• Currículum
    Currículum
    21 de Abril de 2016 a las 14:31
    • Licenciada en Psicología clínica y de la salud
    • Máster en Psicología Clínica y de la Salud (adultos)
    • Especialista en Psicología Clínica Infantil
    • Experto en Psicología Deportiva y Motivación
    • Experto en Coaching y Desarrollo Profesional Estratégico
    • Experto en Gestión de Aptitud Mental Positiva
    • Técnico de Intervención con menores/jóvenes en el Ámbito de Protección y de Justicia juvenil
    • Actualmente trabajando en consulta privada y haciendo terapias online
    • Colaboro semanalmente en prensa de Tenerife (periódicos La Opinión y Diario de Avisos) escribiendo temas para mejorar y conseguir un adecuado equilibrio emocional
    • Colaboro con distintas emisoras de radio tratando temas relacionados con el  crecimiento personal
    • Apasionada de mi trabajo y siempre buscando nuevos retos que alcanzar
    • Autora de "Reiníciate, todo empieza por uno mismo"
    • Enamorada de esa zona mágica que aparece cuando abandonas la zona confort y enfocando mi vida a disfrutar de cada paso que doy.
  • La ansiedad no es un problema. Es un síntoma.
    La ansiedad no es un problema. Es un síntoma.
    18 de Mayo de 2016 a las 10:48

    Hoy en día el término “ansiedad” se ha convertido en un término cotidiano en nuestro lenguaje. Lo que antes se
     sentía y se trataba de manera escondida y con vergüenza, actualmente está a la orden del día. Todos, en algún momento de nuestras vidas sentimos ansiedad. Hoy en día, detectamos esta sensación y cada vez son más los que piden ayuda profesional cuando observan que el malestar empieza a limitar sus vidas. Pero, ¿Cómo una simple sensación puede llegar a bloquearnos y paralizar toda una vida? ¿Cómo un sensación puede llegar a trastornar nuestro equilibrio emocional? La respuesta es tan simple, como que hacemos una interpretación negativa sobre esta palabra tan temida, “la ansiedad”.

    1- La ansiedad no es el problema, sino un síntoma de que algo no está bien en nuestra vida, a nivel emocional o personal. Sería como cuando tienes fiebre, la fiebre es un síntoma, no es una enfermedad y habría que averiguar que la ha producido para que no se agrave. De la misma manera hay que actuar con la ansiedad. Primero intentar calmarla, y luego averiguar  el motivo que la desencadenó.

    2- La ansiedad no es tu enemiga. Aunque cueste creerlo, es una respuesta adaptativa y necesaria gracias a la cual, en muchísimas ocasiones, nos habrá ayudado a salir de determinadas situaciones de riesgo. Cuando percibes un peligro, tu cerebro intenta protegerte enviándole a tu sistema nervioso determinadas señales para que tu cuerpo se ponga en alerta pudiendo así, huir o enfrentarte a la amenaza. Estas señales son los famosos síntomas de la ansiedad que ¡Ojo!, son DESAGRADABLES, PERO NO PELIGROSOS. Dolores de espalda debido a la tensión, dolor de pecho, mareos, sofocos, inquietud, problemas para conciliar el sueño, nudo en el estómago, náuseas, sudoración, el corazón se acelera, hiperventilación, temblores, sensación de irrealidad, temor a morir… entre otros. ¿Cuándo deja de ser adaptativa? Cuando el peligro no es real sino imaginado. Cuando se trata de una posibilidad (anticipando situaciones) o una interpretación errónea sobre algún acontecimiento.

    3- Nadie muere de ansiedad: Nos asustamos cuando sentimos que la ansiedad toca la puerta. Enfocamos nuestra atención a esas sensaciones y creamos pensamientos catastrofistas sobre las consecuencias que pueden tener sobre nosotros y, como resultado, los síntomas se amplifican. Recuerda siempre, que la mente es como una lupa. Todo lo que enfoque aumenta. El problema se agrava cuando esas sensaciones limitan nuestro día a día y evitamos situaciones por miedo a que aparezcan los síntomas. De esta manera pensamos que estamos controlando la ansiedad, pero si tratamos de controlarla, aumentamos el miedo y, nuestros síntomas se magnifican. El control, lleva al descontrol. Poco a poco, sentimos que no disfrutamos con nada, nos ahogamos en pensamientos catastróficos y sentimos que ya no somos los mismos.

    4- Deja fluir la ansiedad. No luches contra ella, tan solo intenta calmarla. De la misma manera que viene se va. La respiración abdominal puede servirte de mucha ayuda. Entrénala a diario. ¡Desenamórate de la ansiedad! Deja de prestar tanta atención a lo que sientes y atiende a lo que pasa a tu alrededor. No olvides que detrás de esa sensación se esconde el problema. Trabaja tú pensamiento.

    Tamara de la Rosa

  • A MAYOR AUTOESTIMA, MAYOR RESISTENCIA
    A MAYOR AUTOESTIMA, MAYOR RESISTENCIA
    24 de Mayo de 2016 a las 17:48

    Uno de los grandes problemas a nivel emocional que existen en la actualidad es la baja autoestima. Son  muchísimas las personas que hacen una mediocre valoración de sí misma en función de sus pensamientos, sentimientos y experiencias. Cuando hablamos de autoestima nos referimos al aprecio, al amor que sentimos hacia nosotros mismos, y es realmente importante conocer hasta qué punto, el tipo de percepción (positivo o negativo) que tengamos sobre nosotros mismos, puede condicionar nuestra calidad de vida

    Desconocemos los beneficios que obtendríamos si nos esforzáramos en cambiar esa imagen negativa que creamos sobre nosotros mismos y que no nos permite ni alcanzar sueños, ni superar con normalidad momentos difíciles. 

    La autoestima se forma desde pequeños. Los mensajes que recibimos, de manera repetida, sobre nosotros mismos por parte de nuestros padres, cuidadores o adultos junto a los que crecemos, lo convertimos en nuestros: “Si me lo dice mi papá me lo tendré que creer” Por esto es muy importante que tengamos extremado cuidado con como corregimos, criticamos y reforzamos a los más pequeños. Si a un niño, de manera continua, le damos mensajes tipo: “no lo intentes” “no estás preparado”, “no sirves para esto”, “siempre te portas mal”, el niño va interiorizando esos mensajes y creerá que realmente todo lo hace mal, que no es capaz de nada, etcétera. Por lo tanto, gran parte de nuestra autoestima se crea en función de lo que nos han “enseñado a ser”. ¿Qué ocurre? Que a algunos nos habrán enseñado bien y a otros mal o, unos habremos aprendido bien y otros mal, pero igual que aprendimos a “ser”, podemos desaprender y reaprender a ser de diferente manera si no estamos conformes con lo que somos.

    Está demostrado que una persona con buena autoestima:

    1- Es más resistente a sufrir trastornos como la depresión, ansiedad o cualquier trastorno psíquico e incluso, físico. El quererse a uno mismo, prepara a nuestro organismo a reaccionar de mejor manera ante situaciones de estrés.

    2- Aumenta la probabilidad de alcanzar el éxito: De nada te sirve tener un manual de instrucciones con todos los pasos a seguir para alcanzar el éxito o saber qué decisión es la que debes tomar para encontrarte mejor, si no te “sientes capaz” de poder hacerlo. Lo importante no es tener los conocimientos sino generar esas emociones que nos impulsen, inspiren o motiven a hacer lo que consideremos adecuado con nuestro conocimiento. Una persona con una buena autoestima, que cree en sus posibilidades, aprovechará mejor las oportunidades e ira a por retos más desafiantes.

    3- Mejora las relaciones sociales: La autoestima influye en la relación que tenemos con nosotros mismos y con los demás. Una persona con buena autoestima seguramente se mostrará tal y como es siendo fiel a sus principios, valores, ideas y creencias porque se acepta y se respeta. Sin embargo una persona con baja autoestima, se pondrá el disfraz y fingirá ser lo que piensa que los demás esperan que sea. Personas gobernadas por su inseguridad y que desconocen el precio que están pagando ya que, cargar con este peso acaba en frustración, insatisfacción y sufrimiento.

    4- Superarán mejor la adversidad. Las personas con autoestima alta, suelen ser personas alegres, optimistas y como confían en sus capacidades, tendrán más facilidad en poner el foco de atención en las soluciones y no en los problemas.

    Investigaciones demuestran que las personas mejoran su autoestima a partir de los 60 años porque se toman la vida de diferente manera, están al margen de lo que puedan pensar terceras personas y demás ¿Vale la pena esperar a tener 60 para empezar a querernos? Para reflexionar.

    Tamara de la Rosa

  • EL DESAMOR DUELE PERO NO MATA
    EL DESAMOR DUELE PERO NO MATA
    27 de Mayo de 2016 a las 08:11

    Son numerosas las personas que tras una ruptura sentimental acuden a consulta porque no soportan el dolor de la separación y se asustan de esas emociones incómodas magnificándolas negativamente con pensamientos irracionales y de saboteo tipo: "Esto no lo voy superar nunca", "Mi vida ya no tiene sentido". Estos pensamientos no solo les hace sentir peor, sino que les impide pasar página y poner punto final a la historia.

    Lo primero que debes entender es que, generalmente, toda ruptura sentimental lleva consigo dolor. Con una ruptura vivimos una pérdida y toda pérdida va acompañada de un periodo de duelo. Da igual si eres fuerte o débil mentalmente. El dolor durante este periodo es un sentimiento natural del ser humano. Incluso, es una señal de salud mental. Si alguien a quien amas se aleja de ti y sientes indiferencia, entonces sí tendrías un problema. Lo que sí depende de cada uno es la duración de este periodo de duelo y la intensidad de las emociones durante el mismo.

    ¿Qué podemos hacer para sobrellevar de mejor manera el desamor?

    1- Primera regla: EL AMOR NO SE MENDIGA. El amor nace del corazon. Suplicarlo  o exigirlo es un sin sentido y la mayor cachetada que puedes darle a tu autoestima. Nunca olvides lo que mereces porque de lo contrario, en muchas ocasiones te agarrarás de un clavo ardiendo y te quemarás. Mereces recibir, como mínimo, la misma proporción de amor que das.

    2- Control de Estímulos: sobre todo en la primera etapa del duelo es muy importante que retires fotos, borres mensajes, emails, canciones que te recuerden a esa persona. Ya tendrás tiempo de verlas mas adelante. El objetivo es aceptar lo antes posible que la relación terminó. Piensa que en ese momento tienes una herida abierta y las heridas para que cicatricen hay que dejarlas de tocar. Cada vez que leas antiguos whatsapp, mires fotos o espíes sus redes sociales, estarás metiendo el dedo en la herida por lo que no solo no cicatrizará, sino que además se infectará. Solo conseguirás revivir el dolor gratuitamente una y otra vez. Permite que el duelo continúe su proceso. 

    3- Identifica pensamientos irracionales: "No puedo estar sin esa persona", "le necesito para ser feliz". Todos estos pensamientos son pensamientos limitantes que aparte de ahogarte en el dolor, congelan tu proceso de duelo. Por muy difícil que parezca, sustitúyelos por un pensamiento racional y saludable. "Mereces a alguien con quien sumar y no con quien restar" Desde que las emociones del amor sean únicamente unidireccionales, comienzas a restar y ¿es eso lo que quieres para el resto de tu vida? No podemos exigirle a alguien que nos quiera , pero somos los únicos responsables de valorar si lo que recibimos es lo que merecemos.

    4- Ahora es momento de ocupar ese tiempo que te ha quedado para ti porque antes se lo dedicabas a tu pareja. Tienes más tiempo libre por lo que busca hacer todo aquello que te haga sentir bien. Se trata de estar activo a pesar del dolor. Por esto mismo tienes que buscar actividades con las que realmente sepas que vas a disfrutar o con las que antes disfrutabas. Si no te gusta pescar, no te molestes en coger una caña porque no lograrás desconectar. Se trata de ir llenando el vacío que ha dejado la ausencia de cosas que te hagan sentir bien para notar menos el dolor de la pérdida

    5- No conviertas tu dolor en el monotema. El desahogo es bueno, pero si no hay nada nuevo que contar deja de castigarte y disfruta de tus relaciones sociales sin hablar de tu problema. Hablar de lo que te causa dolor te genera emociones molestas. Deja de estar tan pendiente a lo que pasa por tu cabeza y empieza a poner tu atención a todo lo bueno que pasa a tu alrededor. Hablar siempre de lo mismo puede resultar cansino para los demás aparte de ser una manera de retroalimentar tu dolor.

    6- No te apresures en sustituir ese afecto que echas en falta con otra persona para así evitar el dolor, ya que estarías alimentando la dependencia emocional. Olvida que un clavito se quita con otro clavito. Tu objetivo debe ser recuperar la estabiilidad emocional contigo mismo.

    7- Cuando se cierra una puerta se abren otras miles delante de ti llenas de nuevas experiencias, situaciones y personas. Si no dejas de mirar hacia atrás no podrás observarlas.

    8- Añade nuevos proyectos a tu vida. Dale un giro. Gestiona los pasos para conseguirlo y empieza cuanto antes.

    Tamara de la Rosa

    Twitter e instagram: tamarareinventa



  • ¿Cómo afrontar tus miedos?
    ¿Cómo afrontar tus miedos?
    1 de Junio de 2016 a las 08:19

    El miedo, a pesar de ser una respuesta adaptativa del organismo gracias a la que, en muchísimas ocasiones, habremos conseguido que nuestra vida no corra peligro, es cierto que cuando deja de cumplir esta función adaptativa se convierte en una emoción limitante convirtiéndonos en presos de nuestros miedos. El miedo pierde su función adaptativa cuando el peligro no es real, sino imaginado. El miedo al rechazo, al que dirán, al fracaso, a hablar en público, a sentir el malestar de la ansiedad ante determinadas situaciones, a hacer una crítica, a decir que no, etcétera, son miedos que terminan condicionando nuestro día a día haciendo que muchas veces nos comportemos en contra de nuestros principios, valores, ideas y sobretodo, de nuestros deseos. Dejamos de ser el protagonista de nuestra historia cediéndole ese papel a "Don Miedo Irracional" quien, con mucho gusto, comienza a decidir el rumbo de nuestra vida.

    Lo cierto es que huir de tus miedos es una carrera en la que nunca triunfarás ya que cuanto más huyas de ellos, mas cansado estarás cuando te alcancen. Es importante superar esos miedos para poder vivir pacíficamente y libre de preocupaciones innecesarias. ¿Cómo podemos hacerlo?

    1- El primer paso es tomar la decisión de ser tú el que tome las riendas de tu vida y no vivir condicionado por una emoción limitante y que no te permite ser y actuar como a ti te gustaría hacerlo. Es una realidad que en un principio cuesta y genera ansiedad afrontarlos, pero el ser humano está fisiológicamente preparado para soportar ese malestar. Recuerda que la ansiedad es una emoción muy molesta pero no peligrosa.

    2- La visualización es una herramienta eficaz para empezar a afrontar los miedos. Se trata de enfrentarte a estos de manera imaginada. El cerebro si un defecto tiene, es que no distingue si la información que le das es real o imaginada, por lo tanto, todo lo que imagines lo va a vivir como si estuviera ocurriendo realmente. Dedica durante varios días la visualización en donde te imaginas a ti mismo ante la situación temida y como actuarías. Se trata de entrenar primero con la imaginación para cuando te enfrentes de manera real a la situación temida, a tu cerebro le resulte familiar esa escena y las emociones incómodas que puedan surgir sean más leves.

