Aprender a dejar ir y a decir adiós a todas esas personas, situaciones o cosas que nos causan dolor, es una asignatura pendiente para muchas personas.

Es cierto que no podemos exigir a otros que nos den lo que no les nace del corazón, pero somos los únicos responsables de analizar si lo que estamos recibiendo es lo que realmente merecemos. No se trata de cortar por lo sano con cualquier tipo de relación, trabajo y demás. Un pilar básico para las relaciones interpersonales es la comunicación, y es la primera herramienta a utilizar cuando algo de nuestra vida no funciona. Debemos dar la oportunidad a los demás de conocer que alguna de sus actitudes o comportamientos nos están dañando. Una vez la otra persona tenga conocimiento, es su decisión si cambiar o no, y es totalmente respetable. En el caso de no cambiar, es tu decisión si mantener una relación que te destruye ya sea con tu pareja, amistades o un trabajo donde las condiciones laborales son pésimas y afectan a tu estabilidad emocional.

Son muchas las personas que acuden a consulta destruidos, con la autoestima totalmente mermada, con ansiedad, incluso con depresión por no saber tomar la decisión de decir adiós. Personas que se resignan a soportar situaciones o relaciones destructivas por miedo al arrepentimiento o al dolor que lógicamente, supone decir adiós a una parte de tu vida.

1. La comunicación como primera herramienta: si no comentas lo que te hace daño la otra persona no tiene porqué  saberlo. Por mucho que te conozca, esa persona no está en tu cabeza así que, deja de suponer que lo sabe y si te molesta algo, simplemente dilo. Si tienes dudas, pregunta y si necesitas algo, pídelo, pero no supongas. Dale la oportunidad a la otra persona de entender lo que te ocurre.

2. Esa persona está en todo su derecho de cambiar o no la actitud que le has comunicado que te daña, o de llegar a un acuerdo. Ahora te toca a ti reflexionar si te compensa emocionalmente mantener este tipo de relación, y sobre todo si lo mereces.

3. Decir adiós supone un malestar porque normalmente nos despedimos de una parte de nuestra historia, pero es mejor sufrir un tiempo que toda una vida. Cuestión de cómo lo interpretes. Debemos de aceptar que existirán momentos en nuestra vida donde tendremos que convivir con el dolor para luego poder darnos la oportunidad de disfrutar de nuevo.

4. Piensa en todo lo que vas a ganar: Terminar una relación no es el fin del mundo, quizás es la oportunidad de enfocar tu vida hacia dónde quieres estar y rodearte de personas con las que empieces a sumar en vez de restar. Vas a ganar libertad, más tiempo para hacer lo que realmente te satisface y sobre todo, vas a ganar tranquilidad mental. Quizás estar solo puede ser más aburrido pero no es “terrible” y aquí nombro el famoso refrán: “mejor solo que mal acompañado”. El mundo está lleno de personas magníficas por conocer.

5. A veces no damos el paso por miedo a arrepentirnos y sufrir cuando lo cierto que manteniendo esa relación de amistad, sentimental, o situación laboral destructiva, ya estamos sufriendo. ¿Algo de irracional en ello?

6. Recuérdate lo que mereces en todo los ámbitos de tu vida. Si no lo conoces siempre te vas conformar con menos.

Tamara de la Rosa

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Publicado: 3 de Agosto de 2017 a las 15:23