Que el ejercicio practicado de manera equilibrada, es beneficioso tanto para la salud física como emocional es incuestionable, a pesar de la pereza que en muchísimas ocasiones nos dificulta practicarlo.

Desde mi punto de vista, la práctica de ejercicio debe formar parte de la psicoterapia. Reduce niveles de ansiedad, mejora la depresión clínica, disminuye el estrés, incrementa la autoestima, aumenta la autoconfianza, mejora el estado de ánimo, el funcionamiento intelectual y la emotividad. Todo esto acompañado del aprendizaje de herramientas necesarias para hacer un buen uso del pensamiento y así manejar las emociones incómodas, que con frecuencia nos limitan por el malestar que nos genera, hace que el ejercicio y la psicoterapia sea la combinación perfecta y eficaz para conseguir un equilibrio emocional.

Cuando practicamos ejercicio estimulamos la liberación de endorfinas que son unas hormonas que se producen en el cerebro y que afectan las regiones cerebrales responsables de las emociones, elevando así el ánimo y generando sensación de relajación y bienestar general. Actúan como analgésicos naturales que además, a medida que incrementan en cantidad, hace que se reduzca la presión arterial y la hormona del estrés (el cortisol), con lo que disminuye los niveles de estrés y ansiedad. Cuando pasamos por estados depresivos, nuestro organismo se caracteriza por un bajo nivel de endorfinas por lo que la práctica de ejercicio de manera moderada y constante, también es una herramienta eficaz de ayuda para combatir este trastorno.

No cabe duda que crear hábitos saludables es necesario para combatir los problemas de salud mental, y la práctica de actividad física es uno de ellos. Abre agenda, busca hueco y empieza a dedicar tiempo a lo que sabes que te va a hacer bien. 

Pero lo cierto es que si los motivos para hacer ejercicio son muchos, muchas son también las excusas que solemos poner para no hacerlo. Detecta y trabaja los autoengaños que solemos utilizar a la hora de practicar ejercicio:

1- “No puedo permitirme un gimnasio”: Hacer ejercicio no sólo es practicar un determinado deporte o algo donde sea necesario ir al gimnasio. Tomar como hábito el caminar a paso ligero 45 minutos al día o correr, es el ejercicio más simple y suficiente como para liberar las hormonas del bienestar y así, solo tendrás que invertir un calzado y vestuario deportivo.

2- La edad: El ejercicio tiene beneficios a cualquier edad. Quizás, algunas personas no puedan llevar a cabo la misma actividad física que hace 20, años pero existen ejercicios o programas de ejercicios para todas las edades.

3- Falta de tiempo:Me falta espacio en mi agenda” Este es el autoengaño más frecuente. Nunca vamos a encontrar tiempo para lo que no vemos como una prioridad. Para todo lo que priorizamos encontramos el momento y para lo que no, una excusa para no hacerlo.

4- “Hacer ejercicio me engorda porque me aumenta el apetito”: Si haces ejercicio y comes con inteligencia no engordarás porque la cantidad de calorías que quemas son mayores que las que ingieres. Una de las formas más sanas de adelgazar es haciendo ejercicio, porque además de quemar grasa, generas músculo y los músculos son los mayores quemadores de grasa del cuerpo. No porque la báscula marque mayor peso significa que hayas engordado. Simplemente que el músculo pesa más que la grasa.

5- “Estoy sin fuerzas”: A mayor sedentarismo menor energía tendremos. Al principio quizás toca obligarnos a empezar poco a poco de manera progresiva. Desde que lo convertimos en un hábito, será nuestro cuerpo quien pida llevar a cabo una práctica moderada de deporte/ejercicio para que así, nuestro organismo genere endorfinas.

EL EJERCICIO FÍSICO TIENE UN IMPACTO POSITIVO EN LA SALUD MENTAL.

Tamara de la Rosa

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Publicado: 21 de Septiembre de 2017 a las 11:23