    3- Practica la respiración abdominal. Cuando practicamos este tipo de respiración conseguimos llenar el 100 x 100 de la capacidad pulmonar de oxígeno y los niveles de ansiedad disminuyen. Si entrenas este tipo de respiración de manera habitual, conseguirás que en el momento de afrontar tu miedo te ayude a mantener la calma.

    4- Auto-instrucciones: Esta es otra herramienta que se utiliza mucho en psicología. El diálogo interno que utilices va a ser la clave para que puedas conseguirlo o no. La conversación que tenemos con nosotros mismos se traduce en lo que pensamos y el tipo de pensamiento que elijamos generará unas emociones que condicionará el comportamiento que llevaremos a cabo. Anota y memoriza frases que te generen unas emociones de inspiración (motivación) y no de huida. Haz una lista de auto-instrucciones para antes, durante y después de enfrentarte. Algunos ejemplos podrían ser: 

               - ANTES“estate tranquilo, todo es cuestión de practicar ¡lo voy a conseguir!, Solo con intentarlo me voy a encontrar mejor”;

               - DURANTE: “respira con calma, puedo hacerlo, lo estoy haciendo, si siento un poco de tensión, haré una pausa y me relajaré, puedo manejar la situación”. 

               - DESPUÉS: ¡Lo conseguí!, ¡manejé la situación! En caso de no conseguirlo: “no pasa nada, la próxima vez me saldrá mejor, lo más importante es haber comenzado”.


    Recuerda que, en una cabeza llena de miedos no dejamos espacio para lo que realmente importa: nuestros sueños

    Tamara de la Rosa

  • ESCRIBE LO QUE SIENTES
    ESCRIBE LO QUE SIENTES
    3 de Junio de 2016 a las 08:07

    Una técnica muy sencilla para aliviar tus emociones incómodas ya sean de ira, de frustración, tristeza, miedo etcétera, es escribirlas. ¿Por qué? Cuando estamos felices, tenemos la facilidad de identificar, sin problema alguno, como nos encontramos y las emociones que surgen, sin embargo, cuando aparecen las emociones incómodas, me pasa mucho en consulta que, cuando les pregunto que sienten me dicen: “no se”, “me siento mal” “tristeza”… y no van mas allá. Es necesario saber lo que sentimos y lo bueno de ponerle nombre a nuestras emociones incómodas es que alivian su intensidad.

    La ciencia ha demostrado que cuando lo hacemos (poner nombre a nuestras emociones), ya sea a través de la verbalización o por escrito, la información pasa por una parte del cerebro donde se encuentra la base de nuestras emociones positivas por lo tanto, actúa como filtro y no es que se transformen las emociones desagradables en emociones agradables y placenteras, pero si que disminuyen el malestar.

    ¿No te ha pasado alguna vez que te has desahogado diciendo algo que tenías guardado hace tiempo o contándole algún suceso desagradable a algún amigo te has sentido mejor? Pues es por esto mismo que te acabo de explicar.

    ¿Que es lo que suele pasar? Pues por un lado que a la hora de verbalizar, son muchas las personas que se dejan llevar por su estado de ira, frustración o cualquier otra emoción, y la expresa de forma errónea pudiendo ofender al oyente. En este caso sería bueno escribir las emociones que sientes en determinadas situaciones antes de expresarlas verbalmente. Por otro lado, existen personas a las que no les gusta hablar de su estado emocional, por lo que también les vendrá bien identificarlas y anotarlas para así proyectar sus emociones incómodas hacia el exterior.

    Recuerda que toda emoción reprimida, no expresada o ignorada se queda en nuestro interior, pero la emoción va a salir de igual  manera y encontrará otros caminos. Es entonces cuando aparecen patologías como crisis de ansiedad repentinas, tensión muscular, problemas a la hora de conciliar el sueño y demás.

    ES NECESARIO APRENDER A IDENTIFICAR NUESTRAS EMOCIONES Y EXPRESARLAS

    Todo lo que no proyectamos hacia fuera se proyecta hacia dentro.

    Tamara de la Rosa

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  • VOY AL PSICOLOGO PORQUE NO ESTOY LOCO
    VOY AL PSICOLOGO PORQUE NO ESTOY LOCO
    4 de Junio de 2016 a las 17:23

    Hoy en día sigue existiendo un prejuicio respecto a visitar al psicólogo. Muchos habrán visto la reacción de algún conocido cuando le aconsejan pedir ayuda psicológica y responde: “¿A un psicólogo? ¿Yo? ¡Si yo no estoy loco!”. Lo cierto es que sigue dando reparo el contar que acudimos a terapia.

    Si te das cuenta, no hay que tener un cáncer de útero para ir al ginecólogo, ni problemas de próstata para ir a un urólogo, ni un dolor de muelas para ir al dentista ¿verdad? Nadie saca la conclusión de que estás gravemente enfermo cuando acudes a estas consultas, al contrario, todos entendemos que es necesaria una revisión y que nos ayuden a prevenir posibles enfermedades. ¿Por qué con el psicólogo es diferente si es igual de necesario? Tienes contracturas musculares y acudes a un fisioterapeuta. Tienes problemas legales y visitas a un abogado, ¿Por qué no acudir a un psicólogo si te encuentras ansioso, intranquilo, angustiado, desesperanzado, con dificultad a la hora de comunicar tus ideas, tu comportamiento te causa problemas…? Y es que nos mostramos muy precavidos con la salud física mientras que los problemas que podamos tener sobre nuestro estado de ánimo, pensamientos y actitudes los dejamos en un segundo plano, esperando y creyendo que el tiempo lo cura todo. Y no siempre funciona así.

    Pensamos que somos capaces de superar cualquier bache de la vida y que lo único que necesitamos es serenarnos y darle tiempo al tiempo, pero no siempre contamos con la misma fortaleza mental ni funcionan las mismas estrategias para todos los problemas. Como seres humanos a lo largo de la vida atravesamos etapas muy diversas que nos obligan de alguna manera a ir desarrollando una serie de actitudes y habilidades que nos permitirán ir adaptándonos a los acontecimientos que aparezcan y, dependiendo de nuestro estado de ánimo, tendremos mayor o menor fuerza a la hora de poner en marcha las herramientas personales e idóneas para enfrentar cada etapa con éxito.

    Debemos ser conscientes de que la salud mental es primordial en nuestro día a día. Conocer cómo sobrellevamos nuestros problemas, cómo nos relacionamos con los demás y la importancia de estar bien con nosotros mismos para una buena toma de decisiones. Los psicólogos no tenemos una varita mágica que elimine todos tus problemas. ¡Ojalá! Pero sí podemos asesorarte, otientarte y enseñarte estrategias y herramientas necesarias que te permitan recuperar el nivel de confianza suficiente para superar por ti mismo cualquier tipo de adversidad que te impida avanzar. El psicólogo enseña al paciente técnicas y habilidades para afrontar sus problemas, disminuir su malestar y le ayuda a que consiga los objetivos propuestos en consulta. 

    Algo que suelen preguntar mucho es  ¿Cuánto dura el tratamiento? Como dije anteriormente, los psicólogos no tenemos magia. Cada paciente es un mundo y cada uno lleva un ritmo diferente. Aquí interfieren muchos factores. Las habilidades que ya posea el paciente, la constancia del paciente a la hora de seguir las pautas y sobretodo el motivo de consulta. No todo el que acude al psicólogo necesita empezar de cero. Hay pacientes que pueden estar un año, otros unos meses y también hay otros que van a sesiones orientativas (personas que están en un momento determinado donde tiene que tomar una decisión y acude al psicólogo , no para qu este decida por el, sino para que le ayude a tomar una decisión viendo un punto de vista objetivo y a traves de resolución de problemas)

    Acaba ya con el mito social de que acudir al psicólogo es cosa de locos. ¡Al revés! Si estás viviendo una ruptura, un ascenso, un despido, una llegada de un hijo o cualquier situación que te haga sentir que te supera o te bloquea tu vida, inundándola de sensaciones desagradables, ¡SERÍA DE LOCOS NO PEDIR AYUDA PROFESIONAL!. No tienes que tener un gran problema para ir al psicólogo. Tan solo se trata de mejorar tu calidad de vida emocional. Muchos acuden a consulta simplemente para descubrirse a sí mismo, ganar confianza y atreverse a luchar por un sueño o, incluso, para mejorar sus resultados en el deporte. Y es que, no debemos olvidar que la salud física es importantísima pero no más que la salud mental. Me atrevo a decir que la salud mental influye en la física en muchas ocasiones. No te avergüences de pedir ayuda si crees que la necesitas. Sólo tú decides que tan público lo haces. Recuerda que lo importante no es el qué dirán, sino saber que estamos haciendo un bien para nosotros mismos.

    Tamara de la Rosa

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  • Mitos del amor y relaciones tóxicas.
    Mitos del amor y relaciones tóxicas.
    7 de Junio de 2016 a las 13:14

    Con frecuencia podemos observar como en multitud de películas y letras de canciones se muestra una idea equivocada sobre el amor. Un ideal donde parece ser que por amor debemos darlo todo, y unos modelos de referencia donde se asocia posesión, celos y dolor con amor. Creer en estos mitos erróneos sobre el amor supone un importante factor de riesgo para establecer relaciones de desequilibrio de poder en las parejas y fruto de esto es el elevado número de casos con relaciones tóxicas sobre todo en la juventud, donde se toleran y normalizan determinadas conductas inadecuadas creyendo que forman parte del amor. Estas conductas se presentan tanto en el sexo femenino como en el masculino pero, aunque no se puede generalizar, se ha observado que, respecto a las conductas de control, los chicos normalmente protegen de manera más adecuada su propia vida de las intromisiones ajenas que las chicas, que tienden a justificar este comportamiento de control confundiéndolo con un síntoma de amor. 

    Desde la lectura de cuentos infantiles nos venden la perdurabilidad y pasión eterna del amor en vez de enseñarnos simplemente que el amor puede ser para toda la vida, o no. Algunos de estos mitos son:

    1- “El objetivo de una pareja enamorada es hacer la felicidad del otro sin pensar en la suya propia”. Esto es una idea absurda. ¿De qué nos sirve hacer feliz a nuestra pareja si nosotros no lo somos? Entonces me pregunto: ¿Para qué tengo pareja?

    2- “Necesito tener pareja para ser feliz”: ¡Falso! No necesitamos tener pareja para ser feliz. Lo preferimos. Relaciones basadas en necesidad para cubrir los vacíos en vez de insistir en la importancia de aprender a ser feliz uno mismo para luego serlo más aún con una pareja. Eliminemos el amor por “necesidad” y apostemos por uno por “elección”. Si “quiero”, elijo. Si “necesito”, dependo y si dependo de otra persona para ser feliz, viviré la relación con miedo al abandono lo que generará ansiedad y estrés llevando a cabo, con mucha probabilidad, comportamientos de control y de “espía” que no son saludables.

    3- “El amor es lo más importante y requiere entrega total”: ¡Falso! Adaptarse a alguien no es renunciar a tu vida y a lo que te hace sentir bien. Quizás el amor es de lo más importante pero no sólo existe el amor de pareja sino familiar, amistad y por todo aquello que te produce satisfacción.

    4-  “El amor es posesión y exclusividad”: se tiende a confundir que donde hay celos hay amor y esto de nuevo, es falso. Donde hay celos patológicos hay obsesión, no amor. Amar en libertad. No hay posesión ni dominio porque hay igualdad.

    5- “Se puede perdonar y justificar todo por amor”. ¡Falso! La violencia no tiene justificación ninguna.

    6- “Cualquier sacrificio es positivo si se hace por amor”.  Esto es lo mismo que “Si nos queremos, a pan y cebolla” y lo cierto es que a pan y cebolla a partir del tercer día nos matamos. Por amor hay que esforzarse (mantener la pasión, no perder los pequeños detalles etcétera) pero no sacrificar la felicidad de uno.

    7- “Amar es dar sin esperar nada a cambio”. ¡Falso! En una relación si das sin esperar nada, acaba apareciendo la frustración y el sufrimiento. Si das fidelidad, esperas que tu pareja también te sea fiel. Si lo tratas con respeto, esperas recibir el mismo trato. Si le das cariño, esperas lo mismo. No nos engañemos.

    8- “Los hijos arreglan la situación”. ¡Falso! Tienes que tener una relación bien afianzada para que la llegada de un hijo, que supone un gran cambio en la vida de la pareja, no consiga desestabilizarla.

    Tamara de la Rosa

  • Claves para sobrellevar el desempleo
    Claves para sobrellevar el desempleo
    15 de Junio de 2016 a las 11:27

    La crisis económica ha sido una gran "cachetada" emocional. Poco se habla del impacto psicológico que existe como consecuencia de esta situación. El número de consultas psicológicas por ansiedad y depresión ha aumentado en los últimos años. Sin duda, comenzó siendo un acontecimiento estresante y aunque el estrés sea una respuesta adaptativa que pone en marcha a nuestro organismo ante situaciones que requieren un poco más de esfuerzo, lo cierto es que, cuando se dilata en el tiempo, se convierte en un verdadero problema ya que puede derivar en trastornos adaptativos con reacciones de ansiedad y depresión.  

    El desempleo es uno de los principales factores estresantes. El desespero y estrés por no encontrar trabajo acaba por desestabilizar emocionalmente a quien vive esta situación. La percepción que tienen sobre sí mismo se deteriora como consecuencia de esta situación sintiéndose vulnerables e inseguros, derivando así en un estado de desilusión, apatía y desgana que poco le ayuda a solucionar el problema.

    CLAVES PARA SOBRELLEVAR EL DESEMPLEO

    1- Mantén la actividad. Es normal que de vez en cuando decaigas, pero pisar el freno ni es la solución ni te ayuda emocionalmente. Recuerda que estás desempleado, no “parado”. Del mismo modo, no abandones tus relaciones sociales y momentos de ocio. Es fundamental para proteger tu salud emocional dedicar parte de tu tiempo en desarrollar actividades que te hagan sentir bien. No te castigues.   

    2- Amordaza a tu juez interior: Es fundamental en estos momentos controlar las emociones. Manteniendo la calma es la mejor manera de encontrar soluciones. Vigila lo que te dices, porque ese diálogo interno que tienes contigo mismo a cada momento, se transforma en tu pensamiento y tu pensamiento crea tu realidad. Dependiendo del tipo de pensamiento que elijas, generarás unas emociones u otras. Nuestros estados emocionales condicionan nuestras acciones y como consecuencia los resultados. Una persona deprimida llevará a cabo acciones muy diferentes que otra con un buen equilibrio emocional, por lo que los resultados también serán diferentes. Aprender a manejar nuestros estados emocionales es una habilidad necesaria para alcanzar a largo plazo el éxito así que, deja de ser tan cruel contigo mismo y empieza a darte mensajes de aliento y no destructivos. Recrearte en lo mal que te puedan ir las cosas no ayuda, pero si empeora.

    3- Organiza tu agenda: Planificar con antelación la búsqueda de empleo, te ayudará a gestionar mejor tu tiempo y a sobrellevar de mejor manera el estado de desánimo en el que posiblemente te encuentras. Anota en la agenda donde vas a poner tu currículum al día siguiente, que empresas de trabajo temporal vas a visitar, que tiempo le vas a dedicar a las redes sociales. Te será más sencillo levantarte cada mañana sabiendo lo que tienes que hacer, que ponerte a pensar en ese momento qué hacer. Marcarte hábitos en esta situación es recomendable y necesario.

