los fines de semana o en vacaciones pero, por diferentes razones, no siempre nos resulta sencillo poder desconectar. Incluso, muchas veces nos sentirnos presionados hasta por no estar haciendo nada. No disfrutamos ni siquiera de una siesta en el sofá porque nos da la sensación de estar perdiendo el tiempo. Estamos tan convencidos que descansar no es una prioridad, de tal manera que cuando lo hacemos nos boicoteamos con pensamientos tipo: “tendría que estar haciendo…” apareciendo emociones incómodas que nos impide descansar mental ni físicamente.

    1- Cambia el enfoque. En vez de esperar a estar mal para frenar el ritmo, ¿por qué no dedicamos unos minutos al día a una actividad que nos haga sentir mejor? Dale un descanso al cuerpo. Cuando nos distraemos del problema que tenemos, es cuando aparecen las mejores soluciones. Cuando la persona se encuentra en reposo, disminuye la actividad eléctrica entre los dos hemisferios del cerebro, permitiendo una mejor sincronía que te permite acceder a los dos lados de la mente. Es por ello que encuentras mejores ideas y soluciones cuando estás relajado.

    2- Un tipo de relajación sencilla, efectiva y rápida de hacer es la respiración abdominal. Se trata de aprender a respirar bien mediante una respiración diafragmática, que es la respiración más completa y profunda. Cuando estamos en situaciones de estrés nuestra respiración se agita y se hace menos profunda. Con esta técnica, hacemos que nuestra respiración vuelva de nuevo a un ritmo más suave que nos facilita la relajación. Cogemos aire por la nariz y contamos cuatro segundos mientras inflamos el abdomen para luego, soltar de nuevo el aire muy lentamente por la boca. El objetivo es dirigir el aire inspirado a la parte inferior de los pulmones. Al espirar se debe cerrar los labios de forma que al salir el aire se produzca un leve resoplido. Importante, soltar más aire del que inspiramos. La respiración debe ser pausada y nuestra atención debe estar en la respiración. Hacer 10 inspiraciones seguidas de este tipo varias veces al día no ayudará a controlar nuestro nivel de activación. Recuerda que todo lo que nos ocurre en el plano corporal tiene su reflejo en la mente y, de igual manera, todo lo que pensamos y sentimos tiene su reflejo en el cuerpo. El corazón y el cerebro están en continua relación. Ante situaciones de estrés y miedo, el ritmo cardiaco aumenta y la actividad cerebral se dispara. Controlar la respiración nos ayudará a manejar adecuadamente una experiencia estresante o de temor. Debemos saber que, si nos vencen los nervios, algunas funciones básicas de nuestro cuerpo tan simples como respirar pueden ayudarnos mucho a salir de ese estado.

    3- Cuando sientas que el nivel de estrés es elevado, no dudes en caminar diez minutos de tal forma que la respiración y el corazón se aceleren para producir oxitocina. Esta hormona inhibe la hormona de cortisol (hormona del estrés) y conseguimos disminuir los niveles de ansiedad, preocupación y tensiones. También te ayudará apretar con fuerza los puños y liberar lentamente 10 veces. De esta manera conseguirás liberar estrés.

    Tamara de la Rosa

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  • VIVIR ES UN DEPORTE

    VIVIR ES UN DEPORTE

    8 de Septiembre de 2017 a las 08:27

    Lo cierto es que “vivir” es como practicar un deporte. Existen diferentes tipos de jugadores. Mientras unos se conforman con ver el partido desde el banquillo, (personas que deciden sobrevivir en lugar de vivir bien siendo espectadores de su vida viéndola pasar), otros se esfuerzan, trabajan duro, son constante en cada entrenamiento, perseveran ante las dificultades, estudian cada partido y buscan siempre mejores estrategias para alcanzar sus objetivos. Estos últimos serían los que no se conforman con el papel de espectador y son los protagonistas de su propia historia. Personas que toman decisiones, que apuestan por el cambio, que salen de su zona confort las veces que haga falta y conviven con la incertidumbre con el propósito de crecer en cualquier ámbito de su vida (personal, laboral, sentimental)

    Todos deseamos un cambio pero muy pocos arriesgamos a la hora de empezarlo. Como en el deporte, soñamos con alcanzar el éxito y además, hacerlo con el mejor resultado, pero a veces nos olvidamos que esto es maratón. Muchas veces tendremos que sudar la camiseta, los momentos difíciles no serán escasos y el cansancio físico y mental estará presente en muchos de los días.

     La confianza en uno mismo y en nuestras posibilidades, el autocontrol y el manejo de emociones como la frustración y el nivel de activación (ansiedad), son necesarias para jugar ese partido que nos ha regalado la vida. Un regalo para el que es necesario desarrollar la fortaleza mental para así, lograr que lo que sucede en el exterior afecte lo menos posible a nuestro interior. Debemos estar preparados para las derrotas, porque tarde o temprano, quieras o no, van a llegar. Normal sentir frustración inicial  cuando esto sucede, pero es una elección si me quedo anclado en ese partido mal jugado o si por el contrario, analizo bien la jugada, los posibles errores, los posibles cambios de estrategia y me pongo a entrenar en ello.

    Si quieres ser el titular de “tu vida”, debes trabajar estas características:

    1. Deportividad y juego limpio: en todo deporte existen unas reglas de juego y normas de convivencia que los jugadores han de cumplir, y la omisión de éstas tiene sus consecuencias. Empieza a hacerte responsable de tus acciones y ahórrate tarjetas.

    2. Analiza tu jugada: como dijo Michael Jordan: “Existen buenas y malas maneras de hacer las cosas. Tú puedes practicar el tiro 8 horas diarias, pero si la técnica es errónea, sólo te convertirás en un individuo que es bueno para tirar mal”. En resumen, si queremos un cambio, tendremos que hacer algo diferente. Si siempre haces lo mismo, siempre tendrás el mismo resultado.

    3. Autoconocimiento: Conócete a ti mismo. Conocer tus virtudes y debilidades para así, mejorar tus destrezas y desarrollar y fortalecer todo tu potencial.

    4. Trabajo en equipo: Fomenta la socialización, compañerismo, respeto, amistad, lucha por la igualdad, preocupación por lo demás. Trabajando solo, puedes ganar partidos, pero trabajando en equipo, ganarás campeonatos.

    5. Autodisciplina: Nada es regalado. Quien algo quiere algo le cuesta, y  con esto no me refiero al dinero, sino al esfuerzo. 

    6. Competitividad: no hay que conformarse con ser buenos sino luchar por ser los mejores, pero siempre con humildad. Para llegar alto no tienes que pisar ni pasar por encima de nadie.

    8-. Reto personal: Márcate objetivos alcanzables y estos objetivos divídelos en objetivos a corto plazo. Compite contigo mismo. Siempre supera al que eras ayer.

     "La vida como el deporte y el deporte como la vida misma"

    "MI CONSEJO PERSONAL: JUEGA CON DEPORTIVIDAD, Y SI OBSERVAS QUE NO HAY PROGRESO, CAMBIA DE ENTRENADOR"

    Tamara de la Rosa

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  • QUERIDO PADRE DE MI HIJO..

    QUERIDO PADRE DE MI HIJO..

    3 de Octubre de 2017 a las 08:00

    Últimamente me ha dado por escribir cartas y compartirlas con ustedes, y es que cuando hago algo que me gusta, tiendo a repetirlo hasta que me aburro. Lo reconozco, ese es mi "yo" neurótico ;) De paso, les agradezco a todos los que me escribieron comentándome que les había encantado la carta dirijida a Javi. Me alegro que les haya gustado y créanme, que de mayor la leerá ja ja ja...

    Seguramente algunos de ustedes, al leer el título de este post, habrán pensado que iba a despellejar, a través de las redes, al padre de mi hijo. Vemos tantas cosas en la tv incluso en nuestro entorno, que es lo primero que da a pensar. Reconozco que yo también hubiera pensado que esta carta sería para vomitar las diferencias que alguien pudiera tener con el padre de su hijo. Y es que es cierto que hay padres y madres de todo tipo. Pero dentro de “todo tipo”, están tanto los irresponsables que no cumplen con sus obligaciones como padres / madres, o que utilizan a los niños como herramienta para dañar al otro progenitor, como los/as que se vuelcan y esfuerzan en hacer feliz a los mas pequeños emborrachándoles de amor, educación, principios y valores. No cabe duda que existe quien lo hace mal, pero también quienes lo hacen de maravilla.

    En mi caso, gracias a Dios y sobre todo, gracias a él y a mí que nos lo hemos currado muchísimo, es uno de los casos en positivo. Soy afortunada porque tengo la tranquilidad de que mi hijo disfruta de un padrazo. Hoy le escribo esta carta porque es el cumpleaños, y también lo quiero felicitar por aquí.

    "MUCHÍSIMAS FELICIDADES RENÉ. Ya que me vas a matar cuando leas esto, quiero aprovechar la ocasión no solo para felicitarte por los 43 pedazos de años que hoy cumples. Aprovecho para decirte lo que creo que sabes porque te lo he dicho en alguna ocasión, pero quiero que conste por escrito por si algún día lo olvidas solo tengas que tirar de la red. Lo digo más que nada, por eso de seguir cumpliendo años e ir perdiendo memoria (es bromaaaa ja ja ja)

    Quiero que sepas que estoy convencida y muy orgullosa de haber elegido a la mejor persona para ser el padre de mi hijo. No solo eres un padrazo que lo haces feliz dedicándole tiempo en jugar, estudiar y trabajando su autonomía, sino que también le ayudas enseñándole, que pisar el freno es necesario en la vida, poniendo normas y límites. GRACIAS por formar un equipo conmigo donde tú y yo somos "uno" respecto a Javi. Mismas normas, mismos hábitos, mismos refuerzos, mismos castigos. Hemos sabido separar las diferencias que hayamos podido tener porque los dos hemos tenido muy claro, desde un principio, que el niño está por encima de cualquier tipo de diferencia y rivalidad. La verdad que tengo suerte porque me haces muy fácil ser madre. Creo que ser padres es el trabajo con mayor responsabilidad que una persona puede tener, sin fines de semana de descanso y sin posibilidad de jubilación. Sin embargo contigo, de momento, hasta los momentos difíciles se sobrellevan bien.

    Y ahora quitando la parte de padre, que no tengo nada más que cosas buenas que decirte, quiero agradecerte que seas el gran apoyo que eres para mi sin tenerlo que ser. Gracias por estar SIEMPRE ahí de manera incondicional. Perteneces al grupo de personas que son prioridad en mi vida. No solo por ser el padre de mi hijo, sino por la calidad humana que te define. Tus consejos, tus palabras de aliento cada vez que las necesito, los momentos de risa floja que compartimos... Saber que siempre estás ahí, me da tranquilidad.

    La verdad que me siento muy afortunada por las personas que pertenecen a mi entorno mas cercano. Ya sabes que con el tiempo, he aprendido a ser selectiva y darle prioridad a la calidad mas que a la la cantidad respecto a las personas que forman parte de mi círculo mas íntimo, y tú por supuesto, sabes que estás en ese grupo. Tampoco te vengas muy arriba porque también te tengo que decir que cuando te pones de orgulloso y de sabelotodo, no te soporto. Pero bueno, eso ya lo sabes y lo vamos gestionando junto con mi "super genio" con el que cada vez lidias mejor ja ja ja

    Un besazo enorme, te quiero muchísimo, eres muy especial y a ver si luego te invitas a unas cocacolitas por lo menos ja ja ja

    Fdo: Tama"





  • UNA CARTA PARA MÍ…

    UNA CARTA PARA MÍ…

    14 de Octubre de 2017 a las 08:06

    Muchos pensarán que soy algo fantasiosa o egocéntrica por dedicarme esta vez, la carta que escribo cada semana, a mí misma. ¿Te resultará extraño verdad? ¡Que estupidez perder mi tiempo y energía en escribir algo para mí! ¡Qué aburrida tiene que ser mí vida!

    Pues si queridos seguidores y no seguidores a los que les llegue y lean esta carta. Así va la autoestima de muchos, con falta de pasar una itv y poder regularla. Parece que hay que tener tiempo para todo y para todos menos para uno mismo, y cuando te decides a hacerlo, no son pocos los que piensan que se trata de una pérdida de tiempo. Parece que siempre hay cosas más importantes en las que agotar el tiempo que en uno mismo.  

    ¿Has probado a escribirte una carta alguna vez? Es terapéutico. Es una forma de encontrarte contigo mismo/a. Una manera de conectar con lo más profundo de ti y sobretodo, con tu niño/a interior. ¿Qué te dirías? Una oportunidad para perdonarte, olvidar y dejar atrás tanto lastre con el que cargas ¿Crees que te llegarías a emocionar? Escribir hace que conectes con lo imaginable.Prueba a abrir la caja de pandora y ver que sale de ella. Ya tendrás tiempo de juzgar si se trata de una chorrada o no. Te animo a que lo pruebes. Ponte música relajante o lenta, y simplemente déjate llevar. “ESCRIBE TU CARTA”

    UNA CARTA PARA MÍ…

    “Hola Tama, hace tiempo que llevo pensando en escribirte y de hoy no pasa. A veces estoy tan liada que me olvido de ti. Perdóname. Sabes que desde que me doy cuenta pongo remedio y te dedico tiempo exclusivo.

    Seguramente estarás mareada conmigo. No paro de hablarte, de preguntarte, de volverte loca con mis indecisiones, con mis proyectos, con mí no saber “no hacer nada”, mis dudas como madre, cómo hacerlo mejor, mis objetivos, si estaré invirtiendo bien mi tiempo o no, si vale la pena agotar tanto tiempo en esfuerzo o me estaré equivocando... La verdad que reconozco que puedo llegar a ser muy pesada, pero sin embargo tú siempre estás ahí.

    Eres mi confidente, solo tú sabes ciertas cosas de mí. Nuestros pequeños secretos para siempre...

    Eres mi consejera, mira que te pregunto veces lo que hacer y cuando ninguna de las dos sabe la respuesta, recurrimos siempre a esa persona especial que todo lo sabe. ¿Qué bueno es tenerle verdad? Siempre tiene una respuesta que darnos.

    Eres mi paño de lágrimas. ¿Cuantas veces nos habremos abrazado y liberado de tensiones a través del llanto…? ¿Cuántas veces a través de las lágrimas habremos expresado lo que no se puede decir con palabras. Cuantas veces…

    Eres mi carcajada personificada. La de veces que nos habremos reído solas recordando momentos, anécdotas o situaciones que nos pudieran pasar y hemos pensado que si alguien nos estuviera viendo por un agujerito, nos diría que estamos para atar. Sabemos pasarlo bien juntas pero claro, nuestro tiempo nos ha llevado. Una pena que no siempre hayamos tenido esta relación.

    Hubo una época en la adolescencia que me ensañaba contigo. ¿Lo recuerdas? Me dirigía a ti de manera despectiva, cruel y muy exigente. No estaba conforme con nada de lo que hacías, y claro… eso me ayudaba a que nada me saliera como yo quería. Te reconozco que me llegué a creer todo eso que me decía mucha gente…”una bala perdida, una oveja negra…” Llegue a dudar de ti. Menos mal que llegó el día en el que descubrí que con cada palabra con la que intentaba sabotearte, me arrancaba una parte de mí dejándome heridas muy feas. Ese día entendí que somos almas gemelas y que todo lo que te pase a ti me afecta directamente a mi.

    Gracias por estar ahí. Por recordarme que tengo una niña interior que, de vez en cuando, me hace perder el norte para luego recuperar la cordura llena de energía. Gracias por recordarme que esa niña revoltosa, un tanto inquieta, contestona, rebelde, defensora de las causas perdidas, un poco” bastante” enterada y que siempre tenía  que acabar con la última palabra, no era mala niña. Gracias por recordarme que detrás de esas habilidades, quizás mal expresadas en ese entoces, había una niña “normal” que el principal defecto que tenía es que no se quería.

    Ay mi niña interior, que presente te tengo. Gracias a ti sigo siendo una culo inquieto. Sigo teniendo mi punto rebelde, pero me gusta. Sigo defendiendo lo que creo que no es justo ¿pero sabes qué? Ahora me da exactamente igual lo que pueda pensar quien no me conoce, incluso me da igual lo que pueda pensar quien me conoce si creo que lo que estoy haciendo, lo estoy haciendo bien. Por fin somos libres de la presión del entorno y simplemente, "somos".

    Mi yo interior, mi compañera, mi alma gemela y la única que con toda garantía sé que me acompañará toda la vida.

    Te voy a querer, te voy a proteger, nos seguiremos cayendo y rompiendo los dietes pero estate tranquila. Ya hemos aprendido que todo pasa y que juntas, hacemos un equipo que todo puede. Seguiremos caminando de la mano, apoyándonos desde el cariño. Seguiremos pidiendo perdón cada vez que nos equivoquemos y dando las gracias por todo lo bueno que está por llegar.

    Increíble como me ha cambiado la vida desde que empecé a tratarte desde el cariño, a respetarte, a quererte...

    Te quiero, me quiero.

    Tamara de la Rosa

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  • DIÁLOGO SOCRÁTICO

    DIÁLOGO SOCRÁTICO

    21 de Noviembre de 2017 a las 14:41

    Por diferentes motivos, como podrían ser continuas experiencias negativas, convivir en un entorno pesimista u otras razones, podemos ir adquiriendo de manera progresiva un estilo de pensamiento negativo sin apenas darnos cuenta. En ocasiones nos cuesta reconocer en quien nos hemos convertido. Nos recordamos como personas alegres, divertidas, que disfrutaban de la vida y de repente, sin saber cómo ni cuándo, nos vemos envueltos en un mundo bombardeado por pensamientos tan negativos, destructivos y dañinos que dificultan el ritmo de nuestro día a día, un mundo lleno de miedos y negatividad hacia nuestro entorno y hacia nosotros mismos. Lo que comenzó siendo una interpretación negativa de un suceso en particular se fue generalizando a un todo. La mente llega a un punto que adquiere el poder de darle escasa o nula atención a todo lo bueno que nos ocurre o está por ocurrir y se centra únicamente en lo negativo. Y en caso que no lo haya, lo busca hasta encontrarlo.

    Nos hablamos con crueldad, una crueldad que somos incapaces de utilizar con otras personas. Sin embargo, no nos cuesta nada hacerlo contra nosotros mismos. Seguimos sin ser conscientes de que las palabras no se las lleva el viento y que cada una de ellas destruye o edifica, hiere o cura, te inspira o te hunde. Las palabras se transforman en nuestro pensamiento, así que en cada momento estamos creando lo que pensamos. Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto centrifugando un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante horas. Esa sensación de agobio permanente produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro.

    El problema está en que nos creemos todos los pensamientos que nuestra mente crea y lo cierto es que no todo lo que pensamos tiene por qué ser real. Por mucho que yo piense que soy una persona altruista, si no actúo como tal no lo seré nunca. Por mucho que yo piense que me voy a ganar el Euromillón, a no ser que juegue y, además, me toque la suerte (el azar), no me voy a hacer millonaria. Pues lo mismo ocurre con todo lo que pensamos. La función de la mente es enviarnos todo tipo de pensamientos, unos racionales, otros irracionales, creativos, sexuales, sádicos, etcétera. Esa es la función de la mente. Sin embargo, nuestra función es darle la credibilidad e importancia que corresponde a cada uno de los pensamientos, en lugar de disfrazarnos de ellos de manera automática, viviéndolos como si se tratara de una realidad. Debemos aprender a cuestionar lo que pensamos.

    El diálogo socrático es una herramienta que utilizamos muchos psicólogos en terapia cuando trabajamos la restructuración cognitiva. Se trata de un diálogo donde a pesar de parecer una simple conversación, donde solo falta una cañita y un plato de camarones, el psicólogo está cuestionando determinadas ideas irracionales o limitantes del paciente llevando a cabo una serie de preguntas para que, a través de la reflexión, razonamiento y evidenciando el pensamiento, el paciente rompa con el esquema mental destructivo y llegue a la parte racional. El objetivo es que el paciente llegue a utilizar esta herramienta consigo mismo para cuestionar los pensamientos catastróficos y poco a poco, adquirir un hábito de pensamiento saludable. Normalmente, cuando tenemos una baja autoestima, todo lo negativo (especialmente lo referente a uno mismo) nos lo creemos sin cuestionarlo ni un momento, dificultando muchísimo la toma de decisiones y convirtiéndose así en la barrera que separa lo que somos de lo que queremos ser o lo que tenemos de lo que queremos tener.

    Algunas preguntas eficaces del diálogo socrático pueden ser: "¿Qué es lo peor que te puede pasar?, ¿Y lo mejor? ¿Lo peor tiene algún tipo de solución? Todo es posible pero ¿qué probabilidad existe que ocurra? ¿En qué te basas? Cuestionando tu pensamiento de esta manera lograrás en muchísimas ocasiones identificar el pensamiento irracional que te tiene bloqueado. Estarás poniendo a prueba a tu pensamiento para comprobar cuanto de real es. Recuerda, no todo lo que piensas es real así que no des todo por cierto de forma automática.

    Tamara de la Rosa


  • TRASTORNO ALIMENTICIO Y NAVIDAD. ¡BUFF...! QUE  DIFÍCIL.

    TRASTORNO ALIMENTICIO Y NAVIDAD. ¡BUFF...! QUE DIFÍCIL.

