Las personas que sufren depresión viven su día a día con tristeza, apatía, cansancio, falta de ilusión, desesperanza. Es como estar al borde de un precipicio y tener la sensación de resbalar y no pode hacer nada por no caer. Es por esto por lo que quien sufre este trastorno del estado de ánimo, puede llegar a perder la ilusión por todo, incluso por lo que hasta ese momento ha sido lo más importante de su vida (familia, trabajo…) Todo se tiñe de gris y aparece la incapacidad para disfrutar de la vida. Indudablemente es un momento difícil y duro para quien lo padece pero ¿Y quién convive con ellos? Teniendo en cuenta que las emociones y los estados de ánimo se contagian, es importantísimo el papel que tiene la familia o quienes conviven con una persona con depresión, ya que no solo se esfuerzan por ayudar a la persona con el problema, sino también para no dejarse arrastrar por este trastorno ¿no crees?

Normalmente cuando alguien cercano a nosotros entra en contacto con la depresión, en un principio nos mostramos con paciencia, tolerancia y muchísimas muestras de apoyo y afecto pero, a medida que pasa el tiempo y la situación no mejora, aparece el cansancio y desgaste emocional por parte de quien convive mucho tiempo con ellos. Tanta negatividad, si no sabes lidiar con ella o gestionarla, acaba por aplastarte.

1. Lo primero que debes saber es que de la depresión no siempre se supera con voluntad y con el tiempo. Por eso es necesario acudir a profesionales que le guíe, oriente y aporte una serie de herramientas para abandonar este trastorno. Es necesario que sea el propio afectado quien considere que tiene un problema y que necesita ayuda.

2. Debes ayudar en la medida de tus posibilidades. Es necesario ofrecer apoyo, escucharle y entenderle. Lo cierto es que no hace falta sufrir una depresión para entender cómo puede sentirse y por este motivo conviene que quien convive con alguien que sufre este trastorno, se informe bien de qué trata, sintomatología típica y cómo lidiar con ellos.  Para mantenerte sano en un entorno gris debes tener en cuenta las necesidades de quien está deprimido, pero también la del resto de los miembros de la familia y sobretodo, las tuyas propias.
    
3. No le presiones: Muchas veces no entendemos como esa persona no saca fuerzas, incluso de donde no las tiene, para reponerse. Desde la impotencia y con la intención de poder ayudarles, buscamos a entender el motivo de su malestar, tristeza y desgana por vivir; “Explícame de una vez, que es lo que pasa o por qué te encuentras así” Presionar a personas en estado depresivo puede empeorar la situación simplemente porque en muchísimos casos, ni ellos mismos conocen la respuesta. Y lo mismo ocurre con forzarlos a “hacer”. Para ellos es frustrante querer pero no poder.

4. Paciencia: Evitar los enfados con la persona depresiva. Esa persona no está así por gusto. Si no te quieres hundir en su tristeza, tendrás que desarrollar la paciencia y así relativizar esos comportamientos que muchas veces nos irritan.

5. Refuerzo: El refuerzo de pequeños pasos es necesario. Una sonrisa, un comentario positivo…Por muy pequeño que sea el detalle, se trata de un avance. De la misma manera, no refuerces su actitud depresiva. No se trata de mostrar indiferencia, pero tampoco parar el mundo y poner toda nuestra a atención a sus quejas. Sin embargo, desde que deje de hacerlo, debemos aplicar el refuerzo como comentamos con anterioridad.

Tamara de la Rosa
Twitter e Instagram: tamarareinventa



Publicado: 25 de Abril de 2017 a las 07:38