    4- No escondas ni te avergüences de tu situación. Cuantas más personas sepan que buscas empleo, más posibilidades habrá que alguien se acuerde de ti cuando vea una oferta.

    5- Reflexiona sobre ampliar el campo de búsqueda. A todos nos encantaría encontrar el trabajo que deseamos pero si no aparece y tu situación económica te exige un salario, quizás debas buscar otro tipo de empleo teniendo claro que es temporal y tu visión siga estando en encontrar lo que deseas.

    Tamara de la Rosa

  • LAS SEIS "P" DEL AMOR
    LAS SEIS "P" DEL AMOR
    11 de Agosto de 2016 a las 09:35

    Las 6 "P" necesarias para un amor saludable. Cierto es que hoy en día tener pareja no es difícil, lo realmente complicado es mantenerla.Pincha en la foto y podrás leer el artículo.

  • ¿ES POSITIVO SER SIEMPRE SINCERO?
    ¿ES POSITIVO SER SIEMPRE SINCERO?
    18 de Agosto de 2016 a las 07:33

    ¿Realmente es necesario ser siempre transparente y claro? Hoy habló sobre ello en La Opinión.

  • ¿QUERER SIEMPRE ES PODER?
    ¿QUERER SIEMPRE ES PODER?
    25 de Agosto de 2016 a las 07:51

    ¿Querer siempre es poder? Es cierto que no siempre basta tan solo con querer, pero también es verdad que muchas veces no nos damos la oportunidad de conocer hasta donde somos capaces de llegar. Buenos días a todos!!!!!

  • ¿HAS TOCADO FONDO?
    ¿HAS TOCADO FONDO?
    1 de Septiembre de 2016 a las 07:26

    Tocando fondo nos damos cuenta que estábamos caminando en la dirección incorrecta.

    Dale un click en la foto y podrás leer el artículo con mayor nitidez.


  • LA SEDUCCIÓN TAMBIEN ES UN ARTE ¿APRENDEMOS?
    LA SEDUCCIÓN TAMBIEN ES UN ARTE ¿APRENDEMOS?
    6 de Septiembre de 2016 a las 10:27

    ¿Sabes ligar? ¿Te acercas a quien te atrae? Es cierto que ligar,  no es algo que nos enseñen, ni es tema de libro. No parece esencial para la vida cotidiana, pero si es verdad que saber entablar relaciones con otros, es una habilidad importantísima para las relaciones interpersonales. Aunque no es un motivo de consulta, son varios los casos que he visto de personas que, cansados de la soledad, desean tener pareja o simplemente amantes y, se sienten incapaces de hacerlo, suponiendo esto, una bofetada a su autoestima. Querer conocer gente nueva y sentirte limitada por tus propias habilidades frustra y además, mucho.

    Aunque no existe ningún método infalible para seducir, si que hay PEQUEÑOS CONSEJOS para ligar que funcionan.

    1- Perder miedo al rechazo. Este es lo primero que tenemos que trabajar. Si queremos conocer gente, tenemos que exponernos al rechazo. ¿Qué es lo peor que te puede pasar si te rechazan? ¿Pasar vergüenza? No es motivo ni tiene peso suficiente con lo que podrías ganar. Nadie muere por ser rechazado y a veces el riesgo, merece la pena. Si le gustáramos a todo el mundo ¿que gracia tendría? Cada persona busca unas características físicas y de personalidad en otra para compartir sus momentos. Todos somos diferentes así que, si a alguien no le atraigo, no quiere decir que no sea válido, simplemente que no soy lo que busca y esta posibilidad no debe ser una barrera que nos impida acercarnos a quien nos atrae. Si no arriesgas es cierto que te ahorras el rechazo pero también el éxito.

    2- No esperes, actúa: en la época en la que estamos, esperar que el hombre sea quien se acerque es absurdo. Tenemos que lanzarnos al ruedo, hombres y mujeres. La idea de que sea el hombre el que debe de acercarse a cortejar, y la mujer la que espera a que el caballero se decida, me parece una idea machista e injusta. A ellos también les cuesta.

    3- Factor Probabilidad: si te rechazan no dejes de intentarlo. Esto es cuestión de probabilidad. Cuanto más lo intentes, mas probabilidades tendrás de conseguirlo.

    4- Empieza por tu círculo: empieza por lo más cotidiano. Si te interesa esa persona que trabaja en el banco que frecuentas o en el supermercado que visitas diariamente, no debes perder la oportunidad y haz por aproximarte. Utiliza tus artes para buscar cualquier excusa para dirigirte a él o ella.

    5- No optes por ser “garrapata” de tus amistades. El efecto “en manada” puede espantar. Ten predisposición a conocer a otros.

    6- Juega con la mirada y tantea el terreno: Mira siempre a los ojos. Cuando las miradas se cruzan puedes intuir si hay feeling o no. Lanza un primera mirada furtiva, mas tarde mantén algo más la mirada y por fin, una tercera mirada en la que sonríes. Haz que tu cuerpo hable. A veces no nos damos cuenta pero nuestros gestos y nuestra actitud dicen mucho. Si ves que el flirteo es mutuo, no hay excusa para no acercarte.

    7- Acércate con paso firme. Entabla conversación, sonríe, prueba con el contacto físico (sin exagerar), agárrale el brazo, acércate cuando le hables…

    8- Presta atención a lo que habla y pregúntale sobre ello interesándote. Busca un punto en común entre ambos. Haz preguntas abiertas en donde la respuesta no sean si, no, blanco o negro.

    9- No vayas de valiente: Si te supone mucha angustia el acercarte busca otro remedio, pero olvídate de cruzarte de brazos o borrar la idea. Si tienes su teléfono, proponle un plan por whatsapp o sms. Podemos convertir en fácil lo que en un primer momento podría ser difícil. Hay veces que complicamos las cosas por intentar se valientes. ¡Pues no!, si algo nos cuesta, lo dividimos en pasos mas sencillos y listo. Buscamos alternativas, pero no desistimos.

    Recuerda…deja que las cosas fluyan, sin presiones, disfruta del momento y luego verás que pasa.

    Tamara de la Rosa
    Instagram y Twitter: tamarareinventa
    Facebook: @reinventatetamara



  • PRESENTACIÓN DE REINÍCIATE!!
    PRESENTACIÓN DE REINÍCIATE!!
    17 de Noviembre de 2016 a las 12:18

    Empieza la cuenta atrás. En 6 días junto a Sonia Cervantes y Manuel  Artiles, presento mi primer libro "Reiníciate, todo empieza por uno mismo". Un libro donde he puesto muchísima ilusión y con el que he disfrutado durante todo el proceso. Con muchas ganas de ver como lo reciben y que les parece. Nada como tener ilusiones y retos para alcanzar. Yo ya he conseguido uno mas!

  • PRESENTACIÓN DE REINÍCIATE!!
    PRESENTACIÓN DE REINÍCIATE!!
    17 de Noviembre de 2016 a las 12:19

    Empieza la cuenta atrás. En 6 días junto a Sonia Cervantes y Manuel  Artiles, presento mi primer libro "Reiníciate, todo empieza por uno mismo". Un libro donde he puesto muchísima ilusión y con el que he disfrutado durante todo el proceso. Con muchas ganas de ver como lo reciben y que les parece. Nada como tener ilusiones y retos para alcanzar. Yo ya he conseguido uno mas!

  • AMOR PROPIO
    AMOR PROPIO
    25 de Noviembre de 2016 a las 09:07

    Como seres humanos necesitamos relacionarnos con los demás (relaciones familiares, de amistad, enamoramientos, incluso relaciones de compañerismo). Es fundamental para nuestro crecimiento y desarrollo personal. Pero para que estas relaciones afectivas sean sólidas, se necesita de un factor importantísimo como es el amor, pero sobretodo, el amor propio. Lo cierto es que todo empieza por uno mismo. Cada uno de nosotros tenemos una relación con nosotros mismos y esa relación es la base para que funcionen todas las demás. Si no somos capaces de amarnos, de tratarnos con respeto y no conformarnos con menos de lo que merecemos, seremos incapaces de amar de manera saludable a otros. Pero ¿Qué implica el amor propio?

    1- Conocernos. Generalmente hacemos un esfuerzo terrible en conocer a quien nos rodea y no lo hacemos con nosotros mismos. Si no te conoces, es porque no te interesas y probablemente no te aceptes. Tenemos que descubrir cuáles son nuestras fortalezas para potenciaras y nuestras debilidades para trabajarlas y mejorarlas. Debemos aceptar lo que no podemos cambiar y centrarnos en lo que sí.

    2- Respeto: Debemos ser conscientes de que merecemos lo mejor y así, no nos conformaremos con menos, ahorrándonos dolor y sufrimiento. Lo que proyectamos hacia el exterior es un reflejo de cómo nos vemos desde dentro. No podemos pretender, y mucho menos exigir, que nos den lo que ni nosotros mismos somos capaces de darnos. Debemos respetarnos.

    3- Valentía, tanto para luchar por lo que quiero, como para renunciar a todo lo que me causa dolor, por mucho esfuerzo que me cueste.

    4- Honestidad y lealtad a nuestros principios. Reflexiona sobre lo siguiente: ¿Estás siendo fiel a tu forma de pensar o muchas veces te disfrazas para agradar a los demás? ¿Vives en función de tus expectativas o de las expectativas que otros tienen de ti? ¿Cuándo te piden un favor, dices si queriendo decir no, o eres capaz de ayudar en la medida de tus posibilidades sin maltratarte a ti mismo? ¿Eres quien quieres ser? No somos lo que pensamos sino lo que hacemos. Muchas veces, por miedo al rechazo o abandono, llegamos a perder nuestra identidad comportándonos de distinta manera a cómo queremos siendo así, infieles a nuestros valores. Recuerda que unas veces serás paloma y otra estatua. Ser del agrado de todos es, a parte de imposible, un desgaste emocional importante.

    5- Buen trato. ¿Cómo me trato a mi mismo? Si nos dirigiésemos a los demás de la misma manera que, con frecuencia, lo hacemos con nosotros mismos, estaríamos denunciados por maltrato psicológico. Solemos confundir el verbo “ser” con el verbo “hacer” Que hagamos una estupidez no nos convierte en estúpidos. El cerebro se cree todo lo que le dices de manera repetida, por lo que si estás continuamente te repites que eres un estúpido, al final creerás que lo eres y como consecuencia, actuarás como tal. Deja de infravalorarte.

    6- Perdónate: Si conoces a alguien que nunca ha cometido un error, debes saber que conoces a un extraterrestre. No existe vacuna para no cometer errores. Aprender de éstos nos ayudan a crecer como persona y a nivel profesional. Deja de ser tan cruel contigo mismo y perdónate. Si cuando cometiste ese error hubieras sabido lo que sabes ahora, seguramente lo hubieras hecho de diferente manera. Quédate con que has aumentado tu conocimiento.


  • ¿DE QUE TRATA REINÍCIATE?
    ¿DE QUE TRATA REINÍCIATE?
    25 de Noviembre de 2016 a las 15:57

    Cuando me compro un libro, me gusta tener bastante información sobre éste y esa es la intención de este post. Quiero contarte de qué trata, a quien va dirigido y como hacer para ver resultados respecto a lo que lees. 
    Primero que nada quiero que sepas que la idea de escribir este libro me la dieron muchos de los que me siguen por las redes, por lo que Reiníciate es un proyecto donde son muchos los partícipes. Además es un proyecto donde he puesto muchísima ilusión, me he divertido y disfrutado creándolo y me tiene locamente  enamorada.

    Reiníciate es un libro práctico que NO sólo va dirigido a quienes tienen problemas o están pasando por un mal momento, sino también a todas las personas que quieren mejorar, aprender a gestionar sus emociones, crecer como persona y sobre todo, para quienes quieren dejar de vivir y aprender a VIVIR BIEN, con ilusión y entusiasmo. 

    En el título he añadido la frase “Todo empieza por uno mismo” porque es la clave para poder Reiniciarse. No podemos cambiar nada que no conozcamos bien y muchas veces está ahí el problema. Ni siquiera nos conocemos. El estar bien con nosotros mismos no nos garantiza que todo nos vaya a ir bien en la vida, pero si que nos vaya a ir mejor y reaccionemos de mejor manera antes las situaciones difíciles. Ante un problema, una persona con una buena percepción de si misma, una buena autoestima y seguridad en sí misma, reaccionará de una manera más productiva que una persona con baja autoestima, que no confía en sus posibilidades, por lo que el resultado también será diferente. Por eso es muy importante trabajar nuestro interior y fortalecer no solo el cuerpo, sino también la mente.

    Reiníciate es un “Manual” con una serie de herramientas y estrategias para aprender a gestionar nuestras emociones y así tanto, superar momentos difíciles de manera más eficaz, como poder desarrollar nuestro crecimiento personal. No es un libro para aprender a vivir sin dolor, sino para aprender a convivir con este de tal manera que podamos seguir avanzando a pesar de sentir, muchas veces, emociones incómodas que tienden a bloquearnos.

    Reiníciate intenta transmitirte que es necesario aprender a tolerar el dolor porque, nos guste o no, forma parte de la vida. Las heridas duelen y nos las hacemos sin intención, pero somos nosotros los que decidimos si dejarlas de tocar para que puedan cicatrizar o seguir metiendo el dedo y sufrir. Reiníciate te da pautas para que con un buen uso del pensamiento y cambio de hábitos puedas tolerar el dolor sin llegar al sufrimiento. Además, también tiene una parte de crecimiento personal donde te habla de la zona confort y donde te explica como manejar y gestionar esas emociones incómodas que aparecen cuando comenzamos un cambio convirtiéndose muchas veces en un obstáculo.

    Lo que he hecho en Reiníciate es agrupar los temas con los que más trabajo y de los que más consultas me hacen a través de las redes, los he dividido en capítulos, los he desarrollado y en cada capítulo doy estrategias y pautas a seguir, e incluso en varios capítulos también hay ejercicios. Abarca temas desde la ansiedad, depresión, dependencia emocional, como lidiar con personas tóxicas, autoestima, habilidades tan necesarias como aprender a decir que no, aceptar una crítica deportivamente, hacer una crítica. Hay una parte de crecimiento personal, otra de consejos para padres….

    Es un libro didáctico, dinámico y contundente. No es un libro que puedas leértelo en dos días si lo que buscas es un cambio porque tiene mucha información, estrategias y herramientas. Es un libro para leer con calma, hacer anotaciones e ir poniéndolo en practica. No tiene magia, por lo que no solo basta con leerlo sino que hay que ponerlo en práctica y así, a base de entrenamiento en nuestro día a día poder ir mejorando e ir consiguiendo el cambio a nivel cognitivo y conductual.

    Quise llamarlo “Reiníciate” porque lo que quiero transmitir es que cualquier momento es perfecto para empezar de cero. Normalmente empezar de cero lo asociamos a fracaso, cuando puede tratarse de una oportunidad que nos da la vida para estar donde queremos estar o donde merecemos. Muchas veces estamos en lugares donde sabemos que no queremos estar y sin embargo, por miedo a ese empezar de cero, a equivocarnos o arrepentirnos, nos conformamos con migajas y nos convertimos en espectadores de nuestra vida viéndola pasar, en lugar de esforzarnos en ser los protagonistas de nuestra propia historia.

    Espero haberte dado la información que yo busco cuando me compro un libro.