    29 de Noviembre de 2017 a las 14:37

    NAVIDAD, COMIDA, TEMOR ¿TE SUENA DE ALGO? Llega la navidad, época de tentaciones, de almuerzos y cenas en “familia y en abundancia.” Tanto por mi profesión como psicóloga, como por mi experiencia personal durante la adolescencia con la anorexia, sé que estas fechas para las personas que sufren TCA, son unas fechas muy complicadas a nivel emocional.

    Recuerdo la época en la que me bombardeaban sentimientos contrariados durante esta época del año. Por un lado llegaba la navidad. Época que siempre me ha apasionado por la maravillosa magia que la define. Esla época del año donde, a día de hoy, mi niña interior se hace sentir y escuchar más fuerte. Pero claro, para una persona que está pasando por un Trastorno Alimentario como era mi caso, se me hacía cuesta arriba. Incluso, cuando ya lo había superado, volver a disfrutar de la navidad al 100 x 100, me costó mis añitos.

    No nos confundamos con este trastorno. Manejarlo, dormirlo o eliminarlo, no se consigue de un día para otro. Es un proceso terapéutico donde el progreso es lento, que no significa que sea imposible. Pero aunque lo consigas, el miedo a perder el control e incluso, a tener una recaída, se mantiene durante un tiempo. Puedes lograr que tu vida no gire única y exclusivamente alrededor de la comida, pero épocas como navidad donde celebramos cenas de amigos, cena de noche vieja, almuerzo del 25, fin de año, día de reyes con su habitual roscón, para una persona que está pasando, o que ha dejado atrás el trastorno hace poco, le puede resultar muy duro. Y si añadimos a todo esto que durante esa época los bombones, turrones y demás están expuestos por toda la casa, ponerse en nuestros zapatos es difícil.

    A todo esto, vamos a añadirle que si tu familia sabe por el problema que estás pasando, ya anticipas que vas a tener más de 4 ojos clavados en ti durante toda la comida, que vas a ser la comidilla de todos y que seguramente, cuando digas que no quieres postre, más de uno te diga: “ay chica, déjate de tanta tontería ya, ¿no te das cuenta que estás muy delgada?, hazlo por tus padres que lo están pasando muy mal con todo esto, con lo guapa que estás con 4 o 5 kilos de más”. En ese momento es cuando te toca sonreír mientras por dentro es como si tuvieras un bicho a punto de estallar. Te muerdes la lengua por no decirle: “¿Crees que me gusta sentirme así? ¿Crees que me siento orgullosa de ver como mis padres se deterioran por mi culpa? ¿De verdad crees que comiendo el postre de hoy se va a solucionar mi problema? O mejor dicho, ¿Crees que comiendo y engordando el trastorno desaparece? Pues si piensas de esa manera, permíteme decirte que a veces, cuando no tienes ni la menor idea de lo que hablas, es mejor mantenerte en silencio y no dar consejos que, créeme cuando te digo, que no mejoran la situación” Pero claro, todo esto nos lo decimos de boca hacia dentro porque si no estarías creando un mal rollo navideño. La realidad, es que esos consejos POCO ACERTADOS que nos dan, no debemos tomarlos como un ataque. Está claro que no son los mensajes más apropiados, pero la INTENCIÓN de estos mensajes es ver si de alguna manera nos tocan esa fibra que nos haga cambiar. La intención es ayudar. Si queremos que empaticen con nosotras, también tenemos que intentar empatizar con nuestro entorno.

    Debemos entender que estos trastornos, si no lo has vivido de cerca, en tus carnes o no te has ocupado en conocer o estudiar por qué aparece, por qué se mantiene, como funciona, como nos hace sentir y por qué es tan complicado dejarlo atrás (incluso queriendo), es muy normal que desde fuera, se lleguen a conclusiones erróneas y se tenga una percepción que no se ajusta con la realidad respecto a lo sencillo o complicado que puede ser superarlo.

    Aquí van mis píldoras para esta navidad:

    1. Acepta lo que no depende de ti. Desactiva el “modo centrifugadora”. Por muchas vueltas que le des, alguien seguramente te hará un comentario y estará pendiente de lo que comes. No pasa nada. Seguramente tú también lo harías si se tratara de un familiar cercano el que sufriera un trastorno de este tipo. Muchas veces la preocupación de los demás la interpretamos como un ataque, y solamente es preocupación. No debemos olvidar que no sólo enfermamos nosotras, sino también quien más nos quiere. Tenemos que aceptar que tenemos un trastorno y que quien nos quiere, lo entiendan o no, se preocupan por nosotras. Absorbe la intención de sus mensajes. No entres en guerra cuando nadie te ha propuesto ni siquiera una batalla. La pelea solo está en nuestra cabeza. Disfruta de la navidad.
    2. Si un día comes alguna caloría de más de la que consumes habitualmente, no vas a perder el control. Eso es una creencia limitante. Identifícala y sustitúyela por otra racional. Incluso quienes hacemos una dieta diaria saludable y practicamos ejercicio para mantenernos en forma, nos permitimos de vez en cuando saltarnos nuestros hábitos. No podemos ser tan duras y crueles con nosotras mismas. Trátate con cariño igual que seguramente haces con los demás.  
    3. La navidad solo son unos días. ¿Cómo objetivo?, disfrutar y comer saludable a pesar de las emociones incómodas que puedan aparecer. No comer de más, ni de menos.

    Es cierto que en esta fecha suele aumentar el número de recaídas.

    Algunos trucos para evitar el atracón es:

    1. Cuando sepan que vas a almorzar o cenar, mentalízate de lo que vas a comer tanto de primero, de segundo y de postre. Por ejemplo: de primero un plato de consomé, de segundo dos piezas de carne con ensalada y de postre un trocito de tarta. Ya sabes qué es justo eso lo que te vas a comer y la cantidad es saludable por lo tanto, de ahí no debes pasarte porque tu cuerpo no necesita más. Se trata de alimentarse bien, y tanto el no comer como comer en exceso, no lo es.
    2. Come despacio y sin prisas. Disfruta de tu cena navideña. Comiendo despacio logras calmar la ansiedad por seguir comiendo.
    3. Si aparece la tentación por el atracón, es importante que vayas reforzándote que hasta ese momento has llevado el control y que lo estás haciendo muy  bien. Lo que para muchos es absurdo, para nosotras es un esfuerzo y somos unas CAMPEONAS cada vez que lo logramos. Recuerda la sensación de culpabilidad que va a aparecer después de hacerlo. Piensa la irracionalidad que tiene esa conducta. Incluso te recomiendo que lo anotes y lo leas si llegara el caso ¿De qué te sirve llegar al atracón si luego aparece el bombardeo de pensamientos negativos, destructivos, sentimiento de culpabilidad y deseo o intención de provocarnos el vómito? Logra que todo sea más sencillo.

    La navidad no solo significa comidas. Es época de estar en familia, amigos, regalos, decorar la casa… Tienes miles de actividades que hacer y de las que disfrutar. Perdí muchos años de mi vida centrada en la comida y créanme cuando les digo, que ahí fuera existe un mundo imperfecto e increíble que no observamos porque solo nos miramos a nosotras mismas y nuestra imagen. No solo somos dos piernas y dos manos. Somos mucho más. Tenemos unos valores y principios de los que presumir y si no los tenemos, justo eso es lo que debemos trabajar porque con el tiempo te das cuenta, que lo que realmente importa no es lo exterior sino lo interior. Buscar la perfección nos enferma, porque nunca la vamos a encontrar. No existe. Sin embargo, en el camino a encontrarla nos vamos deteriorando.

    ¡Ojo! no opino que no haya que darle importancia al físico! Es importante gustarnos a nosotras mismas. Yo me cuido, vigilo mi peso, hago deporte y como de manera saludable. Pero lo hago tomando distancia de los pensamientos obsesivos, porque me he encargado de llenar vacíos y diferentes ámbitos de mi vida de ilusiones, objetivos y tantas cosas bonitas e interesantes, que mi peso es secundario. Ahora mismo peso 11 kilos más que cuando estaba enferma. Sigo delgada, pero ya no delgada enfermiza. Mi salud no corre peligro. .

    Tamara de la Rosa.






  • PELIGROSOS MITOS SOBRE EL AMOR

    PELIGROSOS MITOS SOBRE EL AMOR

    22 de Enero de 2018 a las 16:55

    Con frecuencia observamos como en multitud de películas y letras de canciones se muestra una idea equivocada sobre el amor. Un ideal donde parece ser que por amor debemos darlo todo, y unos modelos de referencia donde se asocia posesión, celos y dolor con amor.

    Creer en estos mitos erróneos supone un importante factor de riesgo para establecer relaciones de desequilibrio de poder en las parejas, y fruto de esto es el elevado número de casos con relaciones tóxicas donde se toleran y normalizan determinadas conductas inadecuadas creyendo que forman parte del amor.

    Desde la lectura de cuentos infantiles nos venden la perdurabilidad y pasión eterna del amor en vez de enseñarnos simplemente que el amor puede ser para toda la vida, o no.

    Algunos de estos mitos son:

    1- El objetivo de una pareja enamorada es la felicidad del otro sin pensar en la suya propia”. Esto es ABSURDO. ¿De qué nos sirve hacer feliz a nuestra pareja si nosotros no lo somos? Entonces: ¿Para qué tenemos pareja?

    2- “Necesito tener pareja para ser feliz”: ¡FALSO! No necesitamos tener pareja para ser feliz. ¡Lo preferimos! Relaciones basadas en necesidad para cubrir los vacíos en vez de insistir en la importancia de aprender a ser feliz uno mismo para luego serlo más aún con una pareja. Eliminemos el amor por “necesidad” y apostemos por uno por “elección”. Si “quiero”, entonces elijo. Sin embargo si “necesito”, entonces dependo. Y si dependo de otra persona para ser feliz, viviré la relación con miedo al abandono lo que generará ansiedad y estrés llevando a cabo, con mucha probabilidad, comportamientos de control y de “espía” que no son saludables y aferrándonos, en ocasiones, a un clavo ardiendo.

    3- “El amor es lo más importante y requiere entrega total”:¡FALSO! Adaptarse a alguien no es renunciar a tu vida y a lo que te hace sentir bien. Quizás el amor es de lo más importante, pero no sólo existe el amor de pareja sino el familiar, la amistad y por todo aquello que te produce satisfacción.

    4-  “El amor es posesión y exclusividad”: se tiende a confundir que donde hay celos hay amor y esto de nuevo, es FALSO. Donde hay celos patológicos hay obsesión, no amor. Debemos aprender a amar en libertad. En una relación sana, no hay posesión ni dominio porque hay igualdad.

    5- “Se puede perdonar y justificar todo por amor”. ¡FALSO! La violencia no tiene justificación ninguna.

    6- “Cualquier sacrificio es positivo si se hace por amor”.  Esto es lo mismo que decir “Si nos queremos, a pan y cebolla” y lo cierto es que a pan y cebolla a partir del tercer día nos matamos todos. Por amor hay que esforzarse (mantener la pasión, no perder los pequeños detalles etcétera) pero JAMÁS sacrificar la felicidad de uno.

    7- “Amar es dar sin esperar nada a cambio”. ¡FALSO! En una relación si das sin esperar nada, acaba apareciendo la frustración y el sufrimiento. Si das fidelidad, esperas que tu pareja también te sea fiel. Si te comunicas con respeto, esperas recibir el mismo trato. Si le das cariño, esperas lo mismo. No nos engañemos.

    8- “Los hijos arreglan la situación”. ¡FALSO! Tienes que tener una relación bien afianzada para que la llegada de un hijo, que supone un gran cambio en la vida de pareja, no consiga desestabilizarla.

    Yo apuesto por amor del bueno. ¿Y tú?

    Tamara de la Rosa

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  • FÁBULA DE LOS SENTIMIENTOS

    FÁBULA DE LOS SENTIMIENTOS

    26 de Febrero de 2018 a las 07:47

    Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de La Tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres.

    Cuando elABURRIMIENTOhabía bostezado por tercera vez, laLOCURA, como siempre tan loca, les propuso:

    ¿Jugamos al escondite? 

    La INTRIGAlevantó la ceja intrigada y laCURIOSIDAD, sin poder contenerse, preguntó:

    "¿Al escondite? y cómo es eso?"

    Es un juego -explicó la LOCURA- en que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes se esconden, y cuando yo haya terminado de contar empezaré a buscarles. El primero que encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego.

    El ENTUSIASMObailó secundado por laEUFORIA. La ALEGRÍAdio tantos saltos que termino por convencer a la DUDA, e incluso a la APATÍA, a la que nunca le interesaba nada.

    Pero no todos quisieron participar.

    La VERDAD prefirió no esconderse (¿para qué, si al final siempre la hallaban?), la SOBERBIA opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiera sido suya), y la COBARDÍA prefirió no arriesgarse...

    Uno, dos, tres... - comenzó a contar la LOCURA.

    La primera en esconderse fue la PEREZA que, como siempre, se dejó caer tras la primera piedra del camino. La FE subió al cielo, y la ENVIDIA se escondió tras la sombra del TRIUNFO, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol mas alto.

    La GENEROSIDAD casi no alcanzaba a esconderse; cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos: que si un lago cristalino, ideal para la BELLEZA; que si el bajo de un árbol, perfecto para la INTIMIDAD; que si el vuelo de la mariposa, lo mejor para la VOLUPTUOSIDAD; que si una ráfaga de viento, magnifico para la LIBERTAD.
    Así que termino por ocultarse en un rayito de sol.

    El EGOÍSMO, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo... pero sólo para él. La MENTIRA se escondió en el fondo de los océanos (¡mentira!, en realidad se escondió detrás del arco-iris), y la PASIÓN y el DESEO en el centro de los volcanes.

    ¿El OLVIDO... ? se me ha olvidado dónde se escondió!...

    Cuando la LOCURA contaba 999.999, el AMOR todavía no había encontrado un sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado, hasta que divisó un rosal y, enternecido, decidió esconderse entre sus flores.

    ¡Un millón!- contó la LOCURA y comenzó a buscar.

    La primera en aparecer fue la PEREZA, sólo a tres pasos de la piedra.
    Después escuchó a la FE cantando a Dios en el cielo.
    Y a la PASIÓN y al DESEO los sintió en el vibrar de los volcanes.
    En un descuido encontró a la ENVIDIA y, claro, pudo deducir donde estaba el TRIUNFO.
    Al EGOÍSMO no tuvo ni que buscarlo; el solito salió disparado de su escondite, que había resultado ser un nido de avispas.
    De tanto caminar sintió sed y, al acercarse al lago, descubrió a la BELLEZA.
    Y con la DUDA resulto más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aún de qué lado esconderse.

    Así fue encontrando a todos:

    • el TALENTO entre la hierba fresca

    • la ANGUSTIA en una oscura cueva

    • la MENTIRA detrás del arco-iris

    • y hasta el OLVIDO, al que ya se le había olvidado que estaba jugando al escondite.

    Pero el AMOR no aparecía por ningún sitio.

    La LOCURA buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyo del planeta, en la cima de las montañas y, cuando estaba por darse por vencida, divisó un rosal y las rosas...

    Y tomó una horquilla y comenzó a mover los ramos, cuando de pronto se escuchó un grito de dolor. Las espinas habían herido en los ojos al AMOR.

    La LOCURA no sabía qué hacer para disculparse; lloró, rogó, imploró y hasta prometió ser su lazarillo.

    Desde entonces, desde que por primera vez se jugó al escondite en la tierra,

    EL AMOR ES CIEGO Y LA LOCURA LO ACOMPAÑA SIEMPRE.

  • LA ENVIDIA DESTRUYE MÁS A QUIEN LA CARGA QUE AL ENVIDIADO

    LA ENVIDIA DESTRUYE MÁS A QUIEN LA CARGA QUE AL ENVIDIADO

    19 de Marzo de 2018 a las 08:50

    Seguramente conocerás a alguna persona cargada de envidia, o quizás alguna vez hayas sido tú quien te emborrachas de ella. Y es que en ocasiones, la insatisfacción con lo que tienes o el tipo de persona que eres hace que sientas rencor hacia otras personas que poseen tus carencias (dinero, éxito, belleza, poder, libertad, amor, experiencia,personalidad, felicidad...).

    Dejemos de auto-engañarnos. La envidia "sana" no existe

    La envidia es un fenómeno psicológico muy común que hace sufrir muchísimo, tanto a quien envidia como a sus víctimas. Se trata de un sentimiento que se expresa a través del rechazo, el reproche y la crítica por el deseo de tener o ser como otra persona que cada vez que la ves, te hace recordar lo "desdichado" que eres. Esta sensación hace que le desees lo peor.

    No debemos confundir "tener envidia" con "tener celos". La envidia produce el deseo de "destruir" y "boicotear" al otro. Sin embargo, la persona celosa vive con temor a la pérdida porque desea "conservar" el afecto del otro.

    Cuando sentimos envidia, estamos saboteándonos más a nosotros mismos que a los demás. Nos anclamos en el dolor y la frustración por ver que otros son capaces de tener lo que nosotros deseamos, en lugar de aceptar nuestras carencias o en trabajar para mejorarlas. Lógicamente elegir esta opción de anclaje, va mermando cada vez más nuestra autoestima puesto que a nivel inconsciente estamos grabando el mensaje de "soy incapaz de conseguir lo que otros tienen" creando un concepto pésimo de nosotros mismos. Una persona que no se siente capaz, ni siquiera intentará el cambio.

    ¿Pero qué podemos hacer para liberarnos de la envidia?

    1- La envidia forma parte del narcisismo donde la persona vive con ansia de destacar, de quedar por encima, ser siempre "más" y "mejor" y por ello se sienten amenazadas ante el éxito de otros. No solo se trata que los demás tengan lo que esas personas desean, sino que desean esas cosas porque los demás lo tienen y no quieren sentirse "inferiores". En estos casos lo primero que debes darte cuenta es el desgaste que te produce este tipo de conducta. Debes hallar tu propia identidad, buscar lo prioritario en tu vida (a dónde quieres llegar y que es lo que realmente tú quieres conseguir) para así, sin compararte con el resto, trabajar en conseguirlo.

    2- Canaliza la envidia hacia la admiración. Es importante identificar qué es lo que nos produce envidia, para así conocer con que parte de nuestra vida no estamos satisfechos y así poder trabajar en el cambio. Admirar a otras personas nos ayuda a potenciar nuestro crecimiento personal, proponiéndonos llegar donde otros ya llegaron y trabajando en adquirir las habilidades necesarias para superarnos y aprender.

    3- Cambia la interpretación que le das al éxito de otros. Esfuérzate en ser la mejor versión de ti mismo en todos los ámbitos de tu vida sin compararte con los demás. El tiempo y la energía que dedicas en la comparación, es tiempo y energía que gastas o pierdes para aprender, mejorar y superarte. Gestiona tu tiempo. No te compares. Admira y aprende de los que están en donde te encantaría estar algún día.

    La envidia destruye más al envidioso que al envidiado. Con envidia nunca podrás ser feliz ni disfrutar de lo que tienes, porque siempre estarás soñando con lo que tienen los demás.

    También es necesario ACEPTAR que no todo lo que tengan los demás está a nuestro alcance y no somos inferiores por ello. Cada vez que alguno de mis pacientes se compara con alguien les hago practicar el siguiente ejercicio: Busca cualidades en ti de las que no te quieras desprender y que esa persona que envidias no tiene.

    Tamara de la Rosa

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  • ASTENIA PRIMAVERAL (DEPRESIÓN PRIMAVERAL)

    ASTENIA PRIMAVERAL (DEPRESIÓN PRIMAVERAL)

    23 de Marzo de 2018 a las 07:30

    Es cierto que "la primavera la sangre altera", pero no siempre en sentido positivo. La depresión primaveral, o astenia primaveral, es muy frecuentes.

    La primavera es una época de cambios. Llega el final del invierno, cambio de horario, los días son más largos, más horas de luz, las plantas vuelven a recuperar sus hojas y flores, las temperaturas se hacen más cálidas, cambiamos nuestro atuendo dejando en el altillo los abrigos y sacando la ropa de entretiempo. Pero ¿y qué ocurre con nuestro estado de ánimo? ¿De qué manera nos afectan estos cambios en nuestras sensaciones y emociones?

    No todo el mundo vive la primavera de la misma manera. Mientras a unas personas les supone una etapa vital y enérgica en la que el humor y optimismo se ven influenciados positivamente y aprovechan estos cambios (nuevo horario y condiciones climáticas) para potenciar sus relaciones y actividades sociales, otras tienen que hacer frente a una serie de desequilibrios emocionales provocados por el cambio de estación. Aparecen sensaciónes de cansancio, tristeza sin motivo aparente, disminución del deseo sexual, irritabilidad, problemas a la hora de conciliar el sueño, dolor de cabeza, desmotivación, falta de apetito, falta de concentración, lo que dificulta el día a día sintiendo debilidad mental y física.

    ¿Por qué?

    El aumento de luz natural da lugar a cambios químicos, segregando mayor cantidad de serotonina (sustancia estabilizadora del estado de ánimo), e inhibiendo melatonina (hormonas que controlan los ritmos del sueño). Por lo tanto, cuando hablamos de "astenia primaveral" no estamos hablando de un trastorno de estado de ánimo, sino de un periodo de readaptación de nuestro organismo que hasta que no se produce da lugar a sensaciones de decaimiento físico e intelectual de manera transitoria.

