Querida ansiedad:

He decidido escribirte esta carta porque tengo algo importante y urgente que contarte. He pensado mucho en ello y ya estoy decidida. A pesar de llevar tantos años de relación, ha llegado el momento de despedirme. Creí estar enamorada de ti por todo ese revoltijo de emociones que me hacías sentir cada vez que anticipaba mi futuro y aparecías de repente. Me llenabas de sensaciones que me aceleraban y me cegaba de amor. Se me hacía un nudo en el estómago, me sudaban las manos, el corazón me empezaba a palpitar tan rápido de la emoción que hasta pensaba que podía darme un infarto, me faltaba el aire, temblaba y muchas veces hasta me bloqueaba. Me ponía tan nerviosa tu presencia que ¡tenía dificultad hasta para hablar! Recuerdo que me intentaba sentar ¡y no podía!. Daba vueltas de un lado a otro y es que, tuve que sentir mucho por ti porque en muchas ocasiones hasta me quitabas el sueño, me quitabas el apetito incluso, me daba la sensación de perder el sentido. Estaba convencida que se trataba de amor. Pero ahora me doy cuenta que estaba equivocada. Con todas esas sensaciones me estaba desgastando y comencé a ver todos esos inconvenientes que hasta ese momento, no era consciente.

Para poder verte tenía que estar continuamente anticipando situaciones amenazantes, dolorosas, negativas que, encima no se cumplieron en el 95% de las situaciones. Tenía que imaginar auténticas películas de terror que solo estaban en mi cabeza y que desconocía si sucederían o no, y mientras tanto, se escapaba mi presente y yo sin disfrutar del día a día dejando pasar miles de oportunidades  porque solo te prestaba atención a ti y a todas esas sensaciones que me hacías sentir. Aun así… tengo que reconocerte que he aprendido mucho gracias a ti, como que:

  1. Por más que lo intente nunca tendré la certeza al 100 x 100 de lo que ocurrirá. Tengo que quitarme la manía de tenerlo todo bajo control. Debo de dejar de intentar conocer todas las respuestas, “porque la vida puede cambiar las preguntas en cualquier momento”. El futuro es una incertidumbre con la que debo aprender a vivir. Gracias a ella existen las sorpresas, lo inesperado, esos pequeños motivos que hacen que mi vida no caiga en una rutina. Si supiera todo lo que va a pasar, la verdad  que… ¡me resultaría aburrido!
  2. Ahora me voy a centrar en disfrutar de mi día a día, de los pequeños detalles que, a lo largo de estos años, han pasado desapercibidos por estar pendiente de ti y anticipando situaciones negativas tan solo para que aparecieras. A partir de hoy, hay un antes y después en mi vida, porque, voy a enfocar mi atención en disfrutar del mi PRESENTE para crear un gran FUTURO y desde allí recordar un inolvidable PASADO.

Posdata: Espero que no te lo tomes mal después de tanto tiempo. Sé que no tienes maldad y no entiendo porque suelen hablar de ti con miedo y evitándote. En realidad solo eres un conjunto de sensaciones con las que intentas salvarme y hacerme reaccionar cuando veo que se acerca un peligro. La que lo ha hecho mal he sido yo, que percibía peligros donde no los había. Pero ya no quiero anticipar más. Cuando llegue el río buscaré el puente. Cuando llegue el problema buscaré la solución, pero antes no. Sé que puedo convivir contigo, porque he aprendido a entenderte, pero ahora mimo prefiero no hacerlo.

Atentamente:

Tamara de la Rosa

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Publicado: 21 de Septiembre de 2017 a las 13:50