    ¡¡GRACIAS!! 
    Tamara de la Rosa 
    https://www.facebook.com/reinventatetamara/

    Instagram y Twitter: tamarareinventa



  • MI CARTA A LOS REYES MAGOS
    MI CARTA A LOS REYES MAGOS
    16 de Diciembre de 2016 a las 12:55

    Queridos reyes magos:

    Este año me gustaría que adornaran mi árbol  con 8 grandes regalos. Me encantaría levantarme el 6 de Enero y encontrarme en mi salón una pala, un libro en blanco, rodilleras, casco, un espejo, unas gafas, dos cerraduras y una toalla. Lo sé, es una carta extraña y un tanto diferente a las que cada año suelo escribir pero, todo tiene un porque. No se debe a que no crea en la magia de la navidad, sino  a que he descubierto que la magia que realmente necesito está dentro de mí. Todos los años pido que mi vida cambie y, a lo largo de estos meses, he podido aprender que la llave mágica que abría todas las puertas que tanto ansiaba alcanzar, siempre ha estado en mi poder.

    Una pala para enterrar todo lo negativo de mi pasado. Me he dado cuenta que el pasado está para aprender pero, nunca para permanecer en el. Después de haberme estudiado bien cada lección que me ha dado la vida, quiero dejarlo atrás.

    Un libro en blanco para empezar de cero. Quiero escribir una nueva historia y Reiniciarme con aventuras y personajes nuevos. Me despido de mi zona confort para experimentar el riesgo de vivir en la incertidumbre y así, poder crecer y superarme. Lo único que sé, a ciencia cierta de la historia, es quien va a ser la protagonista. Y esa, voy a ser yo, porque se trata de mi historia. Escucharé todo tipo de consejos pero SOLO YO, tomaré las decisiones. Querré conocer las expectativas que los demás puedan tener de mi pero, SOLO YO decidiré y elegiré mi pensamiento, mis palabras y mi actitud.

    Unas rodilleras y casco para superar cada caída con mayor facilidad. Y sí, ya no me asusta pensar en caerme porque ahora sé que, lo que realmente importa no es la caída, sino la rapidez con la que te levantes. Me he dado cuenta que, casi todo lo que en algún momento me ha hecho crecer, ha ido acompañado de pequeños, y en ocacasiones, grandes leñazos.

    Un espejo para, cuando esté atravesando una zona de continuos baches y note que el miedo me empieza a inmovilizar, pueda mirar mi reflejo y recordar en quien me quería convertir, y todo lo que quería alcanzar.

    Unas gafas que me permita ver la vida desde diferentes perspectivas. Que me permita emborracharme de soluciones cada vez que la negatividad intente apoderarse de mí. Unas gafas que me ayuden a tener visión de la vida que quiero conseguir. unas gafas que me permita ver una situación desde diferente prisma.

    Quiero dos cerraduras. Una que me permita abrir mi mente cada vez que necesite una respuesta y otra para mi boca cada vez que el silencio sea la mejor respuesta.

    Y una toalla para secarme el sudor de todo mi esfuerzo porque sé que voy a tener que emplearlo ya que, nada que merece la pena viene regalado y yo, ya no me conformo con vivir. Ahora quiero empezar a VIVIR BIEN.

    ¿Y tú? ¿Ya tienes tu carta?

    Tamara de la Rosa





  • ¿EGOÍSMO O AMOR PROPIO?
    ¿EGOÍSMO O AMOR PROPIO?
    20 de Enero de 2017 a las 09:46

    Relacionarnos con los demás es fundamental para nuestro crecimiento y desarrollo personal, y para que estas relaciones afectivas sean sólidas, se necesita de un factor importantísimo como es el amor, pero sobretodo, el "AMOR PROPIO"

    Cada uno de nosotros tenemos una relación con nosotros mismos y esa relación es la base para que funcionen todas las demás. Si no somos capaces de amarnos, de valorarnos y de tratarnos con respeto, aparte de mostrar incapacidad de amar a otros de manera saludable,  aumentará la probabilidad de conformarnos con menos de lo que merecemos en muchísimas ocasiones. “Ama al prójimo, muestra predisposición para ayudar, comparte con otros, se fiel y leal a los demás…” pero, ¿y hacia nosotros mismos? Nos educan para facilitar la vida a los demás y sin embargo pocas personas son las que nos enseñan a amar a quien lo merece, a ayudar únicamente en la medida de nuestras posibilidades y a ser leal y fiel pero NO por encima de todo. ¿Egoísta? No, no te confundas. Simplemente se trata de amor propio y actuar con sentido, porque amar no significa “soportar”; Porque intentar sacar a flote a alguien cuando hacerlo supone ahogarnos, es un sin sentido y sí, ser siempre leal y fiel pero sobretodo, ser leal a nuestros principios, valores, ideas y forma de pensar, porque es mejor desagradar de vez en cuando a los demás que desagradarnos a nosotros mismos.

    Pero ¿Qué implica el amor propio?

    1- Conocernos. Generalmente hacemos un esfuerzo terrible en conocer a quien nos rodea y no lo hacemos con nosotros mismos. Lo cierto es que nunca podremos cambiar y mejorar lo que no conocemos en profundidad. Tenemos que descubrir cuáles son nuestras fortalezas para potenciaras y nuestras debilidades para trabajarlas y mejorarlas. Para aceptar lo que no podemos cambiar y centrarnos únicamente en lo que si.

    2- Respeto: Debemos ser conscientes de que merecemos lo mejor y así, no nos conformaremos con menos, ahorrándonos dolor y sufrimiento. Lo que proyectamos hacia el exterior es un reflejo de cómo nos vemos desde dentro. No podemos pretender, y mucho menos exigir, que nos den lo que ni nosotros mismos somos capaces de darnos. Debemos respetarnos.

    3- Valentía, tanto para luchar por lo que deseamos, como para renunciar a todo lo que nos causa dolor.

    4- Honestidad y lealtad a nuestros principios. Reflexiona sobre lo siguiente: ¿Estás siendo fiel a tu forma de pensar o muchas veces te disfrazas para agradar a los demás? ¿Vives en función de tus expectativas o de las expectativas que otros tienen de ti? ¿Cuándo te piden un favor, dices si queriendo decir no, o eres capaz de ayudar en la medida de tus posibilidades sin maltratarte a ti mismo? Muchas veces, por miedo al rechazo o abandono, llegamos a perder nuestra identidad comportándonos de distinta manera a cómo queremos.

    5- Buen trato. ¿Has identificado el lenguaje que utilizas para dirigirte a ti mismo? Seguro que utilizas expresiones y adjetivos que serías incapaz de utilizar con los demás. Solemos confundir el verbo “ser” con el verbo “hacer”, y que te quede claro que hacer una estupidez no nos convierte en estúpidos. El cerebro se cree todo lo que le dices de manera repetida, por lo que si estás continuamente repitiéndote que eres un estúpido, al final creerás que realmente lo eres y como consecuencia, actuarás como tal. Deja de infravalorarte.

    6- Perdónate: Si conoces a alguien que nunca ha cometido un error, debes saber que conoces a un extraterrestre. No existe vacuna para no cometer errores. Aprender de éstos nos ayudan a crecer como persona y a nivel profesional. Deja de ser tan cruel contigo mismo y perdónate. Si cuando cometiste ese error hubieras sabido lo que sabes ahora, seguramente lo hubieras hecho de diferente manera.

    Tamara de la Rosa

    Twitter o Instagram: @tamarareinventa






  • Y SI NO QUIERO PAREJA ¿QUÉ PASA?
    Y SI NO QUIERO PAREJA ¿QUÉ PASA?
    16 de Febrero de 2017 a las 14:13

    Si estás o ya has pasado por los treinta y largos y no tienes ni hijos ni pareja, te sonará muchísimo la mítica frase de: “Cuidado que se te pasa el arroz”. Parece que si no tienes pareja e hijos no puedes llegar a ser una persona completa. Da igual si eres feliz, o no lo eres. De cara a gran parte de la sociedad, si eres mujer, llegas a los 40 y no te has casado ni has tenido hijos, muchas personas se apiadarán de ti pensando que has tenido mala suerte en la vida. Y en caso que seas hombre, te juzgarán en muchísimas ocasiones como una persona inmadura, o un Peter Pan de la vida con miedo al abandono y que huye de cualquier tipo de compromiso. Incluso, si estás separado, quizás no te hayas adaptado aún a tu nueva situación, y muchas personas te preguntarán sobre cuando rehaces tu vida y es que, no llegamos a entender que vivir en pareja o tener hijos es una opción y elección.

    Es cierto que encontrar un compañero de vida, una persona con quien compartir tus buenos y malos momentos es satisfactorio, pero si lo interpretamos como algo"necesario" para alcanzar una vida plena, completa y como único medio para ser feliz, en muchísimas ocasiones nos aferraremos a un clavo ardiendo equivocándonos en la decisión y siendo peor el remedio que la enfermedad. Tener pareja es algo opcional. Algo que en todo caso “preferimos” pero “no necesitamos” para ser feliz. La necesidad conlleva dependencia y la dependencia nos destruye generando lazos de apego acompañado de un temor atroz al abandono, que en muchas ocasiones nos hace justificar determinadas conductas inadecuadas. La felicidad no está al lado de nadie, sino dentro de uno mismo.

    Tener pareja es algo personal. Depende de las prioridades de cada uno y del momento de la vida en el que se encuentre cada persona.

    Muchas veces nos vemos tan presionados por la sociedad, o por entorno en el que vivimos, que nos llegamos a creer ese mensaje absurdo de que lo único que nos falta para ser feliz es encontrar a alguien con quien compartir nuestra vida, crear una familia, comprar una casa e hipotecarnos hasta el cogote y 20.000 supuestas necesidades mas, llegando incluso, a cuestionarnos sobre si habremos hecho algo mal por no haberlo conseguido.

    1- No juzgues: si una persona no tiene pareja e hijos, no tiene porqué deberse a tener un mal carácter o ser una persona difícil de llevar. Quizás está en un momento de su vida en el que tiene otras prioridades y ha conseguido encontrar una estabilidad emocional satisfactoria siendo feliz consigo mismo. Debemos respetar los diferentes modos de vida ya que nadie ha declarado que un modo de vivir sea mejor que otro. Lo realmente importante es ser feliz ya sea solo o acompañado.

    2- No vivas en función de las expectativas de los demás. Cada persona elige lo que le hace feliz. Lo habitual no tiene por qué ser único y lo válido. ¡Tú eliges lo que quieres para tu vida en cada momento, no lo demás!

    3- Cuando eres feliz contigo mismo, estás preparado para serlo aún más junto a otra persona.

    Tamara de la Rosa
    Twitter e Instagram: @tamarareinventa



  • Con psicólogo, ¿Cambio rápido o progresivo?
    Con psicólogo, ¿Cambio rápido o progresivo?
    22 de Febrero de 2017 a las 12:52

    Por preferir, la mayoría de las veces preferimos que los cambios sean rápidos. Si queremos cambiar de casa desearíamos encontrar de un día para otro la casa de nuestros sueños y vender la actual en un abrir y cerrar de ojos. Si queremos un cuerpo atlético, nos encantaría despertar con el cuerpo deseado sin hacer dietas ni pisar el gimnasio pero lo cierto, es que los cambios rápidos no son siempre posibles, ni siquiera beneficiosos cuando queremos que se mantengan en el tiempo. Un claro ejemplo son las dietas de adelgazamiento. Puedes perder bastante peso en poco tiempo, pero normalmente los kilos se recuperan con la misma rapidez con la que los pierdes. ¿Pero y cuando queremos cambiar nuestra forma de pensar o de ser?

    Cuando queremos convertirnos en personas seguras, con una percepción positiva sobre nosotros mismos, cuando queremos mejorar nuestras habilidades sociales, aprender a auto-motivarnos, a ilusionarnos, a tener una actitud positiva, a desarrollar la resiliencia, a dejar de ser dependientes emocionalmente ¿Es posible el cambio rápido? Lo cierto es que de un día para otro es imposible. El que el aprendizaje sea más o menos rápido depende muchísimo de las ganas y predisposición que tengamos hacia el cambio y lo constante que seamos. Un psicólogo no tiene una barita mágica que pueda cumplir tus deseos. Lo que si tiene son herramientas y estrategias que puedes utilizar para que con esfuerzo y constancia se produzca el cambio. Tenemos que ser conscientes que enseñar al cerebro a pensar de manera diferente a como está acostumbrado a hacer durante toda una vida es posible, pero conlleva un tiempo y sobre todo constancia y esfuerzo. Puede tratarse de semanas o meses. Lógicamente depende de las circunstancias de cada uno pero sobre todo, repito, de la predisposición, actitud y compromiso del paciente.

    Todas nuestras experiencias son grabadas en nuestra mente. Nuestros hábitos, valores, experiencias y creencias a lo largo de nuestra vida. Al principio toda esa información la vamos guardando en nuestra mente consciente (la que controlamos), pero a medida que va pasando el tiempo, todos estos patrones o registros se van almacenando en nuestro inconsciente. Para que se entienda bien, el inconsciente es como nuestro "piloto automático". La mente inconsciente no piensa, solo actúa en función de la información que se haya grabado. Por eso cuando decidimos algo conscientemente como, alcanzar determinado objetivo, si nuestro inconsciente contiene información que nos hace sentir incapaces de alcanzarlo, no lo conseguiremos. En nuestra mente inconsciente se encuentran patrones mentales desconocidos por nosotros, y que, en la mayoría de los casos actúan como barreras que nos impiden desarrollar todo el potencial que, como seres humanos, tenemos. Creencias limitantes como los "no puedo", "no soy capaz", "no me quieren", "no merezco", "mejor no arriesgo". Por lo tanto para sustituir patrones de conductas, malos hábitos, creencias limitantes, el primer paso es identificarlas para luego poder ir sustituyéndolas por otras más saludables. Por esto se necesita cierto tiempo para la integración y sobre todo, para comprobar en nuestro día a día que la nueva creencia o patrón de conducta es más valido que el que teníamos almacenado.

    Para reprogramar la mente inconsciente, tenemos que enfocar nuestra atención en los pensamientos conscientes que sabotean nuestra mente a diario, para sustituirlos por otros pensamientos alternativos saludables y trabajar con constancia para que queden grabados.
    Presta atención en lo que piensas y quédate solo con aquello que te haga sentir bien y con fuerza para seguir adelante.

    Tamara de la Rosa

    Twitter e Instagram: tamarareinventa


  • "OBLIGATORIO" EL AMOR PROPIO
    "OBLIGATORIO" EL AMOR PROPIO
    28 de Marzo de 2017 a las 08:17

    Como seres humanos necesitamos relacionarnos con los demás (relaciones familiares, de amistad, enamoramientos, incluso relaciones de compañerismo). Es fundamental para nuestro crecimiento y desarrollo personal. Pero para que estas relaciones afectivas sean sólidas, se necesita de un factor importantísimo como es el amor, pero sobretodo, el AMOR PROPIO. Lo cierto es que todo empieza por uno mismo. Cada uno de nosotros tenemos una relación con nosotros mismos y esa relación es la base para que funcionen todas las demás. Si no somos capaces de amarnos, de tratarnos con respeto y no conformarnos con menos de lo que merecemos, seremos incapaces de amar de manera saludable a otros. Pero ¿Qué implica el amor propio?

    1- Conocernos. Generalmente hacemos un esfuerzo terrible en conocer a quien nos rodea y no lo hacemos con nosotros mismos.Si no te conoces, es porque no te interesas y probablemente no te aceptes. Tenemos que descubrir cuáles son nuestras fortalezas para potenciaras y nuestras debilidades para trabajarlas y mejorarlas. Debemos aceptar lo que no podemos cambiar y centrarnos en lo que sí.