    1- ¡Recuerda! la "astenia primaveral" es una sensación, no una enfermedad. No te etiquetes!! Tras el invierno, nuestro cuerpo debe adaptarse a las nuevas condiciones de luz, humedad y temperatura. Un proceso que suele tardar, de media, dos o tres semanas. Nuestro cuerpo necesita un periodo de adaptación a los nuevos horarios y al aumento de horas de luz solar y mientras no se produce, nos sentimos más cansados. En caso de que pasadas tres semanas continúen los síntomas, o que aparezcan antes del cambio estacional, es recomendable acudir a un especialista ya que, al ser transitoria, sí pueden afectar a personas que sufren estados depresivos o de ansiedad produciendo recaídas.

    2- Adapta la alimentación al cambio de estación. Durante el invierno llevamos una dieta más hipercalórica para sobrellevar mejor las temperaturas frías. Ahora, los días son más largos y necesitamos más energía por lo que son aconsejables aquellos alimentos que nos la aportan, como son el plátano o los frutos secos.

    3- Practica la actividad física. Ayudarás al organismo a liberar endorfinas por lo que disminuirá el estrés y aumentarán las sensaciones positivas. Aprovecha el buen tiempo para animarte a hacer deporte o cualquier actividad con la que disfrutes.

    4- Al emplear más energía debemos aumentar las horas de descanso para que nuestro organismo se adapte cuanto antes a los cambios. Practicar técnicas de relajación, como la respiración diafragmática por la noche, sirve de ayuda a la hora de conciliar el sueño.

    5- Mantén horarios fijos de descanso y comidas para facilitar al organismo que recupere su ritmo habitual.

    Dale la bienvenida a la primavera y no te alarmes. Cuestión de tres semanas a lo sumo para que tu cuerpo se adapte

    Tamara de la Rosa

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  • MI PAREJA ME HA DEJADO ¿Y AHORA QUÉ?

    MI PAREJA ME HA DEJADO ¿Y AHORA QUÉ?

    2 de Abril de 2018 a las 12:51

    Con bastante frecuencia acuden a consulta personas devastadas emocionalmente tras una ruptura sentimental. Hay quienes acuden para adquirir las herramientas necesarias para superar la situación, para tener una opinión objetiva del momento que están viviendo y quienes acuden con la intención de tomar estrategias para recuperar a esa persona que se alejó.

    Dejar una relación no es nada sencillo, pero cuando a uno le toca asumir el papel de “abandonado”, la situación emocional, muchas veces, es más complicada. De repente, aparece un huracán de emociones. La frustración por no entender, la culpa, la rabia, los celos. Incluso cuando la relación llevaba tiempo sin funcionar y eras plenamente consciente de ello, te sientes molesto/a si es tu pareja quien toma la decisión. ¿Por qué siento todo esto si llevaba tiempo pensando en romper la relación? Pues sencillamente porque somos humanos y nos ha tocado el ego.

    Lo cierto es que cuando “nos dejan”, tomamos el rol de víctimas, intentamos confirmar que no merecemos el amor y por lo general, terminamos autocastigándonos:  “si a quien amo no me quiere, es que no estoy a la altura”. Este tipo de diálogo trae consigo unas consecuencias nefastas. Se trata de un pensamiento limitante que lo único que consigue es que te ancles en el dolor.

    1. Autocastigo motivacional: “no me sale nada bien por lo que elimino de mi vida todo lo que me da placer”.

    2. Autocastigo afectivo: “Cuando me empiezo a implicar emocionalmente, hago que se aleje de mi”.

    3. Autocastigo moral: Buscar sustituto/: Como dice el refrán, “un clavito saca otro clavito”. Esto no es del todo cierto. Estarías solo cubriendo un vacío y en el caso que vuelvas a vivir un desengaño sentimental, lo interpretarás como la confirmación de ser culpable del no funcionamiento de tus relaciones.

    ¿Y ahora qué?

    1. Lo primero que debes entender es que, generalmente, toda ruptura sentimental lleva consigo dolor. Con una ruptura vivimos una pérdida y toda pérdida va acompañada de un periodo de duelo. Da igual si eres fuerte o débil mentalmente. El dolor durante este periodo es un sentimiento normal por el que pasamos absolutamente todos. Debes permitírtelo.

    2. Lo que depende de cada uno es la duración de este periodo y la intensidad de las emociones durante el mismo. Identifica todo pensamiento limitante y sustitúyelo por otro saludable. Se ha demostrado que los pensamientos forzados de manera repetida y con convicción, influyen de igual manera sobre nuestras emociones. “Si dejó de amarte ¿No será mejor pensar que mereces compartir tu vida con quien te ama de la misma manera que tú?”, “Si tiene dudas, ¿no será mejor alejarte tú hasta que ordene sus ideas y emociones?” Muchas veces insistimos en resolver lo que ya está resuelto.

    3. Contacto cero: Ahora mismo tienes una herida abierta y para que cicatrice, debes dejar de tocarla. Elimina a esa persona de las redes, la historia de whatsapp y pídele a tu entorno que no te recuerden a esa persona. Cualquier contacto físico o visual, es como si estuvieras metiendo el dedo en la herida. ¡Ojo!, porque no solo no cicatriza, sino que puede infectarse.

    Todos somos capaces de recuperarnos del fracaso afectivo. Al principio duele hasta el alma, pero al cabo de un tiempo, si eliminamos el autocastigo, la mente empieza reponerse.

    Tamara de la Rosa

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  • LA ANSIEDAD: TU RADAR DE AMENAZAS

    LA ANSIEDAD: TU RADAR DE AMENAZAS

    16 de Abril de 2018 a las 08:00

    Hoy en día el término “ansiedad” se ha convertido en un término cotidiano en nuestro lenguaje. Lo que antes se sentía y se trataba de manera escondida y con vergüenza, actualmente está a la orden del día.

    Por culpa de una mala gestión de esta emoción, son muchas las personas que se sienten presos de sus propias vidas. Vidas limitadas intentando por todos los medios que esta emción no aparezca. Una vida guiada por el miedo que el quien le dice por donde ir y por donde no.

    ¿Cómo una simple sensación puede llegar a bloquearnos y paralizar toda una vida?¿Cómo un sensación puede llegar a trastornar nuestro equilibrio emocional? La respuesta es tan simple, como que hacemos una interpretación negativa sobre esta palabra tan temida, “la ansiedad”.

    1-La ansiedad no es el problema, sino un síntoma de que algo no está bien en nuestra vida, a nivel emocional o personal. Sería como cuando tienes fiebre. La fiebre es un síntoma, no es una enfermedad y habría que averiguar que la ha producido para que no se agrave. De la misma manera hay que actuar con la ansiedad. Primero intentar calmarla, y luego averiguar  el motivo que la desencadenó para mediar con él y solucionarlo.

    2- La ansiedad no es tu enemiga. Aunque cueste creerlo, es una respuesta adaptativa y necesaria gracias a la cual, en muchísimas ocasiones, nos habrá ayudado a salir de determinadas situaciones de riesgo. Cuando percibes un peligro, tu cerebro intenta protegerte enviándole a tu sistema nervioso determinadas señales para que tu cuerpo se ponga en alerta pudiendo así, escapar de la amenaza o enfrentarte a ella. Estas señales son los famosos síntomas de la ansiedad que ¡Ojo!, son desagradables pero, no peligrosos. Dolores de espalda debido a la tensión, presión en el pecho, mareos, sofocos, inquietud, problemas para conciliar el sueño, nudo en el estómago, náuseas, sudoración, el corazón se acelera, hiperventilación, temblores, sensación de irrealidad, temor a morir… entre otros. ¿Cuándo la ansiedad deja de ser adaptativa?Cuando el peligro no es real sino imaginado. Cuando se trata de una posibilidad (anticipando situaciones) o una interpretación errónea sobre algún acontecimiento.

    3- Nadie muere por ansiedad: es importante que sepas que la ansiedad no te provoca un infarto, ni te hace perder la razón y mucho menos te mata. Estos son los miedos más comunes sobre esta emoción, pero son falsos. Pueden ser muy incómodos pero no peligrosos. Si cuando aparece la ansiedad, enfocamos nuestra atención a esas sensaciones y creamos pensamientos catastrofistas sobre las consecuencias que pueden tener sobre nosotros, vuelve a ocurrir lo que comentábamos antes. Nuestro cerebro percibe una amenaza, intenta protegerte y como resultado, los síntomas van en aumento para que salgas huyendo. Recuerda que la mente es como una lupa y que todo lo que enfoca lo magnifica.

    4-No evites: El problema se agrava cuando esa emoción limita nuestro día a día y comenzamos a evitar situaciones por miedo a que aparezcan los síntomas. De esta manera pensamos que estamos controlando la ansiedad, pero si tratamos de controlarla, aumentamos el miedo y, nuestros síntomas se magnifican. El control, lleva al descontrol. Poco a poco, sentimos que no disfrutamos con nada, nos ahogamos en pensamientos catastróficos y sentimos que ya no somos los mismos.

    4-Deja fluir la ansiedad. No luches contra ella, tan solo intenta calmarla. De la misma manera que viene se va. La respiración abdominal puede servirte de mucha ayuda. Entrénala a diario. ¡Desenamórate de la ansiedad! Deja de prestar tanta atención a lo que sientes y atiende a lo que pasa a tu alrededor. No olvides que detrás de esa sensación se esconde el problema.

    5- Mente – Cuerpo: No debemos luchar contra la ansiedad ni intentar controlarla.Simplemente aprender a gestionarla. Por un lado calmamos el cuerpo a través de la respiración abdominal o cualquier tipo de relajación que a uno le vaya bien, pero sobretodo, ES INDISPENSABLE APRENDER A CALMAR LA MENTE ENSEÑÁNDOLE A HACER UN BUEN USO DEL PENSAMIENTO. Cuestión de aprender y entrenar.

    La ansiedad es la mente yendo más deprisa que la vida.

    Tamara de la Rosa

    Twitter: tamarareinventa


  • ¿PRACTICAS EL HÁBITO DE PROCRASTINAR?

    ¿PRACTICAS EL HÁBITO DE PROCRASTINAR?

    2 de Mayo de 2018 a las 13:57

    De forma natural, las personas tendemos a posponer tareas que nos resultan molestas, aburridas, las que nos generan miedo, inseguridad, dolor, ansiedad, tristeza. El hecho en si no es patológico. Todos, alguna vez, hemos dejado algo para más adelante por simple pereza.

    El problema aparece cuando la tarea en cuestión la aplazamos una y otra vez hasta el día antes de la fecha o hasta el momento límite. Esto lleva a un nivel importante de angustia y culpabilidad asociadas.

    Aunque no nos damos cuenta, procrastinar (dejar para otro momento lo que teníamos pensado empezar a hacer hoy) es algo bastante habitual en casi todos. Aplazar una conversación pendiente con tu jefe, posponer el día que te has propuesto en empezar a ir al gimnasio, dejar de fumar, limpiar la casa, ponerte a dieta, hacer limpia de armarios, llevar el coche al taller...  Aplazamos aquellas tareas que nos resultan aburridas o poco gratificantes. Sabemos que tendremos que realizarlas pero esperamos que por arte de magia lleguen las ganas, y mientras nos inventamos cualquier excusa para auto-convencernos de que no es el momento adecuado para hacerlo. “Ahora estoy pasando por un mal momento”, “no tengo tiempo” “es que desde fuera parece  todo mucho  más fácil” o simplemente, la famosa frase “no tengo fuerza de voluntad”.

    Procrastinar a corto plazo produce un alivio y cierta sensación de bienestar pero, a medio plazo, aumenta el malestar por no habernos enfrentado al problema, o por saber que la tarea sigue estando pendiente. Se genera la lucha interna con nosotros mismos entre lo que queríamos haber hecho y lo que hemos aplazado una vez más, apareciendo así la culpa y la decepción con nosotros mismos. Lo cierto es, que la procrastinación es un asesino de oportunidades . No existe nada más agotador que una tarea incompleta.

    También es verdad que  hacer hoy todo lo que puedas y no dejar nada para mañana puede generar estrés y resultar una exigencia en muchos casos innecesaria. Desde luego las diferentes causas que favorecen procrastinar tienen soluciones específicas, pero todas tendrán varios puntos en común:

    1-Buscar motivaciones mayores y hacer por reducir inconvenientes para hacer frente a las tareas propuestas. Tenemos que conocer los frenos que nos impiden hacer lo que creemos que es necesario. Esto nos permitirá poder modificarlos.

    2- Nos será muy útil diferenciar entre tareas importantes/no importantes y urgentes/no urgentes

    3- Dividir la tarea en partes mas pequeñas hará que nos de menos pereza comenzar.

    4- Acabar con las distracciones que podamos tener al alcance. Olvida el movil por un momento. Cuando antes empieces y menos te distraigas, antes acabas.

    5- Planificar las tareas para aprovechar al máximo el tiempo en el que somos más productivos (mañana o tarde) Además, al planificar tareas estarás ayudando a tu cerebro a saber exactamente lo que tiene que hacer y te resultará todo más sencillo.

    6- No te machaques con la culpa. En tu memoria habitan mil y un refranes, fruto de la tradición y ese deporte nacional de aconsejar al otro a ver la paja en el ojo ajeno “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy” “mas vale al paso andar que correr y tropieza”  La lista de refranes es larga y es que no eres el primero en procrastinar.

    7- Deja de esperar el momento perfecto. Toma el momento y hazlo perfecto. Decir “lo hago mas tarde”, normalmente se convierte en “no hacerlo nunca”. Busca estrategias, si no las encuentras pide ayuda, pero no lo demores mas.

    El tiempo es vida por lo tanto, saberlo gestionar, es saber vivir. Recuerda que hay cosas que pasan solas, y otras que hay que hacer que pasen.

    Tamara de la Rosa

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  • SI ES TORMENTOSO NO ES AMOR

    SI ES TORMENTOSO NO ES AMOR

    4 de Mayo de 2018 a las 13:32

    ¿Con frecuencia te planteas alejarte de esa persona con la que cada vez te sientes peor, sientes tristeza, culpa, ansiedad, te alteras de manera desproporcionada llegando a no reconocerte a ti mismo, pero sientes que eres incapaz de poner punto y final a esa relación? Está claro que este tipo de relación no es saludable y que lo que sientes, es dependencia emocional.

    Aunque cada relación es un mundo, podemos decir que existe factores comunes en las personas que, a pesar del dolor y sufrimiento, a pesar de restar más que sumar, se sienten incapaces de abandonar una relación por la que llegan incluso, a no tener ganas ni de luchar: la baja autoestima y dependencia emocional. Lo cierto es que todas las relaciones pasan por momentos de crisis y ¡Ojo!, porque, una crisis bien reconducida puede afianzar más la relación, ya que toman como objetivo llegar a acuerdos para lograr crecer y evolucionar como pareja. Pero cuando la crisis pasa de ser temporal a ocupar gran parte de la relación, los conflictos y momentos que restan son más frecuentes que los que suman, has intentado una y otra vez buscar soluciones pero cada vez existe menos comunicación entre la pareja, más reproches e indiferencia, es hora de poner los pies en el suelo y reflexionar sobre las "verdaderas posibilidades” de salvar tu relación.

    Si te encuentras en esta situación:

    1- El primer paso que debes dar es trabajar la autoestima y la confianza en ti mismo. Desde el momento que empieces a darte valor como persona, empezarás a respetarte a ti mismo, sabrás lo que mereces y no te resultará tan difícil decir adiós a las personas o situaciones que te destruyen. Toda ruptura suele ir acompañada de dolor, pero preferirás tener esa sensación un tiempo que sufrir toda la vida ¿Por qué? Porque no te conformarás con menos de lo que mereces.

    2- El miedo a la soledad, a perder todo lo que “tener una relación” te aporta (nivel de vida, estatus, seguridad, sexo), el miedo al arrepentimiento, pereza por empezar de cero, etcétera, son algunos de los motivos por los que, en muchas ocasiones, decidimos mantener relaciones tormentosas. Debemos concienciarnos de que el fin de tener una relación de pareja es compartir tu felicidad junto a otra persona. Cuando dejas de ser feliz y sufres más que disfrutas, es cuando debes de admitir que es mejor separarse.

    3- La ruptura de una relación tóxica es más dolorosa que la ruptura de una relación saludable ya que, normalmente, va acompañada de elevados niveles de dependencia emocional, es decir, has dejado de vivir tu vida para vivir la de tu pareja y así, has pasado de “preferir” compartir tu vida junto a esa persona a creer “necesitarla” para que tu vida tenga sentido. Debes romper esas creencias irracionales y enfocar tu atención a los beneficios que vas obtener una vez recuperes tu vida, tu libertad y estabilidad emocional, en vez de enfocarla al mal momento (temporal) que supone abandonar una relación. Te ayudará mucho, antes de tomar la decisión, visualizar como lo harías, como te organizarías, que apoyos buscarías. Se trata de hacer un plan para facilitarte la toma de decisión y que empezar de cero no lo percibas como una tormenta, sino como una oportunidad de empezar con mayor experiencia y de manera más inteligente.

    4- Empieza a retomar contactos, en caso que los hayas abandonado, e identifica determinadas tareas, ocupaciones o actividades que te hagan sentir bien. Piensa que cuando tomes la decisión, vas a tener mucho tiempo libre que antes le dedicabas a tu pareja, y se trata de llenar esos “vacíos” de actividades que te generen satisfacción para sobrellevar este proceso de mejor manera.

    “Nadie pierde a nadie porque nadie posee a nadie”. Si es tormentoso, no es amor.

     Tamara de la Rosa

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  • BUSCA TU SUERTE

    BUSCA TU SUERTE

    8 de Mayo de 2018 a las 08:07

    Somos muchos los que alguna vez hemos pensado que hay quien nació con una estrella que lo ilumina y otros estrellados, y lo peor es que con frecuencia utilizamos el "no tener suerte" como excusa para ahorrarnos cualquier tipo de esfuerzo. El ser humano desea tener suerte en la vida, en el trabajo, en el amor. Esperamos que la suerte nos toque a la puerta y nos sorprenda y lo cierto es que la suerte está detrás de la puerta pero nosotros tenemos que tirarla abajo para así poder alcanzarla. De nada sirve dejar la suerte en manos de amuletos, talismanes, herraduras y demás, porque con nuestra actitud es como mejor podemos influir en que todo cambie para bien. Como ya dijo en su momento el dramaturgo Jacinto Benavente, "todos creen que tener talento es cuestión de suerte; nadie piensa que la suerte pueda ser cuestión de talento".

    Es verdad que la suerte, el azar, existe, pero puede que llegue o no. Sin embargo, si vamos a buscarla, la probabilidad de que aparezca es muchísimo mayor. Así que, ¡señores!, tenemos dos opciones, o nos sentamos a la espera dejando la vida pasar o nos ponemos manos a la obra.

    1. El papel de la actitud: Si analizamos a las personas que consideramos afortunadas, son personas que encuentran todo tipo de oportunidades. Y es que tener suerte en la vida depende más de nosotros mismos que del azar. Las personas afortunadas tienen objetivos, están abiertos a los demás, crean circunstancias y no solo siguen a su razón, sino también a su intuición. Tener una actitud optimista, una actitud orientada a lo positivo, te ayudará a ver oportunidades donde el que espera a la suerte sin hacer nada, no detectará esa ocasión y la desaprovechará. La suerte está en la predisposición que tengas hacia la vida. Cuando piensas que no depende de ti, sino del azar, y las cosas no salen como tu esperas, te sientes desdichado, piensas que no puedes hacer nada para cambiar la situación y diriges tu atención hacia el fracaso lo que hace que tomes una actitud apática ante la vida en lugar de esforzarte. Si no tienes una actitud positiva, si no sales de tu rutina, no esperes que pase algo distinto al día a día. Esto es como el deporte. Si no te gusta el resultado, tendrás que cambiar de estrategia.

    2. Optimiza tus oportunidades. ¿Quién tiene más posibilidades de encontrar un billete en la calle? Quien sale a dar un  paseo. ¿Quién tiene más posibilidades encontrar un buen amigo? Quien hace por relacionarse. Si sales y adoptas una actitud con predisposición positiva, seguramente conocerás a gente nueva y quién sabe si de esas personas que entran nuevas en tu vida o con algún conocido de éstas, coincides en lo laboral o proyectos y te surge un puesto de trabajo y quizás, en ese puesto de trabajo, conoces a esa persona ideal con la que decides compartir tu vida y, de repente te das cuenta que, poco a poco, todo ha cambiado. Se trata de generar oportunidades. ¡Con el azar no basta! Importantísimo tener una actitud mental positiva para ir logrando nuestros propósitos.

    3. Saca el coraje. Al miedo hay que vencerlo y el riesgo, bien gestionado, es la única manera de aprovechar las oportunidades. Es cierto que si no arriesgas, disminuye la posibilidad de perder pero, también las de ganar. Deja de pensar tanto en lo que puedes perder y empieza a pensar en lo que podrías lograr. El coraje, es cambiar.

    4. Comprométete contigo mismo. Eres parte del problema pero también de la solución. Hay cosas que pasan porque tienen que pasar y otras que tienes que hacer que pasen. Aprende a ser constructivo en todo momento a pesar de las posibles dificultades que puedan surgir.

    Recuerda, las personas que tienen buena suerte, buscan activamente las oportunidades y las crean para tener un cambio en sus vidas. No le eches la culpa a la falta de suerte, cuando el problema es la falta de actitud.

