Somos muchos los que, en algún momento de nuestra vida, hemos “tocado fondo”. Esa sensación de no poder más con determinada situación donde nos invaden emociones de desánimo, desesperanza, estados de apatía, tristeza, angustia, sensación de vacío, ganas de tirar la toalla, desgana por seguir luchando e incluso, en muchas ocasiones, enfado hacia nosotros mismos. Invadidos por un pensamiento catastrofista y extremista tipo: “mi vida es un desastre y no puedo hacer nada por mejorarla”, empezamos a aislarnos del mundo, de la vida, de todo. Nos sentimos como “auténticos desgraciados” enamorados de la “mala suerte”. Pero, ¿y qué podemos hacer en esta situación? Lo cierto es que cuando sentimos que estamos en el “fondo de un pozo”, tenemos dos opciones:

       A. Sentarnos y acomodarnos en ese suelo incómodo, a oscuras, viendo la vida pasar y sintiendo lástima por nosotros mismos y por la vida que nos ha tocado vivir.

       B. Buscar la forma para empezar a ascender ya que más abajo del fondo no podemos caer. ¿Qué no sabes cómo?

1. Cambia el pensamiento: Estando en lo más bajo, te das cuenta que la dirección y las decisiones que estabas tomando en tu vida simplemente no eran las correctas. A veces tenemos que rompernos los dientes para darnos cuenta que necesitamos dar un cambio en nuestra vida y salir de nuestra zona confort para empezar atraer lo que merecemos. Recuerda que dependiendo del pensamiento que utilices aparecerán unas u otras emociones y que a su vez, tu estado de ánimo condiciona tu comportamiento. No se comporta de la misma manera una persona optimista que una persona deprimida por lo que también tendrán resultados diferentes. Si eliges un pensamiento negativo exagerado, aparecerán emociones también exageradas. Abandona el pensamiento derrotista y catastrofista. Tu vida no es mala. Lo que es malo es el momento por el que estás pasando.

2. Se humilde y pide ayuda. Muchas personas han pasado por tu misma situación. Interésate por la forma en la que lo superaron y si no, existen muchísimos profesionales que te pueden ayudar. No te avergüences de mostrar tu vulnerabilidad. Ser vulnerable en algún momento de tu vida no significa que seas débil. Significa que eres humano. Quizás, simplemente estás buscando soluciones en el lugar equivocado. No olvides que si quieres otro resultado, tendrás que empezar a hacer algo diferente. Si sientes miedo al cambio, normaliza esa sensación. Solo estás saliendo de tu zona segura (zona confort) y esas sensaciones forman parte de tu propio crecimiento personal.

3. Gestiona tu rabia y frustración para coger fuerzas y dominio de la situación. Sustituye la queja por palabras de aliento. No tires la toalla. Aunque a veces nos cueste creerlo, siempre hay algo que podemos hacer para sentirnos mejor.

4. Caer en el abismo, muchas veces te despierta. Si gestionas bien este momento reflexionando sobre ti y ayudando a tu mente a saber hacia dónde dirigirse, a través de palabras de aliento, solicitando ayuda y con un pensamiento que inspire al cambio, llegarás a sentirte agradecido. No hay nada como verte sin nada para valorar todo lo que tienes e ignoras diariamente.

Recuerda, hay cosas que pasan porque tienen que pasar y otras que tienes que hacer que pasen. La clave está en el movimiento. Cuando nos quedamos estancados en una situación que nos desagrada, la mente nos bombardea con pensamientos destructivos que lo único que generan son estados de tristeza, apatía y desesperanza.

Tamara de la Rosa

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Publicado: 11 de Mayo de 2017 a las 12:37