    2- Respeto: Debemos ser conscientes de que merecemos lo mejor y así, no nos conformaremos con menos, ahorrándonos dolor y sufrimiento. Lo que proyectamos hacia el exterior es un reflejo de cómo nos vemos desde dentro. No podemos pretender, y mucho menos exigir, que nos den lo que ni nosotros mismos somos capaces de darnos. Debemos respetarnos.

    3- Valentía, tanto para luchar por lo que quiero, como para renunciar a todo lo que me causa dolor, por mucho esfuerzo que me cueste.

    4- Honestidad y lealtad a nuestros principios. Reflexiona sobre lo siguiente: ¿Estás siendo fiel a tu forma de pensar o muchas veces te disfrazas para agradar a los demás? ¿Vives en función de tus expectativas o de las expectativas que otros tienen de ti? ¿Cuándo te piden un favor, dices si queriendo decir no, o eres capaz de ayudar en la medida de tus posibilidades sin maltratarte a ti mismo? ¿Eres quien quieres ser?. Muchas veces, por miedo al rechazo o abandono, llegamos a perder nuestra identidad comportándonos de distinta manera a cómo queremos siendo así, infieles a nuestros valores. Recuerda que unas veces serás paloma y otra estatua. Ser del agrado de todos es, a parte de imposible, un desgaste emocional importante.

    5- Buen trato. ¿Cómo me trato a mi mismo? Si nos dirigiésemos a los demás de la misma manera que, con frecuencia, lo hacemos con nosotros mismos, estaríamos denunciados por maltrato psicológico. Solemos confundir el verbo “ser” con el verbo “hacer” Que hagamos una estupidez no nos convierte en estúpidos. El cerebro se cree todo lo que le dices de manera repetida, por lo que si estás continuamente te repites que eres un estúpido, al final creerás que lo eres y como consecuencia, actuarás como tal. Deja de infravalorarte.

    6- Perdónate

    : Si conoces a alguien que nunca ha cometido un error, debes saber que conoces a un extraterrestre.

    No existe vacuna para no cometer errores.

    Aprender de éstos nos ayudan a crecer como persona y a nivel profesional. Deja de ser tan cruel contigo mismo y perdónate. Si cuando cometiste ese error hubieras sabido lo que sabes ahora, seguramente lo hubieras hecho de diferente manera. Quédate con que has aumentado tu conocimiento.



    Tamara de la Rosa
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  • EXCESOS QUE DUELEN
    EXCESOS QUE DUELEN
    24 de Abril de 2017 a las 10:15

    Ni siquiera, lo saludable en exceso es positivo. Lo cierto es que en el equilibrio está la excelencia. Parece sencillo cuando hablamos sobre ello pero a la hora de la verdad, muy pocos son los que lo practican. Algunos excesos donde llegamos a convertir lo saludable, en algo tóxico y destructivo.

    1. Exceso de pasado: Mirar hacia atrás puede ser positivo y enriquecedor siempre que lo hagamos para observar nuestro recorrido y reforzarnos por todo el esfuerzo que nos ha supuesto superar tantos momentos difíciles, o cuando lo hacemos con la intención de observar la “gran distancia” que hay desde que sucedieron determinadas batallas, hasta donde ahora mismo estamos. Mirar el pasado desde este prisma nos fortalece. Sin embargo, con frecuencia perdemos energía, tiempo y salud reviviendo situaciones desagradables que no podemos cambiar. Observamos el pasado no desde la distancia, sino reviviendo situaciones que fueron negativas sufriendo aún por ellas. Lo cierto es que,  el dolor forma parte de la vida, pero el sufrimiento, revivirlo una y otra vez, es una elección.

    2. Exceso de futuro: Tener una visión de futuro y reflexionar sobre donde te gustaría estar y que tendrías que hacer para conseguirlo, es la manera perfecta de ayudar a nuestro cerebro a identificar hacia dónde dirigir su atención aumentando la probabilidad de ponerte a trabajar en ello. La visualización positiva es una técnica muy eficaz para alcanzar propósitos, porque mentalmente preparas a tu organismo para alcanzarlo. Sin embargo, con frecuencia intentamos tener todo controlado anticipando consecuencias negativas de lo que puede suceder y creando auténticas películas que solo están en nuestra cabeza. Además, la gran mayoría de las veces no suele ocurrir nada de lo que imaginamos. La incertidumbre del futuro nos desconcierta generando altos niveles de ansiedad. Esto supone un desgaste emocional brutal, porque estás tan pendiente de lo que puede pasar, que te pierdes muchísimas cosas y situaciones maravillosas que están pasando.

    3. Exceso de empatía: Ponernos en el lugar del otro y entender cómo se siente a pesar de no estar de acuerdo con su forma de pensar y actuar, es una maravilla que hace que despertemos en nosotros las ganas de ayudar a quien lo necesita. Pero como todo, hay que saberlo gestionar. La preocupación excesiva por los problemas de los demás nos sobrecarga, nos produce altos niveles de ansiedad y en algunos casos, hasta depresión, llegándonos a aislar y encerrándonos en nosotros mismos, por evitar el sufrimiento al empatizar. Por lo tanto, debemos aprender a gestionar nuestras emociones y tomar distancia: “Lo que estás sintiendo no es tuyo sino de quien te lo cuenta”. Podremos ayudar más y mejor, viendo el problema desde fuera y no sintiéndolo como propio.

    4. Exceso de generosidad: Es muy bonito decir “doy sin esperar  nada a cambio” pero no nos engañemos. Si doy y nunca recibo, a largo plazo acaba apareciendo la frustración y el sufrimiento. Si doy fidelidad es porque quiero que mi pareja también me sea fiel. Si hablo con respeto es que me gusta que me traten de la misma manera. No podemos exigir que nos den lo que a la otra persona no le nace, pero quedarnos en lugares donde no recibimos lo que merecemos, es una elección.

    5. Exceso de culpa: sentir culpa es positivo porque significa que eres consciente de no haber actuado de la manera correcta. Pero es necesario saber que la culpa no soluciona el problema y que un exceso de ésta, sería un autocastigo gratuito. ¡Fuera culpa! Cuando comentemos un error primero tenemos que identificarlo para luego así, aprender de él y poder reparar el daño en las medidas de nuestras posibilidades y una vez hecho esto, debemos seguir hacia adelante. Absolutamente todos nos equivocamos. Seguramente si en el momento que ocurrió ese suceso hubieras sabido lo que ahora sabes, lo hubieras hecho de diferente manera.

    6. Exceso de perfeccionismo: No vayas de superhéroe. Recuerda que Superman tenía una parte humana que cometía errores. Pretender que siempre todo te salga perfecto es positivo, pero no aceptar que las cosas no siempre salen como uno desea, es un poco irracional ¿no?

    Tamara de la Rosa

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  • CÓMO LIDIAR CON PERSONA CON DEPRESION
    CÓMO LIDIAR CON PERSONA CON DEPRESION
    25 de Abril de 2017 a las 07:38

    Las personas que sufren depresión viven su día a día con tristeza, apatía, cansancio, falta de ilusión, desesperanza. Es como estar al borde de un precipicio y tener la sensación de resbalar y no pode hacer nada por no caer. Es por esto por lo que quien sufre este trastorno del estado de ánimo, puede llegar a perder la ilusión por todo, incluso por lo que hasta ese momento ha sido lo más importante de su vida (familia, trabajo…) Todo se tiñe de gris y aparece la incapacidad para disfrutar de la vida. Indudablemente es un momento difícil y duro para quien lo padece pero ¿Y quién convive con ellos? Teniendo en cuenta que las emociones y los estados de ánimo se contagian, es importantísimo el papel que tiene la familia o quienes conviven con una persona con depresión, ya que no solo se esfuerzan por ayudar a la persona con el problema, sino también para no dejarse arrastrar por este trastorno ¿no crees?

    Normalmente cuando alguien cercano a nosotros entra en contacto con la depresión, en un principio nos mostramos con paciencia, tolerancia y muchísimas muestras de apoyo y afecto pero, a medida que pasa el tiempo y la situación no mejora, aparece el cansancio y desgaste emocional por parte de quien convive mucho tiempo con ellos. Tanta negatividad, si no sabes lidiar con ella o gestionarla, acaba por aplastarte.

    1. Lo primero que debes saber es que de la depresión no siempre se supera con voluntad y con el tiempo. Por eso es necesario acudir a profesionales que le guíe, oriente y aporte una serie de herramientas para abandonar este trastorno. Es necesario que sea el propio afectado quien considere que tiene un problema y que necesita ayuda.

    2. Debes ayudar en la medida de tus posibilidades. Es necesario ofrecer apoyo, escucharle y entenderle. Lo cierto es que no hace falta sufrir una depresión para entender cómo puede sentirse y por este motivo conviene que quien convive con alguien que sufre este trastorno, se informe bien de qué trata, sintomatología típica y cómo lidiar con ellos.  Para mantenerte sano en un entorno gris debes tener en cuenta las necesidades de quien está deprimido, pero también la del resto de los miembros de la familia y sobretodo, las tuyas propias.
        
    3. No le presiones: Muchas veces no entendemos como esa persona no saca fuerzas, incluso de donde no las tiene, para reponerse. Desde la impotencia y con la intención de poder ayudarles, buscamos a entender el motivo de su malestar, tristeza y desgana por vivir; “Explícame de una vez, que es lo que pasa o por qué te encuentras así” Presionar a personas en estado depresivo puede empeorar la situación simplemente porque en muchísimos casos, ni ellos mismos conocen la respuesta. Y lo mismo ocurre con forzarlos a “hacer”. Para ellos es frustrante querer pero no poder.

    4. Paciencia: Evitar los enfados con la persona depresiva. Esa persona no está así por gusto. Si no te quieres hundir en su tristeza, tendrás que desarrollar la paciencia y así relativizar esos comportamientos que muchas veces nos irritan.

    5. Refuerzo: El refuerzo de pequeños pasos es necesario. Una sonrisa, un comentario positivo…Por muy pequeño que sea el detalle, se trata de un avance. De la misma manera, no refuerces su actitud depresiva. No se trata de mostrar indiferencia, pero tampoco parar el mundo y poner toda nuestra a atención a sus quejas. Sin embargo, desde que deje de hacerlo, debemos aplicar el refuerzo como comentamos con anterioridad.

    Tamara de la Rosa
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  • ¿POR QUE APARECE LA DESESPERANZA?
    ¿POR QUE APARECE LA DESESPERANZA?
    4 de Mayo de 2017 a las 08:51

    Son muchas las personas que son secuestradas por la desesperanza. Esa sensación de tristeza que aparece cuando interpretamos que un problema, o situación que nos desagrada no tiene solución, arrastrándonos así a un estado de resignación a lo que nos ha tocado vivir, inmensas ganas de tirar la toalla, e incluso en algunos casos, ganas de dejar de vivir.

    Ocasionalmente, todos nos hemos sentido melancólicos o tristes pero estos sentimientos, por lo general, son pasajeros y desaparecen en unos días. Cuando se alarga en el tiempo e interfiere en nuestro día a día causando dolor es cuando empieza a ser un problema. Lo cierto es que, la desesperanza es un factor de vulnerabilidad para cierto tipo de depresión y para el pensamiento de suicidio y no creas que eres inmune porque, si no lo sabemos gestionar, a absolutamente todos nos puede pasar.

    Cuando aparece la desesperanza, existe un tipo de pensamiento “fatalista” y es de gran importancia aprender a detectarlo. Se trataría de ese pensamiento  de “no poder hacer nada para mejorar la situación” ni ahora ni nunca y, que las consecuencias "son inevitables, permanentes y que afectarán a todos los ámbitos de su vida”. Con este tipo de pensamiento, caes en una resignación forzada y abandono de cualquier tipo de sueño. Además, son personas que se echan la culpa de todo lo que les sucede y que piensan que siempre les ocurrirá lo mismo.

    1- La clave de la desesperanza está en la interpretación que haces sobre lo que te pasa por eso, aprender técnicas como la resolución de conflictos y aprender a hacer un buen uso del pensamiento (acabar con el pensamiento catastrofista y entrenar la habilidad de sustituir pensamientos negativos por otros positivos), es esencial para superar este estado de ánimo.

    2- No te dejes convencer por la desesperanza. Hasta en las situaciones más difíciles, podemos llevar a cabo un cambio. Siempre podemos hacer algo para encontrarnos mejor.

    3- Anota en un papel todo aquello que te gustaría cambiar. Desmenúzalo. A su lado, pon posibles soluciones. Que no encuentres la solución no quiere decir que no exista. Se humilde y busca apoyo. No sufras en silencio. Habla con personas cercanas a ti. Seguramente alguno ha pasado por tu situación y ahí, podrás encontrar la solución que buscas. Recuerda que vivir anclado en la desesperanza es "vivir por vivir" y de lo que se trata, es de vivir bien.

    4- Piensa que, la mayoría de las personas nos hemos sentido desesperanzados alguna vez. De lo que se trata es de manejar y gestionar esa emoción, para no permitirle congelar nuestra vida. En toda habitación siempre hay una salida. No te resignes a permanecer encerrado en ella. Recuerda otras situaciones de tu vida donde estabas convencido de no encontrar una salida y sin embargo, lograste superarla.

    5- Acepta lo que no puedas cambiar y enfoca tu atención en lo que sí. La actitud que tomes ante la vida, depende exclusivamente de ti. Y no te confundas, aceptar no significa resignarse y vivir anclado en el dolor. Se trata de aceptar y continuar avanzando.

    6- Importante, aunque no exista apetencia alguna, es buscar actividades que nos hagan sentir bien. Se trata de obligarnos a despertar esas emociones que nos producen satisfacción. Actividades nuevas o que antes de ser atrapados por este estado, nos gustaba realizar.

    7- Analiza cada error que cometas pero, no para boicotearte con mensajes cargados de reproches, desprecio, culpa y desesperanza. Analízalos y aprende de éstos para no volver a tener la misma caída. Gracias a la experiencia, vamos conociendo sobre que caminos pasear y sobre los que no. Y con cada paso que damos y que no damos, creamos nuestro destino.

    Recuerda: “No necesitas saberlo todo, tan solo necesitas saber aquello que te hace falta cuando lo necesites” (Albert Einstein)

    Tamara de la Rosa

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  • ¿HAS TOCADO FONDO?
    ¿HAS TOCADO FONDO?
    11 de Mayo de 2017 a las 12:37

    Somos muchos los que, en algún momento de nuestra vida, hemos “tocado fondo”. Esa sensación de no poder más con determinada situación donde nos invaden emociones de desánimo, desesperanza, estados de apatía, tristeza, angustia, sensación de vacío, ganas de tirar la toalla, desgana por seguir luchando e incluso, en muchas ocasiones, enfado hacia nosotros mismos. Invadidos por un pensamiento catastrofista y extremista tipo: “mi vida es un desastre y no puedo hacer nada por mejorarla”, empezamos a aislarnos del mundo, de la vida, de todo. Nos sentimos como “auténticos desgraciados” enamorados de la “mala suerte”. Pero, ¿y qué podemos hacer en esta situación? Lo cierto es que cuando sentimos que estamos en el “fondo de un pozo”, tenemos dos opciones:

           A. Sentarnos y acomodarnos en ese suelo incómodo, a oscuras, viendo la vida pasar y sintiendo lástima por nosotros mismos y por la vida que nos ha tocado vivir.