    Tamara de la Rosa

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  • BYE BYE MALDITA CULPA

    BYE BYE MALDITA CULPA

    15 de Mayo de 2018 a las 08:56

    Seguramente, en más de una ocasión habrás sido esclavo de la culpabilidad. Eso que llamamos conciencia y que además es muy positivo, porque gracias a esa emoción aprendemos que lo que hemos hecho no está bien, y aumentará la probabilidad de no volver a repetirlo. Puro aprendizaje. Hasta aquí estamos hablando de una emoción que nos ayuda a ser mejor persona.

    Pero por otro lado, esta emoción mal gestionada, a pesar de no ser un trastorno, puede llegar a condicionar nuestros comportamientos, a limitarnos y a provocarnos grandes dosis de sufrimiento.

    El sentimiento de culpa puede ser una forma de sabotear toda una vida. Es una de las emociones más destructivas, y la mayoría de las personas la experimentamos en mayor o menor medida, tanto si es por algo que hemos hecho como por algo que no hemos sido capaces de hacer.

    Es muy común es que aparezca en personas con alto nivel de auto-exigencia y perfeccionismo ya que, este tipo de personas, no son capaces de perdonarse el no cumplir con toda norma que consideran correctas.

    Gracias a la culpa podemos darnos cuenta de que actuamos mal y nos permite analizar, corregir nuestra conducta y aprender de lo que sucedió. Nos hacemos responsables de nuestros actos. Hasta aquí podemos hablar de culpa positiva, pero lo más habitual es que pongamos el foco únicamente en el error y no nos permitimos haberlo cometido. Reconocemos lo mal que nos sentimos, pero no hacemos nada al respecto.

    1- Aplica la “auto-humildad”: Cierto es que, lo más complicado no es perdonar a los demás sino perdonarnos a nosotros mismos. Existe el malentendido que perdonar equivale a olvidar y, por esto, muchas veces sentimos que no es correcto perdonarse porque a la hora de hacerlo también hacemos un acto de olvido. ¡Error!. No se trata de olvidar sino de recordar sin dolor.

    2- Es importante que podamos observar  e identificar qué nos está indicando el sentimiento de culpa, y qué podemos aprender de ello. Al hacer este análisis evitamos un sufrimiento y malestar que no tienen nada que ver con la culpa, sino más bien con nuestra desvalorización e incomprensión hacia nosotros mismos.

    3- Aceptación: No aceptar algo es encadenarte a ello de por vida. Negarlo no sirve de nada. Debemos cambiar el enfoque y planteamos que las circunstancias en las que hicimos aquello que no nos podemos perdonar eran distintas a las de ahora. Lo que te ha ocurrido, te ha enseñado. Si hubieras sabido lo que sabes ahora probablemente no lo hubieras hecho. Asumir los errores, entre otras cosas, implica asumir las consecuencias e intentar remediar el daño en las medidas de tus posibilidades. Una conciencia limpia ayuda.

    4- Vive sin reproches: Por mucho que llores y te lamentes, tus lágrimas no podrán borrar ni una sola línea de tu historia. El hecho de que tu mente sea capaz de almacenar el pasado, te indica que puedes utilizarlo para aprender.. Una vez aprendas la lección, perdonarte y dar por hecho que has trabajado tu desarrollo personal. Todos necesitamos otra oportunidad. Si se la das los demás ¿por qué no te la das a ti? Somos más duros con nosotros mismo que con cualquier otra persona.

    5- No evites tus emociones: Cuando cometemos errores lo primero que tenemos que hacer es asumir que tenemos emociones incómodas, identificarlas y trabajarlas para que dejen de estar encerradas en nosotros. Debemos gastarlas pero no auto-machacarnos por ello. Si no las proyectamos hacia el exterior, se proyectarán hacia el interior y quedarán encerradas en nuestro cuerpo por lo que aumentará la probabilidad de aparición de posibles patologías incluso, enfermedades físicas.

    6- Haz un buen uso de tu experiencia de cara a mejorary, sobre todo, aprende a abrazar la imperfección. Acepta que los seres humanos son imperfectos y que tú también lo eres.

    7- Deja de cuestionar cómo lo deberías haber hecho y emplea esa energía en cómo lo vas a hacer a partir de ahora.

     

    Tamara de la Rosa

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  • QUE ILUSIÓN ME HIZO VERTE Y SOBRE TODO, NUESTRA CONCLUSIÓN FINAL

    QUE ILUSIÓN ME HIZO VERTE Y SOBRE TODO, NUESTRA CONCLUSIÓN FINAL

    16 de Mayo de 2018 a las 12:04

    Ayer, cuando dejaba a Javi en el colegio, me vi a una antigua compañera de trabajo, Betty. Hacía años que no la veía en persona. Nos seguimos la pista por las redes sociales por lo que, más o menos, sabíamos algo la una de la otra. Me hizo gracia cuando me preguntó por Javi ya que no lo conoce en persona. Me comentaba algunos vídeos de él como cuando se le cayó su primer diente. En medio de la calle estábamos muertas de la risa porque parecía que si lo conocía. Y es que la verdad, las redes sociales, a veces, hacen que el la distancia sea más corta y que cuando hablamos de tiempo, nos dé la impresión que no sea tanto.

    Nada más vernos nos dimos un abrazo enorme. De esos que se dan con ganas y de los que duran unos segundos. Se notaba que a ambas nos alegró encontrarnos. Qué curioso… lo sencillo que nos sería estar más en contacto con personas que nos hacen sentir bien y sin embargo, muchas veces no lo hacemos. También es normal, aunque para lo que uno quiere siempre puede buscar hueco, cada una tiene su vida, sus responsabilidades, obligaciones, preocupaciones… en fin, lo importante y con lo que me quedo del encuentro de ayer, es que nos vimos y nos alegramos mucho de haberlo hecho.

    En apenas 15  minutitos nos pusimos al día. Comenzamos la conversación hablando de Ángel, un compañero maravilloso que tuvimos y que hace tan solo un mes se marchó por el maldito cáncer. Hablamos de como en un minuto nos puede cambiar la vida y de cómo nos había cambiado la nuestra desde que no nos veíamos. La verdad que fue una mini-conversación, pero una mini-conversación bastante profunda. Hablamos de lo rápido que pasa el tiempo y que lo que parecía que había ocurrido ayer, había ocurrido ya hacía 12 años. Y es que la vida pasa tan rápido que a veces no nos da tiempo ni para darnos cuenta.

    La verdad que su último año y medio había sido muy duro. Muchos cambios y mucha aceptación forzosa. Se mostraba entera. Decía que todo lo malo llega junto, pero que todo lo bueno también. Fue en ese momento que parecía que lo teníamos ensayado, cuando nos miramos y a la vez dijimos: “LO MEJOR ESTÁ POR LLEGAR”, ya verás. Entramos en “modo ataque de risa”, pero por mi parte la verdad es que no se trata de una frase hecha. La esperanza es una herramienta más para mantener la ilusión y regular nuestras emociones. Tener fe, y no me refiero a nada religioso (que también podría ser), sino a creer que eres capaz de lograr o conseguir determinadas cosas o situaciones sin tener nada en lo que fundamentar el poder conseguirlo, es maravilloso. Aumenta la seguridad en ti y sobretodo la predisposición a que te sucedan cosas positivas en la vida.

    Cuando tienes predisposición, cuando estás convencido que LO MEJOR ESTÁ POR LLEGAR, estás más atento a oportunidades que pasan por delante de ti y podrás agarrarte a ellas. Trenes que te llevarán al destino que deseas y otros en donde te bajarás en la segunda parada, pero que te pondrán en movimiento y te aseguro, que te ensañarán muchísimo.

    Me encantó verte amiga. Un besazo enorme!!

    Tamara de la Rosa

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  • ¿POR QUÉ “CONTACTO CERO” TRAS UNA RUPTURA?

    ¿POR QUÉ “CONTACTO CERO” TRAS UNA RUPTURA?

    22 de Mayo de 2018 a las 15:35

    Tras una ruptura sentimental, lo habitual es que ambos miembros de la pareja, o por lo menos uno de ellos, pase por una mala racha. Una ruptura supone un cambio, una despedida y, no solo una despedida de quien hasta ese momento era nuestra pareja, sino de su familia, de unos hábitos, costumbres y sobre todo, de unas ilusiones que se esfuman. Un castillo lleno de planes e ilusiones por alcanzar que de repente se desploma.

    Tras una ruptura TODOS vivimos un duelo. Un proceso natural del ser humano donde el dolor forma parte de éste, pero el tiempo y la intensidad de las emociones incómodas que repito, forman parte del proceso, la determina la actitud (tanto a nivel mental como conductual) que tomes ante esta situación.

    El primer paso para superar el desamor es lo que los psicólogos llamamos “CONTROL DE ESTÍMULOS”  y contacto cero con tu ex.

    Con control de estímulos me refiero a quitar todo lo que te recuerda a esa persona. Fotos, conversaciones de whatsapp, mail, fotos en el móvil, no escuchar canciones que te recuerden a esa persona etcétera. No se trata que tires los recuerdos si no quieres, pero por el momento guárdalos en una caja y no los tengas a tu alcance. Y con “contacto cero” me refiero a ningún contacto ni por whatsapp ni en persona. Nada de autoengaños de para saber cómo está ni nada de eso.

    En un principio es necesario llevar a cabo estas dos pautas (control de estímulos y contacto cero) y les explico por qué:

    Vamos a imaginar que una ruptura es como hacernos una herida. Cualquier herida duele. Pero para que la herida cicatrice hemos de curarla con desinfectante y dejarla de tocar. Si todos los días metemos los dedos en la herida, ésta no solo no cicatrizará, sino que además se infectará. Cuando una relación se rompe y mantenemos el contacto, o seguimos leyendo sus whatsapp y viendo se manera repetida las fotos en dónde éramos felices, estaremos reviviendo el dolor una y otra vez y esto ya no sería dolor. Sería sufrimiento. Por eso se dice que el dolor forma parte de la vida (hacerte la herida y el dolor que conlleva) pero el sufrimiento es opcional (cómo tú gestiones lo que te ha sucedido).

    Es cierto que a las parejas que tienen hijos les es más complicado. Aun así en un principio se puede siempre reducir el roce lo máximo posible hasta que las emociones se hayan calmado.

    No nos engañemos con la mítica frase de “vamos a ser amigos”. Quizás a quien se le haya acabado el amor le es sencillo, pero él miembro de la pareja que sigue enamorado, necesita un tiempo para aceptar la situación. Para asimilar que su vida ha cambiado. No olvidemos que somos humanos. Si estamos enamorados y mantenemos el contacto, siempre mantendremos abierta la puerta de la esperanza que nos impedirá aceptar que se acabó y seguir hacia adelante.

    La mente muchas veces pone resistenciaal cambio. Se opone a la idea de que se la relación acabó. Se niega a tirar a la basura todos esos planes y esa vida que había imaginado. Por eso tenemos que tomarnos un tiempo para poder racionalizar, poner distancia emocional y hacer lo que nos conviene y no lo que nos apetece. Aceptar que ya no te quieren, requiere un tiempo. Si no te lo das, el dolor se va a alargar.

    El desamor duele, pero no mata. Mereces se correspondido y recibir todo lo que estás dispuesto a dar. Mejor pasarlo mal un tiempo que toda una vida. Si te dice que te quiere, pero que no siente estar enamorad@, no te enojes y dale las gracias. Al fin y al cabo te está dando la oportunidad de ser feliz y volver a rehacer tu vida solo o junto a alguien con quien compartas sentimientos.

    Tamara de la Rosa.

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  • EL DUELO ES UN PROCESO

    EL DUELO ES UN PROCESO

    24 de Mayo de 2018 a las 14:11

    Es una realidad que la pérdida es una parte natural de la vida, pero aun así, si no conocemos el procesode nuestras emociones tras la pérdida, podemos hacer una mala interpretación de éstas y convertir lo que es un proceso natural en un proceso patológico.

    Lo primero que tenemos que entender es que cualquier tipo de pérdidava acompañada por un periodo de duelo, donde el dolor, nos guste o no, forma parte de este. Tenemos emociones, y no sentir dolor ante una pérdida sería lo extraño y un problema.

    En el duelo suelen aparecer una serie de fases que no son muy distintas de unas personas a otras. Lo que sí difiere entre unos y otros es su duración, ya que la actitud que tomamos para afrontar esa trágica experiencia, aceptarla y continuar, es lo que hará que el periodo de duelo perdure más o menos en el tiempo. Debemos conocer las fases para identificar nuestras emociones como parte de un proceso natural y así, no alarmarnos y congelar nuestra vida por ellas.

    1. Negación. En esta fase aparece nuestro primer mecanismo de defensa para conceder una tregua entre la mente y la realidad, y así poder amortiguar el impacto de la agresión que la noticia implica. Aparecen mensajes como "no puede ser, es imposible, debe ser un error".

    2. Fase de la ira: Cuando la persona aterriza por fin en la realidad pero intenta todavía rebelarse contra ella, y entonces sus preguntas y sentimientos cambian. "¿Por qué yo?, ¿Por qué ahora?, no es justo". Es entonces cuando aparece el típico enfado contra el mundo y la percepción de la vida como un sin sentido. Nada le conforma ni consuela.

    3. Fase de la depresión. En esta es la fase es muy habitual que paralicemos el periodo de duelo. Es un estado preparatorio para la aceptación de la realidad. La persona que sufre la pérdida debe permitirse sentir dolor, tomar conciencia de esas emociones y expresarlas. Sólo así, le será más fácil la aceptación final. Es importante considerar que el estado de depresión en este proceso de duelo no es sinónimo de enfermedad mental, sino que se trata de una respuesta adecuada a una pérdida, por lo que las emociones deben ser experimentadas para sanar. Es una etapa en la que se necesita mucha comunicación verbal. Debemos expresar nuestro dolor, pero intentando no pensar de manera irracional. Con frecuencia, cegados por el dolor, nos saboteamos con pensamientos tipo: "esto es insuperable, imposible retomar mi vida sin esa persona, le necesito para ser feliz, ya nada vale la pena" etc. Este tipo de pensamientos son pensamientos limitantes. No olvidemos que según el pensamiento que elijamos, será la intensidad de las emociones que surjan. Con estos pensamientos solo conseguiremos, por un lado, que aumente el malestar en nosotros y por otro, no permitiremos que el duelo siga su curso. Debemos permitirnos sentir este dolor, pero sin generar más sufrimiento.

    4. Aceptación: Cuando vemos que nada de lo que hacemos o pensamos hace que nos sintamos mejor, empezamos a asimilar la realidad. Cuando llegamos a esta etapa, lo hacemos normalmente débiles y agotados. Nos hemos esforzado en renunciar a una realidad que ya no es posible. En esta fase, aparece un periodo en el que a uno lo que le apetece es estar solo para analizar y organizar su futuro con esta pérdida. Se trata de aprender a convivir con esta pérdida y crecer a través del conocimiento de nuestros sentimientos.

    El proceso del duelo significa tomar conciencia del vacío que ha dejado la pérdida y soportar el dolor y la frustración que supone sin evitación alguna.

    Si observas que el dolor se prolonga en el tiempo, o que la situación te desborda sintiéndote bloqueado en el proceso, es que de alguna manera (un mal uso del pensamiento, evitación, resistencia, etcétera) estás deteniendo su curso natural.

    Tamara de la Rosa

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  • MI ODISEA PARA DEJAR DE FUMAR

    MI ODISEA PARA DEJAR DE FUMAR

    1 de Junio de 2018 a las 12:54

    A raíz del post que publiqué en mi página de facebook “@reinventatetamara”, recibí varios privados preguntándome sobre que estrategias utilicé cuando dejé de fumar.

    La realidad es que me costó mucho tomar la decisión de abandonar el tabaco a pesar de tener antecedentes familiares de cáncer de pulmón.

    Cuando en consulta trabajo alcanzar objetivos seguimos unos pasos, y estos fueron los míos:

    1. Comunicarlo a  nuestro entorno. Parece que es una bobería pero nos puede servir de mucha ayuda. Si tu entorno sabe que vas a dejar de fumar, ponerte a dieta o introducir cualquier hábito que te vaya a suponer un esfuerzo, seguramente te va a facilitar que lo consigas. Y por otro lado, ayuda a evitar recaídas ya que si un día decides saltarte tu objetivo, como sabes que el resto lo sabe, por no escuchar los típicos consejos que en ese momento no quieres oír, aumenta la probabilidad que te reprimas y seguramente darás tiempo a que la emoción se calme. Habrás conseguido ganar un día más. Yo se lo conté hasta al del bar de debajo de mi casa donde solía comprarme el tabaco.

    2. Definimos bien nuestro objetivo. Yo lo tenía bastante claro: “quería dejar de depender de una sustancia que cabía la posibilidad que me estuviera matando por dentro”. El objetivo (sea el que sea), lo debemos escribir y ponerlo a la vista para recordárselo a la mente en los momentos críticos. Está demostrado la mente adquiere mayor compromiso con todo lo que recoge por escrito. Yo lo colgué en la cocina, ya que es la zona de la casa donde fumaba. Si algún día el diablito ganaba la batalla, acabaría ahí de cabeza.

    3. Anotar, junto a nuestro objetivo bien definido, los motivos por los que te comprometes contigo mismo a hacer ese esfuerzo. Puede que en determinado momento te sientas preparado, convencido y con la suficiente fuerza como para despedirte de esta adicción, pero no siempre la mantenemos. Por esta razón es recomendable, tener a la vista los motivos de peso por lo que un día tomamos la decisión. ESTO ME COSTÓ MUCHÍSIMO. Debo decir que a mí me encantaba fumar. No me molestaba el humo y sabía que lo debía dejar porque era malo para la salud y tenía papeletas para que me tocara el gordo, pero vamos… disfrutaba de un cigarro. Por una operación que tuve durante esa época, me habían hecho una placa y tenía los pulmones limpitos. Fíjense que irracionalidad la mía que cuando me dieron el resultado, salí de la cínica y en lugar de decir “los tengo limpitos, aprovecho y lo dejo”, mi diablito me tumbó y ganó la batalla con un: bah!! Los tengo limpitos lo voy a celebrar disfrutando de un piti”.Buscar razones de peso que a mí en un momento de recaída me ayudaran a mantener la decisión ¡me costó la vida! Yo ya había dejado de fumar y nunca noté motivaciones que encuentran otros como que mejoras el gusto y el olfato, mejora tu piel, mejora tu capacidad pulmonar y de aguante… El pensamiento de: “esto me puede matar”, me motivaba a ratos. Cuando estaba con el mono me auto-engañaba. HASTA QUE LLEGÓ EL DÍA. Una tarde me fui a fumar un cigarro y Javi (mi hijo) con 6 añitos en ese entonces, me dijo “te vas a morir y me vas a dejar sin mami”. Nunca olvidaré la cara con la que me lo dijo. Me llegó al alma. En ese momento, juntos rompimos la caja de cigarros y le prometí que no volvería a fumar. Encima, en esa época tenía una operación y una tía mía, me empezó a asustar y a contar mentiras que me creí sin dudar un segundo sobre la anestesia general y el tabaco. El día que me enteré que era mentira casi el mato ja ja ja…

    Pues en mi cartel con el objetivo bien definido, anoté la lista de motivos para dejar de fumar, y puse el 1º de todos en mayúscula y en rojo: “JAVI TE NECESITA VIVA”. No se imaginan como me ayudó a dar la vuelta las 3 veces que el diablito me incitó. Tomar la decisión ya lo había hecho. Ahora venía lo difícil. ¡Mantenerme!

    4. Marcar el día de inicio del cambio y actividades a introducir (para sustituir el mono) y hábitos que eliminar. Yo también lo tenía muy claro. Quería que fuera de golpe, nada progresivo. Cerré la puerta del balcón de mi consulta con llave y la dejé en mi casa. Sabía que alongada a la ventana no me iba a poner a fumar y que por simple pereza no iba a bajar al estanco de abajo y fumarme un cigarro en el portal como si estuviera castigada. Me empecé a comprar caramelos halls de menta (me ayudaba a que se me fueran las ganas de ese piti que estaba acostumbrada a fumarme a determinada horas del día, y caramelos sin azúcar para sustituir. A la vez empecé a hacer más ejercicio y a sustituir la cocacola que la tenía totalmente asociada con el tabaco, por nestea. Me compre una cuerda en decatlón y una pera de boxeo. ¿Para qué? Porque sabía que los momentos de ansiedad iban a aparecer y gestionándolos con algún ejercicio de descarga donde el corazón se me acelerara, me llenaría el cuerpo de endorfinas y me ayudaría a calmar esa emoción momentáneamente dándome tiempo para pensar de manera racional recordándome MI GRAN MOTIVO. La pera la compré en realidad para esto y porque sabía que le iba a sacar partido con Javi para gestión de emociones como la rabia y frustración. O quizás fue una excusa que me puse porque la verdad que siempre me había hecho ilusión tener una ja ja ja ja… Bueno, no me desvío.

    Hubieron momentos de comba y pera que nadie se lo imagina. Malhumor e irascibilidad, subí 4 kilos de peso, pero con mis estrategias hechas a medida, fueron pasando los días y ahora hace dos años que dejé de fumar. Recuperé mi peso y mis antiguos hábitos sin la apetencia de encender el cigarro de turno. Ojito, me siguen viniendo los momentos de “ahora me fumaría un cigarrito”, pero no va más allá de un pensamiento.

