Como seres humanos necesitamos relacionarnos con los demás (relaciones familiares, de amistad, enamoramientos, incluso relaciones de compañerismo). Es fundamental para nuestro crecimiento y desarrollo personal. Pero para que estas relaciones afectivas sean sólidas, se necesita de un factor importantísimo como es el amor, pero sobretodo, el amor propio. Lo cierto es que todo empieza por uno mismo. Cada uno de nosotros tenemos una relación con nosotros mismos y esa relación es la base para que funcionen todas las demás. Si no somos capaces de amarnos, de tratarnos con respeto y no conformarnos con menos de lo que merecemos, seremos incapaces de amar de manera saludable a otros. Pero ¿Qué implica el amor propio?

1- Conocernos. Generalmente hacemos un esfuerzo terrible en conocer a quien nos rodea y no lo hacemos con nosotros mismos. Si no te conoces, es porque no te interesas y probablemente no te aceptes. Tenemos que descubrir cuáles son nuestras fortalezas para potenciaras y nuestras debilidades para trabajarlas y mejorarlas. Debemos aceptar lo que no podemos cambiar y centrarnos en lo que sí.

2- Respeto: Debemos ser conscientes de que merecemos lo mejor y así, no nos conformaremos con menos, ahorrándonos dolor y sufrimiento. Lo que proyectamos hacia el exterior es un reflejo de cómo nos vemos desde dentro. No podemos pretender, y mucho menos exigir, que nos den lo que ni nosotros mismos somos capaces de darnos. Debemos respetarnos.

3- Valentía, tanto para luchar por lo que quiero, como para renunciar a todo lo que me causa dolor, por mucho esfuerzo que me cueste.

4- Honestidad y lealtad a nuestros principios. Reflexiona sobre lo siguiente: ¿Estás siendo fiel a tu forma de pensar o muchas veces te disfrazas para agradar a los demás? ¿Vives en función de tus expectativas o de las expectativas que otros tienen de ti? ¿Cuándo te piden un favor, dices si queriendo decir no, o eres capaz de ayudar en la medida de tus posibilidades sin maltratarte a ti mismo? ¿Eres quien quieres ser? No somos lo que pensamos sino lo que hacemos. Muchas veces, por miedo al rechazo o abandono, llegamos a perder nuestra identidad comportándonos de distinta manera a cómo queremos siendo así, infieles a nuestros valores. Recuerda que unas veces serás paloma y otra estatua. Ser del agrado de todos es, a parte de imposible, un desgaste emocional importante.

5- Buen trato. ¿Cómo me trato a mi mismo? Si nos dirigiésemos a los demás de la misma manera que, con frecuencia, lo hacemos con nosotros mismos, estaríamos denunciados por maltrato psicológico. Solemos confundir el verbo “ser” con el verbo “hacer” Que hagamos una estupidez no nos convierte en estúpidos. El cerebro se cree todo lo que le dices de manera repetida, por lo que si estás continuamente te repites que eres un estúpido, al final creerás que lo eres y como consecuencia, actuarás como tal. Deja de infravalorarte.

6- Perdónate: Si conoces a alguien que nunca ha cometido un error, debes saber que conoces a un extraterrestre. No existe vacuna para no cometer errores. Aprender de éstos nos ayudan a crecer como persona y a nivel profesional. Deja de ser tan cruel contigo mismo y perdónate. Si cuando cometiste ese error hubieras sabido lo que sabes ahora, seguramente lo hubieras hecho de diferente manera. Quédate con que has aumentado tu conocimiento.



Tamara de la Rosa

Publicado: 13 de Mayo de 2016