           B. Buscar la forma para empezar a ascender ya que más abajo del fondo no podemos caer. ¿Qué no sabes cómo?

    1. Cambia el pensamiento: Estando en lo más bajo, te das cuenta que la dirección y las decisiones que estabas tomando en tu vida simplemente no eran las correctas. A veces tenemos que rompernos los dientes para darnos cuenta que necesitamos dar un cambio en nuestra vida y salir de nuestra zona confort para empezar atraer lo que merecemos. Recuerda que dependiendo del pensamiento que utilices aparecerán unas u otras emociones y que a su vez, tu estado de ánimo condiciona tu comportamiento. No se comporta de la misma manera una persona optimista que una persona deprimida por lo que también tendrán resultados diferentes. Si eliges un pensamiento negativo exagerado, aparecerán emociones también exageradas. Abandona el pensamiento derrotista y catastrofista. Tu vida no es mala. Lo que es malo es el momento por el que estás pasando.

    2. Se humilde y pide ayuda. Muchas personas han pasado por tu misma situación. Interésate por la forma en la que lo superaron y si no, existen muchísimos profesionales que te pueden ayudar. No te avergüences de mostrar tu vulnerabilidad. Ser vulnerable en algún momento de tu vida no significa que seas débil. Significa que eres humano. Quizás, simplemente estás buscando soluciones en el lugar equivocado. No olvides que si quieres otro resultado, tendrás que empezar a hacer algo diferente. Si sientes miedo al cambio, normaliza esa sensación. Solo estás saliendo de tu zona segura (zona confort) y esas sensaciones forman parte de tu propio crecimiento personal.

    3. Gestiona tu rabia y frustración para coger fuerzas y dominio de la situación. Sustituye la queja por palabras de aliento. No tires la toalla. Aunque a veces nos cueste creerlo, siempre hay algo que podemos hacer para sentirnos mejor.

    4. Caer en el abismo, muchas veces te despierta. Si gestionas bien este momento reflexionando sobre ti y ayudando a tu mente a saber hacia dónde dirigirse, a través de palabras de aliento, solicitando ayuda y con un pensamiento que inspire al cambio, llegarás a sentirte agradecido. No hay nada como verte sin nada para valorar todo lo que tienes e ignoras diariamente.

    Recuerda, hay cosas que pasan porque tienen que pasar y otras que tienes que hacer que pasen. La clave está en el movimiento. Cuando nos quedamos estancados en una situación que nos desagrada, la mente nos bombardea con pensamientos destructivos que lo único que generan son estados de tristeza, apatía y desesperanza.

    Tamara de la Rosa

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  • PIERDE EL ORGULLO, PERO NUNCA LA DIGNIDAD
    PIERDE EL ORGULLO, PERO NUNCA LA DIGNIDAD
    17 de Mayo de 2017 a las 12:58

    Seguramente, alguna vez en tu vida te habrás observado mendigando cariño, atención, amistad, amor, respeto… recibiendo a su vez, un trato inadecuado de indiferencia o arrogancia por parte de otras personas. Y es que existen quienes para engañar a su autoestima necesitan menospreciar a otros para sentirse superior a los demás. No saben sentirse grandes sin pisotear a quienes rodean. Lo cierto es que si en tu entorno existen personas como éstas y no tienes una fuerte autoestima, seguramente acabarás convirtiéndote en una persona anulada y bloqueada mentalmente llegándote a creer lo que te dicen y normalizando esta conducta destructiva de “mendigar” lo que no te quieren dar, perdiendo así la dignidad.

    ¿Cuántas preciosas historias de amor se perdieron por orgullo? ¿Cuántas relaciones destructivas, tóxicas y dañinas se mantienen por falta de dignidad? Importante conocer la diferencia entre orgullo y dignidad.

    1. Cuando hablamos de orgullo nos referimos a unexceso de ego. Queremos quedar por encima de otros sin dar nuestro brazo a torcer mostrando, en muchísimas ocasiones, conductas típicas de intolerancia. El orgullo es un lastre inútil en nuestras relaciones. Por orgullo dejamos escapar grandes oportunidades en todos los campos (sentimental, personal, laboral). No se trata de ceder y dar la razón a otra persona si crees que no la tiene, pero si esa persona o esa situación es importante para ti, con una comunicación asertiva se pueden llegar a acuerdos con el objetivo de fortalecer la relación y solucionar el conflicto desde el respeto.

    2. Cuando hablamos de una persona digna, nos referimos a una persona con la habilidad de comportarse de manera justa con los demás y consigo mismo. Muestra respeto y amabilidad hacia otros, pero es plenamente consciente donde está el límite que absolutamente nadie puede sobrepasar. Un límite donde no se permite chantajes, desprecios ni nada que dañe la integridad tanto física como psicológica de una persona. No podemos exigir que nadie nos de lo que no le nace del corazón y mucho menos mendigarlo. A lo que si deberíamos estar obligados es a dedicar un tiempo para reflexionar si lo que estamos recibiendo, sea en el ámbito que sea, es lo que merecemos y deseamos. Esto no quiere decir que una persona con dignidad vaya a tener éxito garantizado en todas sus relaciones interpersonales, pero si es cierto que las relaciones fundamentadas en la dignidad son más auténticas, libres, sólidas y respetuosas.

    En resumen, cuando hablamos de dignidad nos referimos al merecimiento del respeto por encima de todo. Y cuando hablamos de orgullo, tiene que ver más con el ego y con la incapacidad de pedir perdón o reconocer nuestros fallos.

    Abandonar una relación o situación, sea del tipo que sea, por dignidad es un acto de responsabilidad y respeto hacia ti mismo, ya que tu dignidad debe ser innegociable. Sin embargo, tener pérdidas por orgullo, puede ser un lastre con el que cargues toda una vida.

    Tamara de la Rosa

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  • SI TE HACE FELIZ, AUMENTA LA DOSIS
    SI TE HACE FELIZ, AUMENTA LA DOSIS
    24 de Mayo de 2017 a las 12:32

    Si sabes lo que te hace feliz....¿por qué no le dedicas más tiempo?

    Es cierto que parte de nuestro día a día se llena de obligaciones y responsabilidades que tenemos que asumir pero, ¿realmente no tienes ni una hora para hacer lo que te satisface? Está de moda hablar sobre las ventajas que tiene salir de la zona confort para nuestro crecimiento personal. Ventajas que no pongo en duda alguna y que además recomiendo, pero vivir dentro de tu zona de seguridad no tiene que ser un impedimento para ser feliz. Puedes ser feliz teniendo una vida donde la rutina sea la característica que la define, siempre y cuando dentro de esta rutina, dediques parte de tu tiempo en hacer lo que te hace sentir bien. Puede ser cualquier actividad. Desde tocar la guitarra, ir al gimnasio, tarde con amigos, pintar, jugar con tus hijos. Cada persona es un mundo y  se trata de hacer lo que a cada uno le satisface. Pero también existe la “rutina negativa” como hábito de vida. Rutina en la que suprimes lo que te hace sentir bien, y es cuando entramos en un bucle o círculo vicioso muy peligroso a nivel emocional. Te explico: Cuando vives por vivir suprimiendo lo que te da placer, empiezas a sentir un vacío en tu vida donde las tareas más insignificantes requieren un excesivo esfuerzo. Esto da lugar a sintomatología depresiva. Comienzas a sentir insatisfacción, la motivación disminuye, sientes desgana y apatía, lo que a su vez te arrastra a reducir las actividades sociales (dejas de salir con tus amigos, ya no contestas a llamadas, te da pereza ir al gimnasio, salir a caminar) y así desaparece la “sensación de logro” que todos necesitamos. Recuerda que el ser humano necesita sentirse útil. Al dedicar tu tiempo sólo a las tareas esenciales, pierdes por completo la motivación (nuestra gasolina), por lo que vuelves al comienzo del círculo suprimiendo cada vez más la búsqueda de placer. ¡Rompe esta cadena!

    1. Reserva en tu agenda un tiempo para lo que te hace sentir bien. Se trata de priorizar. Si ignoras o dejas en un segundo plano esa parte de tu vida, ¿cómo pretendes vivir con entusiasmo? No basta con estar contento con la vida, debemos estar enamorados.

    2. Recuerda que para todo lo que priorizamos buscamos tiempo. Para lo que no priorizamos, buscamos excusas. Dedicar tiempo para nosotros mismos trae consigo incuantificables  beneficios en la vida. No seas tú plan B.

    3. Cuando hablo de lo que nos hace sentir bien, no me refiero solo a grandes actividades. Un baño relajante, la lectura, ver determinada serie que te entretiene, caminar. Son muchísimas cosas las que podemos hacer para sentirnos bien sin complicarnos la vida.

    4. El 40% de nuestra felicidad depende de las acciones o actividades que desarrollamos y disfrutamos a diario. Para trabajar este 40% debes dejar de esperar que el día te sorprenda y convertirte en protagonista de tu vida “haciendo” lo que depende de ti para encontrarte bien. Ya que la parte injusta de la vida existe, y con esto me refiero a los palos que nos regala cuando menos lo esperamos, vamos a compensar la balanza emocional haciendo lo que nos hace sentir bien. Se trata de “hacer”.

    Vive la vida que quieras, dentro o fuera de tu zona confort, pero no dejes de dedicarle parte de tu tiempo a lo que te hace sentir bien. Si te hace feliz, aumenta la dosis. Cuestión de actitud y de elección.

    Tamara de la Rosa

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  • LA CLAVE DE LA PACIENCIA
    LA CLAVE DE LA PACIENCIA
    2 de Junio de 2017 a las 09:27

    ¿A dónde vamos con tanta prisa? Vivimos aceleradamente y a un ritmo vertiginoso donde nos cuesta aceptar que conseguir determinados objetivos requieren algo de tiempo. Buscamos el refuerzo inmediato con el menor esfuerzo posible, olvidando que muchas veces el refuerzo aparece a largo plazo poniendo pasión, trabajo duro y entusiasmo para lograrlo. Pisamos con fuerza el acelerador y entramos en una carrera contra el tiempo asumiendo riesgos como la ansiedad, el mal humor, la intolerancia, la ira, el nerviosismo y la pérdida de la serenidad.

    La paciencia es una cualidad que no sólo está vinculada al logro de objetivos, sino que también es necesaria para nuestras relaciones y para que el estrés no interfiera en nuestra salud ni en nuestro día a día. Todos a menudo nos ponemos nerviosos y perdemos la paciencia, aun sabiendo que la solución más adecuada sería mantener la calma. Perdemos la paciencia con familiares, amigos y hasta con desconocidos. Muchas veces creemos que la vida nos dice no, cuando sólo nos dice espera, y justo esto es la raíz del problema. No sabemos esperar, porque creemos que deberíamos tenerlo todo y deberíamos tenerlo ya, y cuando vemos que no es así, aparecen dos emociones muy negativas que atentan contra nuestro bienestar: la ira y la frustración. Emociones que podemos prevenir o manejar con la “santísima paciencia”.

    1- La clave de la paciencia es hacer algo mientras esperas. Si pones el foco únicamente en el resultado, la espera se te va a hacer eterna y aparece la sensación de desespero. Si el tiempo de espera te provoca dolor, piensa que ya lo estás intentando y pon el foco de atención en otras actividades que si funcionan en tu vida, a la vez que trabajas por conseguir o cambiar la parte que no funciona. Tenemos que aceptar que existe una parte que no depende de nosotros y poner el foco en ello no nos ayudará. Debemos aprender a mantener la mente ocupada en otras cosas. Si vamos en la dirección correcta, todo lo que debemos hacer es continuar. Recuerda que la impaciencia, la desesperación, la apatía y la falta de voluntad siempre serán nuestros más difíciles obstáculos. ¡Evítalos!

    2- No te alteres por nimiedades. La calma es la mejor manera para manejar situaciones críticas y de estrés. Afrontaremos el tiempo de espera y las dificultades de una manera más positiva y constructiva. Que alguien se cuele en la cola del supermercado, que te encuentres en un atasco de tráfico o que olvides la llave de casa, son sucesos desagradables pero no catastróficos y por mucho que te saquen de tus casillas y sueltes por la boca sapos y culebras, no solucionarás nada. Lo único que conseguirás es generarte malestar, estrés y ansiedad de manera gratuita. Ahorra tu energía para cuando realmente la necesites.

    3- Añade humor a la situación. De lo que se trata es de quitarle hierro al asunto y poder ver la situación desde otra perspectiva, para así después poder hacer con calma lo que esté en tu mano. Aplica la higiene mental y pon la atención en lo que te haga sentir bien. Es mejor opción que dejarse llevar por la emociones de la impaciencia.

    NOTA: si solo vas a disfrutar el momento en el que alcanzas tu objetivo ¿Cuanto duran esas emociones de satisfacción?

    Recuerda que la paciencia infinita produce resultados inmediatos.

    Tamara de la Rosa

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  • OXITOCINA, LA HORMONA DE LA FELICIDAD
    OXITOCINA, LA HORMONA DE LA FELICIDAD
    2 de Junio de 2017 a las 09:36

    Uno de los mejores recursos de nuestra mente para mantener la salud mental es la liberación de la Oxitocina. Una hormona que genera placer y felicidad y que no es necesario comprar porque la producimos de manera natural. Gracias a esta hormona aumenta el sentimiento de confianza, mejora la sociabilidad, inhibe la segregación de cortisol (hormona del estrés) por lo que reducirá niveles de ansiedad, preocupación y tensiones. Posee un potente efecto ansiolítico suficiente para compensar los efectos del estrés y servirá de ayuda ante sintomatología depresiva. Además la oxitocina reduce los niveles de colesterol y es el mejor protector del corazón ya que hace que trabaje de forma correcta y no en exceso. No debemos ignorar la importancia de generar esta hormona, ya que los momentos más felices de la vida suelen estar cargados de oxitocina.

    ¿Y cómo podemos segregar esta hormona, se manera sencilla, para facilitar el bienestar emocional?

    1- Practica ejercicio: Ya no hablamos ni siquiera de ir al gimnasio. Caminar mínimo media hora al día a paso ligero haciendo que se acelere el ritmo cardiaco (no a modo paseo), al igual que montar en bici, bailar, etcétera, hace que el cerebro segregue oxitocina, apareciendo así la sensación de bienestar. Incluso cuando tenemos altos niveles de ira, se aconseja hacer esto mismo para que el efecto de la oxitocina contrarreste con las emociones de la ira. El enfado no va a desaparecer, pero si disminuirá la intensidad y conseguiremos estar en calma.

    2- El poder de los abrazos: Siempre se ha dicho que el mejor ansiolítico es un buen abrazo. Pues  no hay nada de falso en esto. Se ha demostrado que el contacto físico, como son los abrazos (siempre que sean voluntarios y deseados) hace que se dispare los niveles de oxitocina y además, se produzcan cambios a nivel cerebral facilitando que se formen lazos de unión entre las personas. Así que ya sabes, no ahorres en abrazos.

    3- Jugar con una mascota o acariciarla. La sensación placentera que produce acariciar una mascota, (siempre que te gusten), hace que se incremente el nivel de oxitocina.

    4- Reír desinhibidamente. Incluso estando solo puedes soltar una carcajada. Todos tenemos momentos guardados en nuestro baúl de los recuerdos que tan solo venirnos a la cabeza nos sacan una sonrisa. Haz trabajar a tus neuronas y visualiza esa anécdota que nunca olvidarás de tanto que te reíste.

    6- El sexo: Durante el orgasmo se ha comprobado que aumenta considerablemente el nivel de oxitocina en sangre.

    7- Vitamina C: esta vitamina que se encuentra en frutas y verduras te ayudará a potenciar la síntesis de la hormona del bienestar.