    Tamara de la Rosa

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  • LLORAR NO ES DEBILIDAD, ES ESTAR VIVO

    LLORAR NO ES DEBILIDAD, ES ESTAR VIVO

    3 de Junio de 2018 a las 12:08

    Son muchas las personas a las que les cuesta mostrar sus emociones. Nos escondemos tras enormes gafas a la hora de llorar incluso, en situaciones más que justificadas porque, nos sentimos débiles y vulnerables.

    Ya sea por pena, emoción o empatía, llorar es una de las acciones que generalmente se evita mostrar en público. Desde muy corta edad, nos enseñan que quienes triunfan y consiguen el éxito en la vida, son personas fuertes que no se derrumban ante nada. Se puede decir que nos enseñan que llorar y estar tristes, no es de valientes y por lo que parece, estamos obligados a serlo. Por esta razón, aprendemos a no exteriorizar ese tipo de emociones y, lo cierto es que toda emoción reprimida, negada o ignorada queda encerrada en el cuerpo. Con esto no me refiero a que lo adecuado ante una situación difícil sea aferrarnos al llanto y mantenerlo en el tiempo sin buscar una salida de la situación en la que nos encontramos, (ya sea para buscar una solución o dejar de mostrar resistencia a la hora de aceptar una determinada circunstancia). A lo que me refiero es a que si tu pareja te abandona, pierdes el trabajo, vives una decepción o pérdida, es normal que te encuentres triste, frustrado y por supuesto, que llores. Llorar da salida a una gran tensión interior, a liberar la ansiedad y aliviar la tristeza, lo que nos conduce a un estado de serenidad.  Llorar no es el problema. El problema sería cuando te congelas en ese estado mucho tiempo sin aceptar ni buscar alternativas. Si normalizamos nuestras emociones, las entendemos y nos permitimos sentirlas, nos será más sencillo afrontar situaciones ya que, por lo menos, no estaremos con el peso de luchar contra nosotros mismos.

    1- Llorar tiene un efecto como el de un calmante natural. Reduce la intensidad de las emociones fuertes, disminuye el nivel de angustia, la persona se relaja, se reduce la carga emocional y aumenta la lucidez para así, poder pensar y tomar decisiones de forma racional.

    2- No quiere decir que, llorar sea preventivo de depresión o de trastornos de ansiedad pero, sí que puede paliar los síntomas de la tristeza en un determinado momento. Reprimir el llanto, no favorece a la salud. El llanto es, a veces, el modo de expresar las cosas que no pueden decirse con palabras.

    3- Si el llanto es repentino, por cualquier motivo y a cada momento, si es importante pedir ayuda profesional. Hay situaciones que no sólo necesitan tiempo para poder superarlas.

    4- Es importante enseñar a los niños que llorar es una buena forma de expresar sentimientos, como una válvula de escape y no enseñarles juicios de valor sobre esta acción. Si desde pequeños, les enseñamos que llorar es señal de personas débiles, seguramente en la edad adulta, tendrá problemas a la hora de expresar emociones, reprimiéndose y cargándose emocionalmente.

    5- Existen momentos en los que llorar es la única forma de sentirse mejor pero ¡ojo!, tampoco lo conviertas en un vicio. Recuerda que los extremos nunca son buenos. Usémoslo como válvula de escape, para descargar la mochila y seguir caminando con menos peso. Al fin y al cabo, aprendemos a llorar para aprender a reír de igual manera que, aprendemos a perder para aprender a ganar.

    Llorar no es de débiles, tan solo es de humano.

    Tamara de la Rosa

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  • QUIEN ALGO QUIERE ALGO LE CUESTA.

    QUIEN ALGO QUIERE ALGO LE CUESTA.

    6 de Junio de 2018 a las 10:44

    ¿Eres de los que sueñas o deseas que las cosas cambien pero no haces nada para que así sea? ¿Eres de los que te escondes tras excusas hasta convencerte de no tener fuerza de voluntadpara luchar por algo que te haría sentir mejor?

    Lo cierto es que no tienes que ser psicólogo para saber que uno de los ingredientes para alcanzar propósitos es la constancia. Una mejora en el rendimiento, seguir una dieta, ascenso laboral… Cualquier tipo de propósito.

    Pongamos los pies en la tierra. En el 95% de los casos, el éxito espontáneo no existe. El éxito de cualquier persona que consigue lo que se propone, es el pico del iceberg. Debajo de este pico hay una base mucho más grande y sólida lleno de persistencia, trabajo duro, fracasos, aprendizaje, sacrificio, decepciones, dedicación, críticas, riesgo, rechazo, noches largas etcétera. El ingrediente para fabricar esta base sólida es la CONSTANCIA y sobre esta característica voy a escribir hoy.

    1.      Para ser constante tenemos que crear hábitos saludables pero antes, es imprescindible identificar  porque hasta ahora no hemos sido capaces de mantener en el tiempo el esfuerzo que supone alcanzar un propósito. ¿Por qué? Porque que no seas capaz de mantener una dieta o salir a correr cada día no es una causa. La falta de constancia es una consecuencia. Es el resultado de las decisiones que tomas en tu cabeza (lo que nos decimos a nosotros mismos o como enfocamos nuestro objetivo) Por lo tanto, para adquirir nuevos hábitos primero tenemos que conocer las barreras que hasta el momento nos ha impedido crear la base sólida de nuestro iceberg. Seguramente en lo que has sido constante es en enviarle a tu cerebro mensajes como “no puedo”, “no sirvo para esto” o “no lo voy a lograr” Esto son tan solo excusas para no afrontar la resistencia al cambio. Así que no te engañes. Si no quieres no lo hagas, pero no te digas que eres incapaz de intentarlo. Tu mente se cree todo lo que le dices y crea una percepción de ti respecto a lo que te repites (autoestima). No quieres y punto.

    2.     Visualiza: la visualización es una herramienta psicológica muy eficaz que aumenta la probabilidad de éxito tanto para alcanzar retos como para afrontar miedos. Y es que la visualización es la primera semilla para iniciar un cambio. Para que esta técnica sea eficaz, debemos de visualizar lo que depende de nuestro rendimiento, de nuestro comportamiento y no de los demás. Se ha demostrado científicamente que cuando visualizamos, el cerebro activa los mismos circuitos cerebrales que activa cuando lo realizamos a modo real, y se van grabando determinados patrones de conducta que luego ejecutaremos de manera natural. Por lo tanto al visualizar, nos generamos unas emociones que nos incitan a buscar la manera de lograrlo. Es un entrenamiento mental de aquello que queremos alcanzar donde nuestro cerebro se prepara, anticipa y aumenta la probabilidad de éxito ya que a la hora de afrontar esa situación a nivel real,  a nuestro cerebro le va a resultar familiar dicha situación y sabrá cómo actuar sin tanta presión y con las emociones adecuadas.

    3.      Ten claro que la constancia no puede depender únicamente de nuestra motivación o fuerza de voluntad. Ambas cualidades dependen de emociones. La motivación fluctúa en todas las personas. No siempre vamos a lograr estar motivados ni con buen estado de ánimo, pero esto no puede ser un impedimento para llevar a cabo nuestro objetivo. Por este motivo es necesario crear hábitos. Formar hábitos y ser constante es una decisión. No podemos dejarlo únicamente en manos de recursos limitados o que fluctúan como la motivación y la fuerzo de voluntad.

    4.      Lo más difícil no es empezar, sino mantener la práctica en el tiempo. Estudiar un día es fácil. Sin embargo, estudiar día tras día, mes tras mes hasta que salga una oposición no lo es tanto. Entrenar una nueva técnica puede entretenerte los primeros días, pero hacer siempre lo mismo puede no entretenerte tanto.

    5.      No te centres solo en el resultado, sino en el proceso. Está muy bien que te motives con el alcance de tu objetivo y como te vas a sentir el día que lo logres, pero si nos quedamos solo con el “que quiero conseguir” y no dedicamos tiempo al “cómo conseguirlo”, es muy probable que abandones a mitad de camino por no haber planificado o considerado los pasos intermedios. Metas a corto plazo, con cierta dificultad pero alcanzables y bien definidas. Facilítale a tu cerebro hacia dónde debe dirigirse. Anota y ten a la vista que vas hacer, cuando y como. La felicidad, el éxito o como quieras llamarlo no es un destino, sino disfrutar de lo que haces por el camino.

    6.      Calendario de la constancia: para ayudar a mantener la constancia puedes colgar a la visita un calendario donde marques con un ok en verde cada día que logres llevar a cabo tu nuevo hábito, y con una roja cuando no. Esto te ayudará muchas veces a ignorar al diablito mental cuando intenta convencerte con sus mensajes vagos, cómodos y contraproducentes (“las dietas se empiezan un lunes”, “un cigarrillo de vez en cuando no hace daño”, “que necesidad de ir a entrenar ahora”…)

    No olvides que ser constante te hace ser cada vez más constante y esto ayuda a tu mente a tener la sensación de orden a tu vida.

    Tamara de la Rosa

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  • SI NO QUIERES, NO PERDONES. PERO LIBÉRATE DEL RENCOR

    SI NO QUIERES, NO PERDONES. PERO LIBÉRATE DEL RENCOR

    17 de Junio de 2018 a las 09:23

    Todos tenemos derechos y obligaciones. No perdonar, aunque suene de poca generosidad, es un derecho que tenemos todos. Si alguien me ha hecho el suficiente daño como para alejar a esa persona de mi vida, TENGO TODO EL DERECHO DEL MUNDO. Lo que debería ser una obligación, es aprender a liberarnos de la emoción que el "no perdonar" supone.

    La obsesión con el perdón y querer pasar página a la velocidad de la luz, como si no hubiera pasado nada, es tan contraproducente como la “obsesión por la venganza”. Debemos tomar conciencia, que muchas veces perdonar lleva su tiempo, y así evitaremos sentirnos presionados por ignorar o eliminar una emoción natural. Para que las heridas sanen, no solo basta con no tocarlas. También se necesita tiempo para cicatrizar. Lo mismo ocurre con nuestra mente.

    También es importante aclarar que tenemos derecho a no perdonar. Cuando se trata de conflictos de alto impacto, la psicoterapia es fundamental para ayudar a las personas a aceptar lo sucedido y fomentar el proceso de perdón, que no tiene por qué suponer una reconciliación con el ofensor, sino de liberación personal. Dejar salir la emoción del rencor, ira, frustración, etcétera. Esa emoción molesta e incómoda que mantenida en el tiempo enferma sólo al que la siente.

    Es cierto que son muchas las veces donde, dejándonos llevar por un estado emocional un tanto irascible, tomamos serias decisiones sin pararnos a pensar si realmente merece la pena tomarlas o no. O si esas decisiones van a generarnos más quebraderos de cabeza que beneficios. En estos casos, en terapia practicamos dos caminos:

    1. Prioriza la intención. Absolutamente todos cometemos errores. Cuando alguien te decepcione, esfuérzate en encontrar la razón o motivo por el que esa persona hizo algo que te desagradó. Lo habitual es enfocar solo a lo sucedido y muchas veces la intención es protegerte o facilitarte la vida. Sin embargo, si no somos capaces de verlo, podemos tomar decisiones drásticas hacia personas importantes y con el tiempo arrepentirnos. Hazle saber que su forma de ayudarte no es la adecuada respecto a tu forma de ser. Valora si merece la pena darle la oportunidad de cambiar su forma de ayudarte. Su “intención” ha sido buena.

    2. Empatiza: Ponte en sus zapatos. Quizás desde tu situación actual jamás hubieras reaccionado así, pero ¿y si estuvieras viviendo sus circunstancias? ¿Realmente puedes poner la mano en el fuego que jamás actuarías de esa manera? A veces es muy sencillo caer en el error de juzgar en lugar de ponerse en el lugar del otro. No estar de acuerdo con lo que hizo, pero entender por qué pudo llegar a hacerlo, ayuda a aliviar las emociones, liberar tensión y relativizar.

    Por otro lado, se ha demostrado que practicar el perdón (pedirlo), nos ayuda a reducir el estrés, la ira y el dolor que puede suponer una determinada situación. Nos quitamos una carga, un peso. El principal beneficio de pedir perdón es que, una vez reconoces y expresas que has hecho algo inadecuado y que has podido perjudicar a otra persona, facilitas la limpieza de la conciencia. Esa parte de uno que con frecuencia quita el sueño, el hambre, te hace sentir mal y deteriora tu día a día.

    El peor enemigo del perdón es el orgullo. Asociamos el pedir perdón a debilidad y torpeza cuando lo cierto es que es un indicador de educación y valentía. Para pedir perdón, muchas veces hay que ser valiente, porque es muy difícil ser consciente y aceptar haber hecho algo mal y que además, haya tenido consecuencias negativas sobre otra persona.

    Es cierto que pedir perdón aporta beneficios externos (a todos nos gusta observar que la persona que nos ha hecho daño, se ha dado cuenta de su error y se arrepiente), pero sobre todo, pedir perdón aporta beneficios internos. Podemos pedir perdón para liberarnos del rencor que nos quema por dentro, y esto no significa que tengamos que seguir manteniendo la misma situación. Podemos pedir perdón por nuestro error y aun así dejar de mantener una relación porque no nos compensa, pero liberándonos antes de todas esas emociones que no nos permiten mantener la paz interior.

    Tamara de la Rosa

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  • NO SACRIFIQUES TU SALUD POR UN FÍSICO

    NO SACRIFIQUES TU SALUD POR UN FÍSICO

    22 de Junio de 2018 a las 08:35

    Ayer colgué este post en twitter ya que se acerca el verano y son muchísimas las personas que, sobre estas fechas, comienzan a hacer "dietas milagros" y auténticas barbaridades respecto a la alimentación, poniendo en riesgo su salud por la famosa "operación bikini", Nada más colgarlo, comencé a recibir mensajes, algunos privados y otros públicos, comentándome TODOS  lo mismo: "estar "gordo" tampoco es saludable".

    Por supuesto que tener sobrepeso no es saludable, pero para no tenerlo no es necesario hacer dietas express con las que ponemos en riesgo no solo nuestra salud física sino también mental.

    Quienes me suelen leer saben que siempre reitero que tener una buena autoestima no solo depende del físico. Va mucho más allá. Pero si es cierto que lo que sientes cuando te ves reflejado en el espejo influye directamente en tu estado de ánimo y en una parte de la autoestima. Soy de las que te animo a cuidarte, pero sin destrozarte.

    Puedes cuidarte y mejorar tu físico llevando a cabo hábitos saludables. Una dieta equilibrada, practicando ejercicio, algún deporte.

    El mensaje que quería trasmitir en el post esno subestimar a nuestro cuerpo haciendo barbaridades con él por no cumplir con un canon de belleza impuesto. No pasa nada por tener algo de celulitis o no tener una barriga perfecta. Además, ¿Cómo es una barriga perfecta? ¿Quén dice lo que es perfecto? ¡Se trata de algo subjetivo!. Aun así, está bien que no quieras tener celulitis o prefieras tener una barriga plana. Pues vete al gimnasio, camina, corre, haz ejercicio, acude a un nutricionista, pero no intentes hacer milagros y conseguir en un mes lo que no has hecho en un año. Quizás es mejor tener algo de celulitis y disfrutar del verano que esconderte por ¿lo que puedan pensar? O mejor no tener la barriga plana y no acabar con una analítica de escándalo y pasar el verano contando calorías.

    Mi consejo: Acéptate tal y como ahora mismo estás. Sin vergüenza y sin rechazo. Tu eres muchísimo más que un físico. Y a la vez, si quieres cambiar algo, ponte en ello pero desde la paciencia y la constancia, y no centrando toda tu atención en ello. Quizás este verano no has conseguido estar como te gustaría, pero ya lo estarás en unos meses.

    Eres mucho más que dos brazos y dos piernas. Eres mucho más que una barriga. No busques la perfección porque buscarla ya te hace imperfecta. No te identifiques con solo una imagen. Eso sería muy simple. Lo que realmente te hace especial son otras cualidades. Y si te preocupa en exceso lo que puedan pensar de ti, asúmelo. Siempre, ya seas una persona flaca, gorda o con cuerpo atlético, a algunos les gustarás y a otros no y ¡MENOS MAL! Menudo aburrimiento si a todos nos gustara lo mismo.

    Un besazo a todos los que me leen y ¡BUEN VERANO!

    Tamara de la Rosa

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  • EL HUMOR NO CURA, PERO SI AYUDA ¡DEMOSTRADO!

    EL HUMOR NO CURA, PERO SI AYUDA ¡DEMOSTRADO!

    24 de Junio de 2018 a las 10:47

    A muchas personas les extrañará por qué los psicólogos insistimos tanto en la importancia de desarrollar y potenciar el sentido del humor. Y es que tener sentido del humor es una de las principales fortalezas del ser humano. Para tener bienestar, tanto físico como mental, es necesario tener la higiene mental suficiente a la hora de poner la atención en el lugar que nos hace sentir bien y no en la preocupación.

     ¡Ojo!, no se trata de ignorar lo que nos sucede o de distorsionar la realidad, sino de aprender a desdramatizar eso que nos sucede. Es evidente y normal, que ciertas situaciones nos provoquen malestar, tristeza o miedo, y por tener sentido del humor no vamos a lograr evitar que lo pasemos mal. Pero sí nos va a permitir dar a esos momentos la importancia justa, nos ayudará a superarlos más rápidamente y con un menor coste emocional. Es cierto que no podemos elegir gran parte de lo que nos sucede, pero siempre podemos elegir la actitud que tomamos y la interpretación que hacemos ante lo que nos acontece.

    Los expertos de la medicina insisten cada vez más en los efectos saludables del sentido del humor sobre el bienestar físico y mental. Reduce el estrés y la ansiedad, previene la depresión, activa la parte creativa de nuestro cerebro, poniendo en marcha nuestro ingenio, por lo que nos va a ayuda a afrontar los momentos difíciles de mejor manera y a encontrar diferentes salidas a una misma situación. Las personas que se ríen y tienen sentido del humor soportan mejor las contrariedades de la vida y, además, mejoran las relaciones interpersonales. ¿Vale la pena empezar a practicarlo o no? Para desarrollar el sentido de humor debemos aprender a:

    1. Reírse de uno mismo: cuando nos reímos de nuestros defectos, desdramatizamos nuestros fracasos, somos capaces de verlo cómicamente y expresarlo a los demás. Esto nos ayuda a sentirnos mejor y a mejorar la percepción que tenemos de nosotros mismos. Mejora nuestra autoestima.

    2. Buscar diferentes interpretaciones a lo que nos sucede. Debemos preguntarnos: ¿Qué consejo le daría a un amigo si estuviera viviendo esta situación? Con frecuencia creamos catástrofes de nimiedades y tenemos que tener en cuenta que cuando hacemos una interpretación negativa y exagerada, estamos generando unas emociones también exageradas. Se trata de buscar la interpretación menos desagradable.

    3. Utilizar un pensamiento flexible: acabar con pensamientos exigentes y extremistas de "todo o nada", "blanco o negro", que lo único que conseguimos con ellos es ser poco tolerante con los demás y con nosotros mismos.

    4. Aceptar que no siempre las cosas salen como nosotros esperamos y que en un primer momento es normal que aparezca el dolor y la frustración pero añadiendo humor lo vivimos y superamos de diferente manera.

    5. Sonreír: se ha demostrado que el cerebro no sabe diferenciar entre una sonrisa falsa y una real ya que interpreta la posición de los músculos de la cara de la misma manera. Por tanto sonreír es una forma de reducir la tristeza. Cuando mantenemos una sonrisa forzada durante unos minutos, el cerebro interpreta que lo que está sucediendo a tu alrededor es agradable para ti por lo que va a generarte unas emociones coherentes con tu gesto facial. No significa que vayas a pasar de un estado de tristeza a uno de felicidad plena, pero si vas a poder modular la intensidad de tus emociones y te vas a sentir mejor.

    6. Disfruta de lo que haces en cada momento.

    El sentido de humor no cura, pero sí ayuda.

    Tamara de la Rosa

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  • RENUNCIAR FORMA PARTE DE LA VIDA.

    RENUNCIAR FORMA PARTE DE LA VIDA.

    2 de Julio de 2018 a las 07:55

    ¿Te frustras porque te sientes incapaz de lograr tus propósitos? ¿Sientes que por mucho que te esfuerces nunca vas a lograr sentirte satisfecho? Si la respuestas a estas dos preguntas es “si”, seguramente la ansiedad te habrá hecho alguna que otra visita y tu estado de ánimo tenderá a ser bajo. Incluso me arriesgo a decir que tus relaciones sociales han podido verse dañadas.

    Constantemente somos bombardeados con la idea de que podemos tenerlo todo y no debemos sacrificar nada. ¡Olvídate!, pensar de esa manera es un error. Querer llegar a todo es la receta perfecta para lograr una constante sensación de insatisfacción. Precisamente ahí está el problema. Con frecuencia, intentamos alcanzar objetivos que son incompatibles. Resulta muy complicado conseguir un ascenso laboral y pasar más tiempo con la familia. Es muy difícil aumentar el tiempo de ocio y a la vez, hacer horas extras para aumentar el sueldo a final de mes y poder viajar. Cuesta mucho poder concentrarte mientras estudias y atiendes al mismo tiempo tus redes sociales. Hay que elegir. Hazte la idea que para tomar decisiones hay que renunciar a algunas cosas. Por este motivo, es muy importante saber priorizar.

    1. Cuando nos enfrentamos a una toma de decisiones que sentimos complicada, lo que verdaderamente nos está costando no es elegir una de las opciones, sino olvidarnos del resto de ellas. Debemos aprender a renunciar para poder seguir avanzando. Esto no quiere decir que renuncies a algo para toda la vida, sino que primero vas a conseguir algo para luego, si te sigue apeteciendo, esforzarte por conseguir lo otro. Cualquier elección supone una apuesta que puede llevar a ganar o a perder en algún aspecto. Pero a veces es más peligroso quedarse quieto.

    2. Si aprendemos a identificar las renuncias que hay tras nuestras decisiones y conseguimos aceptarlas, estaremos más cerca de aumentar la satisfacción en nuestra vida. Para que nuestras decisiones nos hagan felices o nos ayuden a sentirnos mejor, tenemos que aceptar las renuncias como parte del proceso.

    3. Por más que lo intentes o desees, el día no tiene más horas. Debes elegir donde inviertes tu tiempo y esfuerzo. Y eso implica un sacrificio. Pero estas decisiones tienen que ser tomadas con conciencia y determinación. Es importante que asumas que para conseguir algo que merece la pena, siempre vas a tener que renunciar a otras cosas. Si decides contraer matrimonio, por mucho que la pareja respete los espacios del otro, estás renunciando a ciertos aspectos de la soltería. Si decides trabajar y estudiar a la vez, estarás renunciando a tener más ocio y tiempo libre, si decides ponerte a dieta estarás renunciando a ciertos alimentos que para ti son un placer, pero debemos desplazar la atención desde esas renuncias al objetivo final y a las emociones de satisfacción que aparecerán cuando lo hayamos conseguido.

    4. Borra de tu mente los “qué hubiera pasado si…”. Quizás si hubieras tomado otra decisión te hubiera ido mejor pero también cabe la posibilidad de que todo hubiera sido muchísimo peor. Rechaza la nostalgia de lo que nunca fue porque de lo contrario nunca valorarás ni disfrutarás de lo que has logrado.

    5. Cuando nos encontramos en una situación que nos insatisface y no hacemos nada por abandonarla, es porque en ella hay ventajas inconscientes. Deja de centrar tu energía en la queja y empieza a mirar más allá. Si quieres avanzar, tendrás que renunciar a algo.

    Tamara de la Rosa

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  • MIS REFLEXIONES TRAS UNA MUERTE

    MIS REFLEXIONES TRAS UNA MUERTE

    27 de Julio de 2018 a las 09:36

    Ayer jueves murió la madre de una amiga, o mejor dicho, una gran amiga. Alguien a quien conozco de siempre, alguien con la que en muchas épocas de mi vida he sido uña y carne. Épocas unidas, épocas separadas, pero mi amiga es la típica persona con la que da igual lo años que pasen sin sentarnos a hablar con calma porque cuando lo hacemos, es como si no hubiera pasado el tiempo.

    Como les decía, es una amiga desde la niñez por lo que nuestros padres se conocían entre ellos, y tanto mi amiga y yo conocíamos perfectamente a los padres de cada una.

    Ayer, desde el momento que me enteré de la noticia, de manera automática me empezaron a saltar en la cabeza miles de recuerdos donde estaba su madre. Una persona joven, coqueta donde las hubiera. Una persona que no se callaba ni debajo del agua y con un sentido de humor un tanto irónico que nos hacía tantísimo reír. Esa mujer que aguantaba que un grupo de 5 jovencitas todos los domingos ocuparan los sofás de su casa después de haber salido la noche anterior. 5 jovencitas que le arrasaban la nevera y ella encantada de que lo hiciésemos. La verdad, es que siempre se lo decíamos a mi amiga: “tienes una madre cojonuda”.Se tragó momentos nuestros de inmensa alegría, momentos de tristeza en donde nos hacía ver su punto de vista. Una maravillosísima persona que ayer, desde la calma, decidió hacer su último viaje.

    Mi primera reflexión es el papel que tienen las madres de nuestras amistades cuando somos pequeñosy la de cantidad de recuerdos que ocupan, claro está, todo depende del grado de implicación que como madre o padre quieras tener con los amigos de tus hijos. Malli era muy inteligente. Lo hacía primero que nada porque el roce hace el cariño y compartimos muchos momentos, pero sobre todo lo hacía para tener “un control disfrazado” de con quienes pasaban el tiempo sus hijos y de lo que hacían. Un bravo por ella porque lo hizo genial.

    Mi segunda reflexión apareció cuando llegué al Tanatorio de Santa Lastenia. Allí me vi con amigas que han formado parte de etapas muy importantes de mi vida, con las que juntas, mantenemos un hilo de comunicación esporádico a través de un grupo de whatsapp al que llamamos “Viejos tiempos”. Son esos momentos en los que te paras a pensar y te dices: “que triste que, con lo que nos apetece a todas hacer algo juntas, tengamos que vernos después de tanto tiempo en una situación como esta.” A veces nos olvidamos que no vamos a estar siempre, y que el tiempo pasa. Ayer ya quedó pendiente, una cenita todas juntas dentro de muy pronto. ¡Todo es ponerse!

    Mi tercera reflexión: vamos creciendo, y cada vez serán más las visitas al tanatorio que no podremos evitar por la cercanía que nos une a esa persona. Cada vez que salgo del tanatorio no puedo evitar preguntarme ¿Y la próxima vez que venga, por quien será? Eso a su vez, me recuerda que me tengo que centrar más en lo que ahora tengo. Disfrutar, compartir momentos, sacarme millones de fotos con los míos, evitar discusiones por nimiedades y aunque soy de las que expreso mis emociones, expresarlas todavía más. Expresar lo agradecida que estoy, lo feliz que soy gracias a mis pilares, la tranquilidad que me hacen sentir por tenerlos.

    Estamos y de repente, ya no estamos. Duro, muy duro, pero una realidad que nos va a pasar a todos.

    Ayer una de esas amigas a las que vi en el Tanatorio, me comentaba el vacío tan grande que sentía desde hace un mes cuando se le fue su padre. Un vacío desgarrador me comentaba.“Tama, hay veces que lo he ido a llamar por teléfono”  Es totalmente normal, días mejores, días que creer que no puedes con ese vacío, días de no entender, de enfado, ira, frustración… todas estas emociones son normalísimas dentro del proceso que supone un duelo. De hecho, el vacío no va a desaparecer si la persona que marchó es muy cercana a nosotros, pero si podemos aprender a ser felices con ese vacío que ya forma parte de uno.

    Una estrellita más en el cielo.

    Y desde aquí un beso enorme para mi amiga y su grandísima familia. Aunque ya no esté, siempre estará.

    Tamara de la Rosa.






  • ENDERÉZATE Y SONRÍE

    ENDERÉZATE Y SONRÍE

    16 de Agosto de 2018 a las 16:56

    No sólo es pensar en positivo. Cierto es que aprender a pensar bien, de manera saludable en vez de utilizar un pensamiento boicoteador hacia nosotros mismos, es necesario y la mejor manera para alcanzar una estado emocional equilibrado, pero son muchas las personas las que, a pesar de entrenar en ello, presentan dificultad a la hora encontrar pensamientos alternativos no destructivos.

    Debemos recordar que el pensamiento, las emociones y la conducta es una cadena donde cada factor está enlazado el uno con el otro por lo tanto, un cambio en cualquiera de ellos modificará los demás. Si el cambio de pensamiento, en un principio, nos resulta complicado, podemos empezar por el cambio de la conducta no verbal lo que facilitará el cambio a la hora de pensar de manera correcta. Cada emoción está asociada a unas determinadas posturas físicas. Todos hemos observado que cuando un futbolista mete un gol o un tenista gana un set, la primera reacción corporal es levantar los brazos para celebrar el triunfo. A ninguno de ellos le han pedido que realice este comportamiento cuando alcanzan el éxito, sin embargo todos lo hacen. Cuando nos sentimos deprimidos, nuestro comportamiento no verbal  suele destacar por una postura corporal de espalda encorvada, hombros hacia adelante, mirada hacia el suelo, expresión facial triste. Casualmente, unas posturas corporales totalmente contrarias a cuando nos sentimos bien, y tampoco nos han enseñado. Lo hacemos de manera natural. Lo cierto es que nuestro cerebro tiene asociado determinadas posturas corporales a determinadas emociones. Por eso todos ante determinadas emociones y sin que nadie nos haya enseñado, reaccionamos corporalmente de la misma manera. ¿Qué es lo más interesante de todo esto? Que la información que va del cerebro al cuerpo es bidireccional. No solo parte del cerebro hacia el cuerpo, sino también del cuerpo al cerebro. Si aunque no estemos contentos sonreímos y mantenemos la sonrisa durante un tiempo, nos empezaremos a encontrar mejor, y es porque el cerebro interpreta que sonríes porque lo que te está sucediendo en ese momento es agradable y por lo tanto, generará emociones que sean coherentes a esa situación. Lo mismo ocurre con la postura corporal. Si aunque no nos apetezca, nos esforzamos en levantar los hombros, adoptar una posición erguida, levantar la barbilla, mirar hacia el frente, sonreír aunque sea de manera forzada y mantenemos este comportamiento durante cierto tiempo, comenzaremos a sentir el resultado. Nos encontraremos mejor, más seguros y con mejor capacidad para ir cambiando nuestro pensamiento.

     Las palabras tienen un gran peso en nuestras emociones porque lo que nos decimos a nosotros mismos se transforma en pensamiento y este pensamiento genera unas emociones que condiciona nuestro comportamiento, pero cambiando nuestra conducta corporal también ayudamos al cerebro a generar mejores sensaciones. Esto no quiere decir que por ir con el cuerpo erguido y sonriendo, vayamos a conseguir que nada nos pueda afectar pero sí que podremos disminuir la intensidad del malestar y así poder trabajar en superar determinadas situaciones.

    La realidad es que se aprende haciendo y un ejercicio para comprobarlo es:

    1- Cuando estés en un lugar tranquilo, encoge los hombros, ponte cabizbajo, cara triste y piensa en una situación que te hizo sentir mal. Recuerda cómo te sentiste y como te hablabas a ti mismo. Practica esto durante cinco minutos de reloj y céntrate en esas emociones.

    2- Cuando hayas logrado sentir ese malestar a través del recuerdo, volvemos a la realidad y nos despejamos.

    3- Coge aire profundamente y ahora ponte en pie, dirige tus hombros hacia atrás, levanta la cabeza y sonríe. Adopta una postura totalmente contraria a la anterior. Cuando lo hayas hecho, imagina de nuevo la misma situación de antes con esta nueva postura durante 5 minutos de nuevo. Comprobarás que las emociones negativas no tienen la misma intensidad porque le estás dando otro tipo de órdenes al cerebro. Si a esta nueva postura le añades un pensamiento positivo, comprobarás que podrás lidiar mejor con las dificultades que la vida arroja. Recuerda que cuanto más se entrene, más eficacia tendrá.

    Las posturas corporales generan sensaciones internas que son coherentes con ellas. Para que tu vida cambie, empieza a introducir pequeños cambios en ti mismo.

    Tamara de la Rosa

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  • SOLTAR EL PASADO Y ESPERAR POR EL FUTURO.

    SOLTAR EL PASADO Y ESPERAR POR EL FUTURO.

    28 de Agosto de 2018 a las 13:27

    Como se nota que el tiempo no cuesta dinero, que con frecuencia decidimos malgastarlo en revivir una y otra vez algo que ya pasó, (hace una semana, hace un mes o quizás años). La realidad es que en muchas ocasiones nos cuesta pasar página y continuar. Auto-exigencia, culpa, apego, falta de tolerancia, son varios de los motivos que nos hacen esclavos del pasado a pesar del dolor que nos provoca. Para ir superando etapas, es importante diferenciar el dolor del sufrimiento. Cuando nos damos un golpe y nos hacemos unas herida sentimos dolor. Hagas lo que hagas te va a doler. Es lo que conlleva tener una herida abierta que solo cicatriza con una buena cura y dejándola de tocar. Si decides todos los días meter el dedo voluntariamente en esa herida, no solo no va a cicatrizar sino que se va a infectar. Pues lo mismo ocurre en el campo de las emociones. Cuando pasamos por un mal momento es normal sentir dolor, pero dependiendo de la actitud que tomes en ese momento vas a lograr que la intensidad de las emociones que sientes sea mayor o menor. A revivir el dolor una y otra vez se le llama sufrimiento.  

    Por otro lado, también malgastamos el tiempo anticipando situaciones negativas que, la mayoría de las veces, no llegan a suceder. Lo cierto, es que el 90% de nuestras preocupaciones nunca llegan a ser reales, tan solo imaginadas. Nos creamos auténticas películas mentales dignas de un Oscar por no saber manejar o tolerar la incertidumbre de la vida. Intentamos tener todo tan controlado que pretendemos tener atado hasta el futuro.

    Ignoramos que este empeño tanto de permanecer en el pasado como de anticipar el futuro supone un coste emocional importante. Nos generamos emociones como la tristeza y desesperanza acabando, en muchas ocasiones, con cuadros depresivos y de ansiedad.

    1. Acepta y continúa: Deja de enfocar tu atención en lo que no puedes cambiar y céntrate en lo que si. Por más que pienses como tendrías que haberlo hecho, no vas a conseguir cambiarlo. El pasado está para reflexionar lo justo, aprender y no repetir. Cuando una puerta se cierra se abren otras tantas llenas de nuevas experiencias, personas y cosas. Pero estas nuevas oportunidades no las podrás ver, si sigues mirando hacia atrás. Cierra capítulo y si es necesario cambia incluso de libro. Si el pasado tiene que volver a formar parte de tu presente ya lo hará, pero mientras no permanezcas en él.

    2. Bye bye culpa: no te arrepientas de nada. Todo lo que hiciste es porque en ese momento creíste que actuar así era lo correcto. Si en ese momento hubieras sabido lo que ahora sabes, seguramente lo hubieras hecho de otra manera. Si salió bien, no lo olvidarás jamás. Y si salió mal, fue una mala experiencia que te ayudará a crecer. Aprende la lección y no seas tan cruel y autoexigente contigo mismo. Si eres capaz de perdonar los errores de los demás ¿Por qué no vas a perdonarte los tuyos? Castigarte emocionalmente no va a cambiar la situación, pero si puede empeorarla.

    3. Deja de anticipar. Por mas que lo intentes nunca tendrás la certeza al 100 x100 de lo que está por pasar. El futuro es una incertidumbre con la que debemos aprender a vivir. Gracias a ella existen las sorpresas y lo inesperado. No intentes conocer todas las respuestas, porque la vida puede cambiar las preguntas en cualquier momento. Y entonces todos tus esfuerzos no habrán servido para otra cosa sino que para sufrir. Dejar de preocuparte y empezar a ocuparte, es la mejor opción.

    4. Disfruta y vive el hoy: Céntrate en disfrutar de tu día a día, de los pequeños detalles que pasan desapercibidos por estar pendiente a lo que pasó o a lo que está por pasar. Ya que te gusta tenerlo todo tan controlado, disfruta al máximo de tu “presente” para crear un gran “futuro” y así poder recordar un magnífico “pasado”.

    Recuerda que, culparte por el pasado y preocuparte por lo que pueda pasar, son las dos formas de enterrar tu presente.






  • PILARES NECESARIOS PARA UNA BUENA RELACIÓN SENTIMENTAL:

    PILARES NECESARIOS PARA UNA BUENA RELACIÓN SENTIMENTAL:

    7 de Septiembre de 2018 a las 15:58

    Cierto es que no “necesitamos” tener una relación sentimental para ser feliz, pero si es verdad que la mayoría, “preferimos” compartir nuestros momentos, ya sean buenos o malos junto a otra persona. Importante la diferencia entre el verbo “necesitar” que genera dependencia con, “preferir”que supone una mera elección. Todos deseamos una relación amorosa feliz, saludable y estable y, aunque no hay ninguna receta mágica que nos pueda garantizar conseguirla, debemos saber que existen unos pilares básicos a los que todas deberíamos aspirar:

    1. Comunicación: Este es uno de los pilares fundamentales. Verbalizar emociones, escuchar para entender y no para responder, respeto mutuo, empatía, confianza. Cosas tan sencillas que con frecuencia las hacemos complicadas. Cuando hablamos de comunicación no nos referimos a un monólogo donde cada uno expresa su punto de vista y listo. Se trata de un entendimiento a pesar de no estar de acuerdo. La clave está en la aceptación de las diferencias para engrandecer las perspectivas conjuntas.

    2. Dar buena orientación a los conflictos: Con frecuencia olvidamos que ante un problema la orientación que debemos darle a la “discusión” es a solucionar el conflicto y no hacer de éste una guerra luchando por vencer la batalla. Céntrate en el problema actual y en buscar soluciones no reproches por acciones del pasado. Las discusiones es algo muy normal en cualquier pareja. Y es que discutir ayuda a conocerse mejor, a poner límites y ayudan a comprender la personalidad del otro. Pero lo que hay que tener claro es que siempre debe ser con un fin constructivo, nunca humillante. Se trata de llegar a acuerdos entendiendo las necesidades del otro. Recuerda que intentas mantener tu relación no destruirla.

    3. Dar y recibir siempre sin exigir. Ni dar todo por la otra persona sin esperar nada a cambio, ni acomodarnos recibiendo sin esforzarnos. Recuerda que la excelencia siempre está en el equilibrio. Una relación sana es dar y recibir sin exigir. Cada uno da lo que desee del mismo modo que cada uno, valora si recibe lo que merece o no. Pero hay que tener cuidado con ello ya que la balanza puede llegar a quedar muy desequilibrada y es entonces, cuando aparece la frustración y el sufrimiento. No solo hay que preocuparse en dar sino también en recibir. No se trata de egoísmo, sino de amor propio

    4. Dar un mismo sentido y dirección a la relación. Tener una misma visión de futuro es esencial. Eso de polos opuestos se atraen es tremendamente falso. Cuanto mas en común tengas con tú pareja, mayor probabilidad de éxito. Se trata de comenzar un camino juntos hacia una misma dirección y “siempre” al mismo nivel. Nunca uno delante haciendo sobra al otro. Se trata de un proyecto de ilusiones conjuntas.

    5. Mantener los pequeños gestos: Por mucho que nuestra pareja sea consciente de nuestros sentimientos, a ninguno nos desagrada un dulce. Los gestos resultan extremadamente importantes para tener una ilusión diaria y mantener fuerte la relación de pareja. Una caricia, un beso, un mensaje a media mañana, un te quiero, compartir ocio… son detalles que van fortaleciendo la relación y que refuerzan la felicidad en pareja.

    Nunca olvides que una pareja perfecta se construye día a día.

    Tamara de la Rosa.

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  • DIA INTERNACIONAL PREVENCIÓN AL SUICIDIO.

    DIA INTERNACIONAL PREVENCIÓN AL SUICIDIO.

    10 de Septiembre de 2018 a las 08:37

    Hoy 10 de Septiembre, se celebra el Día Internacional para la Prevención del Suicidio. ¿Sabías que hay el doble de suicidios que de muertes por accidente de tráfico? Sin embargo, casi no existen programas de prevención al contrario de lo que ocurre con el asfalto. Es más, siempre ha sido un tema tabú sobre el que pesa un oscurantismo que impide, no solo su adecuado abordaje, sino el mero conocimiento de su impacto y magnitud.

    ¿Qué se le pasa por la cabeza a una persona para llegar al punto de quitarse la vida? Lo cierto es que no hay una causa ni un grupo especialmente afectado. Nos puede pasar a todos. Estatus social alto, bajo, personas con trastornos mentales, otros con problemas sociales, económicos, sentimentales, exclusión… Lo cierto es que el suicidio es un problema mundial que cada año es responsable de numerosas muertes. Lo que hay que tener en cuenta, es que una persona que está pensando en suicidarse tiene detrás una historia personal y familiar además de, en muchos casos, una cierta predisposición psicológica.

    El suicidio no es un evento aislado, no hay una sola causa. Las causas más comunes suelen ser la depresión, la psicosis, los trastornos de personalidad y la adicción al alcohol o a las drogas, pero también es cierto que existen otros acontecimientos naturales que generan altos niveles de estrés y que el impacto que generan en la salud, hace que muchas personas quieran poner fin a su vida (la muerte de personas cercanas, catástrofes naturales, guerras, etcétera) El sufrimiento interno, la carencia de recursos y la desesperanza ante el futuro, están detrás de la mayoría de los suicidios. Estas personas están tratando de alejarse de una situación de vida que les parece imposible de manejar. En el intento de suicidio están buscando alivio.

    Marilyn Monroe, Robin Williams Elvis Presley, Kurt Cobain, son cuatro de tantos rostros conocidos que, teniéndolo todo, decidieron quitarse la vida y marchar… Y, cuando digo “teniéndolo todo”, me refiero a lo material, porque hoy en día seguimos cometiendo un gran error al convencernos que tener dinero nos garantiza la felicidad. Puedes ser el más rico del mundo y a la vez, no encontrarle sentido a la vida.

    Uno de los MITOS sociales en torno al suicidio es que la persona que tiene una intención firme de acabar con su vida no lo anuncia. Esto NO es realmente así. Al contrario, hay que considerar seriamente todas las señales de alarma que puedan hacer intuir una conducta autolítica. No debemos confiarnos y pensar que se trata de una llamada de atención, ya que puede ser así, o no. Además, una llamada de atención se puede ir de las manos y dejar de serlo en cualquier intento.