    8- Si te gusta la música no dudes en cantar en voz alta (siempre que puedas hacerlo). Cantar mejora el estado de ánimo porque libera oxitocina mitigando así sentimientos de depresión y soledad. Lógicamente, si estás pasando por un mal momento, escoge un estilo de música que te motive y te inspire. Nada de canciones dramáticas que las vivas como tuyas y te hundan en el dolor.

    Lo cierto es que la “oxitocina” produce efectos en nuestro cerebro muy importantes de cara a conseguir cierta estabilidad emocional y combatir numerosos estados de ansiedad, fobias, estrés etcétera. Pequeñas acciones que de manera natural, nos ayudan a mejorar nuestro estado de ánimo.

    Tamara de la Rosa

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  • ¿VÍCTIMA DE MALTRATO PSICOLÓGICO?
    ¿VÍCTIMA DE MALTRATO PSICOLÓGICO?
    7 de Junio de 2017 a las 13:02

    Cuando hablamos de maltrato psicológico, solemos pensar que solo una persona con baja autoestima puede llegar a ser víctima de malos tratos, pero lo cierto es que todos somos susceptibles a arder en este infierno, y sobre todo si no sabemos detectar o normalizamos el momento en donde aparece el maltrato.

    Llamamos maltrato psicológico a una conducta destructiva, de agresión verbal y degradación, que se realiza de manera reiterada por parte de uno de los miembros de la pareja sobre el otro, de mayor vulnerabilidad. A diferencia del maltrato físico, el maltrato psicológico no deja huella visible, pero sí unas importantes cicatrices que tardan muchísimo en cicatrizar.

    Los insultos, las humillaciones, el desprecio, la intimidación, amenazas, el abuso de poder y relación de dominio destructivo, no aparecen de un día para otro. Aparecen de manera gradual a través de un proceso de seducción. Quien maltrata seduce a su pareja a la vez que, de manera indirecta, consigue manipularla. A esta manipulación se le puede llamar acoso psicológico, donde, con expresiones no verbales,  pena y mucha sutileza, consigue que su pareja, de manera voluntaria, comience a cambiar su forma de ser y actuar de manera muy diferente a como lo haría normalmente. La víctima no es consciente de esta manipulación y, al principio, cambia para contentar a su pareja. Finalmente lo hace por miedo.

    1-. Lo primero que suele ocurrir es el aislamiento. Quien maltrata va aislando poco a poco y sutilmente a la víctima de su entorno. La víctima pierde su apoyo social y se va convirtiendo en dependiente de su verdugo.

    2-. Quien maltrata, al principio, confunde a la víctima utilizando estrategias comunicativas. Utiliza mensajes ambiguos donde la interpretación de lo que se dice queda en manos de la víctima y quien maltrata pueda negarlo. Utiliza la broma para atacar. Da un mensaje con el lenguaje verbal y otro (totalmente contrario) con el no verbal. En la fase de seducción, no utiliza mensajes claros y directos. En este proceso gradual comienza a mermarse la autoestima de la víctima.

    3-. Cuando aparece el mal temperamento, quien maltrata siempre lo justifica por la culpa del otro. Nunca por culpa propia. Justifica su mal humor como resultado de la actitud del otro, por lo que la víctima, que ya es dependiente y tiene dañada su autoestima, genera un sentimiento importante de culpa. Por este motivo, va cambiando cada vez más su forma de ser y actuar para evitar “destruir” la relación. Siente que es responsable de todo lo que le pasa llegándose a sentir, en muchas ocasiones, como una persona afortunada por haber encontrado a alguien que le “soporte”.

    4-. Quien maltrata justifica sus celos excesivos como una prueba de amor. Argumenta que por miedo a perder a su pareja pierde el control. ¡Vamos!, que por lo visto enloquece de amor y luego, ahogándose en un mar de lágrimas, pide disculpas y promete no volver a actuar de esta manera. La victima siente pena por ver a su pareja destrozada por “su culpa”, por lo que reduce aún más sus movimientos y así, de esta manera, consigue no dañar a su pareja y evitar que aparezcan (supuestamente) sus celos.

    5-. El nivel de dependencia y de anulación por parte de la víctima cada vez es mayor y quien maltrata va ganando poder y autoridad. El lobo con piel de cordero poco a poco se va quitando el disfraz y mostrándose tal y como es, con faltas de respeto, utilización del sarcasmo, burla, ironía, humillaciones en público, desprecios, privación de expresión, chantajes emocionales, amenazas de abandono e incluso de suicidio ante una posible huida por parte de la víctima.

    Es importante saber que el maltrato psicológico deja unas secuelas emocionales que tardan muchísimo en desaparecer y que en muchos casos no desaparecen del todo y, cómo no, en este tipo de relación hay una probabilidad muy alta de que, en un momento de frustración, aparezca el maltrato físico que, ¡ojo!, tampoco suele aparecer como una terrible paliza. Va de manera gradual, pero un simple empujón ya es violencia física.

    Tamara de la Rosa

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  • QUERIDO ADOLESCENTE...
    QUERIDO ADOLESCENTE...
    14 de Junio de 2017 a las 14:38

    Querido adolescente...

    Al ver que soy psicóloga lo primero que te habrá venido a la mente es algo parecido a: “a ver qué dice la comecocos ésta”. Típico, no eres el único que lo piensa. Mi intención no es comerte el coco ni convencerte de nada, tan solo te invito a reflexionar por si te puedes sentir reflejado y mis palabras pueden ayudarte en algo. Como en el 90% de las cosas, sólo tú decides si dejar de leer este artículo o ser algo curioso y dedicar 2 minutos de tu día en leer algo diferente. Todos dicen que la curiosidad mató al gato, pero olvidan que el gato tiene siete vidas y cada vez que se levanta, lo hace con mayor conocimiento.

    Época de cambios donde, muchas veces, no sabrás ni quien eres ni a dónde vas. Cuando te corrigen, te defiendes. Todo lo que suene diferente a lo que quieres escuchar lo interpretas como un ataque, sobre todo cuando esas palabras vienen por parte de las personas más cercanas de tu entorno. Te dicen lo que no debes hacer y, sin entender por qué, las ganas de hacerlo se multiplican. Lo que dicen tus “colegas” va a misa, y lo que te dice la experiencia de quien te quiere, son cosas de puretas. Sientes una necesidad imperiosa de demostrar que por fin eres mayor y tienes derecho a dirigir tu vida a tu antojo. Quieres ser autónomo, decidir cómo vestirte, poner tú la hora de llegada, decidir con que amistades ir, a quien invitar a tu casa, cuando hacer los deberes, cuando ordenar la habitación, como comportarte, como organizar tus cosas, etcétera. Lo cierto es que te entiendo perfectamente. “Todos”, aunque te cueste creerlo, hemos pasado por esa etapa y nos hemos sentido igual que tú. Es cierto que no eres un niño, pero tienes que entender que tampoco eres un adulto. Piensa que no solo para ti es época de cambios. Ahora arranca una nueva etapa completa de desafíos, pero para ti y para tu entorno. A ti te corresponde “aprender a ser mayor” y a tus padres aceptar que su niño deja de ser un niño. Si quieres que te traten como “un mayor”, te recomiendo que ahorres tu energía y la inviertas en lo que ahora toca: demostrar que realmente eres “mayor”, pero no por la cantidad de años que tengas, ni por tener pelo en todas partes del cuerpo. Ser mayor va acompañado de madurez mental. Si quieres más libertad tendrás que demostrar que eres más responsable de lo que hasta ahora has sido. Tendrás que cumplir con unas normas y respetar unos límites. Al fin y al cabo, ya no serás un niño, pero todavía tienes la suerte de vivir con tus padres o tutores, dormir bajo techo y disfrutar de una habitación para ti. Tienes la suerte de llegar a tu casa y disfrutar de comida caliente, de tener tu ropa limpia y dormir sobre sábanas que se lavan una vez a la semana. Dependiendo de tu edad, algunas de estas tareas las harás tú. Totalmente normal. Ser mayor significa asumir ciertas responsabilidades y las de convivencia no son menos importantes que otras. Pero aun así, sigo diciéndote que tienes mucha suerte. Todo esto sin pagar un duro. Al revés, seguramente además tendrás una paga para comprarte tus caprichos y salir con tus amigos. Tan solo asumiendo determinadas normas y responsabilidades como estudiar y una buena convivencia tienes todo esto. Es un favor por parte de tus padres. No están obligados a ello.

    Quizás leer esta carta ahora mismo no te suponga nada, o quizás sí, pero te aseguro que algún día serás tú el que digas: “que suerte tenía”, incluso, ojalá que no, pero también puede que digas: “por qué no habré disfrutado más de esas personas”. No olvides nunca, que nada ni nadie tiene porque ser para siempre. Aparecerán las decepciones. Amistades que cambian, el desamor. Mi mejor consejo es que no tomes nada personal. Nadie tiene la posibilidad de hacerte daño a menos que tú lo permitas, nunca lo olvides. Lo que te hace daño no es lo que te dicen, sino la interpretación que haces de eso que te dicen, y eso se llama fortaleza mental. Tendrás que aprender una de las lecciones más importantes de tu vida, y es lo relevante que es elegir bien las personas con las que compartes tus momentos. No se trata de pertenecer al grupo más popular. Se trata de pertenecer a un grupo que te haga sentir bien.

    Es cierto que la adolescencia es de todo menos fácil y que no es lo mismo vivirla como adolescente que como padre, pero créeme cuando te digo que todo puede ser mucho más sencillo. “Tienes suerte”

    Tamara de la Rosa

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  • DEPRESIÓN Y SEROTONINA
    DEPRESIÓN Y SEROTONINA
    1 de Julio de 2017 a las 17:47

    ¡Anímate!". Es lo que más se suele decir a una persona que está pasando por un episodio depresivo. Y ojalá fuera tan sencillo, pero no lo es. La depresión es un problema químico en el cerebro, no es cuestión de un mal rollo. Aunque para muchos esos consejos son palabras de aliento y la intención sea animar, puede dar lugar al efecto contrario y llegar a ser contraproducente, ya que la persona deprimida es la primera interesada en no sentirse como se siente. El que las personas de su entorno "pinten" salir de ese infierno como algo sencillo, y la persona deprimida se sienta incapaz de lograrlo, puede resultarle frustrante.

    Lo cierto es que somos pura química. Los niveles bajos de serotonina se asocian a síntomas depresivos, ansiosos y agresivos y por ello el tratamiento es aumentar esos niveles, ya sea con medicación o con terapia. No hay que subestimar la importancia de la serotonina en relación a nuestro estado de ánimo. Un déficit de serotonina puede dar lugar a la alteración del sueño, del apetito, disfunción cognitiva e incluso pensamientos suicidas. La serotonina participa en el control de la actividad motora, cognitiva y perceptiva.

    Hay medicamentos que mantienen los niveles adecuados de serotonina en el cerebro y se utilizan con éxito para tratar la depresión. La buena noticia es que podemos aumentar los niveles de serotonina de manera natural, sin necesidad de recurrir a medicamentos. Estas son algunas de las maneras más eficaces:

    1. Haz un buen uso del pensamiento y dedícate palabras de aliento: los masajes relajantes proporcionan una sensación de placer ayudando a equilibrar los niveles de serotonina, sobre todo, después de situaciones de estrés o agotamiento físico o mental.

    2. Practica deporte: el deporte hace aumentar de forma natural los niveles de serotonina y dopamina, pero sobre todo cuando lo pasamos bien. Busca el deporte que te hace sentir mejor y márcate rutina. Hacer ejercicio físico con regularidad eleva los niveles de serotonina en el cuerpo, por eso cuando terminamos de hacer ejercicio nos sentimos mucho mejor.

    3. Tener un ciclo de sueño regular: la privación de sueño afecta al cerebro y a nuestra salud mental. Dormir bien y descansar son factores clave para sentirnos felices. El cuerpo humano necesita descansar entre siete y ocho horas diarias para recuperarse de factores externos que producen estrés y cansancio.

    4. Tomar sol: tomar sol aumenta la vitamina D y equilibra el nivel de melatonina que actúa en la producción de serotonina y controla los ciclos del sueño. La falta de luz natural tiene una relación directa con la depresión y puede aumentar los síntomas de tristeza, mal humor, autoestima baja y falta de energía.

    5. Aumenta la dosis de actividades que te hagan sentir bien. Esto influye en el aumento de serotonina y mejora nuestro estado de ánimo.

    6. No olvides el omega 3 en tu alimentación: tu cerebro necesita grasas "buenas" para funcionar. El pescado azul, los huevos, aguacates, frutos secos y aceite de oliva ayudarán a engrasar tus neuronas con omega 3.

    7. Respirar bien ayuda a regular las funciones de nuestro cuerpo y favorece la relajación. Entrena la respiración abdominal.

    8. Practicar ejercicios de relajación, yoga o meditación facilita el equilibrio entre tu mente-cuerpo y un mayor control sobre tus pensamientos.

    A veces pequeños cambios de hábitos aportan los mejores resultados.

    Tamara de la Rosa

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  • ME HE CAÍDO TANTAS VECES, QUE YA NO LO HAGO POR CUALQUIER COSA
    ME HE CAÍDO TANTAS VECES, QUE YA NO LO HAGO POR CUALQUIER COSA
    3 de Julio de 2017 a las 10:49

    Lo cierto es que cada uno de nosotros tenemos una historia. Una historia donde hay momentos maravillosamente inolvidables, momentos que marcaron un punto de inflexión en nuestras vidas, momentos de tristeza acompañados de un periodo de duelo, aprendizaje a base de palos de la vida, decepciones (sentimentales, de amistad, familiares), personas que estuvieron que ya no están, y otras que llevan toda la vida. ¿A qué no me equivoco? Y es que así es la vida.  Absolutamente todos tenemos una historia para escribir un libro y poder enseñar y ayudar a otros con nuestras experiencias.

    Yo personalmente me he caído tantísimas veces que ya no lo hago por cualquier cosa ni por cualquier persona. ¡Llevo toda la vida cayéndome! Han sido tantas caídas que incluso soy psicóloga por ello. Si, si… lo que lees. Sin darme cuenta, todos los errores que cometí desde la niñez hasta la adolescencia, los supe gestionar y direccionar hacia lo que ahora es una de mis grandes pasiones, la psicología.

    Reconozco que desde edades muy tempranas fui una niña bastante complicada de llevar. Tanto fue así, que mis padres decidieron no tener más hijos por la posibilidad que saliera otro como yo. La verdad que suena muy fuerte (ja ja ja …), pero es la realidad. Pasé por 3 colegios en los cuales no paraba de meterme en líos. Llamadas continuas a mis padres, expulsiones de clases, decía que iba pero me iba al parque, asignaturas suspendidas y encima eligiendo amistades que no eran para mí. No porque fueran malas, sino porque no coincidíamos en los valores y principios que mis padres trataban de inculcarme.

    Me etiquetaron como la típica niña que nadie quería en sus clases. Muchos padres no querían que fuera con sus hijas y lo entiendo, era diferente, muy rebelde, no me callaba ni una y no era un modelo a seguir. Todo esto a su vez deterioraba mas mi autoestima. Nadie daba un duro por mí. Solo MI FAMILIA, que no paró ni un instante de repetirme, día tras día, lo que valía como persona y lo grande que era. Recuerdo a mi padre como en casi todas sus charlas, en el salón de la casa donde vivíamos, me decía que todo ese supuesto “mal carácter”, genio, tozudez e impulsividad que me caracterizaba, en realidad eran mis mejores virtudes, pero aprendiendo a gestionarla, porque detrás de todo esa fachada, había una niña llena de inquietudes, justa, que no le gustaban los abusos y sobre todo, muy empática. Me hacía mirarme al espejo y repetirme que valía mucho. Hoy en día, cada vez que hago la "técnica del espejo" con algunos de mis paciente (ya que es una técnica psicológica), me vienen a la cabeza esos recuerdos que me encantan.