    El suicidio puede ser respuesta a un impulso o a una planificación, pero se ha demostrado que un 90% de las personas que se suicidan han expresado anteriormente su intención. En los intentos de suicidio suelen reflejarse los gritos de ayuda.

    Algunas de las SEÑALES de alerta ante el suicidio.

    1. Cambio brusco en la conducta. Cambios en hábitos de sueño y alimentación.

    2. Aislamiento de las amistades, familia y actividades de ocio.

    3. Consumo de drogas o alcohol.

    4. Cambio notorio de personalidad. Una persona de buena conducta que sin motivo aparente, actúe con rebeldía, o por el contrario, una persona que estaba muy alterada y de repente parece tranquilizarse sin más.

    5. Depresión o un sentido de desesperación.

    6. Acumular pastillas, comprar armas, cuchillos.

    7. Hablar o escribir sobre suicidio. Frases como “Me voy a matar”, “Ojalá me muera”… Frases de desesperanza, visión negativa de su mundo y de su futuro.

    8. Regalar pertenencias o poner en orden cuestiones personales.

    9. Herirse a sí mismo (aparece con cortes, heridas, que se ha infligido hacia si mismo).

    No quiere decir que todo el que tenga estos síntomas, tenga la intención de suicidarse, pero sí sería conveniente observarlo ya que puede estar pasando por un estado de depresión mayor y jamás debemos subestimar el riesgo de suicidio.

    Tamara de la Rosa

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  • OTOÑO, ÉPOCA DE DESPRENDERSE.

    OTOÑO, ÉPOCA DE DESPRENDERSE.

    11 de Septiembre de 2018 a las 07:23

    No sé si habrás observado que somos como árboles.

    Desde que nacemos vamos creciendo poco a poco, cada día. En un principio nuestras raíces no son muy fuertes. Vamos desarrollándolas con el tiempo. Al igual que los árboles debemos cuidar nuestra alimentación ya que necesitamos estar fuertes y sanos para soportar tormentas, vientos, o épocas de sequía. Pero para el ser humano la peor tormenta no es la meteorológica, sino la que se crea en su propia cabeza. Por este motivo no solo debemos estar fuertes y sanos físicamente, sino también mentalmente. Lo que en psicología llamamos fortaleza mental. ¿Para qué? Para lograr que lo que sucede en el exterior, en nuestro entorno, desestabilice lo menos posible a nuestro interior.

    Comienza el otoño y empezamos a observar cambios en el paisaje. Días grises que, para muchos, suelen disparar sentimientos de nostalgia, tristeza y melancolía. Los árboles empiezan a desprenderse de sus hojas viejas, hojas que no sirven, hojas que de no caer ocuparían un espacio que no permitiría el nacimiento de otras nuevas y con color. Al comenzar esta estación, la mayoría de nosotros decimos adiós a las vacaciones, adiós a horario de verano, adiós al buen tiempo. Una caída de hojas en toda regla para incorporarnos de nuevo a la rutina. Pero no solo en otoño nos desprendemos de hojas. La pérdida de seres queridos, rupturas sentimentales, decepciones con amistades, pérdidas laborales, el paso del tiempo, el cambio de niño a la pubertad, a la adolescencia, la incorporación al campo laboral etcétera. Continuamente vamos dejando atrás parte de nosotros. Pero para que tras cada caída exista un verdadero florecer y se produzca un cambio a mejor, debemos trabajar nuestro interior logrando así evolucionar de manera satisfactoria

    1. Cualquier época del año es perfecta para empezar un cambio si algo nos insatisface ¿por qué esperar hasta Enero para hacerlo? Cuando se acerca la primavera, comienzan los días más largos, comienza el buen tiempo, guardamos los abrigos, las botas y empezamos con un cambio externo. Cuidamos más nuestro físico ya que lo mostramos más. Aprovecha el comienzo del otoño para hacer un cambio interno. Comienza con una limpia de todas las hojas secas que están ocupando espacio impidiendo nacer otras nuevas. Comienza a despojarte de todas esas personas, situaciones o características tuyas que te condicionan e insatisfacen como son los miedos, inseguridades, la dependencia, la rabia, la apatía y así poder hacer que florezca la confianza, la alegría, la libertad emocional, la ilusión, el entusiasmo. “Si no te hace feliz, entonces ¿para qué?”

    2. El otoño no sólo es la estación de la caída de la hoja, también es el principio del renacer. Tú decides la interpretación que prefieres darle y recuerda, dependiendo de la interpretación que hagas sobre todo lo que te sucede, aparecerán unas emociones que te inspiren al cambio o bien, unas emociones que te anclen en el lugar donde realmente no quieres estar. Decir adiós supone un malestar porque normalmente nos despedimos de una parte de nuestra historia, pero es mejor sufrir un tiempo que toda una vida. Debemos de aceptar que existirán momentos en nuestra vida donde tendremos que convivir con el dolor para luego poder disfrutar  y “renacer” de nuevo.

    3. Cambia el significado: Quizás el color gris no sea de tu agrado y prefieras ver árboles cargados de hojas verdes, pero eso no significa que los días menos iluminados y unos árboles desnudos sean malos. Tan solo es un paisaje diferente. Todas las estaciones del año tienen su encanto. Solo tienes que tener predisposición para observarlo,y el otoño es una gran época para un cambio.

    Tamara de la Rosa

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  • VALORES DEL DEPORTE COMO EN LA VIDA MISMA

    VALORES DEL DEPORTE COMO EN LA VIDA MISMA

    18 de Septiembre de 2018 a las 20:41

    El deporte es un estilo de vida. La involucración temprana de los niños en el deporte favorece el buen desarrollo físico y mental de éstos, educándole en valores esenciales para la vida misma. Debemos aprovechar el deporte no solo para promover la salud, sino como elemento motivador potenciando actitudes, comportamientos y valores positivos.

    Cuando hablamos, por ejemplo del fútbol, tendemos a pensar solo en 22 jugadores, un árbitro y lo que hay detrás (directiva, federaciones). Pero se nos escapan muchísimos detalles que van más allá. Y es que el deporte, es una escuela donde se aprenden los principales valores y capacidades que necesitamos para la vida. Es curioso como algunos jugadores que vivían en chabolas literalmente o barrios marginales, sin posibilidad de crecer, se han superado, y con trabajo duro, constancia, perseverancia y confianza en ellos mismos y seguramente un gran mentor que haya creído en sus posibilidades, se han convertido en grandes estrellas. Curioso como, al final del partido, gane quien gane, los jugadores se dan la mano, intercambian camisetas así como denuncian todo acto que vaya en contra del espíritu deportivo. ¿y que mejor manera de, nutrirnos de valores adecuados, a través de la diversión?

    1- Deportividad y juego limpio: en todo deporte existe unas reglas de juego y normas de convivencia que los jugadores han de cumplir y la omisión de éstas, tiene sus consecuencias. Se responsabilizan de sus acciones.

    2- Autoconocimiento: Conocerse a si mismo. Conocer sus virtudes y debilidades para así, potenciar sus destrezas y fortalecer sus virtudes.
    3- Trabajo en equipo: fomentan la socialización, compañerismo, respeto, amistad, lucha por la igualdad, preocupación por lo demás. Saben que trabajando solos pueden ganar partidos pero trabajando en equipo, ganarán campeonatos. Celebrarán juntos los triunfos y se apoyaran y animarán en las derrotas.

    4- Expresión de sentimientos: habilidad importantísima en la vida. No solo hay que expresar sentimientos tras conseguir una victoria. Un buen entrenador debe hacer que sus jugadores también descarguen esa frustración que sienten cuando los derrotan. Sentir furia después de tanto esfuerzo, es normal. Sólo que, rápidamente, tenemos que poner en marcha nuestra capacidad resolutiva y recordar que como en la vida misma, el dolor forma parte la vida pero, el reabrir la herida una y otra vez, es una elección. Analizar la jugada y todos los posibles errores, aprender de ellos y utilizarlos, como empuje motivacional para superarse en el siguiente partido, es la mejor opción.

    5- Autodisciplina: espíritu del esfuerzo. Aprenden que nada es regalado. Que quien algo quiere, algo le cuesta y no hablamos de dinero sino, de esfuerzo. Cuando algo merece la pena debemos trabajar la constancia y la perseverancia. Insistir, resistir, persistir y nunca desistir.
    6- Competitividad: cumpliendo normas, sin pisar ni pasar por encima de nadie, siempre con humildad, aprenden a no conformarse con ser buenos sino, luchar por ser los mejores. No conformarte con lo que tienes sino con lo que mereces.

    7- Resolución de problemas y creatividad: Cuando el equipo pasa una mala temporada el problema es de todos y entre estos se trabaja la creatividad y resolución de problemas para así tener una mejor abanico de soluciones y alternativas. El error está en todos y todos han de involucrarse en la búsqueda de solución.

    8- Reto personal: trabajan el marcarse objetivos, entrenar y esforzarse para conseguirlo y sobre todo, a no compararse con el resultado de otros, simplemente superarse a si mismo. Desarrolla su capacidad de superación.

    9- Espíritu optimista: cuando sales al terreno de juego, tu actitud juega un papel muy importante. Si sales con temor, inseguro, y pendiente del que dirán seguramente no des dos zancadas sin que te roben el balón pero si pisas el campo, seguro de ti mismo, con la cabeza alta y decidido a comerte al rival, no tienes el éxito garantizado pero si aumenta muchísimo la posibilidad de ganar. Como en la vida misma.

    Lo que muchos ven como una pelea absurda entre rivales, una actividad de fin de semana y casual, una actividad para liberar adrenalina y limpiar toxina, va mucho más allá. Quien realmente se involucra, logra sentir pasión y ama el deporte, adquiere inconscientemente valores y aptitudes que le servirán y facilitarán el desarrollo de su vida personal. Y como no, un papel fundamental es el de un buen entrenador.
    Porque el deporte es como la vida misma.

    Tamara de la Rosa 

  • ¿ES POSITIVO SER SIEMPRE SINCERO?

    ¿ES POSITIVO SER SIEMPRE SINCERO?

    25 de Septiembre de 2018 a las 08:19

    La gran mayoría de las personas exigimos sinceridad en nuestras relaciones interpersonales pero, ¿cuántos problemas, en algún momento de nuestra vida, nos ha ocasionado serlo? Lo cierto es que no es necesario decir siempre lo que pensamos, principalmente porque ninguno de nosotros tenemos la verdad absoluta.

    En la actualidad parece una moda alardear de frases como: “digo lo que pienso”, “soy claro, directo y trasparente”, y es cierto que es positivo y aconsejable para nuestro bienestar emocional decir y actuar en función de nuestras creencias, principios, valores e ideas pero, ¿es siempre necesario? Ignoramos, en muchas ocasiones, el peso que pueden llegar a tener las palabras, y es que a la hora de ser sinceros hemos de tener en cuenta la tolerancia, el respeto, la discreción, la prudencia y valorar “si es necesario” y el momento adecuado. De nada sirve que seas una persona sincera, si te faltan otros valores ¿Realmente, siempre que has sido sincero ocasionando malestar en la otra persona, por mínimo que sea, ha sido necesario? En ocasiones decir la verdad, puede ser contraproducente. La sinceridad es buena cuando las consecuencias son positivas para la persona que emite la conducta y para su entorno, de lo contrario, es un sin sentido.

    1. No debemos defender la mentira. Se trata de decir la verdad, pero de tal modo que la otra persona pueda digerirla emocionalmente y asumirla racionalmente. Recuerda que no solo es lo que se dice, sino como se dice.

    2. Valora si realmente es necesario decir lo que realmente piensas. Estar en medio de un evento y decirle a tu amiga que va hecha un trapo, (aunque sea ella la que te pregunte), ¿estarías ayudándola? No, seguramente el único resultado de tu sinceridad sería ahogarle la fiesta. Ser siempre transparentes y honestos puede ser un arma que puede lastimar. Valóralo.

    3. Incluso a la hora de hacer una crítica cuando algo nos genera malestar, podemos hacerla de manera que no sea destructiva. Hacer críticas constructivas es una habilidad social y como todas las habilidades, se puede entrenar y aprender a hacerla. De esta manera, estaremos defendiendo nuestras ideas, actuando en función de nuestros principios y poniendo fin a determinadas situaciones o actitudes que nos generan malestar sin que se vea deteriorada la relación que podamos tener con otros.

    4. De la misma manera que debemos aprender a hacer críticas constructivas, debemos aprender a aceptar críticas deportivamente. Exigimos sinceridad pero, con frecuencia, cuando las recibimos, nos sentimos atacados y nos mostramos molestos. ¿Quién no ha recibido alguna vez una verdad a medias o se ha sentido defraudado por una mentira? Muchas veces habrá sido por falta de sinceridad por parte de la otra persona pero otras tantas, habrá sido por tú reacción ante estas. Es totalmente respetable no querer saber o ponerte una venda en los ojos, pero si exiges sinceridad, aprende a aceptar lo que escuchas. Sólo te están dando lo que pides.

    5. Cuando hablamos de sinceridad como virtud, hemos de tener en cuenta al otro. Es necesario valorar como va a recibir la otra persona nuestro mensaje. Practiquemos la empatía.

    Si lo que tenemos que decir no es más bonito y productivo que el silencio, la mejor opción es no decir nada.

    Tamara de la Rosa

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  • ERRORES QUE NOS ALEJAN DE LA FELICIDAD.

    ERRORES QUE NOS ALEJAN DE LA FELICIDAD.

    1 de Octubre de 2018 a las 07:40

    Todos buscamos la felicidad y sin embargo no todos conseguimos alcanzarla. Numerosas personas, se resignan a no serlo porque creen carecer de medios para lograrlo cuando lo cierto, es que la felicidad esta de piel hacia dentro.

    Sin duda, de vez en cuando la vida te sorprende con una cachetada que te corta el aire. Sientes dolor, pero la actitud que tomes en ese momento determina la intensidad del dolor y el tiempo que tardas en eliminarlo o en aprender a vivir con su secuela.

    Cuando hablamos de felicidad, hablamos de una elección y actitud ante la vida. Únicamente nosotros, decidimos si ser o no ser feliz. Son determinadas actitudes las que nos dificultan ser felices:

    1-Nos convertirnos en nuestros propios verdugos criticándonos y juzgándonos duramente a nosotros mismos al cometer un error. Si eres capaz de perdonar a los demás ¿por qué no empiezas contigo mismo?

    2- Deja atrás el pasado y vive el “ahora”. El único momento que puedes controlar, es el que estás perdiendo cada vez que revives lo que ya pasó, o anticipas lo que está por pasar. Recuerda que hoy, es el pasado de mañana. Con cada día, con cada paso, estás creando tu destino.

    3- Centra tu atención en soluciones y no en problemas. Anclándote en la queja sólo alcanzarás más problemas sin embargo, aprender a tolerar el malestar a la vez que buscas una solución, te ayudará a encontrar antes la salida de esa situación dañina. ¿Qué prefieres?

    4- Asociamos la felicidad al dinero. Por esta regla de tres, todas las personas de un nivel adquisitivo alto deberían ser felices y solo hay que observar la cantidad de personajes públicos que el único problema que han tenido con el dinero es no saber qué hacer con él y sin embargo, han llegado incluso, a quitarse la vida por lo tanto, dinero y felicidad no van unidos de la mano. No tener dinero para cubrir tus necesidades básicas, por supuesto que influye negativamente en la felicidad pero, si tienes las necesidades básicas cubiertas, todo lo demás es porque lo prefieres y no porque lo necesitas. Es una realidad que tener dinero ayuda a ser feliz, pero no es estrictamente necesario para conseguirlo. Lo cierto es que, puedes adaptar tu vida a vivir con menos caprichos e incluso puedes adaptar tu vida a una enfermedad física pero cuando tu equilibrio emocional es lo que falla, lo más que puedes hacer para ser feliz es volcarte al 100 x 100 en recuperarlo.

    5- Asociamos felicidad al logro de un objetivo cuando, la felicidad no es llegar al destino sino, disfrutar de estar en el trayecto. De no ser así, los momentos de felicidad serían prácticamente escasos. Cuando ganas un partido, consigues un trabajo, consigues un ascenso, consigues como pareja a esa persona que tanto deseas o, te mudas de residencia, consigues emborracharte de un estado de euforia que es tremendamente satisfactorio, pero de tiempo limitado. Aprender a disfrutar de cada paso que das y te acerca a tu objetivo para, celebrarlo más aun cuando logras alcanzarlo y sentirte orgulloso del esfuerzo y trabajo duro que has llevado a cabo, es felicidad.

    6- Vivimos anhelando un estado de felicidad permanente. ¡Anhelamos lo imposible! Debemos aceptar que la felicidad y el dolor son dos lados de la misma moneda. El dolor es como la noche al día y como la claridad y la oscuridad. Son conceptos muy diferentes pero que siempre van unidos. El dolor forma parte de la vida y debemos aprender a tolerarlo para poder ser feliz. ¡Ojo! No se trata de resignarse a vivir con dolor. Eso sería sufrimiento y, el sufrimiento es opcional. Se trata de aceptar que las cosas no siempre salen como nos gustaría y, vivir el dolor como un proceso natural y pasajero sin dejar de mirar hacia adelante en busca de nuevos caminos. Aceptar que la vida tiene momentos buenos y momentos no tan buenos donde la actitud que decidas tomar es la clave para superarlos. “Tu capacidad de conocer la felicidad depende de tu capacidad de conocer el dolor” (Macedonio Fernandez)

    Todo el mundo quiere la felicidad sin dolor, pero no se puede tener un arcoíris sin un poco de lluvia”

    Tamara de la Rosa

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  • CÓMO TOMAR DECISIONES.

    CÓMO TOMAR DECISIONES.

    3 de Octubre de 2018 a las 11:51

    Y es que tomar decisiones puede parecer algo sencillo para muchos y para otros tantos no serlo. El tomar decisiones y llevarlas a cabo es una habilidad donde intervienen muchos factores. Hay quienes ante una situación difícil actúan con rapidez, tanto a la hora de buscar un abanico de soluciones como a la hora de llevarlas a cabo. Por otro lado, quienes se bloquean y se quedan en blanco sin saber cómo reaccionar, y también quienes saben lo que tienen que hacer pero no como hacerlo. Quizás te hayas visto en alguna de estas situaciones en diferentes momentos de tu vida. No reacciona y actúa de la misma manera una persona cuando tiene confianza en sí misma e interpreta el error como un riesgo que merece la pena correr, que una persona con falta de seguridad y para quien un error significaría un fracaso.

    Sería extraordinario que en los colegios insistieran más en enseñar la práctica de habilidades tan necesarias para la vida como  la “toma de decisiones o resolución de conflictos”, donde enseñaran a los más pequeños a reaccionar ante dificultades buscando soluciones, ya que ser capaz de tomarlas nos permite acercarnos a aquello que realmente queremos o alejarnos de aquello que nos causa dolor. Sin embargo, la falta de toma de decisiones nos paraliza, por lo que el resultado que obtendríamos sería la ausencia de beneficios, y es entonces cuando aparecería la frustración, insatisfacción y baja autoestima.

    ¿Qué estrategias de afrontamiento necesitamos para tomar decisiones con mayor facilidad?

    1. Autoconfianza. Ser conscientes del abanico de destrezas que tenemos para afrontar las consecuencias de nuestras decisiones. No podemos confiar en nosotros mismos si no conocemos cuales son nuestras fortalezas.

    2. Autoestima: la valoración de nosotros mismos es muy importante para proyectarnos como personas competentes a la hora de tomar decisiones. Tomar conciencia que podemos escuchar o pedir consejos miles, pero que si alguien puede elegir lo más adecuado para nuestra situación, ese es cada uno de nosotros.

    3. Experiencia emocional: Identificar, aceptar y manejar nuestras emociones son habilidades que nos permiten valorar de un modo realista las diferentes alternativas y consecuencias de una elección. Sentir cierto miedo al tomar una decisión no significa que no sea una decisión adecuada, o que algo vaya a salir mal. Se pasará pronto, es normal estar activado.

    4. Los estilos de pensamiento son esenciales tanto para procesar las experiencias previas a las decisiones como para afrontar sus consecuencias. No busques la solución perfecta, sino la que consideras que es suficientemente adecuada como para seguir adelante.

    Ten en cuenta:

    1. Cuando nos enfrentamos a una toma de decisiones que sentimos complicada, lo que verdaderamente nos está costando no es elegir una de las opciones, sino olvidarnos del resto de ellas. Debemos aprender a renunciar para poder seguir avanzando. Esto no quiere decir que renuncies a algo para toda la vida, sino que primero vas a conseguir algo para luego, si te sigue apeteciendo, esforzarte por conseguir lo otro. Cualquier elección supone una apuesta que puede llevar a ganar o a perder en algún aspecto. Pero a veces es más peligroso quedarse quieto.

    2. Borra de tu mente los “qué hubiera pasado si…”.

    3. Cuando nos encontramos en una situación que nos insatisface y no hacemos nada por abandonarla, es porque existen refuerzos, a veces, a nivel inconsciente. Deja de centrar tu energía en la queja y empieza a mirar más allá. Si quieres avanzar, tendrás que renunciar a algo.

    Tamara de la Rosa

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  • DIA EUROPEO DE LA DEPRESIÓN

    DIA EUROPEO DE LA DEPRESIÓN

    5 de Octubre de 2018 a las 07:47

    Hoy, 5 de Octubre, Día Europeo de la Depresión. Trastorno del estado de ánimo que afecta la calidad de vida de una persona tanto a nivel social como físico.

    Tristeza, apatía, falta de energía, desilusión, insomnio y cambios en los hábitos alimenticios, son algunos de los síntomas que aparecen con este trastorno. Una persona que sufre depresión está dominada por un pensamiento catastrofista que le convence de no existir ninguna solución para mejorar la situación en la que se encuentra. Tanto es así, que aparece la desesperanza. Es parecido a estar al borde de un precipicio, tener la sensación de resbalar y no pode hacer nada por no caer. Por esto, quien padece este trastorno puede llegar a perder la ilusión por todo, incluso por lo que hasta ese momento ha sido lo más importante de su vida (familia, trabajo, deporte, amigos).

    El primer paso para hacerle frente a la depresión, es ser consciente que no solo se trata de querer dejar atrás este trastorno, sino que, muchas veces, vamos a tener que esforzarnos aunque el cuerpo nos pida lo contrario. Fundamental, aceptar que tenemos un problema y comprometernos con el cambio. Y como en todo, para que se produzca un cambio, tendremos que involucrarnos.

    1. Son muchos los que se sorprenden cuando acuden a terapia por depresión o sintomatología depresiva, y escuchan al terapeuta que una de las pautas a seguir (en casos de ser posible), es comenzar a practicar ejercicio físico. ¿Por qué un psicólogo recomienda ejercicio físico? Cuando una persona sufre depresión, tiene bajos niveles de serotonina (hormona que regula el estado de ánimo), y se ha demostrado que la práctica de ejercicio aumenta los niveles de esta hormona. La actividad física mejora nuestro estado de ánimo, tanto a nivel preventivo (disminuye el riesgo de sufrir depresión), como a nivel terapéutico para mejorar la sintomatología ya establecida y facilitar así, el trabajo a nivel cognitivo.

    2. Ya que vas a pensar, piensa bien. El primer paso es identificar pensamientos catastrofistas, autoexigentes o cualquier tipo de pensamiento destructivo. Una vez que sepamos identificarlos nos resultará más sencillo poderlo sustituir por otro pensamiento alternativo saludable. Está demostrado que aunque se trate de pensamientos forzados, si los repetimos con convicción, también influyen sobre nuestras emociones. Recuerda que todo lo que te dices, se transforma en tu pensamiento. Por lo tanto, trátate con el cariño que mereces, y con el que seguramente tratas a los demás. Los masajes relajantes proporcionan una sensación de placer ayudando a equilibrar los niveles de serotonina, sobre todo, después de situaciones de estrés o agotamiento físico y mental. Es importantísimo que encuentres un “por qué” (un motivo) por el que hacer un esfuerzo cada día. Más palabras de aliento y menos saboteo a uno mismo.

    3. Respirar bien ayuda a regular las funciones de nuestro cuerpo y favorece la relajación. Entrena la respiración abdominal. Practicar ejercicios de relajación, yoga o meditación facilita el equilibrio entre mente - cuerpo y logramos así, un mayor control sobre los pensamientos.

    4. Aumenta la dosis de actividades que te hagan sentir bien. Si antes te gustaba hacer determinada actividad, seguramente ahora también, tan solo que tu inquilina (la depresión), tiene dormida esa parte de ti. Si no lo logras, busca cosas diferentes. Es una realidad, que a lo largo de la vida, tendremos que renovar las ilusiones más de una vez.

    La depresión es un trastorno serio que deteriora tanto el sistema nervioso como el sistema inmunológico, afectando de manera significativa la calidad de vida de quien lo padece. Se ha comprobado, a través de estudios, que cuando una persona sufre depresión aparecen unas anomalías cerebrales que no se presentan cuando simplemente sentimos tristeza. Por lo tanto, en caso de estar viviendo un episodio depresivo y no saber o poder gestionarlo, debe ser tratado por un profesional. Quizás somos parte del problema, pero también de la solución.

    Tamara de la Rosa

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  • CUANDO MI NUEVA PAREJA TIENE HIJOS

    CUANDO MI NUEVA PAREJA TIENE HIJOS

    22 de Octubre de 2018 a las 11:30

    Hoy en día son habituales las parejas que aportan hijos de anteriores relaciones, dos situaciones llenas de dudas y miedos tanto para quien tiene hijos como para quien decide compartir su vida con más de una persona.

    Hoy me centraré en el mar de dudas y temores que sobrepasan a muchas personas cuando deciden comenzar su relación con un “kitcompleto”: PAREJA + HIJO. ¿Cómo gestionar una nueva pareja cuando ya tiene hijos?

    Seguramente, más de una vez te habrán asaltado multitud de preguntas como: “¿Me estaré complicando la vida? ¿Cómo cambiará mi vida? ¿Y si el niño no me acepta? ¿Cómo tengo que actuar con él?”  Y es que es muy normal que se encienda el piloto de alerta cuando conoces a alguien de quien de repente te enamoras, pero que no aterriza en tu vida de manera individual, sino que le acompañan sorpresas cargadas de responsabilidades de las que no te vas a poder desprender. Cuando no se trata de una relación seria, no existe problema alguno. Cuando te enamoras y te planteas algo más, es cuando te asaltan las dudas. Dudas normales. Te metes en un mundo que quizás desconoces y que no es el escenario que imaginabas para tu historia.

    1.Lo primero que debes hacer es bajar de la nube donde subirnos cuando comenzamos una relación y tomar conciencia de lo que realmente significa una pareja con hijos. Se trata de aceptar que compartirías tu vida con alguien para quien no vas a ser su única prioridad afectiva. Vas a compartir un tiempo donde no siempre esa persona va a poder atenderte únicamente a ti. Si se trata de niños pequeños, quizás mientras se afianza la relación, no puedas ver a esa persona los días que le corresponda estar con ellos, y cuando los conozcas y entren a formar parte de tu vida (convivencia), seguramente tendrás que hacer, muchas veces, planes según las edades de los más pequeños. Si son de edades cortas, tendrás que apuntarte al mundo de las rutinas: a una hora se come, a una hora es la duchan, a una hora están en la cama... Mi intención no es pintarlo como algo negativo, pero si es verdad que es un esfuerzo extra que debes valorar, y si sientes que se trata de una presión o situación que no vas a saber manejar, sé sincero contigo mismo y salte de ahí sin herir a nadie. Al principio de todas las relaciones, lo que más apetece es pasar tiempo con tu pareja y, cuando hay un niño por medio, no siempre es posible. Pero si eres capaz de no verlo como una lucha, sino como una cuestión de unir fuerzas y crear una base sólida para la relación, podrás disfrutar muchísimo de tu nueva familia.

    2.Las claves para que estas relaciones funcionen son la paciencia y la empatíapor parte de ambos miembros de la pareja, así como dejar claro, desde un principio, el rol de cada uno respecto a los niños. De esta manera, ninguno se comportará como cree que espera el otro y se podrán evitar posibles conflictos. Cada miembro debe saber cuál es su papel en la historia.

    3. No presiones a tu pareja con frases como: es que cuando están tus hijos es como si no existiera. No pretendas competir contra el amor de un padre o madre hacia su hijo. Lo único que conseguirás es que aumente la tensión en la pareja. Plantéale otra forma de hacer las cosas desde la asertividad, no desde la presión. Tú sabías dónde te metías. Además, siempre tendrás la libertad de irte de donde no quieras estar. Háblale para solucionar y no para reprochar. Hay tiempo para todo. Tan solo es cuestión de entender la situación del otro y organizarte.

    4. Aprovecha al máximo los días o periodos que tu pareja no tiene a los niños para romper con hábitos y dedicar tiempo a la pareja. Como hace cualquier relación con hijos comunes cuando se van de viaje y delegan los niños a los abuelos.

    Es cierto que quizás no es tan sencillo. Pero si realmente quieres, tampoco tiene porque ser complicado.

    Tamara de la Rosa

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  • UNA DOSIS DE CORAJE POR FAVOR:

    UNA DOSIS DE CORAJE POR FAVOR:

    29 de Octubre de 2018 a las 17:47

    ¡Camarero, una de coraje por favor! Que sencillo sería todo si solo tuviéramos que pedirlo ¿verdad? Pues olvida al camarero y pídetelo a ti mismo porque el coraje no está en la carta pero si en tu interior.

    Todos tenemos coraje, pero a veces lo dejamos dormir y nos olvidamos de despertarlo. El coraje es una virtud que no solo hay que tener para luchar en una guerra, o para ser más rápido y fuerte que el rival en cualquier tipo de deporte. También es imprescindible para enfrentarse a una enfermedad, a una pérdida, a un conflicto vital, incluso para nuestro día a día.

    Todos deberíamos potenciar nuestro coraje. Me refiero a esa fuerza de voluntad para llevar adelante una decisión a pesar de las complicaciones, los imprevistos, las zancadillas, las caídas, los golpes, siempre y cuando el motivo por el que nos esforcemos merezca la pena y nos haga felices. O esa fuerza de voluntad para tomar decisiones difíciles, para decir adiós y seguir hacia adelante a pesar del vacío. Coraje es la habilidad de sobreponernos a las dificultades y mantener la idea de alcanzar nuestros propósitos a pesar del agotamiento. Es esa vocecilla que habla con fuerza y firmeza para callar y cerrarle el pico a nuestro diablito interior. Diablito y tortura china que no para de enviarnos mensajes vagos y cómodos donde nos invita a llevar todo tipo de acciones que no supongan un esfuerzo: “Ya está todo perdido, no te esfuerces para nada, déjalo ya, olvídalo, no estás hecho para esto”.

    Debemos distinguir dos tipos de coraje o valentía: la valentía psicológica, en donde la persona se enfrenta con valor a sus conflictos internos, sus preocupaciones, sus miedos e inseguridades; y la valentía moral, en donde uno defiende su forma de pensar, sus principios y valores asumiendo el riesgo de perder amigos, trabajo o reputación.

    Cuando hablamos de una persona con coraje, no estamos hablando de una persona con ausencia de miedos. Estamos hablando de una persona que no solo pone su atención a la pérdida que conlleva, o podría conllevar cierta decisión, sino de una persona con la consciencia de que hay algo por lo que merece la pena arriesgar. Puede ser cambiar de trabajo, poner fin a una relación, un cambio de look, empezar a marcar límites, hacer una crítica a tu jefe, probar con un deporte nuevo, cambiar de provincia, cambiar de colegio a tu hijo, hacerle frente a una enfermedad, etcétera. Cualquier decisión supone un riesgo y, la gran mayoría un esfuerzo. Una persona con coraje pone el foco de atención en las consecuencias positivas que puede obtener con su decisión, y no únicamente en las pérdidas.

    Cuando crees que todo aquello que quieres crear, cambiar y construir tiene sentido, es cuando el coraje arranca motores y te invita a dar los primero pasos. Una vez dados los primeros, tan solo se trata de mantenerte en marcha. El coraje mueve sentimientos, emociones y visiones que nos permite llegar más allá de lo que imaginamos y trascender nuestros propios límites.

    Reflexiones:

    1. ¿Hasta dónde serías capaz de llegar por evitar el dolor de un ser muy querido? A eso justo me refiero con coraje. A esa capacidad de realizar actos inimaginables cuando la vida nos pone en situaciones límite.

    2. Puede que tengas un diablito insistente, algo negativo y pesimista que no para de ponerte fácil que te rindas, o que ni siquiera lo intentes. Pero no olvides que, al otro lado de tu mente, tienes un angelito lleno de mensajes racionales y dedicándote palabras de aliento. Solo tienes que escuchar lo que te dice y repetírtelo en voz alta para que así, los mensajes del diablito vayan perdiendo peso e interés. Tú decides donde poner el foco. Sustituye los mensajes que te paralizan por otros que te pongan en marcha tipo: “Vamos, quieres hacerlo, da el último empujón, da igual el resultado, ahora mismo céntrate en hacerlo lo mejor que puedes”

    “El coraje no siempre hace ruido. A veces es una vocecita al final del día que dice: mañana lo intento de nuevo”

    Tamara de la Rosa

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  • SI ACUMULAS, EXPLOTAS

    SI ACUMULAS, EXPLOTAS

    5 de Noviembre de 2018 a las 14:33

    Desde muy pequeños aprendemos que los sentimientos de rabia e ira no concuerdan con lo que se espera de una persona de bien, una persona educada, con valores y buenos principios. Esto a su vez genera mucha ansiedad, ya que intentamos reprimir una emoción que existe no dejándola salir.

    Aunque cada vez se tiene más conocimiento sobre el importante papel que tienen “todas” y cada una de las emociones para nuestra supervivencia, aún se sigue enseñando a los más pequeños que sentir emociones como la ira, el enfado, no es positivo.  “No te enfades que te pones feo”, típica frase con la que, sin darnos cuenta, le estamos enseñando a un niño que no tiene derecho a molestarse, ni siquiera a quejarse, por lo que le insatisface ya que se “desfigura”. O que enfadarse significa tener mal carácter, y que eso podría resultar poco atractivo e incluso perjudicar al adolescente es sus relaciones de amistad o de pareja.

    Frente a la idea generalizada de que la ira es un sentimiento que se ha de contener, debemos entender que se trata de una emoción más que no debemos temer ni ignorar. Aunque está considerada como una de las emociones más tóxicas, simplemente debemos aprender a identificarla para luego poder canalizarla sin herir a nadie. Aprender a expresar esta emoción de manera correcta, en su justa medida, es muy útil tanto para que nuestras relaciones interpersonales crezcan en buena dirección, como para mantener el equilibrio emocional. Acumular ira en nuestro interior en lugar de ir dándole salida de manera progresiva es contraproducente, ya que es cuando el cuerpo grita lo que la boca calla. La acumulación de ira tiene unos costes enormes a nivel físico (eleva la presión arterial y espesa la sangre), aparte de poder somatizar esta emoción no expresada, concretándose en efectos físicos negativos como tensión muscular, erupciones en la piel, problemas gastrointestinales, dificultad a la hora de conciliar el sueño etcétera.

    Cuando algo nos molesta es mejor decirlo en el momento y no esperar a que se acumulen los agravios. Si en lugar de guardarnos algo que nos ha enfadado un poco, lo expresáramos, no habría que llegar a sentir un cabreo monumental y dar lugar a la explosión donde el acaloramiento de la discusión anula nuestra capacidad empática y una simple diferencia de opiniones acaba por convertirse en un gran conflicto.

    No cabe duda que aún están quienes confunden  el enfado (una emoción más) con la agresión. Como seres humanos experimentamos sentimientos agradables y otros no tan agradables, pero debemos permitirnos sentir todos, la ira incluida. Si fuéramos incapaces de enfadarnos, no podríamos poner fin a las situaciones que nos dañan

    Intenta ver tu emoción como tu voz interior que necesita expresarse, ser escuchada y entendida. Si intentas callarla, sentirás frustración y aparecerá el sufrimiento. Hay que abrirse a estas emociones, tomar conciencia de ellas y aceptarlas sin juzgarnos. Debemos aprender a convivir con emociones incómodas, manteniendo la calma y sin intentar evitarlas. Tienes derecho a enfadarte, a molestarte y lógicamente a decirlo, pero siempre desde la asertividad y el respeto.

    Muy importante es comprender que una emoción incómoda como la ira DEBEMOS GASTARLA Y NO ACUMULARLA. Cuanto más fuerte es la represión, más explosiva y potente será la emoción liberada. La emoción que se queda atrapada siempre busca una salida. Así funciona la naturaleza de las emociones.

    Tamara de la Rosa

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  • NO DIGAS "SI" QUERIENDO DECIR "NO"

    NO DIGAS "SI" QUERIENDO DECIR "NO"

    12 de Noviembre de 2018 a las 15:42

    Desde niños nos enseñan a borrar de nuestro vocabulario el dichoso “no quiero” por identificar ésta expresión con la mala educación, en vez de enseñar a gestionarlo. A largo plazo, esto conduce a la sumisión, y en este caso, a tener problemas a la hora de decir NO.

    Somos educados desde niños para mostrarnos amable, serviciales y agradar a los demás y muchas veces, estas convenciones sociales, nos obligan a olvidarnos de nosotros mismos, de nuestras necesidades e intereses. Excesiva importancia a la búsqueda del reconocimiento de los demás haciéndole un flaco favor a nuestra autoestima.

    El problema, no es decir no. El problema es decir SI cuando queremos decir NO. Desde que lo haces, estás atentando a tu dignidad.

    Por supuesto, hay situaciones en la que es “imposible” decir no, aunque siempre, podemos manifestar nuestro desacuerdo. Por ejemplo: cuando tu jefe te “pide” quedarte a una reunión fuera de horario laboral. Otras situaciones en las que nos “resulta más sencillo” por que no conocemos al otro. Por ejemplo: cuando paseas por la calle y cada 10 pasos alguien te pide 50 céntimos para el tranvía. Ahí le dices no sin problema porque no lo conoces y porque si le dices que si a todos, cuando llegues a tu destino tu cartera está vacía. Y por último, los casos en los que “somos incapaces” a negarnos cuando, con la otra persona mantenemos una relación ya sea de amistad, laboral o familiar. ¿Cuántos hemos estado relajados en el sillón y nos piden el favor de ir a buscar a alguien y aunque la ansiedad se apodere de nosotros, se nos ponga el nudo en el estómago, echemos sapos y culebras por la boca, nos vestimos y lo hacemos por no decir NO? Y es que no nos damos cuenta de las dificultades que nos puede generar esta manera de relacionarnos diciendo que sí de manera automática, sin pararnos a pensar en las consecuencias. Esta actitud nos hará dedicar nuestro tiempo en los demás, pero no de forma auténtica, sino de forma mecánica, sin criterio, olvidándonos de nosotros/as mismos/as y de nuestras necesidades, incapaces de cuidarnos. Olvidamos que decir no (y que nos lo digan) es un derecho que todos tenemos y debemos aplicar y aceptar. Hemos aprendido a sentirnos culpables o pensar que le hacemos daño a otro por negarle algo. ¡Nos movemos por miedos! Miedo al que pensará, al rechazo, a que nos tachen de egoísta, de maleducados, y al final, acabamos sometiéndonos al otro, dándole prioridad a su bienestar mas que a nosotros mismos. Elegimos castigarnos por satisfacer a otros ¿Seremos masoquistas?

    Debemos romper el mito de que decir no está mal hecho. Que es de egoísta, de desconsiderado, de mal amigo, de mal pareja. Cuando hacemos caso a este tipo de juicios, nos desconectamos de nuestras verdaderas necesidades y las confundimos con las de los demás. Decir no, simplemente es una opción que debe ser considerada, aceptada y respetada. Al decir SI cuando quieres decir NO, no solo das prioridad a las necesidades de otro antes que a las tuyas, sino que destruyes tu autoestima, alimentas tu inseguridad y generas grandes cantidades de ansiedad y estrés, que si lo haces de forma continuada, acabará pasándote factura.

    Cuando dices NO estás siendo fiel a lo que sientes, piensas, a tus valores y creencias. Defiendes tu derecho y lugar ante los demás aumentas la autoconfianza y sensación de seguridad frente al resto. Marcas tus límites, te das a respetar y no acostumbras a los demás a que decidan por ti ya que cuentan con tu SI por adelantado. Saber decir no es tomar las riendas de tu vida. Eres tú quien decide lo que hacer en vez de los demás. Tienes tiempo para hacer lo que amas, no para lo que aman los demás generándote malestar, vives con menos estrés, te sientes bien porque eres coherente entre lo que sientes, piensas y finalmente dices.

    ¿Se puede aprender  decir no? ¡Por supuesto que si! Ser del agrado de todos es un desgaste emocional importante. A veces, es preferible decir NO y que se molesten con nosotros que decir SI y molestarnos con nosotros mismo/as. No se trata de decir que no, sino de cómo se dice. Lo cierto es que, cuando empiezas a conocer tus prioridades y tus necesidades, encontrarás rápidamente la forma de decir que no y beneficiarte no solo tu de ello, sino también la otra persona.

    Algunas pautas para decir que no:

    1. Tómate tu tiempo para decidir: No estás obligado a dar una respuesta inmediata. Tienes tu vida y tienes que valorar si puedes hacerlo o no.
    2. Empatía: En caso de decidir que no te compensa hacerlo, debes expresarle que entiendes su situación y explicarle porque no vas a poder complacerle (sin extenderte). No debemos caer en el error de dar una retahíla de justificaciones.
    3. Ofrecerte para buscar otras alternativas para solucionar su problema. No se trata de decir un no rotundo y dar la conversación por finalizada. Puedes decir no y ayudarle a encontrar otra opción. Es una elección del otro tomárselo bien y respetar tu decisión o molestarse por no obedecerle. Pero ese, no es tu problema. De ser esclavo de algo, que sea de tus deseos. Ayudar y estar dispuesto a hacer un favor es muy diferente a estar obligado a hacerlo.

    Aprender a decir no, NO ES FÁCIL. Lamentablemente es algo que tardamos en aprender a base de golpes y sobre todo, tardamos en interiorizar. Pero es, sin duda, importante, recomendable y a la larga, nos traerá beneficios. Así que ¡a ponerlo en práctica!

    Tamara de la Rosa

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