    A mis pobres padres les salieron las canas antes de tiempo por culpa de los disgustos que les daba. Pero jamás tiraron la toalla. Tanto fue así, que desde los 7 años acudí a diferentes psicólogos. Cuando no era para aprender técnicas de estudio, era para gestionar mi impulsividad, para mejorar la relación con mis padres, para motivarme, y claro… tanto tiempo yendo a psicólogos que lógicamente me enamoré de la profesión cuando fui consciente sobre todo, del poder de la mente para jugar con las emociones. Que gran importancia tiene la salud mental en absolutamente todo, te pase lo que te pase. Hasta para pasar los malos momentos la fortaleza mental es imprescindible. No para no sufrir y no pasarlo mal, sino para sobrellevarlo de manera más saludable. Para el deporte, para confiar en nosotros mismos, para nuestro día a día, para la vida en sí. ¿Cuántas veces nos hemos venido abajo por nimiedades? ¿Cuántas veces hemos hecho un mundo de un grano de arena? Infinitas…

    Pues gracias a tanto psicólogo y sobre todo, a la constancia de unos padres maravillosos que nunca tiraron la toalla y que sin darse cuenta, me emborracharon de unos principios y valores de los que me siento plenamente orgullosa, logré salir de esa espiral negativa, romper el muro que yo sola me había creado y empezar a confiar en mí. Me marqué como objetivo sacar mi mejor versión e invertir toda mi energía en lo que me hiciera feliz. Pero a los a los pocos años, cuando estaba en COU, fui víctima de un Trastorno de Alimentación, La Anorexia. Otro palo para mi, ya que fue acompañado de mucha ansiedad y un cuadro depresivo, y un grandísimo palo para mis padres que, después de tantos años, ya habían empezado a respirar. Vuelta al psicólogo. Me costó bastante superarlo pero una vez más, con la ayuda de un profesional y mi familia lo logré. ¿Ahora entienden porque decidí estudiar psicología? Ja ja ja… La verdad que es un consejo que suelo darle a los más jóvenes, "busca tu pasión y busca la manera de dedicarte a ello". Trabajar en lo que gusta, es más que gratificante. No porque los Lunes los vayas a ver como Viernes, ¡¡eso es absurdo!!, yo amo lo que hago y los Viernes estoy saltando sobre una pierna por la llegada del fin de semana, sino porque ya que vamos a dedicarle tantos años y horas de nuestra vida a esa parte laboral, nos será mucho más sencillo si nos gusta lo que hacemos.

    En fin, me he caído mil veces más. Fracasos sentimentales, decepciones de amistad, jugadas que me han hecho en lo laboral, pero han sido batallas que poco a poco he ido venciendo y con bastante menos sudor que años atrás. Ya por fín tengo las herramientas para levantarme después de cada caida, para gestionar emociones como la ansiedad y la tristeza. Herramientas para mejorar mi autoestima cuando vea que corre peligro, herramientas para gestionar el miedo e impedir que me paralice a la hora de luchar por mis sueños. El mágico mundo de la mente...

    Sé que me caeré millones de veces más, pero no por otra cosa, sino porque es cuestión de vivir. Me niego a sobrevivir porque merezco VIVIR BIEN,  y esto conlleva asumir determinados riesgos que te pueden salir bien y otros que te pueden salir mal, pero merecerá la pena. Lo que he aprendido con cada caída es que cada vez me dan menos miedo. He asumido que a lo largo de la vida me voy a caer millones de veces y me romperé los dientes, pero unas veces más rápido, y otras más lento, SIEMPRE ME LEVANTARÉ y… ¿sabes lo que es necesario para poder hacerlo?, siempre tener en mente uno o varios MOTIVOS.

    Así que si eres de los que piensan que has tenido mala suerte en la vida, piensa que detrás de cada persona hay una historia. Todos hemos sufrido y todos hemos sido felices, pero ni siempre hemos estado sufriendo, ni siempre hemos sido felices. Mira hacia atrás solo para recordar de dónde has venido pero sin angustia, porque lo que realmente importa es lo que viene a partir de ahora. Hoy mismo estás creando tu futuro así que pico y pala y a ir creando una buena base.

    TAMARA DE LA ROSA

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  • POR "ENTERADA", VIVÍ UNA RELACIÓN TÓXICA
    POR "ENTERADA", VIVÍ UNA RELACIÓN TÓXICA
    28 de Julio de 2017 a las 08:26

    Pues sí,  tuve una relación tóxica por no llamarla tortuosa. Una relación donde pequé de desconocimiento pero sobretodo, de “enterada”. Si señores, de enterada total.;)

    Toda mi vida he sido una persona con muchísimo carácter, defensora de las causas perdidas y la frase que me definió y con la que se me etiquetó durante toda mi infancia y adolescencia fue “esta niña no se calla ni debajo del agua”. Siempre tenía algo que alegar, tenía que acabar con la última palabra aunque no tuviera la razón, defensora de mis derechos (ahora me doy cuenta que muchos me los inventaba yo misma),  y faltaría más si a alguien se le ocurriría faltarme el respeto o simplemente levantarme el tonito de voz. Salía entonces una fierilla de dentro de mí que volvía loca a cualquiera. Vamos, que igual que presumo de haber tenido siempre una buena base de principios y valores y ser una persona noble que rechazaba y no permitía ningún tipo de abuso delante de ella, también reconozco que cuando me salía el mal carácter, no pasaba desapercibida y era realmente insoportable. Pues sí, esa era yo y encima, me da por estudiar psicología. Y va por aquí lo de que pecar de “super - enterada”.

    Con mi carácter y siendo psicóloga nunca imaginé que la fierilla de mi pudiera llegar a caer en una relación de posesión, de exclusividad, de faltas de respeto, donde perdí absolutamente toda mi esencia. Una relación donde me aislé de todo y donde solo veía por unos ojos que no eran precisamente los míos. De repente me vi envuelta en un mundo gris, sin color alguno, donde hiciera lo que hiciera y de la manera que fuera, me convertía siempre en la culpable de algo. Una pesadilla y asqueroso mundo del que creí que no podría salir porque llegué a normalizar tantísimo todo lo que me pasaba, que realmente creí que era mi “mal carácter” el responsable de todo lo que ocurría. Es increíble como tu mente puede olvidar que fuera del pozo donde estás metida en ese momento, existe un mundo lleno de color, de vida, de oportunidades y sobretodo, de gente que te quiere.

    Cuando dejé atrás esa pesadilla y comencé a ver la realidad que había vivido poniendo distancia emocional, no me podía creer que hubiera sido capaz de mantener durante año y medio de mí vida una relación de este calibre. Me costó muchísimo entenderlo incluso llegándome a sentir culpable por permitir que alguien me hubiera tratado así. No paraba de preguntarme ¿Por qué me pasó? ¿Cómo pude permitir esto? ¡¡Preciosa forma de sabotearme que me hacía sentir aún peor!!

    Lo cierto, es que me pasó por ir de confiada. Con mi carácter y siendo psicóloga, creí que estaba vacunada contra “relaciones tóxicas” y que eso a mí no me podía pasar. No supe detectar a tiempo las señales de toxicidad confundiéndolas con pruebas de amor. Si, pequé de ENTERADA. De muy enterada.

    NADIE, NI LA PERSONA CON MEJOR AUTOESTIMA DEL MUNDO ESTA VACUNADA CONTRA LAS RELACIONES TOXICAS SI DESCONOCE LAS SEÑALES DE TOXICIDAD, porque perfectamente las puede confundir con demostraciones de amor.

    Esto me pasó hace muchísimos años y créanme que fue una de las grandes lecciones de mi vida y el motivo por el que hoy, aunque trabajo todo tipo de problemas psicológicos, la dependencia emocional, es uno de mis temas preferidos.

    En mi caso, a pesar de haber sacado la fuerza suficiente como para despedirme de esa persona, me seguía uniendo a él una fuerte dependencia emocional que no me permitía avanzar al ritmo que yo deseaba. Como estrategia buscaba reilusionarme con algo. ¡OJO!, ilusionarme con ALGO, NO CON ALGUIEN. Mi objetivo era reencontrarme conmigo misma de nuevo. La manera que encontré fue volcándome en el trabajo. Como siempre me ha apasionado, dedicarle más tiempo y tener la cabeza ocupada en proyectos nuevos, conseguía que mi estado de ánimo mejorara y que cada vez fuera más consciente de todo lo que me estaba perdiendo con aquella relación. Fue tanto lo que me volqué, que además de conocer a gente maravillosa por el camino, empecé a conseguir logros que nunca había imaginado y que me han ayudado a conseguir grandes cosas que tengo a día de hoy por las que me siento afortunada. Lógicamente no me alegro de haber tenido esa experiencia tormentosa, pero ya que me pasó y no la podré cambiar jamás, me quedo con lo mejor, y lo cierto es que si no me hubiera pasado, les aseguro que yo no hubiera invertido tanto tiempo en los objetivos que me marqué ni tanto esfuerzo en alcanzarlos. Sin duda alguna poner fin a esa relación fue otro punto y aparte en mi vida. Otro punto de inflexión.

    Una vez hablando de relaciones tóxicas con Rosa Vidal en su programa de Radio “Siempre nos quedará Paris” conté mi historia y me dijo: “eres una cajita de sorpresas” y la verdad es que es cierto. Me han pasado cosas que si las analizo bien, podrían ser traumáticas y perfectamente podría estar arrastrándolas a día de hoy, pero a pesar de tener millones de defectos, quizás también por mi trabajo, he dedicado mucha parte de mi tiempo a aprender a pasar página. A aceptar y aprender de lo que me sucede sin sentir CULPA ni RENCOR que creo que es importantísimo para la salud emocional.  En mi caso, vivir sin culpa porque lo único que me pasó es que me equivoqué a la hora de confundir amor con lo que no lo era. Si en ese momento hubiera sabido todo lo que ahora mismo sé, no me hubiera pasado. Me quedo con que “ahora si lo sé”. Y vivir sin rencor porque lo cierto es que el rencor mata solo al que lo siente, y con el tiempo me he dado cuenta que por higiene mental, hay que darle importancia únicamente a quien la tiene y merece, mientras que a otras personas simplemente hay que darles indiferencia. Quizás ese carácter, que llegó a ser  durante cierta época de mi vida mí lastre,  fue el que me hizo tocar fondo, reaccionar  y pensar: “basta ya, memorízate la lección que para esto no tienes pareja”.

    Esta experiencia me ha ayudadoa oler desde lejos las señales tóxicas, a pegar un brinco cada vez que las huelo, alejarlas de mí y a rodearme de personas de calidad. Aunque después de esa experiencia, a pesar de ser muy joven, me prometí no querer más parejas (promesa que solemos hacernos todas y todos los que pasamos por este tipo de relación ja ja ja ja), he conocido a personas maravillosas.

    El mensaje que quiero trasmitir contando mi historia, es que muchas veces estamos en lugares donde sabemos que no queremos estar pero no nos atrevemos a dar el paso por miedo a empezar de cero, a arrepentirnos… Desde mi experiencia, tanto personal como laboral, te aseguro que empezar de cero por luchar por lo que uno merece, no es un fracaso sino una oportunidad para estar mejor. Si tu relación es tormentosa, no es amor. Las crisis y discusiones son totalmente normales en una pareja. Las malas formas son las que no son normales. Si en una relación sufres más que disfrutas (ya sea por un mal traro o por más momentos de conflictos que de placer), esa relación te está restando entonces… ¿para qué mantenerla si ya has hecho lo imposible por mejorarla y no lo consigues? Saca la cabeza del hoyo y mira a tu alrededor. Ahí fuera te espera una vida llena de sorpresas. Deja de sobrevivir y empieza a vivir. ¡LO MERECES!

    Ya me lo decían desde pequeña, "eres una enteradita" ji ji ... ;)

    Tamara de la Rosa

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  • DEJAR IR...
    DEJAR IR...
    3 de Agosto de 2017 a las 15:23

    Aprender a dejar ir y a decir adiós a todas esas personas, situaciones o cosas que nos causan dolor, es una asignatura pendiente para muchas personas.

    Es cierto que no podemos exigir a otros que nos den lo que no les nace del corazón, pero somos los únicos responsables de analizar si lo que estamos recibiendo es lo que realmente merecemos. No se trata de cortar por lo sano con cualquier tipo de relación, trabajo y demás. Un pilar básico para las relaciones interpersonales es la comunicación, y es la primera herramienta a utilizar cuando algo de nuestra vida no funciona. Debemos dar la oportunidad a los demás de conocer que alguna de sus actitudes o comportamientos nos están dañando. Una vez la otra persona tenga conocimiento, es su decisión si cambiar o no, y es totalmente respetable. En el caso de no cambiar, es tu decisión si mantener una relación que te destruye ya sea con tu pareja, amistades o un trabajo donde las condiciones laborales son pésimas y afectan a tu estabilidad emocional.

    Son muchas las personas que acuden a consulta destruidos, con la autoestima totalmente mermada, con ansiedad, incluso con depresión por no saber tomar la decisión de decir adiós. Personas que se resignan a soportar situaciones o relaciones destructivas por miedo al arrepentimiento o al dolor que lógicamente, supone decir adiós a una parte de tu vida.

    1. La comunicación como primera herramienta: si no comentas lo que te hace daño la otra persona no tiene porqué  saberlo. Por mucho que te conozca, esa persona no está en tu cabeza así que, deja de suponer que lo sabe y si te molesta algo, simplemente dilo. Si tienes dudas, pregunta y si necesitas algo, pídelo, pero no supongas. Dale la oportunidad a la otra persona de entender lo que te ocurre.

    2. Esa persona está en todo su derecho de cambiar o no la actitud que le has comunicado que te daña, o de llegar a un acuerdo. Ahora te toca a ti reflexionar si te compensa emocionalmente mantener este tipo de relación, y sobre todo si lo mereces.

    3. Decir adiós supone un malestar porque normalmente nos despedimos de una parte de nuestra historia, pero es mejor sufrir un tiempo que toda una vida. Cuestión de cómo lo interpretes. Debemos de aceptar que existirán momentos en nuestra vida donde tendremos que convivir con el dolor para luego poder darnos la oportunidad de disfrutar de nuevo.

    4. Piensa en todo lo que vas a ganar: Terminar una relación no es el fin del mundo, quizás es la oportunidad de enfocar tu vida hacia dónde quieres estar y rodearte de personas con las que empieces a sumar en vez de restar. Vas a ganar libertad, más tiempo para hacer lo que realmente te satisface y sobre todo, vas a ganar tranquilidad mental. Quizás estar solo puede ser más aburrido pero no es “terrible” y aquí nombro el famoso refrán: “mejor solo que mal acompañado”. El mundo está lleno de personas magníficas por conocer.

    5. A veces no damos el paso por miedo a arrepentirnos y sufrir cuando lo cierto que manteniendo esa relación de amistad, sentimental, o situación laboral destructiva, ya estamos sufriendo. ¿Algo de irracional en ello?

    6. Recuérdate lo que mereces en todo los ámbitos de tu vida. Si no lo conoces siempre te vas conformar con menos.

    Tamara de la Rosa

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